La Noticia:
Un indigente encontró… una billetera con 2 mil 700 dólares, cheques y varias tarjetas de crédito en una plaza de la provincia argentina de Salta y la devolvió a su dueño… Ricardo Ismael Medina, de 42 años, un hombre que sobrevive vendiendo cartones y plásticos que encuentra en las calles, halló el 'tesoro' debajo de un banco en una plaza… "La verdad es que no dudé un instante en devolverlo porque eso era algo que no era mío y si mis amigos o quienes me conocen se hubieran enterado de que me quedé con algo ajeno, me hubieran dado vuelta la cara", afirmó a la prensa Medina, que vive en una improvisada vivienda al costado de un monumento, junto a un grupo de perros y once gatos… Al descubrir que dentro de la billetera había mil 100 dólares y 5 mil pesos argentinos (unos mil 600 dólares), se dirigió a una sede policial cercana para denunciar el hallazgo, y poco después fue localizado el afortunado dueño de la billetera, que otorgó a Medina una recompensa de 300 pesos (96.7 dólares). (reforma.com)
Comentario:
¿Y hay quien duda que aún existe gente honrada? Ricardo Ismael no sólo es honrado, sino un verdadero héroe. ¿Se imagina la felicidad del dueño de la cartera al recuperarla? No se menciona porqué traía tanto dinero, pero a menos que pertenezca a la lista de los más ricos de
Forbes, a nadie le sobran 2,700 dólares.
Mucha gente, quizás la mayoría, todavía piensa que el dinero trae la felicidad, o como mínimo, la facilita. Falso. Generalmente la gente se enreda en círculos viciosos para obtener más dinero que incrementan necesidades que requieren más dinero, y así hasta que termina todo en ruina, destrucción o amargura. Y nótese que dije “generalmente.” No hay ley que prohíba a un rico ser feliz, sólo que estos lo logran “a pesar” del dinero.
Generalmente la gente de dinero está más preocupada cuidando su patrimonio, muchas veces tiene que contratar elementos de seguridad para protección personal y de los suyos, los compromisos sociales lo alejan de la vida familiar y la pareja e hijos lo resienten, pierden contacto con el lado humano de sus empleados y sacrifican compasión a cambio de eficiencia, pierden noción de la realidad social y la pobreza del mundo, etc. No por nada Jesús dijo: “es más fácil que pase un camello por el ojo de una aguja que un rico entre en el reino de Dios” (Lucas 18:25)
El hombre de la noticia quedó más satisfecho con los casi 100 dólares de recompensa que recibió, que si se hubiera quedado con la cartera, lo que lo hubiera llenado de nerviosismo, hubiera tenido que mentir a sus amigos, esconderse de ellos y quizá perder su amistad. Sin dudarlo él escogió a sus amigos por sobre un puñado de billetes. ¿No hubiera hecho usted lo mismo? ¿No debería usted hacer lo mismo, en caso que se presentase una disyuntiva similar?
¿Alguna vez le prestó dinero a algún amigo y este no se lo devolvió? ¿Y la amistad se enfrió después? ¡Mhh! Supongo que me estoy desviando… Estoy elucubrando aquí, pero estaría dispuesto a apostar a que nuestro héroe Ricardo Ismael compartió los 97 dólares de la recompensa con sus perros y gatos y se sintió feliz cuando movieron la cola y ronronearon.
Lo que dice la Biblia:
Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto. Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores (1 Timoteo 6:8-10).
¿Cómo podemos estar vacunados contra el amor al dinero? Pablo en la cita nos ofrece algunos consejos: (1) Estemos contentos con lo que poseemos. Si bien podemos planear para cambiar auto, eso no debería hacernos tomar decisiones que nos quiten el sueño. (2) Cuidemos los métodos en que estemos pensando para hacernos de más dinero. (3) Amemos a la gente más que al dinero y (4) busquemos más a Dios.
Y un quinto consejo, no de Pablo, sino indirecto de Ricardo Ismael: adoptemos perros y gatos.