¿A quién no le gusta la fruta? Supongo que hay preferencias y hay quien elige el mango, quien la naranja y quien la manzana. Existen frutas dulces (plátano, piña) y frutas ácidas (toronja, fresa). Existen frutas comunes (mandarina, durazno) y frutas exóticas (kiwi, cereza). ¿Cuál es su favorita?
Cuando niño (sí, aún me acuerdo), descubrí junto con unos amigos, un árbol que producía un fruto blanco. Nunca supimos lo que era, pero como muestra de valentía, nos retamos a probarlo. ¿Qué les puedo decir del sabor? Para evitar el apodo de gallinas, sufrimos el resto de la tarde una sensación en la lengua como si nos la hubieran raspado con papel de lija. Aprendí una lección: existen frutos malos. ¿Le habrá pasado algo similar a Pablo? En Gálatas 5, Pablo nos habla de frutos: los malos (de la carne) y los buenos (del Espíritu).
Para mantener el orden de Pablo, dejaremos para una futura entrega los más agradables.
Gálatas 5:19-21 (Dios Habla Hoy)
Es fácil ver lo que hacen quienes siguen los malos deseos: cometen inmoralidades sexuales, hacen cosas impuras y viciosas, adoran ídolos y practican la brujería. Mantienen odios, discordias y celos. Se enojan fácilmente, causan rivalidades, divisiones y partidismos. Son envidiosos, borrachos, glotones y otras cosas parecidas. Les advierto a ustedes, como ya antes lo he hecho, que los que así se portan no tendrán parte en el reino de Dios.
Existen frutos que evidencian su sabor amargo y desagradable, como las inmoralidades sexuales, la idolatría y la brujería. Otros más difíciles de percibir que son malos, como los odios, discordias y celos. Y otros que preferimos ignorar, o pretender que Pablo se equivocó al incluirlos en la lista: envidias, borracheras y glotonerías.
¿No existirán niveles? Es imposible que Dios considere como iguales el adulterio con la envidia. El primero debería tener clasificación XXX y el otro apenas mini-x. ¿Por qué Pablo los pondría en la misma lista?
De hecho podríamos establecer una escala. Algo así como: 7 hamburguesas dobles con papas y refresco grandes (cada una) igual a una lectura de Tarot. O bien, 10 copas de tequila igual a un adulterio mental. También, envidiar el coche del vecino igual a envidiar el refrigerador, la tele y la estufa de la vecina. Después de todo, un coche vale más, ¿no es así? ¿Por qué están todos en el mismo nivel? ¿Qué pretende Dios?
Supongo que la respuesta es simple: Santidad. No podemos ser libres para acercarnos a Él si estamos presos del pecado, aún de los supuestos sencillos, como la envidia. Un ser perfecto como Dios, no puede tolerar ninguna clase de imperfección.
Tratemos de imaginar lo que diría Dios al ver nuestro comportamiento. Primero con el fruto XXX y luego con el mini-x.
“Hijo mío, has cometido adulterio. Me entristece. Yo te había concedido como pareja a una excelente mujer. No era perfecta, como tampoco tú lo eras, pero era lo mejor para ti y así lo consideraste tú en su momento cuando decidiste casarte con ella. Al cometer adulterio te has rebelado a mi autoridad. Lamento lo que viene en el futuro para ti, pero es lo justo.”
¿Podría ser diferente para el fruto mini-x?
“Hijo mío, estás lleno de envidia. Me entristece. Yo te había concedido como patrimonio un techo y un auto compacto. No eran de lo más costoso, pero tampoco tú pusiste especial énfasis en prepararte para la vida, sin embargo eran lo más adecuado para ti en su momento y así lo consideraste tú cuando los adquiriste. Al tener envidia te rebelas a mi autoridad. Lamento lo que viene en el futuro para ti, pero es lo justo.”
¿Cómo puede un Dios justo actuar diferente? Se estaría negando a sí mismo. Si hablamos de glotonería, Dios se entristecería que no sepamos cuidar el organismo que nos concedió. ¿Usted qué sentiría si su hijo maltrata el auto que compró para él? Si hablamos de enojos, Dios se entristecería que no sepamos controlar nuestro carácter. Etc.
Quizá haya diferencias en las consecuencias terrenales. Al fin y al cabo, una falla tiene dos tipos de consecuencias: eternas y humanas. Después de conocido un adulterio, muy probablemente perdamos a nuestra familia como consecuencia casi inmediata. La envidia no traerá tal efecto instantáneo, pero nuestra alma se irá amargando hasta que eventualmente nuestra pareja e hijos no nos soporten y busquen una oportunidad para distanciarse de nosotros. En el nivel eterno, las consecuencias no difieren: separación de Dios.
En conclusión, todos los frutos de la carne son XXX, todos entristecen a Dios. No existe tal cosa como “mentiras blancas”, “envidia de la buena”, “enojo justificado”, “magia blanca”, etc. ¿Somos concientes de ello? No justifiquemos nuestro accionar erróneo con argumentos infantiles.
Ciertamente no es una cita que nos agrade recordar y aprender de memoria, pero son palabras que debemos recordar como palabras sabias de un Dios, que como amoroso padre, nos advierte de peligros potenciales de los cuales nos quiere alejar. Mejor aún, leamos lo que dice Gálatas a continuación.
Lo que dice la Biblia:En cambio, lo que el Espíritu produce es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. Contra tales cosas no hay ley. (Gálatas 5:22-23)
Y que estos Frutos del Espíritu nos sirvan de motivación para resistir los de la carne.