Como hijos obedientes, no se amolden a los malos deseos que tenían antes, cuando vivían en la ignorancia (1 Pedro 1:14).
¿Le ha tocado presenciar cómo un río arrastra las cosas a su paso? Se requiere una gran energía para que algo vaya contra la corriente. Por ejemplo, los salmones viajan contra corriente para llegar al lugar donde se reproducirán. Claro que lo hacen a gran costo y corriendo incontables riesgos.
El cristiano es como un salmón viajando a contra corriente del río de la vida. Las modas, los compañeros, los familiares no cristianos, están constantemente influyendo sobre él para que viaje con la corriente. Por ejemplo, la corriente natural es que los compañeros de escuela presionen a los cristianos a beber alcohol, a tener sexo, a jugar en forma violenta, a hacer trampa en los exámenes y tareas, etc. Si un joven cristiano intenta oponerse y buscar ir contra la corriente, es tildado de aburrido, mojigato o aguafiestas.
Ciertamente es difícil ir contra la corriente porque nadie quiere ser un mojigato o aguafiestas, ¿cierto? Entonces, ¿qué puede hacer el joven que busca ir contra corriente? El salmón lo logra porque tiene impreso en su cerebro una misión muy importante que lo motiva. De igual forma, los cristianos deben identificar que la misión es “ser santo” (“Más bien, sean ustedes santos en todo lo que hagan, como también es santo quien los llamó,” 1 Pedro 1:15) y con la ayuda de Dios conseguirán ir contra la corriente de este mundo.
¿Es difícil? Por supuesto, pero ¿qué mérito existe en dejarse llevar por la corriente? Lo hacíamos antes de conocer a Jesús. Ahora la misión, si decidimos aceptarla, es… “ser santo.”
"Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones."
Jeremías 1:5
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domingo, marzo 15, 2015
domingo, marzo 16, 2014
Los Planes de Dios
Lo que dice la
Biblia:
Porque yo sé muy
bien los planes que tengo para ustedes afirma el Señor, planes de bienestar y
no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza (Jeremías
29:11).
Son
palabras de Dios a la gente que estaba en el exilio en Babilonia a través de
una carta que Jeremías envió a los ancianos que estaban con los deportados.
¿Podemos adoptarlas como nuestras? Sin duda. Si bien no somos judíos, nos
convertimos en hijos adoptivos de Dios cuando decidimos aceptar a Jesús como
Señor y Salvador. Y mientras no lleguemos a la Tierra Prometida, al lado de
nuestro creador, se puede decir que estamos en el exilio.
Por
lo tanto podemos creer que Dios tiene planes para cada uno de nosotros. Y lo
mejor de todo es que, como dice la cita, son planes de bienestar y no de
calamidad. ¡Buenas noticias! ¿Por qué entonces parece que algunos de nosotros
navegamos de calamidad en calamidad? El problema es que Dios no es el único que
tiene planes. A veces nos ponemos a seguir nuestros “propios” planes,
elaborados por nosotros mismos sin consultar a Dios. Planes que incluyen
fuertes elementos de búsqueda de lo material, de quedar bien con los demás o de
pretendida felicidad según la opinión de las mayorías.
Hay
un tercero que hace planes para nosotros: el diablo. Y esa es la peor
alternativa, que seamos manipulados para seguir sus planes. Normalmente el
diablo usa la influencia del mundo para convencernos de adoptarlos, por ejemplo
con mensajes subliminales de promiscuidad sexual a través del cine y la
televisión, o popularizando videos o mensajes vulgares y ofensivos a nuestro
Dios.
La
clave entonces es verificar que los planes que adoptemos para nuestras vidas
estén en sintonía con los perfectos de Dios. ¿Cómo podemos hacerlo? En oración
y con lectura de la Palabra de Dios. Si abrimos un canal de comunicación con
Él, sabremos qué hacer y qué decisión tomar en cada encrucijada que
enfrentemos.
lunes, febrero 03, 2014
Renovación de la Mente
Lo que Dice la
Biblia:
No se amolden al
mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así
podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta (Romanos 12:2).
Quizás
no exista nada peor que un cristiano que no se distingue de los no seguidores
de Cristo. Cuando decidimos seguir a Jesús, nos separamos del mundo. ¿Cómo
entonces podemos comer, beber, trabajar, relacionarnos con los demás como si
nada hubiera pasado? La cita de Romanos 12:2 dice que no nos amoldemos al mundo
actual. ¿Cuál es el mundo actual? Basta echar un vistazo a las películas de
Hollywood, a las series de televisión, a los eventos sociales del entorno. Los
ejemplos que provienen de ahí transpiran que el alcoholismo es algo normal, que
el uso de drogas es decisión personal, que la promiscuidad sexual es algo
divertido, que el chisme es algo natural, que la mentira es obligada, etc.
Al
decir que no nos amoldemos al mundo actual, no significa que nos salgamos de él
y que nos convirtamos en ermitaños, sino que no permitamos ser contagiados por
una forma de vida caótica y lejos de aquella deseada por Dios para nosotros.
Debemos estar en el mundo, pero debemos ser “sal y luz” para el mundo. Debemos
separarnos claramente de las tendencias mundanas y ser diferentes en un mundo
abatido por el pecado.
No
estamos solos en dicha misión. Dios está con nosotros, nos apoyará y nos dará
recompensa. Y la recompensa no solo será en la vida eterna (suficiente de por sí),
sino que incluso durante nuestra estancia en la Tierra recibiremos gratas
consecuencias por no mentir, no beber, no tomar drogas, no caer en la
promiscuidad sexual, etc. Las consecuencias serán, entre otras, paz, gozo interior, satisfacción, y por supuesto,
cercanía con Dios. ¡Recompensa suficiente como para renunciar a los placeres
que el mundo ofrece!
Etiquetas:
mente,
mundo,
pecado,
recompensa
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