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miércoles, septiembre 29, 2010

Pastor Protestante Desiste de Quemar el Corán

La Noticia:
Terry Jones, líder de una pequeña iglesia cristiana en Florida, opuesta al Islam, dijo que canceló sus planes de quemar ejemplares del Corán en el aniversario de los atentados del 11 de septiembre de 2001… Jones afirmó que desistió de su plan debido a que acordó con un imán que la mezquita que se construirá en la Zona Cero, en Nueva York, cambiará de lugar… La propuesta para quemar el texto musulmán más sagrado desató la indignación internacional… El Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dijo este jueves que la quema del Corán causaría disturbios en los países musulmanes y un ánimo de venganza contra Europa y Estados Unidos… En tanto, Interpol lanzó una alerta global advirtiendo de la posibilidad de atentados si se concretaba el plan de Jones… (reforma.com)

Comentario:
Algo pocas veces visto: un líder que conoce de Cristo llamando a un acto que la Biblia condena. O este señor Jones no consulta frecuentemente su manual, o tiene una intención oculta para llamar la atención, creyendo tal vez, que así se llenará su iglesia. No puedo juzgar sus motivos, pero lo cierto es que la Biblia llama a la paz y no a la violencia.

Ni siquiera se puede razonar que la otra parte inició la violencia o el juego sucio. Violencia no calma violencia.

La Biblia claramente indica que no nos corresponde la revancha: Mía es la venganza; yo pagaré. A su debido tiempo, su pie resbalará. Se apresura su desastre, y el día del juicio se avecina (Deuteronomio 32:35).

La famosa Ley del Talión fue refutada por Jesús hace dos mil años: “Ustedes han oído que se dijo: 'Ojo por ojo y diente por diente.' Pero yo les digo: No resistan al que les haga mal. Si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, vuélvele también la otra. Si alguien te pone pleito para quitarte la capa, déjale también la camisa. Si alguien te obliga a llevarle la carga un kilómetro, llévasela dos. Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no le vuelvas la espalda. Ustedes han oído que se dijo: 'Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo.' Pero yo les digo: Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen…” (Mateo 5:38-44). Incluso esto lo debió reflexionar el presidente Bush quien buscó revancha inmediatamente después del ataque a las Torres Gemelas, invadiendo el país de Al Qaeda.

Al menos hay que reconocer que Jones tuvo el suficiente corazón sencillo como para aceptar el consejo de cancelar su proyecto de quemar Coranes. Puede ser debatible si lo hizo humildemente o bajo cierta coerción. De hecho, Obama le pidió públicamente no hacerlo y no estaría alejado imaginar que alguna autoridad, sin haber trascendido, hubiera hablado con él.

(¿Cómo hubiera procedido una hipotética conversación con el FBI?
-¿El Señor Jones?
-Servidor. ¿Con quién tengo el gusto?
-Mulder, FBI.
-¿Algún avistamiento reciente? ¿Ya fue al barrio de Tepito en el corazón de México? Dicen que están vendiendo partes de un OVNI desmantelado.
-No sea payaso. Estoy aquí para sugerirle que cancele su proyecto de hacer una fogata con libros del Corán, o…
-¿O qué? No me salga con amenazas. Soy cristiano y no temo a la muerte. Si muero voy al paraíso con Jesús. Nada me asusta…
-…publicamos estas fotos en Facebook.
-¿Cuáles fotos? ¡Ah! ¿Como bebé encuerado…? ¿Cuando tenía 6 años llorando porque se me cayó el helado…? ¿De hippie a los 18…? ¿Borracho en la universidad…? ¿Y esta con…? ¡No! No tiene caso quemar el Corán. Yo soy un ciudadano responsable.)

Lo cuestionable es que quizás el pastor dobló las manos por la presión del presidente de su país, más no por la presión de su jefe máximo, el Dios de la Biblia. Y no estoy diciendo que no se obedezca al presidente, estoy criticando el no haber hecho caso primero a Dios, con lo que no hubiera habido necesidad de distraer al presidente de sus actividades.

Lo que dice la Biblia:
No paguen a nadie mal por mal. Procuren hacer lo bueno delante de todos. Si es posible, y en cuanto dependa de ustedes, vivan en paz con todos. No tomen venganza, hermanos míos, sino dejen el castigo en las manos de Dios, porque está escrito: “Mía es la venganza; yo pagaré”, dice el Señor (Romanos 12:17-19).

En conclusión, es injustificable que un cristiano esté fomentando la venganza o los sentimientos revanchistas, aún como reacción a una acción condenable.

No devuelvan mal por mal ni insulto por insulto; más bien, bendigan, porque para esto fueron llamados, para heredar una bendición. En efecto, “el que quiera amar la vida y pasar días felices, guarde su lengua del mal y sus labios de proferir engaños. Apártese del mal y haga el bien; busque la paz y sígala. Porque el Señor mira con buenos ojos a los justos y sus oídos están atentos a sus oraciones, pero mira con indignación a los que hacen el mal.” (1Pedro 3:9-12).

Nuestro Dios es un Dios de paz.

viernes, abril 25, 2008

Sufrimiento

Es muy sencillo dar gracias cuando alguien nos hizo un regalo o nos prestó un servicio, pero resulta cuesta arriba, o incluso impensable, dar gracias por el sufrimiento. ¿No es así? Exploremos la radical idea de que el sufrimiento sirve para más de un propósito positivo en nuestras vidas.

Según el diccionario, el sufrimiento es agonía, aflicción, dolor intenso o pena. Según la Biblia es la motivación para quitar la vista de las cosas temporales para poder ver realidades eternas (Fil 3:8). Ciertamente parte del sufrimiento es causado por el pecado existente en el mundo desde la caída del hombre, pero otra parte no está relacionado al pasado, sino que podría servir para refinar a los hijos de Dios.

La clave está en que seamos capaces de entender los propósitos del sufrimiento, de lo contrario caeremos en la trampa de la amargura, el deseo de venganza y la ruptura de relaciones. He aquí una lista de motivos según los cuales Dios estaría permitiendo el sufrimiento en nuestras vidas.

1. Con el sufrimiento Dios atrae nuestra atención. De hecho no deberíamos esperar al sufrimiento para volver los ojos a Dios, pero seamos sinceros, cuando todo va bien, pocos somos capaces de entender que es Dios quien merece el mérito y no nuestras propias fuerzas y habilidades. Sólo cuando las cosas salen mal y las cargas de este mundo nos agobian, es que volvemos los ojos hacia el Creador.
Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. (Mat 11:28)

2. El sufrimiento nos asegura que Dios nos ama. Todo padre entiende que los castigos impuestos a los hijos son para su propio bien.
Porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo. Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? (Heb 12:6-7)

3. Mediante el sufrimiento Dios conquista nuestro orgullo. Él trata de moldear en nosotros un carácter a la imagen del de Jesús y es el orgullo lo que normalmente cuesta más trabajo doblegar. El sufrimiento es a veces la única opción que le dejamos a Dios.
Pero él da mayor gracia. Por esto dice: "Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes". Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. (San 4:6-7)

4. El sufrimiento es un recordatorio de nuestras debilidades y esto, irónicamente, nos hace fuertes. Esto puede ser difícil de comprender para quien está acostumbrado a ver sólo lo terrenal, pero debemos recordar que los caminos de Dios son distintos. Jesús no llegó a salvar con espadas de hierro, sino con humildad, actitud de servicio y sacrificio.
Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltara, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca; respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor que lo quite de mí. Y me ha dicho: “Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad”. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en insultos, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte. (2 Cor 12:7-10)

5. Por medio del sufrimiento Dios purifica nuestra fe. Así como el fuego ayuda a probar y a purificar los metales preciosos, el sufrimiento lo hace con la fe. ¿Qué tan fuerte es aquella fe que ha resistido los más duros embates, comparada con aquella que se derrumbó ante la primera prueba?
Por lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que, sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro (el cual, aunque perecedero, se prueba con fuego), sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo. (1 Pe 1:6-7)

6. Con el sufrimiento Dios prueba nuestra obra. La obra que no permanece luego de cierto sufrimiento, muy probablemente está basada en fuerzas, emociones o valores humanos. Dichas obras tienen límites humanos y no pueden ser de utilidad para un plan que trasciende a lo eterno.
La obra de cada uno se hará manifiesta, porque el día la pondrá al descubierto, pues por el fuego será revelada. La obra de cada uno, sea la que sea, el fuego la probará. (1 Cor 3:13)

7. Con el sufrimiento Dios escoge nuestras amistades. Mucha gente se agolpa alrededor de la gente que prospera y tiene recursos para repartir, pero sólo los verdaderos amigos se mantienen cuando una desgracia sobreviene.
En todo tiempo ama el amigo y es como un hermano en tiempo de angustia. (Pro 17:17)

8. El sufrimiento nos capacita para consolar a otros. Quienes han sobrellevado una fuerte crisis están mejor capacitados para comprender a quienes les toca pasar por una situación semejante.
Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios. Así como abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por el mismo Cristo nuestra consolación. (2 Cor 1:3-5)

Y hay más propósitos: con el sufrimiento Dios nos llama al auto examen (Ap 3:19), nos motiva a clamar a él (Sal 9:12), nos da evidencia de la guerra espiritual (Efe 6:11-12), nos ayuda a reevaluar prioridades (Sal 107:17), nos llama a identificarnos con Cristo (Fil 3:10), etc.

Con tan larga lista, debemos dejar de ver al sufrimiento como una maldición y comenzar a verlo como una oportunidad, como algo que nos permita comprender la labor redentora de Jesús. Nótese que el sufrimiento no nos redime per se, no caigamos en la trampa de sentir que merecemos algo después del mismo, sino que atrae nuestra atención hacia lo que verdaderamente vale. Así que (por extraño que parezca) demos gracias a Dios por el sufrimiento.

jueves, diciembre 07, 2006

Piden Perdón a Joven Plagiado

La Noticia
Publicada en reforma.com

Piden perdón a joven plagiado por error… Los secuestradores dejaron una nota que decía: 'Discúlpanos, nos equivocamos de persona'… Por "equivocación" de los secuestradores, un joven fue privado de su libertad por más de 12 horas, hasta que sus captores decidieron abandonarlo frente al domicilio de sus familiares en Iztapalapa, tras corroborar que no era la persona que pretendían raptar.

Comentario
Ocurre en las mejores familias (me refiero a las equivocaciones, aunque también aplica a los secuestros) y es de caballeros disculparse. La noticia es extraordinaria, porque no esperaríamos de alguien que tiene la sangre fría y los suficientes malos sentimientos como para cometer un secuestro, el ofrecer una disculpa.

Me imagino (no han sido capturados los autores) a los secuestradores como aquellos dos delincuentes que aparecieron en la película de los 101 dálmatas. ¿Los recuerda? Aquellos cuyo coeficiente intelectual estaba por debajo del de los cachorros de dálmata. Me imagino a su jefe, el equivalente masculino de Cruela Devil (soy incapaz de imaginarme a una mujer como la líder de una banda de secuestradores), dándoles instrucciones precisas de a quién secuestrar: “¡Pongan atención! Tú 'chueco' (un buen apodo tiene que ir en concordancia con la personalidad) manejas. Tú 'taras' (para los que no hablan español del México profundo, el apodo representaría a alguien con dificultades para realizar operaciones matemáticas más complicadas que la suma de dos dígitos) te fijas cuando llegue el susodicho…”, “¿Así se llama?”, “No seas… (es típico que los delincuentes usen lenguaje profano, otro día platicamos cómo dicho lenguaje ha invadido otros círculos, pero igual me niego a reproducirlo), es una forma de hablar de nosotros los cultos”, “¡Ah, órale!”, “Y ya, váyanse o no van a llegar a tiempo. ¡Cuidadito y la riegan!”

Ya solos, el 'chueco' y el 'taras' intentan localizar a su víctima. “¡Ahí va, acelera!”, “No inventes, ese joven trae los pantalones todos rotos, ¡qué rescate pueden dar!,” “¡No seas burro! (esta expresión sí libró la censura) Así es la moda. No es pobre, es 'ponc'”, “¡Ah, órale! ¿Y el suéter todo gastado y los tenis 'Niki' rotos, también?”, “Yo no se de moda. ¡Tú acelera!”

Después del típico chirrido de llantas, la amenaza, la mordaza y la huida, resurgen las dudas: “Dirás que es moda 'taras', pero este no se parece mucho al de la foto”, “Pero estaba donde nos dijo el jefe”, “A ver, pregúntale cómo se llama”, “¿Cómo te llamas?”, “¡Mmhhgh!”, “Quítale el trapo de la boca primero”, “No, porque grita”, “Pero así no te puede contestar”, “¡Ah, órale!”, “Amenázalo para que le de miedo si grita”, “Si gritas te llevamos a la policía”, “No seas bruto (pasó también), eso nos da miedo a nosotros, no a él”, “¡Ah, órale!”

Al percatarse que efectivamente se equivocaron: “¿Qué hacemos 'chueco'? El jefe se va a prender”, “No, pues hay que regresarlo, que no vea donde está la guarida”, “Está bien, ¿dónde lo dejamos? Dice que ni para el camión trae”, “Pregúntale dónde vive.”

Y así lo dejaron frente al domicilio de sus familiares, con todo y nota de disculpa.

Y ya en serio, esto nos hace reflexionar acerca de que los delincuentes tienen una vida, corazón y sentimientos. Seguramente hay mil razones que los hacen delinquir: problemas económicos, alcohol, drogas, medio ambiente de violencia, etc., pero dentro de todos y cada uno, existe el potencial para ser buenos (más profundo en unos que otros, pero aún la semilla más pequeña puede crecer hasta convertirse en un árbol).

El Versículo
No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor.
(Romanos 12:19)

Pocas cosas son más aterradoras en esta vida que ser las víctimas de un secuestro (quizá el ser padres del secuestrado) y en los últimos tiempos, según las noticias, los secuestros ya no se limitan a las clases ricas de la sociedad, sino que podemos ver gente de clase media, e incluso de bajos recursos, padeciendo este mal. He leído de casos en que los rescates han sido de menos de mil dólares. Es algo que no debería existir, algo que nadie merece vivir y es deprimente el sólo tratar de ponerse a imaginarlo. Por eso tendemos a condenar a los perpetradores, a desear venganza y a maldecirlos a muerte. Sin embargo recordemos que Dios dijo “Mía es la venganza y la retribución.” (Deuteronomio 32:35)

No se queden sólo con el versículo, lean el párrafo completo de Romanos 12:14-21. Es de lo más complicado de hacer en esta vida: perdonar a nuestros enemigos. “¡Ah, órale!”