Mostrando las entradas con la etiqueta gratitud. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta gratitud. Mostrar todas las entradas

miércoles, marzo 26, 2014

Alegría

Lo que dice la Biblia:
Alégrense siempre en el Señor. Insisto: ¡Alégrense! (Filipenses 4:4)

En más de una ocasión me he sorprendido quejándome. Por ejemplo, el otro día me quejé de falta de estatura para jugar al basquetbol como hubiera deseado. Pronto me arrepentí. Estatura o no, muy probablemente mi vida no hubiera estado centrada en un deporte, y el destacar en él no habría servido más que para impresionar a algunos amigos los fines de semana. Así que, ¿qué importancia tienen unos centímetros más o menos?

Lo que sí es importante es reconocer lo que Dios nos concedió. Si usted carece de imperfecciones físicas y posee completa salud, tiene que agradecer más a Dios, ¡Aleluya! Lo normal, prácticamente el caso de la mayoría de las personas, es que tenemos alguna enfermedad o cierta carencia física. No lo resaltemos o atribuyamos importancia, porque si nos fijamos bien, es más lo que tenemos que lo que nos falta.

Recordemos que tenemos un cerebro funcionando con su memoria y dominio propio. Tenemos los sentidos, con todo el placer que puede llegar a través de ellos. Tenemos la locomoción que nos permite desplazarnos y movernos a nuestra voluntad. Tenemos un planeta para recorrer, apreciando sus habitantes y maravillas naturales. Tenemos familiares y amigos que han surgido por el hecho de vivir en una comunidad. La lista puede seguir y ser muy específica en cualquiera de los rubros mencionados, pero el punto es que, a pesar de que a usted y a mí nos falte algo, lo mucho que tenemos debe ser motivo suficiente para alegrarnos.

Cada día demos gracias por todas las bendiciones recibidas de Dios y… ¡Alegrémonos!

martes, julio 28, 2009

La FIFA le Saca Tarjeta Roja a la Libertad Religiosa

La Noticia:
La FIFA prohíbe a los futbolistas gestos religiosos en los encuentros y celebraciones en sus competiciones. El detonante fue la celebración de la victoria de los futbolistas evangélicos del equipo de Brasil en la final de la Copa Confederaciones… Ni elevar las manos señalando al cielo, ni levantarse la elástica para mostrar un mensaje cristiano en la camiseta. Joseph Blatter, presidente de la FIFA (Federación Internacional de Fútbol), ha sido tajante y se ha comprometido a vetar cualquier manifestación religiosa en el próximo Mundial de fútbol, que se celebrará en Sudáfrica en 2010… La gota que ha colmado el vaso de la paciencia de la FIFA ha sido la celebración de la victoria de Brasil por 3 goles a 2 frente a Estados Unidos en la final de la Copa Confederaciones en África del Sur. Muchos de los jugadores de la selección del Brasil reciente y actual son cristianos evangélicos fervorosos y comprometidos con su fe (entre los que destacan Lucio, Kaká, Edmilson, Zé Roberto, Luisao y Cafú). De hecho, por ejemplo, oran para que no haya lesionados en sus partidos (ni en su equipo ni en el del contrario)… Tras la conclusión del partido, los jugadores de la «canarinha» formaron un círculo en el centro del terreno de juego, se abrazaron y recitaron una oración en acción de gracias. Algunos, incluso, se quitaron las camisetas para mostrar mensajes cristianos como «Amo a Dios» o «Pertenezco a Jesús»… (ACPress.net)

Comentario:
¿Les ayudó Dios a ganar? Sí, lo creo. ¿Dios desvió la trayectoria de algún balón para qué entrara al gol contrario o para evitarlo en la propia meta? No y no. Me explico. Creo firmemente que al seguir su fe, los cristianos del equipo tienden a practicar más de lo habitual, no se desvelan, beben o frecuentan bares y para agradar a Dios, aportan un esfuerzo especial durante el partido. Dios no hace nada extraordinario (lo que sería tramposo) en el momento del juego, sino que lo hace en la actitud de los jugadores fuera de las canchas y que repercute eventualmente en su desempeño.

Abundan noticias de jugadores que son captados por los fotógrafos con copas en exceso, escándalos por andar paseando con chicas mientras la esposa está en casa, paternidades sorpresivas, divorcios, etc. Ninguno de esos episodios escandaliza a la FIFA.

He visto jugadores que celebran una anotación brincando como gusanos, dando maromas, corriendo sin rumbo, haciendo señas para indicar que ellos son el número uno, besando la camiseta como si fuera un símbolo de lealtad (aunque el siguiente torneo portarán una diferente) y lo peor de todo, he visto que festejan al anotador tumbándolo al suelo y cayéndole encima los otros diez jugadores del equipo (no que yo juegue, pero observando eso, se me quitan las ganas de anotar un gol, ya que dada mi complexión, tendría que pasar los siguientes tres meses en el hospital recibiendo implantes de nuevas costillas). Ninguna de esas celebraciones escandaliza a la FIFA.

Dar gracias a Dios por un logro, reconocer que sin Dios las oportunidades para estar ahí, no solo como jugador de un equipo, sino simplemente vivo, son nulas, orar porque se está contribuyendo en forma limpia al entretenimiento de la multitud, aceptar humildemente que el tener a Dios es parte de un triunfo que trasciende un partido, eso sí escandaliza a la FIFA.

¿En qué mundo vivimos?

Desde mi perspectiva, si yo saliera a jugar en un partido de fútbol, me encantaría que el contrario orara por que no existan lesionados ni en su equipo, ni en el mío. Me daría confianza en que mis dos tobillos estarían en una pieza al final del partido y tendría seguridad extra en que el juego sería limpio. ¿En dónde está el problema?

Lo que dice la Biblia:
Dando siempre gracias a Dios el Padre por todo, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. (Efesios 5:20)

Reconozco que algunas personas pueden confundirse y creer que Dios puede meter mano (es un decir) en el resultado de un partido de fútbol y que eso desencadene una serie de rituales que nada tienen que ver con la influencia de Dios en las vidas de los jugadores, pero es un riesgo que debería combatirse con información y educación, no represión. Dar gracias a Dios no debería restringirse, sino promoverse.

martes, julio 22, 2008

Gratitud

Antes de establecer la definición, hagamos un esfuerzo mental por establecer motivos (así en plural y en gran cantidad) para estar agradecidos. Después meditaremos a quién le podemos agradecer por cada uno de ellos. Comencemos. Podemos estar agradecidos por la vista, el gusto, o todos los sentidos, para terminar antes; por la vida; por la salud (aunque no esté al 100 por ciento); por la comida; por el vestido; por la ropa; por el techo; por los servicios recibidos; por la atención recibida cuando niños, adolescentes y jóvenes; por las flores, los animales y los árboles; por la tierra, para no desglosar cada elemento de ella; por los libros, las computadoras y el Internet (N. del E.: Aquí eliminé la parte de dar gracias por este Blog, ya que hubiera sonado muy arrogante) (N. del A.: No tenías que poner esta nota aclaratoria. ¿Qué esperas? ¿Las gracias?) (N. del E.: ¿No estás hablando de gratitud?); por los juegos y deportes y todos quienes los han compartido con nosotros; por los maestros y su paciencia; por nuestro empleo y empleadores; por cada familiar y amigo que ha pasado tiempo con nosotros; por cada regalo recibido; por cada Navidad y cenas especiales; por esa sonrisa y ese abrazo; por…

Definitivamente, existen muchas razones para sentirnos agradecidos. Si su lista es corta, es quizás porque está resentido con alguien y no está siendo capaz de ver que su vida, prácticamente por definición, se la debe a alguien.

Gratitud, vayamos al concepto, es reconocer lo que otras personas han hecho por uno y expresarles lo mucho que se aprecia lo que hicieron.

Primero, por supuesto, hay que reconocer los beneficios (para ello hicimos la lista), pero ahora hay que considerar: ¿Quién nos ha beneficiado? Es inevitable que mencionemos a nuestros padres biológicos o adoptivos, sin importar que después hubiesen desarrollado egoísmo o desinterés. Si estamos vivos, es porque alguien cuidó de nosotros cuando niños. Los bebés humanos no son capaces de sobrevivir por sí mismos. Y la gratitud no debe depender de la personalidad del benefactor, sólo de los beneficios.

También seguramente debemos mencionar a hermanos y otros familiares cercanos. La convivencia irremediablemente acarrea ciertos conflictos y es probable que recordemos pleitos pasados con nuestros hermanos, pero debemos hacer un esfuerzo para evitar la amargura y centrarnos en lo positivo, en aquellos gestos de bondad que seguramente existieron.

¿Quién más es o fue un probable benefactor algún día? Amigos, vecinos, jefes anteriores (aún cuando en algún momento se hayan visto precisados a despedirnos), jefes actuales, proveedores de servicios, etc. Sin olvidar, claro, a aquel que en principio nos otorgó la vida y a Jesús, quien se sacrificó por nosotros para que aceptándole, seamos acreedores a la vida eterna.

Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia. (Hebreos 12:28)

No que lo sea, pero quizás, si tenemos la meta de ser agradecidos, deberíamos considerar la gratitud como una deuda personal, no abstracta. Esto es, no sentirnos agradecidos en lo general y suspirar, sino hacer algo tangible a personas de carne y hueso (dejando un lugar especial para Dios, claro).

Esto requiere de nuestro tiempo y atención. Debemos dedicar tiempo a decir gracias lo más pronto posible. Hacerlo tarde, además de correr el riesgo de nunca poder hacerlo, no tiene el mismo efecto. De hecho puede generar amargura en algunas personas que nos dedicaron su atención y nosotros, no solamente no agradecimos, sino que incluso menospreciamos el regalo, la atención o la intención.

No seamos de aquellos que lamentan no haber alcanzado a agradecer a un ser querido antes de que la muerte se los arrebatara. Empecemos hoy mismo a cancelar esas deudas pendientes con muchos abrazos y otras acciones de gracias.

Lo que nos lleva al siguiente punto: no basta con palabras, existen muchas formas de agradecer un beneficio. Primero, parte de la gratitud significa en hacer un uso responsable de lo que se ha recibido por gracia. ¿Qué recibimos? ¿Una carrera universitaria? Seamos unos excelentes profesionistas que hagan a quien nos ayudó a conseguir el grado sentirse orgullosos. ¿Dinero? Usémoslo responsablemente. Etc.

También se muestra gratitud hacia nuestros empleadores cuando somos cuidadosos con el equipo de la empresa o de la oficina. Hacia nuestros abuelos cuando pasamos tiempo con ellos escuchando sus historias. Hacia nuestros empleados cuando en público exaltamos sus virtudes. Hacia Dios cuando ofrecemos ayuda a personas menos afortunadas que nosotros.

Lo que dice la Biblia:
Me alegro muchísimo en el Señor de que al fin hayan vuelto a interesarse en mí. Claro está que tenían interés, sólo que no habían tenido la oportunidad de demostrarlo. No digo esto porque esté necesitado, pues he aprendido a estar satisfecho en cualquier situación en que me encuentre. (Filipenses 4:10-11)

Pablo se apresuró a dar gracias con humildad a los Filipenses, aún cuando parecía que estos se habían olvidado de él. No guardemos rencores, sino hagamos un esfuerzo para que nuestras palabras estén siempre llenas de gratitud en todo y por todo.