Como hijos obedientes, no se amolden a los malos deseos que tenían antes, cuando vivían en la ignorancia (1 Pedro 1:14).
¿Le ha tocado presenciar cómo un río arrastra las cosas a su paso? Se requiere una gran energía para que algo vaya contra la corriente. Por ejemplo, los salmones viajan contra corriente para llegar al lugar donde se reproducirán. Claro que lo hacen a gran costo y corriendo incontables riesgos.
El cristiano es como un salmón viajando a contra corriente del río de la vida. Las modas, los compañeros, los familiares no cristianos, están constantemente influyendo sobre él para que viaje con la corriente. Por ejemplo, la corriente natural es que los compañeros de escuela presionen a los cristianos a beber alcohol, a tener sexo, a jugar en forma violenta, a hacer trampa en los exámenes y tareas, etc. Si un joven cristiano intenta oponerse y buscar ir contra la corriente, es tildado de aburrido, mojigato o aguafiestas.
Ciertamente es difícil ir contra la corriente porque nadie quiere ser un mojigato o aguafiestas, ¿cierto? Entonces, ¿qué puede hacer el joven que busca ir contra corriente? El salmón lo logra porque tiene impreso en su cerebro una misión muy importante que lo motiva. De igual forma, los cristianos deben identificar que la misión es “ser santo” (“Más bien, sean ustedes santos en todo lo que hagan, como también es santo quien los llamó,” 1 Pedro 1:15) y con la ayuda de Dios conseguirán ir contra la corriente de este mundo.
¿Es difícil? Por supuesto, pero ¿qué mérito existe en dejarse llevar por la corriente? Lo hacíamos antes de conocer a Jesús. Ahora la misión, si decidimos aceptarla, es… “ser santo.”
"Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones."
Jeremías 1:5
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domingo, marzo 15, 2015
lunes, abril 04, 2011
Manifestaciones en Medio Oriente y Sismo en Japón
Las Noticias:
Orgullosos de su sociedad secular, la mayoría de los japoneses no son religiosos en la forma en que los americanos lo son. Ellos no tienden a identificarse con una sola tradición o estudiar textos religiosos… “El japonés promedio no se convierte conscientemente al budismo sino hasta que hay un funeral,” dice Brian Bocking, un experto en religiones japonesas… Cuando hay un funeral, sin embargo, la participación religiosa tiende a ser muy intensa… “Un gran número de japoneses creen que lo que ellos hacen por sus ancestros después de muertos, es importante”… “Existe una creencia difundida en la presencia de los espíritus de los ancestros”… (cnn.com) Yemen es escenario de enfrentamientos aislados en todo el país, en los cuales murieron tres soldados, mientras las fuerzas del Ejército intentaban contener a los manifestantes, quienes demandan la renuncia del Presidente, Ali Abdulá Salé… El empobrecido Estado de la Península Arábiga ha vivido semanas de protestas que han minado la autoridad de Salé, luego de 32 años en el poder. Tanto los opositores como los seguidores del Gobierno parecen estar recurriendo cada vez más a la violencia… Desde el sábado, siete manifestantes y tres soldados murieron en choques, llevando el número de muertos por el conflicto a 30 personas… (reforma.com)
Comentario:
Dos eventos relevantes que apuntan en una misma dirección: Dios llamando a la humanidad. Por un lado tenemos al país japonés que es muy pragmático, poco religioso, que se prepara cada año para esperar eventos de magnitud catastrófica, confiando en que la tecnología y la economía juntas son suficientes para evitar las consecuencias de los fenómenos naturales. Por el otro tenemos a varios países musulmanes que han comenzado a rebelarse ante gobiernos autoritarios y anti-democráticos. Una rebelión poco característica entre miembros de una religión que en su mismo nombre (Islam deriva del verbo árabe aslama, que significa literalmente “aceptar, rendirse o someterse”) reflejan sumisión. Dios llama la atención de las personas de la forma en que considera van a sentirse impactados. En Japón, por ejemplo, hay un Primer Ministro prácticamente cada año, muchos de ellos renunciando por cualquier escándalo menor, por lo que una rebelión en contra de uno de ellos, simplemente no atrae la atención del ciudadano común. En cambio un terremoto, con tsunami adjunto, capaz de dañar instalaciones especialmente diseñadas para resistir desastres naturales, los invita a reflexionar en un poder más allá del humano. En otras palabras, si no entendemos por las buenas, nos toca enfrentar llamadas especiales de atención de Dios.
“El estruendo llega hasta los confines de la tierra, porque el Señor litiga contra las naciones; enjuicia a todos los mortales, y pasa por la espada a los malvados”, afirma el Señor (Jeremías 25:31). Considerando lo anterior, que Dios está llamando la atención de todas las culturas, aún las que le han tenido en el olvido por mucho tiempo, ¿el pueblo de Dios está preparado para mandar gente que esparza las buenas noticias del evangelio? Dios está tocando la puerta en dos culturas, ¿quién les va a explicar la naturaleza de Dios? ¿Quién va a aclarar que la muerte terrenal no es el fin último ni tiene porque ser una tragedia irremediable? Más bien, sean ustedes santos en todo lo que hagan, como también es santo quien los llamó; pues está escrito: “Sean santos, porque yo soy santo” (1Pe 1:15-16).
Ahora bien, no es una misión para un selecto grupo de personas, sino para todo el pueblo de Dios. ¿Estamos listos? La primera condición es que necesitamos estar en santidad. Tanto para tener la capacidad de lograr una misión complicada, como para ser representantes creíbles de un Dios santo. Y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. (Efesios 4:23-24)
La santidad es un proceso, no un evento automático luego de una noche de oración. Necesitamos una y otra vez buscar a Dios y pedirle que nos hable. Como dice Efesios, renovar nuestra mente, comportarnos como una persona que trata de agradar a Dios, leer y escudriñar su Palabra y por supuesto, estar atentos a fin de escuchar su voz. Para conseguir esto último, el estar atentos, debemos primero bloquear las distracciones. El mundo de hoy nos bombardea con actividades, información, problemas y un sin fin de distractores que complican la dedicación de un tiempo diario para buscar a Dios. Quizás no podamos eliminarlas, pero al menos podemos evitar que nos atrapen. No está en nuestras manos acabar con la Internet, pero sí lo está el cambiar tiempo de facebook por tiempo con la Palabra. No olvidemos la parábola de Lucas 8: Otra parte cayó entre espinos que, al crecer junto con la semilla, la ahogaron (Lucas 8:7).
Lo que dice la Biblia: Mas el mismo Dios y Padre nuestro, y nuestro Señor Jesucristo, dirija nuestro camino a vosotros. Y el Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todos, como también lo hacemos nosotros para con vosotros, para que sean afirmados vuestros corazones, irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro Padre, en la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos (1 Tesalonisences 3:11-13).
La cita relaciona el amor (sin el cual somos incapaces de sentir compasión por la gente, los pueblos, otras culturas) con la santidad (sin la cual somos incapaces de compartir de Dios) con los tiempos finales (por lo que debemos estar atentos y sensibles a los eventos actuales).
¿Estamos listos para decir como Isaías (6:8) “Aquí estoy. ¡Envíame a mí!”?
Orgullosos de su sociedad secular, la mayoría de los japoneses no son religiosos en la forma en que los americanos lo son. Ellos no tienden a identificarse con una sola tradición o estudiar textos religiosos… “El japonés promedio no se convierte conscientemente al budismo sino hasta que hay un funeral,” dice Brian Bocking, un experto en religiones japonesas… Cuando hay un funeral, sin embargo, la participación religiosa tiende a ser muy intensa… “Un gran número de japoneses creen que lo que ellos hacen por sus ancestros después de muertos, es importante”… “Existe una creencia difundida en la presencia de los espíritus de los ancestros”… (cnn.com) Yemen es escenario de enfrentamientos aislados en todo el país, en los cuales murieron tres soldados, mientras las fuerzas del Ejército intentaban contener a los manifestantes, quienes demandan la renuncia del Presidente, Ali Abdulá Salé… El empobrecido Estado de la Península Arábiga ha vivido semanas de protestas que han minado la autoridad de Salé, luego de 32 años en el poder. Tanto los opositores como los seguidores del Gobierno parecen estar recurriendo cada vez más a la violencia… Desde el sábado, siete manifestantes y tres soldados murieron en choques, llevando el número de muertos por el conflicto a 30 personas… (reforma.com)
Comentario:
Dos eventos relevantes que apuntan en una misma dirección: Dios llamando a la humanidad. Por un lado tenemos al país japonés que es muy pragmático, poco religioso, que se prepara cada año para esperar eventos de magnitud catastrófica, confiando en que la tecnología y la economía juntas son suficientes para evitar las consecuencias de los fenómenos naturales. Por el otro tenemos a varios países musulmanes que han comenzado a rebelarse ante gobiernos autoritarios y anti-democráticos. Una rebelión poco característica entre miembros de una religión que en su mismo nombre (Islam deriva del verbo árabe aslama, que significa literalmente “aceptar, rendirse o someterse”) reflejan sumisión. Dios llama la atención de las personas de la forma en que considera van a sentirse impactados. En Japón, por ejemplo, hay un Primer Ministro prácticamente cada año, muchos de ellos renunciando por cualquier escándalo menor, por lo que una rebelión en contra de uno de ellos, simplemente no atrae la atención del ciudadano común. En cambio un terremoto, con tsunami adjunto, capaz de dañar instalaciones especialmente diseñadas para resistir desastres naturales, los invita a reflexionar en un poder más allá del humano. En otras palabras, si no entendemos por las buenas, nos toca enfrentar llamadas especiales de atención de Dios.
“El estruendo llega hasta los confines de la tierra, porque el Señor litiga contra las naciones; enjuicia a todos los mortales, y pasa por la espada a los malvados”, afirma el Señor (Jeremías 25:31). Considerando lo anterior, que Dios está llamando la atención de todas las culturas, aún las que le han tenido en el olvido por mucho tiempo, ¿el pueblo de Dios está preparado para mandar gente que esparza las buenas noticias del evangelio? Dios está tocando la puerta en dos culturas, ¿quién les va a explicar la naturaleza de Dios? ¿Quién va a aclarar que la muerte terrenal no es el fin último ni tiene porque ser una tragedia irremediable? Más bien, sean ustedes santos en todo lo que hagan, como también es santo quien los llamó; pues está escrito: “Sean santos, porque yo soy santo” (1Pe 1:15-16).
Ahora bien, no es una misión para un selecto grupo de personas, sino para todo el pueblo de Dios. ¿Estamos listos? La primera condición es que necesitamos estar en santidad. Tanto para tener la capacidad de lograr una misión complicada, como para ser representantes creíbles de un Dios santo. Y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. (Efesios 4:23-24)
La santidad es un proceso, no un evento automático luego de una noche de oración. Necesitamos una y otra vez buscar a Dios y pedirle que nos hable. Como dice Efesios, renovar nuestra mente, comportarnos como una persona que trata de agradar a Dios, leer y escudriñar su Palabra y por supuesto, estar atentos a fin de escuchar su voz. Para conseguir esto último, el estar atentos, debemos primero bloquear las distracciones. El mundo de hoy nos bombardea con actividades, información, problemas y un sin fin de distractores que complican la dedicación de un tiempo diario para buscar a Dios. Quizás no podamos eliminarlas, pero al menos podemos evitar que nos atrapen. No está en nuestras manos acabar con la Internet, pero sí lo está el cambiar tiempo de facebook por tiempo con la Palabra. No olvidemos la parábola de Lucas 8: Otra parte cayó entre espinos que, al crecer junto con la semilla, la ahogaron (Lucas 8:7).
Lo que dice la Biblia: Mas el mismo Dios y Padre nuestro, y nuestro Señor Jesucristo, dirija nuestro camino a vosotros. Y el Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todos, como también lo hacemos nosotros para con vosotros, para que sean afirmados vuestros corazones, irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro Padre, en la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos (1 Tesalonisences 3:11-13).
La cita relaciona el amor (sin el cual somos incapaces de sentir compasión por la gente, los pueblos, otras culturas) con la santidad (sin la cual somos incapaces de compartir de Dios) con los tiempos finales (por lo que debemos estar atentos y sensibles a los eventos actuales).
¿Estamos listos para decir como Isaías (6:8) “Aquí estoy. ¡Envíame a mí!”?
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martes, diciembre 11, 2007
Comparan la Biblia y el Corán
La Noticia:
Las emisoras holandesas Radio Nederland e IKON presentaron una página de Internet en la que se comparan los textos íntegros de la Biblia y el Corán, una iniciativa con la que esperan acercar las culturas cristiana y musulmana, según indicaron en un comunicado, en el que califican de pionera la experiencia… La página muestra en dos columnas paralelas los textos de los dos libros religiosos, que pueden leerse tanto en holandés como en inglés y árabe… Holanda es desde hace tiempo escenario de fricciones entre musulmanes inmigrantes y la población autóctona, sobre todo a partir del asesinato el pasado 2 de noviembre de 2004 del cineasta holandés Theo van Gogh a manos de un joven holandés/marroquí, movido por convicciones radicales islamistas… (lavanguardia.es)
Comentario
Con la excusa de la tolerancia, mucha gente alrededor del mundo está llamando a renunciar a los principios y valores cristianos a favor de una supuesta paz. El razonamiento es como sigue:
Uno. Miguel es un creyente cristiano y defiende el principio de que sólo a través de Jesucristo se obtiene la salvación y la vida eterna.
Dos. Obed es un creyente musulmán y defiende el principio de que sólo obedeciendo al profeta Mahoma se llega al paraíso.
Tres. Ambos basan sus principios en la fe, no hay forma de probar científicamente quién tiene la razón. Por lo tanto, cada vez que Miguel y Obed debatan sobre sus principios discutirán y probablemente pelearán.
Cuatro. Para evitar conflictos, es mejor eliminar la fuente del conflicto y sugerir que los dos tienen la razón, sólo con perspectivas diferentes. Después de todo, ambos pueden aceptar que Dios es bueno, que Dios es todo poderoso, que Dios creo al mundo y varias otras cosas.
Quinto. Por lo tanto, las diferencias no son relevantes (en aras de la armonía) y lo que importa son las semejanzas. Todos felices. ¿Alguien se opone a la armonía?
Parece correcto, excepto que es engañoso. No se trata de ir contra la armonía y la tolerancia, pero la doctrina de Cristo no acepta doctrinas diferentes. Muchos de los primeros cristianos sacrificaron su vida al rechazar seguir principios ajenos a los enseñados por Jesús. Su sacrificio habría sido en vano si hoy aceptamos amalgamar a la Biblia con el Corán.
La Biblia nos alerta a perseverar en la doctrina de Cristo:
Así ya no seremos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error. (Efesios 4:14)
Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios, porque muchos falsos profetas han salido por el mundo. (1 Juan 4:1)
Lamentablemente no se puede tomar sólo una parte de las Escrituras y decir: “En esto coincidimos, por lo tanto somos hermanos. Lo demás, no importa.” Eso es un engaño que se pretende disfrazar con argumentos de tolerancia, aceptación, armonía y paz. Jesús dijo claramente: “Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí” (Juan 14:6). No hay forma de aceptar esto a medias, aún a costa de parecer radicales.
Ciertamente no se aconseja la discusión, el debate y el conflicto. La aceptación de Jesús es voluntaria o no tiene sentido. Un cristiano debe mantenerse firme en su fe, estudiar la Palabra para evitar los labios engañosos e invitar a los no creyentes a aceptar a Jesús. Pero de ningún modo tomar en sus manos el inicio de una guerra santa. Jesús vino a predicar un Evangelio de amor, humildad y servicio.
La clave entonces es buscar la santidad (separación para Dios). Dios ordena que su pueblo no se involucre en conflictos religiosos en forma alguna, sino permanezca apartado.
Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios. (2 Corintios 7:1)
Lo que dice la Biblia
Porque escrito está: "Sed santos, porque yo soy santo". (1 Pedro 1:16)
Sin santidad nadie verá al Señor. Eso es lo que tiene que hacer el pueblo de Dios, vivir en santidad, alerta de falsas doctrinas.
Las emisoras holandesas Radio Nederland e IKON presentaron una página de Internet en la que se comparan los textos íntegros de la Biblia y el Corán, una iniciativa con la que esperan acercar las culturas cristiana y musulmana, según indicaron en un comunicado, en el que califican de pionera la experiencia… La página muestra en dos columnas paralelas los textos de los dos libros religiosos, que pueden leerse tanto en holandés como en inglés y árabe… Holanda es desde hace tiempo escenario de fricciones entre musulmanes inmigrantes y la población autóctona, sobre todo a partir del asesinato el pasado 2 de noviembre de 2004 del cineasta holandés Theo van Gogh a manos de un joven holandés/marroquí, movido por convicciones radicales islamistas… (lavanguardia.es)
Comentario
Con la excusa de la tolerancia, mucha gente alrededor del mundo está llamando a renunciar a los principios y valores cristianos a favor de una supuesta paz. El razonamiento es como sigue:
Uno. Miguel es un creyente cristiano y defiende el principio de que sólo a través de Jesucristo se obtiene la salvación y la vida eterna.
Dos. Obed es un creyente musulmán y defiende el principio de que sólo obedeciendo al profeta Mahoma se llega al paraíso.
Tres. Ambos basan sus principios en la fe, no hay forma de probar científicamente quién tiene la razón. Por lo tanto, cada vez que Miguel y Obed debatan sobre sus principios discutirán y probablemente pelearán.
Cuatro. Para evitar conflictos, es mejor eliminar la fuente del conflicto y sugerir que los dos tienen la razón, sólo con perspectivas diferentes. Después de todo, ambos pueden aceptar que Dios es bueno, que Dios es todo poderoso, que Dios creo al mundo y varias otras cosas.
Quinto. Por lo tanto, las diferencias no son relevantes (en aras de la armonía) y lo que importa son las semejanzas. Todos felices. ¿Alguien se opone a la armonía?
Parece correcto, excepto que es engañoso. No se trata de ir contra la armonía y la tolerancia, pero la doctrina de Cristo no acepta doctrinas diferentes. Muchos de los primeros cristianos sacrificaron su vida al rechazar seguir principios ajenos a los enseñados por Jesús. Su sacrificio habría sido en vano si hoy aceptamos amalgamar a la Biblia con el Corán.
La Biblia nos alerta a perseverar en la doctrina de Cristo:
Así ya no seremos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error. (Efesios 4:14)
Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios, porque muchos falsos profetas han salido por el mundo. (1 Juan 4:1)
Lamentablemente no se puede tomar sólo una parte de las Escrituras y decir: “En esto coincidimos, por lo tanto somos hermanos. Lo demás, no importa.” Eso es un engaño que se pretende disfrazar con argumentos de tolerancia, aceptación, armonía y paz. Jesús dijo claramente: “Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí” (Juan 14:6). No hay forma de aceptar esto a medias, aún a costa de parecer radicales.
Ciertamente no se aconseja la discusión, el debate y el conflicto. La aceptación de Jesús es voluntaria o no tiene sentido. Un cristiano debe mantenerse firme en su fe, estudiar la Palabra para evitar los labios engañosos e invitar a los no creyentes a aceptar a Jesús. Pero de ningún modo tomar en sus manos el inicio de una guerra santa. Jesús vino a predicar un Evangelio de amor, humildad y servicio.
La clave entonces es buscar la santidad (separación para Dios). Dios ordena que su pueblo no se involucre en conflictos religiosos en forma alguna, sino permanezca apartado.
Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios. (2 Corintios 7:1)
Lo que dice la Biblia
Porque escrito está: "Sed santos, porque yo soy santo". (1 Pedro 1:16)
Sin santidad nadie verá al Señor. Eso es lo que tiene que hacer el pueblo de Dios, vivir en santidad, alerta de falsas doctrinas.
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