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jueves, agosto 07, 2014

Prudencia

Hasta un necio pasa por sabio si guarda silencio; se le considera prudente si cierra la boca (Proverbios 17:28).

¿Habrá visualizado el sabio Salomón los nuevos tiempos, estos en los que hablar por Facebook y Twitter es algo común? En ese sentido, ¿cerrar la boca implica también los mensajes de texto?

Acabo de leer la noticia de que algunos bromistas pusieron una foto de Steven Spielberg, el famoso director de Parque Jurásico, posando junto al cuerpo inerte del triceratops (quizás lo recuerde de la película: un triceratops enfermo tirado de costado). Los bromistas subieron la foto a las redes sociales y, aprovechando que tenía una pose al estilo de los cazadores, acusaron a Spielberg de “matar” animales inocentes. Lo sorprendente fue que muchas personas reaccionaron escribiendo que era un cazador inhumano y que ya no volverían a ver sus películas.

No es tan grave no saber que los dinosaurios están extintos desde hace millones de años, como el opinar de un tema del que no tiene uno idea. La prudencia de la que habla Salomón se refiere a eso. Por supuesto que podemos usar las redes sociales, por supuesto que podemos, e incluso debemos, comunicarnos con familiares y amigos. El problema es opinar, sin bases, sobre situaciones debatibles.


Ojalá tenga el deseo ferviente de hablar sobre el Evangelio. En ese sentido no cierre la boca. La sugerencia, en todo caso, es leer antes la Palabra, estudiarla, conocerla, a fin de que nuestras palabras sean sabias y tengan un efecto poderoso.

viernes, julio 06, 2007

Hablan Igual Hombres y Mujeres

La Noticia:
En lo que refiere a charla, hombres y mujeres se encuentran en igualdad de condiciones, según un estudio publicado en la revista Science … Investigadores que analizaron los hábitos conversacionales de casi 400 estudiantes estadounidenses y mexicanos, descubrieron que ambos sexos hablan en un ritmo similar, aunque difieren en los temas… "El extendido y altamente publicitado estereotipo sobre la locuacidad femenina y la reticencia masculina es infundada", aseguró Mathias Mehl, un profesor asistente de psicología en la Universidad de Arizona y principal autor del estudio… Los investigadores analizaron el audio y calcularon cuántas palabras pronunció cada participante en un total de 17 horas. Los resultados mostraron que mientras las muchachas pronunciaron un promedio de 16 mil 215 palabras, ellos no estuvieron tan alejados, en términos estadísticos, con 15 mil 669… Sin embargo, las mujeres mostraron una tendencia a hablar más sobre personas, mientras que los hombres sobre sus herramientas o autos… (reforma.com)

Comentario
Realmente no me sorprende tanto (aunque si me hubieran incluido en la medición, creo que les hubiera distorsionado los resultados) porque tanto hombres como mujeres tienen la necesidad de comunicarse. Donde creo que los investigadores tendrían un momento difícil es si trataran de medir quién escucha más. No dudo que se pueda desarrollar un mecanismo para detectar los sonidos que llegan al oído, pero eso no es garantía de escuchar y por supuesto mucho menos de entender. Como dijo Jesús: “…oyendo no oyen ni entienden.”

Y quizás ese es el problema de nuestra generación: hablamos demasiado y escuchamos poco. ¿Ha notado que en muchas reuniones nos peleamos por el uso de la palabra? ¿Y que existen conflictos por las interrupciones? Sin mencionar siquiera cómo nos encendemos cuando discutimos de política, religión o deportes. Cuando tomamos partido hacemos lo imposible por defender nuestro punto de vista y nos molestamos si nuestros argumentos no son apreciados, reconocidos y agradecidos.

De hecho, cuando hablamos demasiado y escuchamos poco, estamos enfatizando categóricamente que nuestras ideas son mucho más importantes que las de los demás. ¿Ha pensado en ello alguna vez? En otras palabras es como si dijéramos en forma audible: “No me interesa lo que tengas que decir, escucha atentamente lo que Yo te voy a decir y agradéceme que lo comparta contigo.”

En fin. Regresando a la noticia, un punto que me causa cierta tristeza, es el que se refiere a los tópicos de conversación: personas, herramientas, autos… ¿Y Dios? ¿A qué lugar relegamos a Dios en nuestras conversaciones? Y no sugiero que tengamos que discutir teología cada vez que encontramos a nuestros amigos, pero podemos incluir a Dios de muchas formas: mostrándonos agradecidos con todo, por todo y en todo momento, discutiendo las maravillas de la naturaleza, del clima o del ambiente, reconociéndolo en los logros de la humanidad, testificando de todo lo bueno que nos acontece día a día tanto a nosotros mismos, como a nuestros familiares y amigos, y un largo etcétera. Que por sobre todo esto, nuestros estudiantes hablen de desarmadores y martillos, me preocupa, por decir lo menos.

Lo que dice la Biblia
Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse (Santiago 1:19)

Santiago expresa lo anterior para evitar pecar. A eso se refiere con las palabras “Por esto…” Él sabía que muchas conversaciones terminan en discusiones agresivas que conducen luego a pleitos, ruptura de amistades e incluso divorcios.

Yo no se si 1,000 palabras por hora sea el estándar correcto, ni si usted y yo nos aproximamos a ese promedio, tampoco creo que valga la pena ponernos a contar las palabras la próxima vez que hablemos (ya me imagino observando mi contador de palabras y rechazando una pregunta con el argumento: “ni una más, ya llegué a mi límite de palabras y estoy tratando de bajar mi promedio”), pero lo que sí se es de la importancia de escuchar. Primero, respetamos a nuestro interlocutor, segundo, lo entendemos mejor y tercero, seguramente ganamos su afecto en lugar de arriesgarnos a una discusión inútil.