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viernes, noviembre 16, 2018

Examen


El Señor examina a justos y a malvados, y aborrece a los que aman la violencia (Salmos 11:5).

¿Por qué si el Señor es misericordioso y todo amor, nos examina? ¡Examen! ¿Acaso el examen no es un instrumento diabólico creado por los maestros para torturar a los estudiantes? ¿Y si reprobamos? ¿Nos vamos al infierno? ¿Por qué tenemos que ser examinados? ¿No dicen acaso que la salvación no es por méritos? Entonces… ¿por qué un examen? ¡Examen! ¿Examen?

Comencemos por entender que el examen no es una guillotina que acaba con la vida del estudiante, sino un instrumento que permite distinguir a aquellos que están listos para conocimientos más profundos y avanzados, de aquellos que no han comprendido elementos indispensables para poder seguir aprendiendo.

Imaginemos que la profesión (la que sea) es una torre construida con legos. Cada materia es un bloque que permite seguir apilando uno sobre otro para alcanzar cierta altura. Si alguien falla en uno de los bloques, la torre comenzará a tambalearse y a correr el riesgo de derrumbarse. No importa si la falla fue por no comprender, no estudiar, o incluso, por copiar. Un bloque en mal estado, deja la torre debilitada.

Es lo que busca Dios al examinarnos. No si somos merecedores de la salvación, porque esa es por gracia, sino si somos confiables para que Él nos use en sus planes. Consideremos a un director técnico planeando a quién va a utilizar para el siguiente, importante, partido. ¿Va a alinear a aquellos que no pasaron los exámenes físicos, de acondicionamiento, de técnica? ¿O a los mejores, los que siempre se levantan rápido luego de una caída, los que juegan limpio, los que entrenaron su técnica sin descanso, los confiables? Yo no sé usted, pero yo pondría a los mejores. Y… ¿cómo voy a distinguir a los mejores si no los examino antes? ¿Si no sé cómo van a reaccionar ante cierta circunstancia?

¿Recuerda a José? Pasó por muchas pruebas, durante muchos años, antes de que sus sueños se volvieran realidad. Las pruebas no fueron para ver si los sueños se realizaban o no, sino para ver si José era digno de los mismos.

La próxima vez que enfrentemos un examen, no lo veamos como una carga o un problema, sino como una oportunidad de pertenecer a la mejor selección… la de Él.

miércoles, agosto 06, 2014

Progreso

Lo que dice la Biblia:
Sé diligente en estos asuntos; entrégate de lleno a ellos, de modo que todos puedan ver que estás progresando (1 Timoteo 4:15).

En los deportes, cuando alguien destaca, por ejemplo ganando un torneo, es porque se ha entrenado y ha puesto diligencia en su disciplina. Sería por demás raro que alguien que jamás entrena al tenis, pudiera llegar a ser campeón de Wimbledon. Equipos de futbol que no entrenan, son eliminados a las primeras de cambio. Un clavadista olímpico no puede aspirar a una medalla si no ha pasado incontables horas practicando los diferentes tipos de clavados. Por supuesto que además se requiere de cierto grado de habilidad por parte del deportista.

Algo similar apreciamos en la carta a Timoteo. En ella Pablo está conminando a Timoteo a entrenar. Damos por sentado que Timoteo tiene la habilidad básica, en este caso el haber aceptado a Jesús como salvador. Igualmente, al convertirnos en seguidores de Jesús, nosotros contamos con lo fundamental… ¿para qué entonces entrenar?

Porque tenemos que dar testimonio al mundo. Unos versículos antes, Pablo le dice a Timoteo: “Que nadie te menosprecie por ser joven. Al contrario, que los creyentes vean en ti un ejemplo a seguir en la manera de hablar, en la conducta, y en amor, fe y pureza. En tanto que llego, dedícate a la lectura pública de las Escrituras, y a enseñar y animar a los hermanos” (1 Timoteo 4:12-13). Dios nos pide ser ejemplos y nos conmina a leer la Palabra y a enseñar y animar a la gente.

Quizás no podamos llegar a ser medallistas olímpicos, pero podemos entrenar para cumplir con una misión más eterna. Hagamos lo imposible por progresar en el Reino.


miércoles, octubre 20, 2010

Renuncia Néstor de la Torre quien intentó poner disciplina en la Selección Mexicana

Noticia:
Néstor de la Torre dijo que daba un paso al costado por congruencia ya que para él la disciplina es necesaria… “Me hago a un lado de la selecciones nacionales. No he buscado la disciplina como capricho si no como un cambio de hábitos”… Néstor además recalcó que la única forma de que se de un cambio para bien del futbol mexicano es que se hagan cambios de fondo… “Si se siguen haciendo las mismas cosas se obtendrán los mismos resultados. Se requiere un cambio de fondo para que los resultados lleguen”… (sipse.com)

Para dar el conflicto por concluido, sin permitir cuestionamientos y con Héctor Moreno como vocero, el grupo de sancionados de la Selección Mexicana ofreció disculpas a la afición y reconoció que respetan a la autoridad… Con todos los tricolores sentados alrededor de los micrófonos, un Moreno nervioso leyó un texto que guardaba en un folder amarillo a partir del cual aseguró que nunca pidieron la cabeza del hoy ex director de Selecciones Nacionales, Néstor de la Torre, aunque recordando que el trato con él siempre fue hosco y el diálogo casi nulo… “Quiero ofrecer, a nombre de mis compañeros y obviamente mío, una disculpa a la afición por todo lo ocurrido durante estas semanas. Estamos presentes todos los implicados y los dos jugadores suspendidos (Carlos Vela y Efraín Juárez) me hicieron saber que les hubiera gustado estar aquí para dar la cara junto con nosotros”, expresó Moreno, acompañado de Giovani dos Santos, Francisco Javier Rodríguez, Andrés Guardado, Enrique Esqueda, Pablo Barrera, Rafael Márquez, Gerardo Torrado, Carlos Salcido, Javier Hernández y Guillermo Ochoa… “Varios de nosotros tenemos el privilegio de representar con orgullo y dignidad a nuestro País, siempre adaptándonos a los entrenadores y directivos en turno, pues ellos son la autoridad y como tal lo reconocemos, la respetamos y no lo cuestionamos”… (reforma.com)

Comentario
Es curioso que la declaración de los jugadores acerca de que respetan a las autoridades se dé después que De la Torre renunciara presionado por varios de estos mismos jugadores quienes declararon públicamente que no asistirían a un llamado a jugar en tanto él fuera el director.

Repasemos rápidamente lo ocurrido:
1) La selección mexicana fue eliminada en el cuarto partido durante el Mundial de Sudáfrica. Poco para festejar ahí.
2) Dos meses después, luego de ganar un partido amistoso, sin mayor relevancia, los jugadores deciden celebrar.
3) Como no les permiten salir del hotel, utilizan el lobby y las habitaciones del hotel, incluyendo servicio a domicilio de acompañantes femeninas y, se rumora, algún acompañante masculino.
4) Cuando fotos trascienden a la prensa de la gran celebración, el director de selecciones nacionales decide imponer castigos a jugadores.
5) Los jugadores discuten que en su vida privada pueden hacer lo que sea y protestan el castigo.
6) Como son los jugadores quienes atraen la taquilla, no el director, la presión lo lleva a renunciar.

El primer pensamiento es que fueron ellos los que decidieron que su carrera profesional iba a estar basada en la exposición a los medios y por tanto a ser figuras públicas en una disciplina deportiva. Esto último es relevante (disciplina deportiva), porque un deportista profesional, debería ser un modelo de disciplina. ¿No deberían los jugadores profesionales ser ejemplo para los jóvenes?

¿Qué mensaje están enviando quienes supuestamente son los mejores jugadores del país? ¡Jueguen duro jóvenes! Si ganan, tienen derecho a celebrar bebiendo alcohol, departiendo con muchachas (o, si es tu gusto, muchachos) de tacón dorado. ¿Es ese el mensaje que desean enviar? Y si te reclaman tu comportamiento, diles que mientras hagas goles en la cancha, no tienen porqué criticar tu vida privada.

Puede ser debatible que alguien que vive de llenar estadios y dar espectáculo, pueda separar su vida privada de la pública, pero ¿no deberían los deportistas abstenerse de excesos?

Lo que dice la Biblia:
Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez. Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre. (Marcos 7:21-23)

¿Quién debería renunciar? ¿Quién intentó aplicar la disciplina, o los indisciplinados? Quizás las autoridades se pusieron de parte de los jugadores porque la mayoría de los fanáticos estaba de parte de los jugadores (y de su mensaje de que celebrar es prerrogativa personal y además que celebrar implica, por supuesto, alcohol y mujeres de paga).

¡Atención! Los jugadores y quienes los defendieron reclamaron por el acto de imponer disciplina como si ese hubiera sido el problema y no la indisciplina misma, porque todos tienen “derecho” a celebrar. Al tergiversar el argumento, o distraer la atención, el público termina castigando a la persona equivocada. ¡Atención porque la Biblia advierte contra esto!

¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo! ¡Ay de los que son valientes para beber vino, y hombres fuertes para mezclar bebida; los que justifican al impío mediante cohecho, y al justo quitan su derecho! Por tanto, como la lengua del fuego consume el rastrojo, y la llama devora la paja, así será su raíz como podredumbre, y su flor se desvanecerá como polvo; porque desecharon la ley de Jehová de los ejércitos, y abominaron la palabra del Santo de Israel (Isaías 5:20, 22-24).

Todos aquellos cristianos que, si bien no en forma profesional, practican algún deporte o realizan cualquier ejercicio (puestos a meditar, todos tendríamos que practicar la disciplina de algún deporte), deberían (deberíamos) tener la siguiente cita como meta:

Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia, sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne (Romanos 13:13-14).

jueves, julio 15, 2010

Kaká Contra la Prostitución

La Noticia:
La Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) ha recordado varias veces a Brasil que está prohibida la exhibición de camisetas con mensajes personales religiosos en el estadio; antes, durante y después del partido. El actual Brasil está liderado por jugadores evangélicos, que encabezan Kaká y Lucio… Kaká, reconocido jugador brasileño del Real Madrid ha anunciado su participación en la campaña “Los hombres de verdad no compran chicas”, que promueve el actor estadounidense Ashton Kutcher… El brasileño sorprendió a todos al publicar en su cuenta de Twitter una foto con la camiseta brasileña que lleva su nombre y el número 10, sosteniendo un gran cartel en sus manos con el lema de la campaña en inglés: «Real Men Don’t Buy Girls!» (Los hombres de verdad no compran chicas). Toda una concientización contra la rama de la trata de personas más extendida en todo el mundo, el comercio de mujeres que son destinadas a la prostitución forzosa… La campaña incide, como su lema indica, en quienes «consumen», ya que son los hombres que «compran» sexo quienes forman el eslabón final de la cadena que esclaviza a las mujeres prostituidas… (noticiacristiana.com)

Comentario:
(Editor: ¿Quién era tu favorito para ganar el mundial?)
(Autor: Ya sabemos que España resultó el campeón. ¡Felicidades!)
(Editor: Esa no fue mi pregunta. ¿Crees que el pulpo tuvo algo que ver?)
(Autor: Otro día hablamos de pulpos y apuestas)

Si bien no le fue muy bien a Brasil en el pasado campeonato del mundo, eso no implica que deban alejarse de su fe o deban esconderla. En términos terrenales, Dios no es un Dios de resultados, sino de principios. En términos eternos, por supuesto que el resultado será visible.

Aquí en la tierra, el ser cristiano no garantiza ganar la copa del mundo, ni ser el mejor en la profesión que cada persona tiene. Un cocinero, puede ser buen o mal cocinero independientemente de la fe que profese. Lo único que debería garantizar la fe en Cristo, es la honradez y el empeño que se pondrá en la tarea. Los jugadores de Brasil no oran antes del inicio de un juego para pedirle a Dios ganar el partido, sino para pedirle un juego limpio y sin lesionados. El ganador del partido será quien haya entrenado mejor y tenga jugadores más capacitados.

La selección brasileña está llena de cristianos y ellos lo mostrarían al mundo, no para presumir que tienen ayuda divina, sino para esparcir el mensaje de la lucha que verdaderamente vale la pena, excepto que la FIFA se los prohíbe expresamente. Ellos buscan defender su fe siguiendo el consejo de 1 Timoteo 6:12: Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos.

Como la Federación Internacional inhibe esa libertad de expresar agradecimiento a quien se lo merece, algunos jugadores brasileños se han incorporado a campañas públicas, como la de “Los hombres de verdad no compran chicas,” para de esa forma aprovechar la mucha o poca fama que poseen, como una forma de poner sus dones al servicio del reino. Participar en una campaña contra la prostitución, es meritorio entre jugadores que viajan frecuentemente y atraen la atención. La Biblia está claramente en contra de la prostitución.

Lo que dice la Biblia:
Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; más el que fornica, contra su propio cuerpo peca (1 Corintios 6:18).

Así que es loable la actitud de los jugadores, quienes rechazan la parte de mujeres y alcohol, normalmente asociadas a la fama y utilizan esta para promover el mensaje divino de salvación.

Después de todo, ¿para qué servirá la fama terrenal dentro de dos mil años? Lo único que importará entonces es el sitio donde nos encontremos, ya se sabe, arriba o abajo.

Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios (2 Corintios 7:1).

martes, julio 28, 2009

La FIFA le Saca Tarjeta Roja a la Libertad Religiosa

La Noticia:
La FIFA prohíbe a los futbolistas gestos religiosos en los encuentros y celebraciones en sus competiciones. El detonante fue la celebración de la victoria de los futbolistas evangélicos del equipo de Brasil en la final de la Copa Confederaciones… Ni elevar las manos señalando al cielo, ni levantarse la elástica para mostrar un mensaje cristiano en la camiseta. Joseph Blatter, presidente de la FIFA (Federación Internacional de Fútbol), ha sido tajante y se ha comprometido a vetar cualquier manifestación religiosa en el próximo Mundial de fútbol, que se celebrará en Sudáfrica en 2010… La gota que ha colmado el vaso de la paciencia de la FIFA ha sido la celebración de la victoria de Brasil por 3 goles a 2 frente a Estados Unidos en la final de la Copa Confederaciones en África del Sur. Muchos de los jugadores de la selección del Brasil reciente y actual son cristianos evangélicos fervorosos y comprometidos con su fe (entre los que destacan Lucio, Kaká, Edmilson, Zé Roberto, Luisao y Cafú). De hecho, por ejemplo, oran para que no haya lesionados en sus partidos (ni en su equipo ni en el del contrario)… Tras la conclusión del partido, los jugadores de la «canarinha» formaron un círculo en el centro del terreno de juego, se abrazaron y recitaron una oración en acción de gracias. Algunos, incluso, se quitaron las camisetas para mostrar mensajes cristianos como «Amo a Dios» o «Pertenezco a Jesús»… (ACPress.net)

Comentario:
¿Les ayudó Dios a ganar? Sí, lo creo. ¿Dios desvió la trayectoria de algún balón para qué entrara al gol contrario o para evitarlo en la propia meta? No y no. Me explico. Creo firmemente que al seguir su fe, los cristianos del equipo tienden a practicar más de lo habitual, no se desvelan, beben o frecuentan bares y para agradar a Dios, aportan un esfuerzo especial durante el partido. Dios no hace nada extraordinario (lo que sería tramposo) en el momento del juego, sino que lo hace en la actitud de los jugadores fuera de las canchas y que repercute eventualmente en su desempeño.

Abundan noticias de jugadores que son captados por los fotógrafos con copas en exceso, escándalos por andar paseando con chicas mientras la esposa está en casa, paternidades sorpresivas, divorcios, etc. Ninguno de esos episodios escandaliza a la FIFA.

He visto jugadores que celebran una anotación brincando como gusanos, dando maromas, corriendo sin rumbo, haciendo señas para indicar que ellos son el número uno, besando la camiseta como si fuera un símbolo de lealtad (aunque el siguiente torneo portarán una diferente) y lo peor de todo, he visto que festejan al anotador tumbándolo al suelo y cayéndole encima los otros diez jugadores del equipo (no que yo juegue, pero observando eso, se me quitan las ganas de anotar un gol, ya que dada mi complexión, tendría que pasar los siguientes tres meses en el hospital recibiendo implantes de nuevas costillas). Ninguna de esas celebraciones escandaliza a la FIFA.

Dar gracias a Dios por un logro, reconocer que sin Dios las oportunidades para estar ahí, no solo como jugador de un equipo, sino simplemente vivo, son nulas, orar porque se está contribuyendo en forma limpia al entretenimiento de la multitud, aceptar humildemente que el tener a Dios es parte de un triunfo que trasciende un partido, eso sí escandaliza a la FIFA.

¿En qué mundo vivimos?

Desde mi perspectiva, si yo saliera a jugar en un partido de fútbol, me encantaría que el contrario orara por que no existan lesionados ni en su equipo, ni en el mío. Me daría confianza en que mis dos tobillos estarían en una pieza al final del partido y tendría seguridad extra en que el juego sería limpio. ¿En dónde está el problema?

Lo que dice la Biblia:
Dando siempre gracias a Dios el Padre por todo, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. (Efesios 5:20)

Reconozco que algunas personas pueden confundirse y creer que Dios puede meter mano (es un decir) en el resultado de un partido de fútbol y que eso desencadene una serie de rituales que nada tienen que ver con la influencia de Dios en las vidas de los jugadores, pero es un riesgo que debería combatirse con información y educación, no represión. Dar gracias a Dios no debería restringirse, sino promoverse.