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lunes, julio 11, 2016

Adolescentes Chinos se Suicidan tras Reprobar Exámenes

La Noticia:
En China causó conmoción el suicidio de dos adolescentes que se lanzaron desde lo alto de un edificio por no aprobar los exámenes escolares. Del hecho poco se sabe, únicamente se conoce que los jóvenes se quitaron la vida ante el temor de que sus padres se decepcionaran al saber que no lograron calificaciones eficientes en las pruebas… (excelsior.com.mx).

Comentario:
La noticia no dice si los exámenes fueron de matemáticas, geografía, historia o… chino (supongo que no llevan español en las secundarias de allá). No sabemos qué materia los traumó tanto al punto de quitarse la vida en lugar de enfrentar a sus padres y confesar que no estudiaron. ¿Se imaginan tener que escribir un ensayo usando los caracteres chinos? Preferiría enfrentar un examen de cálculo integral, o resolver raíces cuadradas de seis dígitos sin calculadora (¿se acuerda? ¿no le tocó? De lo que se perdió).

Pero el punto principal de la noticia es la relación padres-hijos. ¿Hasta qué punto puede un padre presionar a sus hijos a obtener buenas calificaciones? ¿No hay cosas más importantes en la vida? Ciertamente a cualquier padre le gustaría que sus hijos fueran los primeros en la escuela, pero de ahí a desarrollar miedo en la relación existe un abismo.

Respetar a los padres es una cosa, tenerles miedo es otra. ¿Recuerdan al hijo pródigo del Nuevo Testamento? A pesar de que el padre tenía todo el derecho de estar decepcionado, lo recibió con gusto y lo consoló. Si nuestros hijos regresan de la escuela con 50s y 60s de calificación, lo que tenemos que hacer es sentarnos y analizar qué ocurrió. Está dentro de las posibilidades la existencia de cierta disciplina si las malas notas fueron por jugar demasiados videojuegos, pasar demasiado tiempo en Facebook o WhatsApp, pero debe quedar sentado que las medidas son por amor y que se les apoyará en los estudios. Disciplina con amor, no es para temer, sino para agradecer.

Lo que dice la Biblia:
¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? (Mateo 7:9-10).

En último caso, si nuestro hijo/a no es brillante para las matemáticas, no los acomplejemos. Hay diferentes tipos de inteligencia. Tal vez, la música es lo suyo, o la pintura, o la poesía, en cuyo caso sólo necesitan saber sumar y restar para poder vender sus pinturas, su música o sus poemas. Si es usted padre, sea amoroso y comprensivo. Si es usted hijo/a, entable comunicación con sus padres para encontrar una solución. Con Dios, saldremos adelante juntos de la crisis.

viernes, julio 08, 2016

Niño Abandonado en Japón

La Noticia:
El pasado sábado, los padres obligaron a su hijo a bajar del vehículo en el que viajaban en una zona boscosa de Japón por su mal comportamiento y cuando regresaron, unos cinco minutos después, al mismo punto de la carretera con la intención de recogerle, ya no se encontraba allí. Los progenitores, que esperaron dos horas desde la desaparición del niño hasta alertar a las autoridades, mantuvieron en un primer momento que se perdió mientras recogían frutos del bosque. Posteriormente reconocieron haberle abandonado como medida correctiva… (excelsior.com.mx).

Comentario:
Afortunadamente la historia no tuvo un final trágico porque las autoridades localizaron al menor…. ¡tres días después! Lo cierto es que estos padres no volverán a usar el chantaje como medida de corrección de su hijo. “Pórtate bien o te dejamos en el bosque.”

Antes de criticar duramente a estos padres, que pretendieron dejar al niño abandonado sólo unos instantes para que recapacitara, reflexionemos que algunos padres en nuestro entorno usan formas semejantes de chantaje (quizá más suaves, pero aun así, chantaje emocional) ante la incapacidad de controlar a sus hijos. ¿Ha escuchado frases como las siguientes?: “Si no te portas bien... te va a llevar ese señor, va a venir el “coco,” no te va a traer juguetes “Santa,” te van a poner una inyección, se va a enojar papá/mamá, te va a quedar la cara fruncida, etc.”

Aparte de que el impacto sicológico en la mente de los niños puede variar, el mecanismo resulta infructuoso porque el niño nunca observa las consecuencias de las amenazas. Nunca aparece el “coco,” siempre llegan los regalos de Navidad, etc. Los niños no tardan en darse cuenta que las amenazas son huecas y que no existen consecuencias para sus travesuras.

No se malentienda, no estamos respaldando a los padres del niño japonés que efectivamente cumplieron la amenaza y lo dejaron en el bosque, aunque haya sido por accidente. El punto es corregir adecuadamente a nuestros hijos sin causarles traumas y hacerles comprender el significado de la disciplina.

Lo que dice la Biblia:
La vara y la corrección dan sabiduría; mas el muchacho consentido avergonzará a su madre (Proverbios 29:15).

Aplicada con amor (esto es importante), la vara de castigo hará que los niños conozcan de límites y crezcan confiados y felices. La sabiduría de Dios sobrepasa a la de la Psicología moderna.

jueves, abril 10, 2014

Sabiduría

Lo que dice la Biblia:
Clama la sabiduría en las calles;  en los lugares públicos levanta su voz (Proverbios 1:20).

Interesante lo que dice el versículo: “Clama la sabiduría en las calles.” El problema es que el mundo no la escucha. En las calles hemos presenciado accidentes de tránsito o incluso hemos estado involucrados en alguno y seguimos acelerando porque vamos retrasados a algún compromiso. En las calles hemos sido testigos de abusos de comerciantes que inflan artificialmente sus precios para aprovecharse del necesitado. En nuestros centros de trabajo hemos notado como los empleados toman ventaja de lo que pueden echar mano y como los empleadores abusan de su poder. En los medios hemos escuchado recomendaciones de expertos en nutrición y cuidado del cuerpo. A nuestro alrededor observamos conocidos que gastan más de lo que perciben. Sólo por mencionar algunos ejemplos.

Clama la sabiduría en las calles, pero no la escuchamos. Seguimos conduciendo temerariamente, seguimos tomando ventaja de quien se deja, seguimos consumiendo comida poco saludable, seguimos sin ejercitar nuestros cuerpos, seguimos usando una o varias tarjetas de crédito, seguimos, en pocas palabras, siendo necios a los consejos de nuestros mayores o de los expertos.

Proverbios 1:22 dice: “¿Hasta cuándo, muchachos inexpertos, seguirán aferrados a su inexperiencia? ¿Hasta cuándo, ustedes los insolentes, se complacerán en su insolencia? ¿Hasta cuándo, ustedes los necios, aborrecerán el conocimiento?” Estas fueron palabras de impaciencia de Salomón, muchos años antes de que naciera Jesús, pero pareciera que las pronunció observando a nuestra sociedad hoy en día. ¿Cuándo tendremos el sentido común de tratar a nuestros cuerpos con disciplina, de tratar a nuestros semejantes con amabilidad, de tratar a clientes, empleados, trabajadores, jefes y comerciantes con dignidad, de tratar a otros conductores y autoridades con respeto, de ahorrar en vez de gastar?


La sabiduría, en forma gratuita, levanta su voz en los lugares públicos. ¿Cuándo la escuchará el mundo?

miércoles, noviembre 16, 2011

Manual de Pastor Propone Pegarles a los Niños


La Noticia:
El video que subió una joven de Texas en el que se veía cómo sus padres le propinaban una paliza por haber comprado libros y música sin permiso reavivó el debate sobre los límites del castigo que los padres pueden propinarle a sus hijos… En medio de este proceso salió a la luz el manual “Cómo educar a tu hijo”, escrito por el pastor evangélico Michael Pearl, que alienta el maltrato físico contra los chicos… (acontecercristiano.net)

Comentario:
No sé si vieron ese video. Es perturbador, aún para los que defendemos el uso de la vara en la corrección de los niños. Yo sé que representa un choque en contra de la educación cristiana tradicional y un golpe de publicidad para los sicólogos que rechazan la disciplina física por principio. De hecho haría mejor en ignorar el tópico y comentar las últimas noticias sobre Justine Bieber. Tendría más lecturas y, sospecho, menos comentarios de desacuerdo.

(Editor: ¿Menos comentarios? Recuerda que los de SPAM no cuentan)
(Autor: Si tengo visitas y no tengo comentarios de desacuerdo, significa que están de acuerdo con mi punto de vista. ¿No?)
(Editor: Comencemos por ahí. ¿Alguien visita el Blog?)
(Autor: ¡Ouch!)

Sin embargo tengo que defender la postura bíblica, no solo por su autoridad, sino porque me consta como padre experimentado, que sí funciona. Mis hijos son adultos logrados y felices que jamás renegaron de la metodología usada para disciplinarlos.

Comenzaré por comentar que el padre del video no debió recurrir a la vara. La edad de la niña ya no estaba para la disciplina física. La vara se usa sólo en niños pequeños, cuando no existen alternativas que le “duelan.” A un pre-adolescente se le castiga privándolo de la TV, del videojuego, de jugar con los amigos, etc. Pero cuando aún no existe la capacidad de asociación de que la rebeldía trae consecuencias desagradables más que con par de varazos, lo aconsejable es controlar al niño con un instrumento de castigo.

Los golpes, sin embargo, son contraproducentes, si no se emplean con sabiduría. Y esto es importante recalcarlo. Golpes, por sí mismos, no sirven. En esto tienen razón los sicólogos. Pero castigo con sabiduría, señalará a los niños los límites para una coexistencia pacífica. Por ello es que debe existir el siguiente proceso en caso de rebeldía (infracciones menores, requieren diferentes acciones) de un niño:

1. No estar enojado a la hora de corregir. En el video se notaba coraje por parte del padre. Otro error.
2. En privado. Si el padre está presente, le toca a él realizar la corrección. Él es responsable de la educación familiar y no debe ceder su lugar por muy cansado que esté. La disciplina es una oportunidad para mostrar amor a los hijos. La madre, de acuerdo con el procedimiento,  los debe dejar solos. Si no está el padre en la cercanía, entonces le toca a la madre.
3. Explicar con calma al niño cómo es que está acarreando el castigo. El niño debe reconocer qué hizo mal y pedir perdón. Si no lo hace, no ha sido quebrantada la rebeldía.
4. Después del castigo viene la etapa de consolación. No se puede cancelar por ningún motivo. En esta etapa se abraza al niño y se le expresa que está siendo disciplinado por que se le ama. Él entenderá que se le está dedicando tiempo y lo apreciará. No se debe dejar al niño llorando, no importa el tiempo que se tarde en componerse.
5. En caso de que se haya tratado de una disputa entre hermanos, ambos deben reconocer lo que hicieron mal (cada quien) al pelearse y se debe lograr una reconciliación, abrazo y beso incluidos. Uno debe abstenerse de jugar a ser juez y dictar quién tuvo razón. Para un pleito, las dos partes tuvieron algo que ver, por pequeño que sea.

La vara, así aplicada, es un instrumento de amor, no de odio, ni de resentimiento. En el video, hubo muchos errores: la edad de la niña (consciente incluso como para grabar a escondidas el castigo), el padre estaba enojado, la madre estaba presente, no hubo reconocimiento de culpa, no hubo reconciliación… En este caso, no es el método el que está mal, es el cómo se llevó a cabo que debemos rechazar. Si el niño no percibe amor de parte de quien lo disciplina, el rencor comenzará a instalarse en su espíritu.

Lo que dice la Biblia:
La necedad está ligada en el corazón del muchacho; más la vara de la corrección la alejará de él. (Pro 22:15)
No rehúses corregir al muchacho; porque si lo castigas con vara, no morirá. (Pro 23:13)
La vara y la corrección dan sabiduría; más el muchacho consentido avergonzará a su madre. (Pro 29:15)

La corrección con vara es sólo para los amorosos padres que están dispuestos a pasar tiempo en la formación de sus hijos. La recompensa son hijos respetuosos y felices. ¿No vale la pena?

miércoles, octubre 20, 2010

Renuncia Néstor de la Torre quien intentó poner disciplina en la Selección Mexicana

Noticia:
Néstor de la Torre dijo que daba un paso al costado por congruencia ya que para él la disciplina es necesaria… “Me hago a un lado de la selecciones nacionales. No he buscado la disciplina como capricho si no como un cambio de hábitos”… Néstor además recalcó que la única forma de que se de un cambio para bien del futbol mexicano es que se hagan cambios de fondo… “Si se siguen haciendo las mismas cosas se obtendrán los mismos resultados. Se requiere un cambio de fondo para que los resultados lleguen”… (sipse.com)

Para dar el conflicto por concluido, sin permitir cuestionamientos y con Héctor Moreno como vocero, el grupo de sancionados de la Selección Mexicana ofreció disculpas a la afición y reconoció que respetan a la autoridad… Con todos los tricolores sentados alrededor de los micrófonos, un Moreno nervioso leyó un texto que guardaba en un folder amarillo a partir del cual aseguró que nunca pidieron la cabeza del hoy ex director de Selecciones Nacionales, Néstor de la Torre, aunque recordando que el trato con él siempre fue hosco y el diálogo casi nulo… “Quiero ofrecer, a nombre de mis compañeros y obviamente mío, una disculpa a la afición por todo lo ocurrido durante estas semanas. Estamos presentes todos los implicados y los dos jugadores suspendidos (Carlos Vela y Efraín Juárez) me hicieron saber que les hubiera gustado estar aquí para dar la cara junto con nosotros”, expresó Moreno, acompañado de Giovani dos Santos, Francisco Javier Rodríguez, Andrés Guardado, Enrique Esqueda, Pablo Barrera, Rafael Márquez, Gerardo Torrado, Carlos Salcido, Javier Hernández y Guillermo Ochoa… “Varios de nosotros tenemos el privilegio de representar con orgullo y dignidad a nuestro País, siempre adaptándonos a los entrenadores y directivos en turno, pues ellos son la autoridad y como tal lo reconocemos, la respetamos y no lo cuestionamos”… (reforma.com)

Comentario
Es curioso que la declaración de los jugadores acerca de que respetan a las autoridades se dé después que De la Torre renunciara presionado por varios de estos mismos jugadores quienes declararon públicamente que no asistirían a un llamado a jugar en tanto él fuera el director.

Repasemos rápidamente lo ocurrido:
1) La selección mexicana fue eliminada en el cuarto partido durante el Mundial de Sudáfrica. Poco para festejar ahí.
2) Dos meses después, luego de ganar un partido amistoso, sin mayor relevancia, los jugadores deciden celebrar.
3) Como no les permiten salir del hotel, utilizan el lobby y las habitaciones del hotel, incluyendo servicio a domicilio de acompañantes femeninas y, se rumora, algún acompañante masculino.
4) Cuando fotos trascienden a la prensa de la gran celebración, el director de selecciones nacionales decide imponer castigos a jugadores.
5) Los jugadores discuten que en su vida privada pueden hacer lo que sea y protestan el castigo.
6) Como son los jugadores quienes atraen la taquilla, no el director, la presión lo lleva a renunciar.

El primer pensamiento es que fueron ellos los que decidieron que su carrera profesional iba a estar basada en la exposición a los medios y por tanto a ser figuras públicas en una disciplina deportiva. Esto último es relevante (disciplina deportiva), porque un deportista profesional, debería ser un modelo de disciplina. ¿No deberían los jugadores profesionales ser ejemplo para los jóvenes?

¿Qué mensaje están enviando quienes supuestamente son los mejores jugadores del país? ¡Jueguen duro jóvenes! Si ganan, tienen derecho a celebrar bebiendo alcohol, departiendo con muchachas (o, si es tu gusto, muchachos) de tacón dorado. ¿Es ese el mensaje que desean enviar? Y si te reclaman tu comportamiento, diles que mientras hagas goles en la cancha, no tienen porqué criticar tu vida privada.

Puede ser debatible que alguien que vive de llenar estadios y dar espectáculo, pueda separar su vida privada de la pública, pero ¿no deberían los deportistas abstenerse de excesos?

Lo que dice la Biblia:
Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez. Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre. (Marcos 7:21-23)

¿Quién debería renunciar? ¿Quién intentó aplicar la disciplina, o los indisciplinados? Quizás las autoridades se pusieron de parte de los jugadores porque la mayoría de los fanáticos estaba de parte de los jugadores (y de su mensaje de que celebrar es prerrogativa personal y además que celebrar implica, por supuesto, alcohol y mujeres de paga).

¡Atención! Los jugadores y quienes los defendieron reclamaron por el acto de imponer disciplina como si ese hubiera sido el problema y no la indisciplina misma, porque todos tienen “derecho” a celebrar. Al tergiversar el argumento, o distraer la atención, el público termina castigando a la persona equivocada. ¡Atención porque la Biblia advierte contra esto!

¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo! ¡Ay de los que son valientes para beber vino, y hombres fuertes para mezclar bebida; los que justifican al impío mediante cohecho, y al justo quitan su derecho! Por tanto, como la lengua del fuego consume el rastrojo, y la llama devora la paja, así será su raíz como podredumbre, y su flor se desvanecerá como polvo; porque desecharon la ley de Jehová de los ejércitos, y abominaron la palabra del Santo de Israel (Isaías 5:20, 22-24).

Todos aquellos cristianos que, si bien no en forma profesional, practican algún deporte o realizan cualquier ejercicio (puestos a meditar, todos tendríamos que practicar la disciplina de algún deporte), deberían (deberíamos) tener la siguiente cita como meta:

Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia, sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne (Romanos 13:13-14).

jueves, noviembre 13, 2008

Ahorro

Un centavo ahorrado es un centavo ganado,
Benjamín Franklin

Pocos pueden negar la gran verdad encerrada en esta frase de Benjamín Franklin, pero quizá muchos prefieran ignorarla, no escucharla o descartarla con argumentos del tipo: “Un centavo no me hará ni más pobre ni más rico,” “Franklin no tenía mis gastos,” “Sus hijos no comían como los míos,” etc. Antes, de que se autosugestione que no puede ahorrar, revisemos la definición.

Según el diccionario de la Real Academia Española, ahorro es…
1) Guardar dinero como previsión para necesidades futuras.
2) Evitar un gasto o consumo mayor.
3) Dar libertad al esclavo o prisionero.

Y en contraste, despilfarro es…
1. Gasto excesivo y superfluo.

Estamos manteniendo una acepción que se antoja anticuada para quien lee el diccionario, pero que enfatiza enormemente las características del ahorro: Dar libertad al esclavo o prisionero. Se podría argumentar que ese significado es obsoleto y sin aplicación hoy en día, pero reflexionemos otra vez. ¿No nos convertimos acaso en prisioneros de las deudas cuando gastamos más de lo debido? ¿No sudamos y nos estresamos cuando se acerca la fecha límite de pago de la tarjeta de crédito, de los almacenes, del banco? Hay quien espera para salir por la mañana hasta que el vecino se aleja para no encontrarse con él porque le debe dinero. Ciertamente es una forma de esclavitud de la que el ahorro podría liberarnos.

El ahorro se refiere entonces a la administración adecuada de los recursos, ganados con diligencia, cuidando lo que poseemos y gastando con mesura. Todo comienza con el trabajo, ya que sin ingresos, no existe nada que se pueda ahorrar (claro que si usted es de los que heredaron una fortuna y no necesita trabajar, salte este párrafo y continúe leyendo en el siguiente). Mira la hormiga, perezoso, observa sus caminos y sé sabio: Ella, sin tener capitán, gobernador ni señor, prepara en el verano su comida, recoge en el tiempo de la siega su sustento (Proverbios 6:6-8). El trabajo es una bendición y no una maldición como algunas personas, quizás tratando de parecer simpáticos, insisten. De hecho, se trabajaba en el paraíso. Mire lo que dice Génesis inmediatamente después de la creación del jardín del Edén y del hombre: Tomó, pues, Dios al hombre y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo cuidara (Génesis 2:15). Al salir del Edén cambiaron las condiciones y había que ganar el pan con el “sudor del rostro” (Génesis 3:19), pero lo malo no era el trabajo, sino el entorno que ya no era un jardín y que estaríamos en medio de personas alejadas de Dios. Cuidemos diligentemente nuestro trabajo.

Una vez ganado el pan con el sudor de la frente, debemos economizar con regularidad. El fin del ahorro no es acumular riquezas, sino preservar los recursos para fines prioritarios (comprar una casa, un auto, pagar la universidad de nuestros hijos), planeados o no (debemos tener dinero disponible en caso de una enfermedad, de una emergencia, etc.)

Y debemos gastar con mesura. Aquí conviene evaluar toda compra significativa, frenarse para no comprar por impulso (quizás lo más difícil, sobre todo cuando pasamos nuestros fines de semana en los centros comerciales en lugar de ir de día de campo) y estar conscientes del valor real de los productos para evitar sorpresas y/o abusos.

Ahorrar es difícil en estos tiempos en que prácticamente nos ruegan que aceptemos tarjetas de crédito bancarias y de diversos almacenes, en que existen cajeros automáticos en cada tienda, en que nos muestran catálogos nuestros vecinos, amigos y aún en los aviones, en que por TV sólo necesitamos marcar un número telefónico, o que por Internet sólo tenemos que dar un clic en el ratón. Si además, ahorrar no ofrece una recompensa inmediata como la ofrece la compra, de verdad que se requiere fe para no perder de vista las ventajas del ahorro. Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. (Hebreos 11:1) Y la fe es una de esas virtudes que escasean hoy en día.

Cuando vayamos de compras deberíamos tener presente la diferencia entre hambre y apetito. El hambre se satisface cuando comemos, el apetito no. Lo mismo ocurre cuando evaluamos comprar lo necesario y lo deseado. Cuando compramos lo que necesitamos, quedamos satisfechos, cuando compramos lo que deseamos, nuestros deseos se incrementan y se desea algo de mayor precio o calidad. ¿Podremos deslindar lo necesario de lo deseado?

Conviene entonces decidir qué vamos a comprar antes de ir de compras para evitar que nuestros deseos nos tiendan una trampa. Debemos evitar a toda costa comprar por impulso y sobre todo resistir esas ventas bajo presión (“¡Gran oferta, pero sólo hoy!”, “12 meses sin intereses”, etc.) Si no tiene real necesidad de lo que está en oferta, sólo presionará su presupuesto.

Lo que dice la Biblia:
Tesoro precioso y aceite hay en la casa del sabio; más el hombre insensato todo lo disipa (Proverbios 21:20).

Esta cita habla claramente del ahorro. Los créditos fáciles hacen que la gente viva al borde del precipicio, con los nervios alterados. Sea sabio: ¡ahorre!

miércoles, noviembre 05, 2008

Cumple 113 Años el Hombre más Longevo del Mundo

La Noticia:
El japonés Tomoji Tanabe, el hombre más longevo del planeta, cumplió 113 años en su casa en el sur de Japón, donde aseguró que "se encuentra bien y feliz"… "Me encuentro bien. Como mucho", indicó a la prensa extranjera en su casa, a 900 kilómetros al sur de Tokio… Tanabe, reconocido por el Libro de los Guinness de los Records Mundiales, come sobre todo vegetales y cree que la clave para vivir mucho tiempo es no beber alcohol… La población japonesa está entre las más longevas del mundo. En total, 36 mil 276 personas superan la edad de 100 años en la actualidad, indicó un informe del gobierno publicado la semana pasada… Las mujeres japonesas encabezan desde hace 23 años el índice de longevidad, mientras que en el caso de los hombres la mayoría de los más viejos se encuentran en Islandia y Hong Kong… (reforma.com)

Comentario:
Yo sé que no se puede establecer una relación de causa-efecto con uno, o unos pocos casos, pero me encanta la declaración de este japonés sobre lo que piensa acerca de que la clave para vivir muchos años es no beber alcohol. Aunque sea complicado demostrarlo científicamente, ¿no valdría la pena arriesgarse a vivir unos años más dejando la bebida?

(Autor: Haz tu trabajo. ¿Cómo suena mejor? “… ¿no valdría la pena arriesgarse a vivir unos años más dejando la bebida?” o “… ¿no valdría la pena arriesgarse a dejar la bebida para vivir unos años más?”)
(Editor: Ninguna de las dos. Hay que evitar las expresiones en negativo. Confunden.)
(Autor: Suena elegante y mis lectores han demostrado no confundirse.)
(Editor: Si son “tus” lectores, están confundidos por definición.)
(Autor: ¿Quién es el negativo?)

Lo que sí parece ser cierto, pocos se atreverán a negarlo, es la existencia de una asociación entre el número de años de vida y la disciplina en la vida diaria. Una buena alimentación (vegetales sin alcohol, dice la noticia), ejercicio, poco estrés y risa (digo yo) y una relación personal con Dios (dice la Biblia), parecen ser los elementos de una larga vida.

Era Moisés de edad de ciento veinte años cuando murió; sus ojos nunca se oscurecieron, ni perdió su vigor. (Deuteronomio 34:7)

Moisés fue de las pocas personas en la Biblia que tuvo una relación cercana con Dios y vivió al límite. Sus ciento veinte años fue la edad máxima que Dios decretó cuando la maldad apareció en la tierra. Antes del diluvio encontramos edades sorprendentes: Adán vivió 930 años (Génesis 5:5), su hijo Set vivió 912 años (Génesis 5:8), etc. El récord en la Biblia lo tiene Matusalén que vivió 969 años (Génesis 5:27). Ante eso el récord Guinness de 113 del japonés, palidece.

Lo que dice la Biblia:
Y dijo Dios: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; más serán sus días ciento veinte años. (Gen 6:3)

Esto aconteció un poco antes del diluvio (ya Noé había nacido), cuando Dios percibió que la maldad del hombre aumentaba y decidió acabar con él, salvando sólo a Noé y su familia. Es de notar que Noé vivió 950 años (Génesis 9:29), o sea que Dios no hizo retroactiva ni inmediata la regla de los ciento veinte años, ya que las siguientes generaciones fueron viviendo progresivamente menos, 500, 400, 300 años, hasta llegar a los 175 de Abraham, los 147 de Jacob y los 120 de Moisés.

Si en la actualidad no llegamos a los 120, no es porque no se pueda, sino por el abuso que hacemos de nuestros cuerpos, la maldad que existe en la tierra (que provoca violencia y homicidios) y las enfermedades. No es el momento para aventurar teorías acerca del origen de las enfermedades, ni del porqué algunas personas que buscan a Dios sinceramente no sanan, pero debería quedar claro que una relación cercana con Dios, o trae sanidad a una persona, o trae la fuerza y la comprensión necesarias para vivir en plenitud los años que resten en esta tierra. Está en Dios otorgar la sanidad y librarnos de la maldad. Está en nosotros ser disciplinados y administrar con moderación nuestros cuerpos.

Buscar a Dios debería ser el propósito último en nuestras vidas, vivir una larga vida puede ser un efecto colateral positivo.

miércoles, octubre 29, 2008

Justicia

Justicia es según el diccionario, imparcialidad; representación justa de los hechos; razón fundamentada; validez; equidad. La Real Academia Española agrega una acepción exclusiva para Dios: Atributo de Dios por el cual ordena todas las cosas en número, peso o medida. Ordinariamente se entiende por la divina disposición con que castiga o premia, según merece cada uno.

La justicia tiene injerencia no sólo en el ámbito legal, sino en el ámbito personal y de hecho, es más relevante en lo personal. Debemos entender que la justicia es una expresión de responsabilidad personal que nos ayuda a mantener la integridad, tanto la de un sistema legal, como una promesa personal. La justicia es la rectitud en la vida diaria.

La idea más difundida es que la justicia se circunscribe a interpretar las leyes o reglamentos y aplicar castigo a quienes los violan. Así, generalmente, cuando escuchamos la palabra justicia, se nos viene a la mente una corte, un juez con toga y claro, un martillo. Sin embargo, sin que se interprete esto como que se pueden violar las leyes, estas no son la máxima expresión de lo que es justo o injusto. Seguir las leyes hubiera mantenido a los Estados Unidos sujetos a la corona inglesa, a Rusia en el zarismo, etc. Muchas rebeliones fueron inspiradas por la injusticia con que ciertos gobernadores trataban a su pueblo. Claro que tampoco toda revolución es justa, pero el punto es que no por definición son justas las leyes.

Existen muchas situaciones donde se podría cuestionar la justicia y sentir rebeldía, como ejemplo: ¿Es justo lo que pagamos de impuestos? ¿El arbitraje en una competencia o concurso no fue el correcto? ¿El trato recibido en ciertas instituciones fue injusto? Es difícil que nunca hayamos expresado la famosa frase “Es que no es justo.” Lo cual nos hace sentir deseos de clamar por justicia, si no es que por revancha o venganza.

Es humano el sentir coraje y frustración ante la injusticia, pero es en esos momentos que debemos recordar la última acepción de la definición. Dios es el único justo y la última fuente de justicia. La mala noticia es que ante sus ojos nosotros somos pecadores y es un tanto aberrante que quien no ejerce la justicia, la exija. Nuestras vidas personales están llenas de mentiras, promesas incumplidas, pequeños fraudes, hipocresía, etc. ¿Cómo nos atrevemos a decir que hemos sido tratados injustamente?

La buena noticia es que Dios ha creado un mecanismo para perdonarnos por el cual no recibamos lo que mereceríamos de otra manera. Si aceptamos el sacrificio de Jesucristo y lo invitamos a nuestras vidas, aparte de obtener salvación eterna, tendremos ayuda para controlar nuestro carácter y buscar la justicia a nuestro alrededor.

Ante una situación injusta, debemos utilizar los medios correctos para lograr los fines correctos. Normalmente existen canales para exponer quejas, porque no se trata de iniciar una revolución a la primera injusticia.

Lo que dice la Biblia:
Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad (Filipenses 4:8).

La justicia es pues, vivir con una buena conciencia lo que es puro, recto y cierto, en palabras y en hechos.

¿Qué hacer ante hechos incorrectos? Lo que debemos hacer es enfrentarnos en privado con la persona transgresora con humildad y disposición a perdonar. Una confrontación agresiva sólo empeora las cosas. Si la persona no es capaz de reconocer su mal proceder, debemos entonces acudir a la autoridad correspondiente: el superior, el dueño, el padre de familia, o incluso la policía. Encubrir es convertirse en cómplice.

¿Y qué si nos toca aplicar la justicia? Como padres debemos emplear con sabiduría la disciplina para nuestros hijos. Debemos considerar que el castigo debe ser proporcional al delito.

Si se trata de un pleito entre sus hijos, haga lo imposible por no erigirse en juez. Es una tentación grande el escuchar las versiones del conflicto, dar veredicto y dictar sentencia en minutos, castigando a uno y recompensando a otro. Intente en su lugar lo siguiente: Primero, pregunte a cada parte qué hizo mal, bajo la premisa que para que exista un pleito, las dos partes tienen al menos un mínimo de culpa. Antes de acusar a la otra parte deben reconocer su parte de culpa. Segundo, pregunte qué castigo merecen por la propia culpabilidad. Tercero, hacer que pidan y acepten disculpas (incluyendo un beso y un abrazo sinceros). Cuarto, lograda la reconciliación, indicar la disciplina correspondiente, que no debe ser perdonada ni aún después de la reconciliación. Inténtelo, dejará de ser el juez y se convertirá en pacificador.

Recuerde que Dios, como la última fuente de justicia, hizo lo imposible para que no nos perdiéramos. ¿No le debemos el introducir un poco de justicia en nuestras vidas?

martes, julio 08, 2008

Orden

Antes de seguir leyendo haga una pausa para recordar el estado en que se encuentran los cajones de su escritorio. ¿Todo está en su lugar? ¿Qué tal las alacenas de la cocina, el clóset, el armario, el ropero, el cuarto donde almacenamos las cosas viejas, la cochera? ¿Todo está acomodado? Quizás entonces no tiene porque seguir leyendo este artículo, como no sea para sentirse orgulloso por su organización. Pero si usted realmente pertenece a la raza humana, es muy probable que exista algún área de su vida a la que le falte orden. Y quizás no estemos hablando solo de un cajón de su escritorio, sino de sus finanzas, su vida amorosa, su vida familiar o su vida espiritual.

Tratemos de ser ordenados en la explicación de lo que es el orden comenzando por la definición: Orden es el estado o cualidad de ser ordenado. Disponer cosas en secuencia. El arreglo armonioso de objetos. La observancia de la ley, las reglas o la disciplina.

Es muy difícil ordenar algo cuando no tenemos claro el futuro, cuando nuestra visión de adónde queremos llegar en la vida está borrosa. Así que lo primero es tomar un poco de tiempo para pensar o planear lo que uno desea hacer en el futuro. Y en ese ejercicio de planeación, debemos analizar con lujo de detalle cuáles son nuestras prioridades. Definitivamente puede sonar atractivo vernos a nosotros mismos (en la imaginación claro), retirados a edad temprana (N del E: en el caso del autor, ya no pudo ser), sentados en la cubierta de un crucero observando un atardecer. Pero pensemos dos veces. ¿Es realmente eso lo importante? ¿Es realmente ese el propósito de nuestra vida útil? ¿Acumular riquezas para comer, beber y flojear nuestros últimos días?

¿Qué hay de la vida eterna? Comparada con la eterna, la vida en esta tierra dura sólo un suspiro. ¿No convendría tratar de hacer tesoros en el cielo donde pasaremos la mayor parte del tiempo? Sugerencia: cuando tome su tiempo para planear su futuro, no olvide lo que tiene que hacer para pasar la eternidad en el cielo.

Una vez que hemos tomado decisiones radicales acerca de lo que es realmente importante en nuestra vida, debemos considerar que el orden requiere disciplina. ¿Quién no ha estado tentado en pasarse una luz roja cuando no existe tránsito? Podría ayudarnos a nuestra disciplina el reflexionar lo que ocurriría si no existieran las luces de tránsito, si no hubiera tanta gente que ha adoptado el estándar de seguir la luz roja y la luz verde. Cuando muchos operan bajo un mismo estándar existe orden.

Una de las leyes de la termodinámica dice que sin intervención, todas las cosas tienden al desorden. Dejados en libertad, las moléculas de los gases se moverán en forma aleatoria y se mezclarán entre sí sin orden alguno. Esto no es exclusivo de los gases. Imagine lo que ocurriría en nuestra cocina si pasamos una semana sin hacer un solo esfuerzo por ordenarla. El caos. Si aún las leyes del universo están en contra del orden, realmente se requiere de un compromiso y cierto esfuerzo para lograrlo.

En el trabajo debemos ser ordenados o la empresa para la que laboramos quebrará en medio del caos. En una organización el líder debe procurar el orden. De hecho, por eso se llaman “órdenes” las instrucciones del superior.

Cabe aclarar que existe una diferencia entre nitidez y orden. Nitidez es superficial. El orden requiere mayor esfuerzo. La nitidez podemos lograrla si todo lo que está en la superficie de nuestro escritorio lo arrojamos a uno de los cajones. La imagen de nuestro sitio de trabajo estará impecable, pero localizar al día siguiente un documento específico será un verdadero problema. Orden implica acomodar cada papel en un lugar definido específicamente con el propósito de ser accesible de inmediato y por cualquier persona.

También el orden implica simplificar. ¿Acaso es usted de los que guardan hasta calcetines sin par? Por cuestiones naturales, con el paso del tiempo, vamos acumulando cosas, que parecían útiles cuando las adquirimos, o fueron útiles un tiempo, pero que ya no lo son. Confieso que aún poseo discos de computadora de 3.5 pulgadas, cuando ya no existe un solo lector de discos de ese tipo. ¿Por qué no vaciamos nuestras bodegas de artículos obsoletos, anticuados e inservibles? Créame que son contadas las cosas que se convertirán en “clásicos” y que elevarán su valor con el paso del tiempo.

En resumen, el orden requiere disciplina, pero sin él, nos absorberá la anarquía. Un consejo sencillo: haga un pequeño esfuerzo por devolver a su lugar cada cosa inmediatamente después de usarla. En ese momento el esfuerzo será pequeño. Si se acumulan las cosas fuera de lugar, el esfuerzo requerido para restaurarlo, será mayúsculo.

Lo que dice la Biblia:
Pero hágase todo decentemente y con orden. (1 Corintios 14:40)

Pablo lo enfatiza maravillosamente. Cierto que Pablo hablaba de la situación en la iglesia de Corinto, pero podemos aplicar la enseñanza a nuestro contexto diario sin mayor culpa: Todo debe hacerse con orden.

viernes, febrero 08, 2008

Disciplina

De acuerdo con el diccionario, disciplina es igual a:
1 Doctrina; regla de enseñanza impuesta por un maestro a sus discípulos.
2 Asignatura.
3 Conjunto de reglas para mantener el orden y la subordinación entre los miembros de un cuerpo.
4 Observancia de estas reglas
5 Azote, generalmente de cáñamo, con varios ramales.

No sé si les ocurra a ustedes, pero ocasionalmente la definición del diccionario me confunde más que aclarar una idea (quizá porque existen muchas ideas falsamente preconcebidas). Este es un caso donde la multiplicidad de posibles definiciones complica la situación. Por ejemplo:

Cuando comenzó el semestre, en una de mis disciplinas, indiqué la disciplina y como no hubo disciplina, estuve tentado en usar la disciplina.

¿Se entiende? Para su beneficio, aquí está la traducción:

Cuando comenzó el semestre, en una de mis asignaturas (acepción de disciplina número 2), indiqué las reglas a seguir por los alumnos (1) y como no hubo observancia de dichas reglas (4), estuve tentado en azotarlos (5).

¡Esto sí es español!

Antes que me ataquen los defensores del diccionario de la lengua española, por cierto que usé el diccionario Vox (vaya nombre para quien está tratando de usar bien la lengua española), debo decir que este no es el motivo del artículo, sino la disciplina. Y me voy a centrar en la acepción número 3 del diccionario: (conjunto de reglas para mantener el orden y la subordinación entre los miembros de un cuerpo). Creo que esto aplica en varias áreas.

Salón de clases
Ustedes saben que un profesor (mi profesión) debe mantener la disciplina en el salón de clases. En teoría es sencillo. Se indican las reglas al inicio del semestre, los alumnos las aceptan (el primer día de clases en general no se oponen a nada, después pelean hasta por el color del pizarrón) y el semestre transcurre en paz y obediencia sumisas. ¿Suena conocido? Espero que a los demás profesores del mundo les ocurra. En mi caso, quizá por mi naturaleza bondadosa y expresión de mansedumbre (Editor: Yo usaría otra palabra en lugar de mansedumbre, pero para mantener la clasificación del Blog, lo evitaré), debo desquitar el salario convenciendo a los alumnos que las reglas no se cambian a lo largo del semestre, que tal regla sí está en el reglamento, que así no se interpreta tal otra regla, etc. Por ejemplo, este semestre implementé una nueva regla: “No se permiten preguntas durante el tiempo de examen” (la pregunta “¿puedo contestar con lápiz?”, ¿se permite?). Esta regla me acarreó cierto desorden (opuesto a la definición de disciplina) durante el primer examen porque muchos alumnos buscaron hacer preguntas de todo tipo (“¿puedo preguntar por qué no puedo preguntar?”).

La enseñanza que obtuve es que, aparte de que los alumnos son muy creativos para preguntar, la disciplina no es algo nato en la naturaleza humana. El orden y la subordinación deben ser forzados en cierta medida a ser adoptados.

Cuerpo
Si esto es así, ¿qué ocurre con la disciplina corporal? ¿Es nato el comer saludable, el hacer ejercicio, el levantarse temprano, el no ver televisión, el no fumar y el no beber?

Si eres de los que ante una mesa repleta de alimentos selecciona (en forma natural, no forzada) pepinos, apio y zanahorias crudas por sobre gorditas de chicharrón, sopes con chorizo o tostadas de tinga con abundante crema y queso, entonces mi hipótesis puede ser refutada (aunque siempre podría alegar anormalidad en la muestra).

Para levantarse temprano a correr (5K al menos), desayunarse avena con leche y frutas, comer ensaladas y carne magra y cenar queso cottage con pan integral, se requiere una férrea fuerza de voluntad. Además, hoy en día los controles remotos hacen muy sencillo el encender la tele y con el pretexto de “tengo que ver las noticias”, nos quedamos en sintonía hasta altas horas de la noche viendo programas deportivos, telenovelas, películas, comedias o incluso programas culturales. ¿Tenemos suficiente disciplina para no tomar el control remoto?

No fumar y no beber, aunque no explícitamente prohibidos en la Biblia (“Jesús bebía vino”, “una copa al día es hasta saludable”, “el vino alarga la vida”, “lo importante es que no se suba”, etc.), es una prueba de disciplina para todos los que una vez estuvieron presos por alguno de estos vicios. ¿Tenemos disciplina para alejarnos de la tentación de fumar y beber? Ciertamente que Dios nos ayudó a librarnos del vicio o nos puede ayudar (dado el caso) a abandonarlo, pero está en nosotros no frecuentar los sitios “peligrosos” donde está la tentación, rechazar invitaciones a reuniones donde abunda el vino, etc.

Familia
Los hijos también deben estar disciplinados. Existen reglas en el hogar que deben cumplirse. ¿Tus hijos son pequeños?: “No tienes postre hasta que no termines tus chícharos con espinacas”, “Están muy buenos”, “Si yo no como es porque a ti te hacen más falta y yo tengo que terminar el chicharrón que sobró de ayer”. ¿Tus hijos son adolescentes?: “Tienes que regresar a las nueve”, “Cuando yo era joven viajaba en camión”, “¡Esa película es C-24!”. ¿No tienes hijos?: De lo que te estás perdiendo.

¿Cómo podemos pensar que podemos disciplinar a nuestros estudiantes en el salón de clases, subordinados en la empresa, fieles en el ministerio, etc., cuando nunca pudimos disciplinar a nuestros propios hijos en el hogar?

Relación con Dios
Dejé al final lo más importante. ¿Tenemos disciplina para hablar con Dios (orar) cada día? ¿Nuestra Biblia está empolvada? ¿Sabía que para leer la Biblia en un año, hay que leer entre 4 y 5 capítulos diarios? ¿Quiénes de los que se propusieron leer la Biblia en un año en enero, aún mantienen su plan en agosto?

Habría más respuestas positivas si preguntara entre los creyentes (hacia diciembre): “¿quién se quedó sin orar más de 30 días durante este año?”, que si preguntara: “¿quién se quedó sin comer un día durante este año?” Y por el estilo la lectura de la Palabra. No fallamos en sentarnos a comer 3 veces al día, pero pasamos días sin abrir nuestra Biblia.

Esta podría ser la disciplina más importante de todas, porque si la logramos, tendremos fuerzas adicionales para lograr las anteriores.

Lo que dice la Biblia:
Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que por medio de ella han sido ejercitados. (Hebreos 12:11)

A reserva de no confundir las acepciones del diccionario, la disciplina es vital en nuestras vidas. No estaría de más meditar cómo podríamos aferrarnos más a ella. ¡Disciplinémonos para disciplinarnos!

jueves, enero 31, 2008

Paga Gran Bretaña por Enflacar

La Noticia:
La obesidad ha crecido tanto en Gran Bretaña, que el Gobierno del Primer Ministro Gordon Brown está dispuesto a pagar a los gordos para que adelgacen… Esta semana se anunció un programa para combatir la obesidad, que se ha convertido en el principal problema de salud pública en el país… El plan incluye, además de premios en efectivo, vales canjeables por alimentos saludables o por sesiones en el gimnasio… Según el Ministerio de Salud, actualmente, una cuarta parte de la población británica es obesa y se estima que en 2010 habrá 13 millones de personas con este problema… Se planea que en 2011 sean obligatorias las clases de cocina en las secundarias y se sugiere prohibir la venta de hamburguesas, patatas fritas y comida ricas en azúcar y grasas cerca de las escuelas… (reforma.com)

Comentario:
Antes que nada debo aclarar que este comentario no va dedicado a las personas con sobrepeso por culpa de alguna enfermedad, problema o circunstancia extraordinaria. Si alguien es muy sensible acerca de este tema, por favor sáltese hasta el párrafo que comienza con: “Cuidar nuestro organismo…” Si usted es sólo un poco sensible y no desea recibir ningún consejo sobre cómo administrar su cuerpo, pero resiste una broma sobre la obesidad, sáltese hasta el párrafo que comienza con: “¿Sabe usted por qué…?”. Pero si usted es de los que toman doble postre, golosinas entre comidas, muchas comidas rápidas y/o llenas de calorías y grasas, aunque no tenga problemas de sobrepeso, le sugiero que se mantenga leyendo y no se pierda de nada.

Ciertamente es difícil ser disciplinado y controlar la dieta, sobre todo en países con buen nivel económico, donde el trabajo físico tiende a desaparecer y se tiene dinero extra para comer frecuentemente en la calle, o cuando el tiempo que se dispone para los alimentos nos obligan a engullir hamburguesas, pizza o emparedados, acompañados con una buena dotación de papas fritas y refrescos azucarados.

Si bien la gula o glotonería se menciona en la Biblia como pecado, al parecer el problema es que la definición queda al arbitrio de cada quien. Así, el comer “sólo” una hamburguesa con papas y refresco no es glotonería (lo sería consumir tres o más hamburguesas dobles con tocino en una misma comida, ¿no es así?). Después de todo, Pablo nunca especificó la cantidad de calorías, carbohidratos o grasas (saturadas/insaturadas) que deberíamos consumir. Además, mucho depende de las calorías que se queman con el ejercicio, volumen corporal, trabajo, etc. Así que una receta universal, no existe. Pero…

Seamos sinceros. Cada quien conocemos bien nuestro organismo y sabemos un mínimo de nutrición como para comprender que estamos violando principios fundamentales en alguna o muchas de nuestras comidas. Sabemos que las frutas y verduras en general, son buenas, que debemos consumir fuentes de proteínas regularmente y dejar en un mínimo, grasas y azúcares. Así que el problema no radica en el conocimiento, sino en la aplicación.

A ningún niño (alguna excepción habrá, supongo) le gustan los champiñones, las aceitunas o el café. El gusto por cierto tipo de alimentos se desarrolla con tiempo. De igual forma necesitaremos tiempo y perseverancia en aprender a favorecer el pan integral sobre el blanco, las frutas sobre los postres azucarados, las bebidas sin endulzar sobre refrescos embotellados, etc. Pero el resultado será un cuerpo saludable, al menos en lo que nos compete a nosotros.

La Biblia dice: “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual habéis recibido de Dios, y que no sois vuestros?” (1 Corintios 6:19). Si bien el contexto aquí es acerca de la fornicación, muy bien puede aplicar a la disciplina de una buena alimentación y un régimen de ejercicio. Si le tenemos que rendir cuentas a Dios de lo que hicimos con el cuerpo que nos prestó, más nos conviene comenzar a cuidarlo.

Lo que Dice la Biblia
Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y libertinaje, no en contiendas y envidia. Al contrario, vestíos del Señor Jesucristo y no satisfagáis los deseos de la carne. (Romanos 13:13-14)

Nótese que el comer de más (o mal), está al mismo nivel que las borracheras, lujurias, libertinaje, contiendas y envidias. Hagamos un análisis de nuestro régimen alimenticio, independientemente de lo que marque la báscula y consideremos que Dios es un padre amoroso que sufre al vernos comer “porquerías” que arruinan nuestro apetito.

¿Sabe usted por qué los gordos…?
(Editor: Recuerda que una de tus promesas de año nuevo fue la de evitar el sarcasmo)
(Autor: Pero es una historia muy buena y yo no la escribí, sino que circula en Internet)
(Editor: ¿Y eso evita que sea sarcasmo? ¿Qué tal si mejor ponemos el chiste sobre autores de Blog que…?)
(Autor: De acuerdo, de acuerdo, pero si alguien protesta porque no está el chiste prometido, tú respondes)

Cuidar nuestro organismo es una responsabilidad que tenemos ante Dios. La forma que nuestro cuerpo adopte (con buena alimentación y ejercicio), está en las manos de Él.

miércoles, marzo 07, 2007

Sale de su casa hombre de 360 kilos

La Noticia
Un equipo médico se ha hecho cargo de su reducción de peso, hasta hoy, de 180 kilos… Después de cinco años Manuel Uribe dejó por fin su casa. Y aunque hubiera querido hacerlo caminando, lo hizo en su cama especial para soportar sus 360 kilos de peso… Alguna vez considerado como el hombre más gordo de este mundo cuando pesaba 540 kilos, Uribe salió a dar un paseo… La cama especial de Uribe fue sacada de su casa con ayuda de médicos, enfermeras y algunos vecinos, y ya afuera un montacargas los apoyó para subirla a la plataforma que jalaba una camioneta pick up… A su paso por las calles… la gente le aplaudió y lo animó a seguir en su esfuerzo por bajar de peso de manera natural con una dieta equilibrada y ejercicio. (reforma.com)

Comentario
La primera impresión es de alivio. ¡Y yo que me preocupaba por bajar un par de kilitos! La segunda impresión es de duda: ¿Cómo llegó a los 540 kilos? No lo tome como una falta de respeto, pero hay vacas que pesan menos (estoy conciente que sí suena como irrespetuoso para este personaje, que no sabemos de sus problemas, que no debemos juzgar, etc., pero créame cuando le digo que esta noticia, y todas ellas, no buscan criticar a los protagonistas, sino descubrir el plan de Dios en “nuestras” vidas) ¿Qué cuando rebasó los 140 kilos no debió buscar al equipo médico? ¿No inició dieta a los 200k, 300k, 400k, 500k? ¿Tuvo que llegar a los 540? ¿A partir de cuántos kilos dejan las piernas de poder sostener el peso? ¿Cuándo estaba en su apogeo, se comería un pollo entero? Y, considerando que la mía no tiene mucha capacidad, ¿qué báscula usa?

Reconozco que las preguntas anteriores son simplicidades, mero morbo de alguien que se indigesta con 3 rebanadas de pizza. Lo importante es el control, el auto-control. No necesitamos llegar al extremo de los 500 kilos, ¿nos cuesta trabajo abstenernos de ese bocado extra, que sabemos ya no nos hace falta? ¿Esa golosina nos atrae a media tarde, aunque sabemos muy bien que no necesitamos las calorías adicionales? ¿No podemos rechazar ese platillo, alto en grasas y colesterol, pero definitivamente antojable? ¿No somos capaces de beber agua natural por encima de las bebidas gaseosas dulces y coloridas?

Olvidemos entonces al personaje de la noticia y centrémonos en nosotros mismos. No, no vamos a necesitar montacargas para salir a pasear, ni vamos a llamar la atención de los periodistas, ni seguramente nos aplaudirán por llevar dieta equilibrada y hacer ejercicio, pero debemos vigilar lo que Dios nos concedió al nacer: nuestros cuerpos. Debemos cuidarlos y administrarlos como en aquella Parábola de los Talentos que contó Jesús (lea Mateo 25:14-30) ¿No es acaso también aplicable a nuestros propios cuerpos? No lo voy a mencionar para motivarlo a leer el pasaje, pero ¿cuál fue el resultado para quién no administró correctamente lo que le dieron?

El Versículo
Son envidiosos, borrachos, glotones y otras cosas parecidas. Les advierto a ustedes, como ya antes lo he hecho, que los que así se portan no tendrán parte en el reino de Dios (Gálatas 5:21, Dios Habla Hoy)

¿Nos vamos a ir al infierno por el sobrepeso? No se alarme aún, quizá Dios tiene un buen sistema de grúas celestiales. O quizá la fuerza de gravedad no impera allá (los ángeles tienen alitas de plumas en nuestra imaginación estereotipada del cielo, aunque supongo que en nuestra época, bien podría haber ya turbinas) En fin, el punto no es determinar a los cuántos kilos caemos en lugar de subir (en realidad comer de menos puede ser tan malo como comer en exceso), sino en cómo manejamos la templanza, el auto-control y la disciplina en nuestras vidas, esto es, cómo administramos nuestro propio organismo.

¿Ya se propuso hacer ejercicio y dieta equilibrada? No lo deje para los siguientes propósitos de Año Nuevo. ¡Comience hoy!

viernes, marzo 02, 2007

Impacta a británicos caso de niño obeso

La Noticia
Cada día devora cuatro paquetes de papas fritas, varias tabletas de chocolate, galletas y golosinas: Connor McCreaddie tiene ocho años y pesa 98 kilos, pero las autoridades británicas decidieron ayer que no van a separarlo de su familia, a la que culpan por el sobrepeso… La comisión integrada por expertas en nutrición, pediatras y profesores, había indicado que podía decidir retirar la custodia del menor si juzgaba que su familia no podría ayudar al niño, que come un paquete de golosinas cada 20 minutos, a perder peso… Pero su decisión fue que el niño -que debe dormir en el piso, porque ha roto ya cuatro camas- permanecerá con su madre, Nicola McKeown, de 35 años y desempleada, que asegura que ella no tiene la culpa de la obesidad de su hijo… "Siempre estaba con hambre y lloraba y lloraba", ha contado la madre... El chico ha sufrido acoso en la escuela a causa de su obesidad. A veces no asiste a clases porque se queda sin aire al caminar al colegio, a sólo cinco minutos a pie de su casa… Pero los expertos advierten que el amor de la madre está matando al chico… "Tocino. Mmmm... Ese es mi favorito…", dijo el niño de 8 años y 98 kilos.

Comentario
Me cuesta trabajo imaginarme comiendo en un año, las cantidades que este niño consume en un día. En sus ocho años quizá ya ha consumido más golosinas que yo en mis… (¡por poco caigo! Seguirán con la duda de mi edad) No se trata de matemáticas, sino de disciplina y control aquí. Tampoco es el punto, pero me pregunto cómo puede sostener (en el aspecto económico, porque en el físico, ni las camas lo sostienen) su madre, siendo desempleada, a este niño. ¡Debe gastar una millonada en chocolates y papas fritas! No se menciona al padre en la noticia.

Los expertos no parecieron encontrar enfermedad, sino determinaron que la propia madre lo está matando por no negarle sus comidas favoritas. En otra parte de la noticia se indica que la madre no podía darle fruta y vegetales porque los escupía. Lo que parece es que el niño, con su llanto y su actitud, logró controlar la situación. Él lleva los pantalones (al parecer talla SREG, Super Recontra Extra Grande) en su casa.

Evidentemente es un caso extremo, pero nos puede hacer reflexionar de casos más cotidianos: niños en el supermercado que tras un berrinche consiguen la golosina o juguete deseado y que los padres, abochornados y para evitar un espectáculo mayor, ceden dócilmente. ¿Quién tiene el control? Adolescentes que prácticamente extorsionan a sus padres para que los dejen ir a una fiesta y los dejen estar en ella hasta bien avanzada la noche. ¿Quién toma las decisiones? Adolescentes que adoptan malos modos y faltan el respeto a sus padres, quienes los disculpan porque “es una edad difícil” ¿Quién puede más?

¿En qué momento se pierde el control? Desde que los niños tienen conciencia, quizá a los seis meses y se dan cuenta que con su llanto consiguen lo que desean. Claro y que los padres han creído en los psicólogos modernos que hablan de no contradecirlos. Desde que ciertos “especialistas” han dicho que la “vara” es inhumana. El problema es que la “vara” indicada en la Biblia se malinterpreta, se simplifica y se iguala a “maltrato”. Nada más alejado de la verdad. No se trata de sólo golpear al niño. Se requiere un proceso específico para aplicar la “vara” correctamente. Trataré de explicarlo en otro artículo con detalle.

Por el momento, los propios expertos británicos consultados concluyeron que la propia madre estaba matando al niño. Cuando no corregimos a nuestros hijos, cuando cedemos a sus caprichos, cuando dejamos que se salgan con la suya, eso es lo que estamos haciendo: matándolos lentamente.

El Versículo
No rehúses corregir al muchacho, porque si lo castigas con vara, no morirá. (Proverbios 23:13)

La madre de este muchacho, por poco pierde su custodia. Fue un caso extremo y salió en las noticias de todo el mundo. Probablemente el berrinche de nuestros hijos no ameriten esa cobertura mediática, pero, ¿no valdría la pena reflexionar qué le hacemos a nuestros hijos? Y si se puede, desde que son bebés. Entre más tiempo pase, más complicado será.

Confieso haber usado la vara con mis hijos. No me arrepiento. Ciertamente me dolió más que a ellos, pero resultaron unos hijos controlados, disciplinados y ¡felices! Mucha gente cuando veía a mis hijos obedecerme a la primera y observaba a los suyos hacer berrinche, me decían: “¡Qué suerte que tus hijos salieron tranquilos, los míos sacaron el carácter de su padre (madre)!” Si me escuchaban les explicaba que no era herencia (aunque confieso que me hubiera gustado presumir mis genes), sino la sabiduría de la Biblia.

El mérito pertenece a Dios.