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martes, mayo 20, 2014

Merecer

Lo que dice la Biblia:
¡El mundo no merecía gente así!  Anduvieron sin rumbo por desiertos y montañas, por cuevas y cavernas (Hebreos 11:38).

¿Ha visto alguna vez la entrega de los Óscares, la premiación de medallas olímpicas, el trofeo que se entrega a los campeones de eventos deportivos? Quizás ha visto la lista de las 10 celebridades más famosas, los mejores cantantes, los mejores autores… Parece que en el mundo existe un grado de competencia enfermizo para ser el mejor en alguna disciplina o área. Hay una lista de honor para todo: el empleado del mes, el profesor mejor evaluado, el vendedor estrella, etc.

El mundo reconoce y honra a su manera a quien destaca en las actividades mundanas. Hay una lista, sin embargo, que opaca por mucho el ganar un Óscar: la lista mencionada en Hebreos 11. En ella se mencionan a los campeones de la fe quienes van a tener una recompensa eterna, no un diploma que durará el suspiro que es la vida. Abraham, Isaac, Jacob, Moisés, Rahab, David, Salomón, entre otros, están en esta lista. La buena noticia es que la lista no está terminada y que hay aún espacio para que podamos ingresar nosotros a ella. La condición es simple, que no sencilla: tener una fe especial.

No nos confundamos, no es malo estar en una lista de honor humana, pero sin duda es mejor mil veces estar en la de Dios. Que la fama del mundo no nos robe el sueño, porque es a Dios a quien tenemos que impresionar. Y recuerde que Él no se impresiona con sacrificios, trabajo, flagelaciones o sufrimiento. Lo importante para Dios es la fe que tenemos. Como dice Hebreos 11:38, el mundo no merece gente con fe. Dios sí.


martes, marzo 11, 2014

Prueba de la Fe

Lo que dice la Biblia:
Hermanos míos, considérense muy dichosos cuando tengan que enfrentarse con diversas pruebas, pues ya saben que la prueba de su fe produce constancia (Santiago 1:2-3).

En la Versión Reina Valera se indica que la prueba de la fe produce paciencia. Ya sea paciencia o constancia, lo que queda claro es que la prueba de la fe genera algo positivo en la vida del cristiano. Ahora bien, este no es un versículo que uno esté ansioso de ver cumplido en la propia vida. Dudo que alguien quiera enfrentarse con diversas pruebas. O que alguien esté orando porque Dios le mande más pruebas.

Tenemos que reconocer que reaccionamos a las pruebas, según lo que tenemos dentro. El gran escritor C. S. Lewis dijo en alguna ocasión: “una provocación repentina no me convierte en un hombre de mal temperamento, más bien muestra qué tanto mal temperamento hay dentro de mí.” Esto es cierto. Nuestro carácter sale a flote en las circunstancias adversas.


Si algo sale mal, ¿se molesta con los de su alrededor?, ¿le echa la culpa del problema a alguien más?, ¿hace coraje y golpea física o mentalmente algo o alguien? Muchos reaccionan de manera semejante. Pero, ¿qué tal si adoptamos la perspectiva de Dios? La próxima vez que algo nos salga mal, AGRADEZCAMOS a Dios por poner a prueba nuestra fe y con paciencia planeemos cómo solucionar el problema. ¿Difícil? Sí. Pero si deseamos que nuestro carácter se asemeje al de Jesús, debemos tomar el reto.

domingo, marzo 09, 2014

Aceptar sin Juzgar

Lo que dice la Biblia:
Cuando José se despertó, hizo lo que el ángel del Señor le había mandado y recibió a María por esposa (Mateo 1:24).

¿Alguna vez se ha molestado, sentido ofendido o incluso decepcionado con alguien? Resulta que no es el único. De hecho, debido a la convivencia diaria, es inevitable que nos sintamos mal por algo que nuestra pareja, amigos, familiares o simplemente conocidos, han hecho. José no fue la excepción. Estando ya comprometido con María se enteró que ella le había sido infiel. El compromiso en ese entonces era algo tan serio como el mismo matrimonio. Así qué desde la perspectiva de José no había traición más grande que saber que su prometida le había fallado.

Tendemos a juzgar rápidamente y a condenar a las personas que nos fallaron casi de inmediato. José ya había tomado la decisión de dejar a María. Afortunadamente la intervención de Dios lo evitó. Dios tenía un objetivo con el embarazo de María y evitó que fuera condenada indicándole a José lo que estaba pasando. José entendió el mensaje y obedeció a Dios.

La lección que debemos tomar de José es que a pesar de las evidencias condenatorias, le creyó a Dios. Enfrentó a las costumbres de la época y actuó contra ellas siguiendo la voz de Dios. Nosotros debemos aceptar, perdonar e incluso regresar bien por mal a las personas a nuestro alrededor. Quizás no entendemos el plan maestro de Dios, pero debemos creerle cuando nos indica que debemos aceptar a quién aparentemente hizo mal.

lunes, febrero 10, 2014

Insignificancia

Lo que dice la Biblia:
Pero, Señor objetó Gedeón, ¿cómo voy a salvar a Israel? Mi clan es el más débil de la tribu de Manasés, y yo soy el más insignificante de mi familia (Jueces 6:15).

A veces sentimos que no tenemos la estatura de los grandes líderes y por lo tanto no podemos hacer mucho por la iglesia de Dios. ¿Cómo testificar al vecino, al compañero de trabajo, al amigo, a la propia familia… si “yo soy el más insignificante de mi familia”? Cierto que Gedeón fue el autor de esta frase, pero se nos olvida seguir leyendo.

La verdad es que Dios estaba llamando a un héroe improbable en Gedeón. Simplemente no parecía tener pasta de líder, sino que era una persona sencilla quizás como cualquiera de nosotros. Pero Dios le dijo: “Tú derrotarás a los madianitas como si fueran un solo hombre, porque yo estaré contigo” (Jueces 6:16). Esa es la parte importante. No quiénes somos, sino quién es Él. Cuando se juntaron 32,000 israelitas para la batalla, Dios redujo el ejército a un nada impresionante número de 300. Quería dejar en claro que la batalla la ganaría Él, no Gedeón.

¿Qué tenía que hacer Gedeón? ¡Ir a la batalla por fe, con las probabilidades en contra! Es una hermosa lección para nuestras vidas. Cuando sintamos que las circunstancias nos agobian, que no podremos sacar adelante ese trabajo, esa misión, ese proyecto, debemos recordar que Dios dijo: “Yo estaré contigo.”

sábado, febrero 08, 2014

La Fe de Noé

Lo que dice la Biblia:
Por la fe Noé, advertido sobre cosas que aún no se veían, con temor reverente construyó un arca para salvar a su familia. Por esa fe condenó al mundo y llegó a ser heredero de la justicia que viene por la fe (Hebreos 11:7).

Muchas veces consideramos el relato del Arca de Noé como una historia para niños. Y está bien que los niños se maravillen del evento, pero es incorrecto que como adultos dejemos de reflexionar sobre algunos aspectos de la historia. Por ejemplo, el arca puede verse como un tipo de Cristo. Abordar el arca, implicaba salvarse del diluvio, pero la gente prefirió burlarse de su construcción en lugar de buscar cómo podría ser parte del pasaje.

Hoy en día, no vemos a un aprendiz de carpintero montar tabla sobre tabla de un bote gigante en tierra firme, sin embargo observamos a pastores, ministros, maestros de la Palabra, construyendo con esfuerzo la Iglesia de Dios y los menospreciamos, o nos abstenemos de buscar ayudarlos porque tenemos cosas más importantes que hacer. Simplemente no creemos que la venida de Cristo esté cerca.

Que no se repita la historia. En ese entonces, cuando la gente vio que comenzaba a llover, seguramente reconoció que Noé tenía razón, pero ya era demasiado tarde como para subirse al arca. Por fe, busquemos a Cristo ahora que tenemos tiempo. Y más aún, busquemos no solo ser parte de esa embarcación por la que vendrá Jesús, sino también apoyar al Noé de la localidad en su construcción.

lunes, febrero 03, 2014

Silencio

Lo que Dice la Biblia:
Jesús no le respondió palabra. Así que sus discípulos se acercaron a él y le rogaron: “Despídela, porque viene detrás de nosotros gritando” (Mateo 15:23).

Hay pocas historias de Jesús tan inquietantes como esta. Quizás la recuerde: En la región de Tiro y Sidón una mujer cananea le gritaba a Jesús que tuviera compasión de ella porque su hija estaba endemoniada. La respuesta de Jesús, como leemos en Mateo 15:23, fue… el silencio. Muchos podemos identificarnos con esta mujer. Hemos visto o hemos escuchado muchos milagros realizados por Jesús, tanto en el pasado, como en nuestras vidas diarias. Y cuando tenemos un problema y le pedimos algo…, no obtenemos respuesta.

“Jesús no le respondió palabra.” Muchas veces sólo empeora la participación de otras gentes, como en el caso del versículo, la de los discípulos: “Despídela para que deje de gritar” (parafraseando). Al parecer, si uno continúa leyendo la historia, a Jesús no le preocupaba el problema de la mujer y además la estaba discriminando por su origen, comparándola incluso con un “perro.” Parece una anécdota triste.

Sin embargo terminemos de leer la historia, la mujer insistió, Jesús alabó su fe y le cumplió su milagro. ¿Cuántos de nosotros no nos quedamos aturdidos por el silencio y descartamos el insistir, el mostrar nuestra fe y exhibir humildad? Aprendamos de la persistencia de la  mujer cananea de la historia y perseveremos en la oración. El silencio de Jesús no debe ser un factor que desmotive, sino una oportunidad para abrir nuestras almas. 

jueves, julio 15, 2010

Kaká Contra la Prostitución

La Noticia:
La Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) ha recordado varias veces a Brasil que está prohibida la exhibición de camisetas con mensajes personales religiosos en el estadio; antes, durante y después del partido. El actual Brasil está liderado por jugadores evangélicos, que encabezan Kaká y Lucio… Kaká, reconocido jugador brasileño del Real Madrid ha anunciado su participación en la campaña “Los hombres de verdad no compran chicas”, que promueve el actor estadounidense Ashton Kutcher… El brasileño sorprendió a todos al publicar en su cuenta de Twitter una foto con la camiseta brasileña que lleva su nombre y el número 10, sosteniendo un gran cartel en sus manos con el lema de la campaña en inglés: «Real Men Don’t Buy Girls!» (Los hombres de verdad no compran chicas). Toda una concientización contra la rama de la trata de personas más extendida en todo el mundo, el comercio de mujeres que son destinadas a la prostitución forzosa… La campaña incide, como su lema indica, en quienes «consumen», ya que son los hombres que «compran» sexo quienes forman el eslabón final de la cadena que esclaviza a las mujeres prostituidas… (noticiacristiana.com)

Comentario:
(Editor: ¿Quién era tu favorito para ganar el mundial?)
(Autor: Ya sabemos que España resultó el campeón. ¡Felicidades!)
(Editor: Esa no fue mi pregunta. ¿Crees que el pulpo tuvo algo que ver?)
(Autor: Otro día hablamos de pulpos y apuestas)

Si bien no le fue muy bien a Brasil en el pasado campeonato del mundo, eso no implica que deban alejarse de su fe o deban esconderla. En términos terrenales, Dios no es un Dios de resultados, sino de principios. En términos eternos, por supuesto que el resultado será visible.

Aquí en la tierra, el ser cristiano no garantiza ganar la copa del mundo, ni ser el mejor en la profesión que cada persona tiene. Un cocinero, puede ser buen o mal cocinero independientemente de la fe que profese. Lo único que debería garantizar la fe en Cristo, es la honradez y el empeño que se pondrá en la tarea. Los jugadores de Brasil no oran antes del inicio de un juego para pedirle a Dios ganar el partido, sino para pedirle un juego limpio y sin lesionados. El ganador del partido será quien haya entrenado mejor y tenga jugadores más capacitados.

La selección brasileña está llena de cristianos y ellos lo mostrarían al mundo, no para presumir que tienen ayuda divina, sino para esparcir el mensaje de la lucha que verdaderamente vale la pena, excepto que la FIFA se los prohíbe expresamente. Ellos buscan defender su fe siguiendo el consejo de 1 Timoteo 6:12: Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos.

Como la Federación Internacional inhibe esa libertad de expresar agradecimiento a quien se lo merece, algunos jugadores brasileños se han incorporado a campañas públicas, como la de “Los hombres de verdad no compran chicas,” para de esa forma aprovechar la mucha o poca fama que poseen, como una forma de poner sus dones al servicio del reino. Participar en una campaña contra la prostitución, es meritorio entre jugadores que viajan frecuentemente y atraen la atención. La Biblia está claramente en contra de la prostitución.

Lo que dice la Biblia:
Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; más el que fornica, contra su propio cuerpo peca (1 Corintios 6:18).

Así que es loable la actitud de los jugadores, quienes rechazan la parte de mujeres y alcohol, normalmente asociadas a la fama y utilizan esta para promover el mensaje divino de salvación.

Después de todo, ¿para qué servirá la fama terrenal dentro de dos mil años? Lo único que importará entonces es el sitio donde nos encontremos, ya se sabe, arriba o abajo.

Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios (2 Corintios 7:1).

jueves, noviembre 13, 2008

Ahorro

Un centavo ahorrado es un centavo ganado,
Benjamín Franklin

Pocos pueden negar la gran verdad encerrada en esta frase de Benjamín Franklin, pero quizá muchos prefieran ignorarla, no escucharla o descartarla con argumentos del tipo: “Un centavo no me hará ni más pobre ni más rico,” “Franklin no tenía mis gastos,” “Sus hijos no comían como los míos,” etc. Antes, de que se autosugestione que no puede ahorrar, revisemos la definición.

Según el diccionario de la Real Academia Española, ahorro es…
1) Guardar dinero como previsión para necesidades futuras.
2) Evitar un gasto o consumo mayor.
3) Dar libertad al esclavo o prisionero.

Y en contraste, despilfarro es…
1. Gasto excesivo y superfluo.

Estamos manteniendo una acepción que se antoja anticuada para quien lee el diccionario, pero que enfatiza enormemente las características del ahorro: Dar libertad al esclavo o prisionero. Se podría argumentar que ese significado es obsoleto y sin aplicación hoy en día, pero reflexionemos otra vez. ¿No nos convertimos acaso en prisioneros de las deudas cuando gastamos más de lo debido? ¿No sudamos y nos estresamos cuando se acerca la fecha límite de pago de la tarjeta de crédito, de los almacenes, del banco? Hay quien espera para salir por la mañana hasta que el vecino se aleja para no encontrarse con él porque le debe dinero. Ciertamente es una forma de esclavitud de la que el ahorro podría liberarnos.

El ahorro se refiere entonces a la administración adecuada de los recursos, ganados con diligencia, cuidando lo que poseemos y gastando con mesura. Todo comienza con el trabajo, ya que sin ingresos, no existe nada que se pueda ahorrar (claro que si usted es de los que heredaron una fortuna y no necesita trabajar, salte este párrafo y continúe leyendo en el siguiente). Mira la hormiga, perezoso, observa sus caminos y sé sabio: Ella, sin tener capitán, gobernador ni señor, prepara en el verano su comida, recoge en el tiempo de la siega su sustento (Proverbios 6:6-8). El trabajo es una bendición y no una maldición como algunas personas, quizás tratando de parecer simpáticos, insisten. De hecho, se trabajaba en el paraíso. Mire lo que dice Génesis inmediatamente después de la creación del jardín del Edén y del hombre: Tomó, pues, Dios al hombre y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo cuidara (Génesis 2:15). Al salir del Edén cambiaron las condiciones y había que ganar el pan con el “sudor del rostro” (Génesis 3:19), pero lo malo no era el trabajo, sino el entorno que ya no era un jardín y que estaríamos en medio de personas alejadas de Dios. Cuidemos diligentemente nuestro trabajo.

Una vez ganado el pan con el sudor de la frente, debemos economizar con regularidad. El fin del ahorro no es acumular riquezas, sino preservar los recursos para fines prioritarios (comprar una casa, un auto, pagar la universidad de nuestros hijos), planeados o no (debemos tener dinero disponible en caso de una enfermedad, de una emergencia, etc.)

Y debemos gastar con mesura. Aquí conviene evaluar toda compra significativa, frenarse para no comprar por impulso (quizás lo más difícil, sobre todo cuando pasamos nuestros fines de semana en los centros comerciales en lugar de ir de día de campo) y estar conscientes del valor real de los productos para evitar sorpresas y/o abusos.

Ahorrar es difícil en estos tiempos en que prácticamente nos ruegan que aceptemos tarjetas de crédito bancarias y de diversos almacenes, en que existen cajeros automáticos en cada tienda, en que nos muestran catálogos nuestros vecinos, amigos y aún en los aviones, en que por TV sólo necesitamos marcar un número telefónico, o que por Internet sólo tenemos que dar un clic en el ratón. Si además, ahorrar no ofrece una recompensa inmediata como la ofrece la compra, de verdad que se requiere fe para no perder de vista las ventajas del ahorro. Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. (Hebreos 11:1) Y la fe es una de esas virtudes que escasean hoy en día.

Cuando vayamos de compras deberíamos tener presente la diferencia entre hambre y apetito. El hambre se satisface cuando comemos, el apetito no. Lo mismo ocurre cuando evaluamos comprar lo necesario y lo deseado. Cuando compramos lo que necesitamos, quedamos satisfechos, cuando compramos lo que deseamos, nuestros deseos se incrementan y se desea algo de mayor precio o calidad. ¿Podremos deslindar lo necesario de lo deseado?

Conviene entonces decidir qué vamos a comprar antes de ir de compras para evitar que nuestros deseos nos tiendan una trampa. Debemos evitar a toda costa comprar por impulso y sobre todo resistir esas ventas bajo presión (“¡Gran oferta, pero sólo hoy!”, “12 meses sin intereses”, etc.) Si no tiene real necesidad de lo que está en oferta, sólo presionará su presupuesto.

Lo que dice la Biblia:
Tesoro precioso y aceite hay en la casa del sabio; más el hombre insensato todo lo disipa (Proverbios 21:20).

Esta cita habla claramente del ahorro. Los créditos fáciles hacen que la gente viva al borde del precipicio, con los nervios alterados. Sea sabio: ¡ahorre!

viernes, abril 25, 2008

Sufrimiento

Es muy sencillo dar gracias cuando alguien nos hizo un regalo o nos prestó un servicio, pero resulta cuesta arriba, o incluso impensable, dar gracias por el sufrimiento. ¿No es así? Exploremos la radical idea de que el sufrimiento sirve para más de un propósito positivo en nuestras vidas.

Según el diccionario, el sufrimiento es agonía, aflicción, dolor intenso o pena. Según la Biblia es la motivación para quitar la vista de las cosas temporales para poder ver realidades eternas (Fil 3:8). Ciertamente parte del sufrimiento es causado por el pecado existente en el mundo desde la caída del hombre, pero otra parte no está relacionado al pasado, sino que podría servir para refinar a los hijos de Dios.

La clave está en que seamos capaces de entender los propósitos del sufrimiento, de lo contrario caeremos en la trampa de la amargura, el deseo de venganza y la ruptura de relaciones. He aquí una lista de motivos según los cuales Dios estaría permitiendo el sufrimiento en nuestras vidas.

1. Con el sufrimiento Dios atrae nuestra atención. De hecho no deberíamos esperar al sufrimiento para volver los ojos a Dios, pero seamos sinceros, cuando todo va bien, pocos somos capaces de entender que es Dios quien merece el mérito y no nuestras propias fuerzas y habilidades. Sólo cuando las cosas salen mal y las cargas de este mundo nos agobian, es que volvemos los ojos hacia el Creador.
Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. (Mat 11:28)

2. El sufrimiento nos asegura que Dios nos ama. Todo padre entiende que los castigos impuestos a los hijos son para su propio bien.
Porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo. Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? (Heb 12:6-7)

3. Mediante el sufrimiento Dios conquista nuestro orgullo. Él trata de moldear en nosotros un carácter a la imagen del de Jesús y es el orgullo lo que normalmente cuesta más trabajo doblegar. El sufrimiento es a veces la única opción que le dejamos a Dios.
Pero él da mayor gracia. Por esto dice: "Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes". Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. (San 4:6-7)

4. El sufrimiento es un recordatorio de nuestras debilidades y esto, irónicamente, nos hace fuertes. Esto puede ser difícil de comprender para quien está acostumbrado a ver sólo lo terrenal, pero debemos recordar que los caminos de Dios son distintos. Jesús no llegó a salvar con espadas de hierro, sino con humildad, actitud de servicio y sacrificio.
Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltara, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca; respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor que lo quite de mí. Y me ha dicho: “Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad”. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en insultos, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte. (2 Cor 12:7-10)

5. Por medio del sufrimiento Dios purifica nuestra fe. Así como el fuego ayuda a probar y a purificar los metales preciosos, el sufrimiento lo hace con la fe. ¿Qué tan fuerte es aquella fe que ha resistido los más duros embates, comparada con aquella que se derrumbó ante la primera prueba?
Por lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que, sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro (el cual, aunque perecedero, se prueba con fuego), sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo. (1 Pe 1:6-7)

6. Con el sufrimiento Dios prueba nuestra obra. La obra que no permanece luego de cierto sufrimiento, muy probablemente está basada en fuerzas, emociones o valores humanos. Dichas obras tienen límites humanos y no pueden ser de utilidad para un plan que trasciende a lo eterno.
La obra de cada uno se hará manifiesta, porque el día la pondrá al descubierto, pues por el fuego será revelada. La obra de cada uno, sea la que sea, el fuego la probará. (1 Cor 3:13)

7. Con el sufrimiento Dios escoge nuestras amistades. Mucha gente se agolpa alrededor de la gente que prospera y tiene recursos para repartir, pero sólo los verdaderos amigos se mantienen cuando una desgracia sobreviene.
En todo tiempo ama el amigo y es como un hermano en tiempo de angustia. (Pro 17:17)

8. El sufrimiento nos capacita para consolar a otros. Quienes han sobrellevado una fuerte crisis están mejor capacitados para comprender a quienes les toca pasar por una situación semejante.
Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios. Así como abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por el mismo Cristo nuestra consolación. (2 Cor 1:3-5)

Y hay más propósitos: con el sufrimiento Dios nos llama al auto examen (Ap 3:19), nos motiva a clamar a él (Sal 9:12), nos da evidencia de la guerra espiritual (Efe 6:11-12), nos ayuda a reevaluar prioridades (Sal 107:17), nos llama a identificarnos con Cristo (Fil 3:10), etc.

Con tan larga lista, debemos dejar de ver al sufrimiento como una maldición y comenzar a verlo como una oportunidad, como algo que nos permita comprender la labor redentora de Jesús. Nótese que el sufrimiento no nos redime per se, no caigamos en la trampa de sentir que merecemos algo después del mismo, sino que atrae nuestra atención hacia lo que verdaderamente vale. Así que (por extraño que parezca) demos gracias a Dios por el sufrimiento.

martes, mayo 22, 2007

Fe

La fe es un concepto muchas veces atacado por intelectuales y sobrestimado por personas religiosas alrededor del mundo. Es por tanto conveniente tratar de comprender más acerca de ella y evitar, cuando la utilicemos, que nuestra fe sea referida como “fe ciega.”

Según el diccionario, fe es la creencia confiable en la verdad, la validez o seriedad de una persona, idea o cosa. Según la Biblia: Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve (Hebreos 11:1).

En muchas situaciones no tenemos control, no podemos tener control, de los eventos futuros, sin embargo tenemos que tomar decisiones y actuar como si supiéramos lo que va a ocurrir. La mayoría de la gente que vuela en un avión desconoce si cada uno de los elementos que permiten su correcto funcionamiento está en perfectas condiciones, sin embargo confía, tiene fe, en que el equipo mecánico de la empresa aérea realizó correctamente su tarea de mantenimiento y revisión y actúa en consecuencia: haciendo planes sobre lo que va a realizar luego de un aterrizaje normal. Sin fe, nos paralizaríamos.

Ahora bien, la fe no es una esperanza supersticiosa, la fe es la confianza derivada de la verdad, o al menos, de nuestro entendimiento de las verdades que gobiernan la vida, tanto en el pasado, como en el presente y en el futuro. En este sentido, la fe es individual. Nadie puede tener fe por otro, o transferirle fe embotellada.

Es cierto que la verdad es un concepto elusivo, especialmente cuando se discute lo que ocurrirá en el futuro. Por ello es importante distinguir a la fe de la presunción y de la obstinación. Supongamos que el clima ha estado agradable (soleado y sin viento), pero que el pronóstico del tiempo habla de un cambio repentino para el siguiente día a lluvias y vientos fuertes. Presunción sería hacer planes para el día siguiente basados en cómo ha estado el clima (soleado, sin viento) en los días anteriores, esto es, tomar en cuenta sólo lo que vemos hasta ese momento. Si en cambio, hacemos planes para el día siguiente basados en cómo deseamos que esté el clima, sería obstinación. De hecho, si nos agradan las nevadas, podríamos adquirir ropa apropiada, palas, anticongelantes, etc., sin siquiera considerar que no haya nevado en años: obstinación. En cambio, fe es confiar en que los meteorólogos saben lo que están pronosticando debido al gran número de aciertos en el pasado y prepararnos en consecuencia para las lluvias.

La fe es también ver lo que nadie más ve y actuar en consecuencia. Todas las personas somos diferentes y cada una visualiza el futuro de manera particular. Tomemos como ejemplo a Samuel Morse, el inventor del telégrafo. Él era un artista, no un inventor o científico, ni siquiera ingeniero, pero cuando escuchó casualmente una plática acerca de la electricidad y el electromagnetismo, apenas en desarrollo por ese entonces (esto ocurrió a principios del siglo XIX), visualizó un medio de comunicación a distancia en base a dichos conceptos. Y más aún, confiado en que funcionaría, abandonó su carrera de pintor y dedicó su vida a desarrollar su idea. Padeció muchos rechazos y pasaron 12 años antes de que el Congreso Americano aceptara tender una línea de telégrafo entre Washington y Baltimore. El resultado, un medio de comunicación que acercó al mundo. Esta “visión” más allá de los sentidos, es fe.

La fe no es “un salto a ciegas en la oscuridad” como dijera Soren Kierkegaard a principios del siglo XIX y cuya frase se simplificó posteriormente a “la fe es ciega.” La verdadera fe se basa en algo seguro. Hay quienes dicen que la fe en Dios es ciega, pero en realidad hay tanta evidencia que señala a la existencia de un Creador, que la real ceguera sería no tener fe en Dios. Así como la razón respalda la fe en Dios, debe respaldar a cualquier persona, trabajo o idea en la que coloquemos nuestra fe. Fue el científico Blaise Pascal quien dijo: “La fe nos dice con seguridad lo que no dicen los sentidos, pero no lo contrario a lo que los sentidos ven; está por encima de ellos, no en contra.”

Es gracias a la fe que podemos estar confiados en el mañana. Un estudio sobre preocupación y ansiedad efectuado en la Universidad de Pensilvania reveló que un 15 por ciento de los norteamericanos pasan más de la mitad del tiempo (sin contar horas de sueño) preocupándose, ya sea por la salud, las finanzas, la familia, el empleo, la seguridad, o las relaciones con los demás. Si bien, una pequeña dosis de preocupación es sana, debemos contrarrestar el exceso con una buena dotación de fe.

Finalmente, la fe debe reflejarse en nuestro carácter. La confianza en Dios, en nuestra familia, en nuestros compañeros de trabajo, nos permitirá concentrarnos en nuestras propias responsabilidades sin preocuparnos desmedidamente en cuestiones fuera de nuestro control, aún cuando de momento los resultados nos sean adversos. Debemos tener siempre presente, que un buen carácter, con su dosis de fe incluida, produce frutos a su debido tiempo. Y por supuesto jamás olvidar la fuente de la fe: Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios (Romanos 10:17).

jueves, noviembre 30, 2006

De Cocodrilos

La Noticia
Esta noticia acaba de aparecer en cnn.com

Policías de la Florida saltaron a un pantano y jalaron a un hombre desnudo de las fauces de un cocodrilo… El hombre perdió su brazo izquierdo, tiene el brazo derecho roto y heridas fuertes en su pierna izquierda… Fue hospitalizado en condición crítica… Cuatro oficiales se sumergieron hasta la cintura en el pantano, lucharon para liberar al hombre y lo jalaron por 15 metros a la orilla para esperar a la ambulancia… El director de la policía dijo que la víctima era un hombre de 45 años… “Él admitió que había estado fumando cocaína. Aún así es una vida humana. Nuestros oficiales no hacen preguntas, ellos responden y salvan vidas.” (Fuente cnn.com)

Antes de comentarla, recuerdo una noticia de hace tiempo también sobre un cocodrilo, proveniente de Australia:

Con un acertado golpe de puño en la trompa, una australiana logró que un cocodrilo soltara a su sobrino y huyera. El reptil, de tres metros de largo, ya había agarrado a Manuel Pascoe, de 19 años, de una pierna y lo quería arrastrar hacia el agua cuando Margaret Rinbuma, de 53 años, intervino. El hecho ocurrió en un río del norte de Australia. Tras el ataque, el joven se recupera ahora en un hospital. Pascoe había salido a cazar patos. El diario “Northern Territory News” cita a la valiente tía diciendo: “Le golpeé con el puño en la trompa y pedí ayuda en nombre de Jesús. Entonces lo soltó”. (Fuente: Agencia Australiana de Noticias AAP)

Habrán notado que lo similar es el ataque del cocodrilo. La diferencia el método y el resultado. Pregunta: si nos tocara ser testigos presenciales de un ataque similar, ¿qué método usaríamos? ¿El de los cuatro oficiales de policía americanos (llamémosle el método 1)? ¿El de la tía de 53 años (llamémosle el método 2)?

Tengo la tentación de pensar que la respuesta dependería de nuestra fuerza física, si tuviéramos suficiente músculo, usaríamos el método 1: ¡jalar aunque se rompa! En ausencia de fuerza suficiente, usaríamos el método 2: ¡orar y confiar! Si bien, me gustaría presumir que yo sería usuario del método 2 por mi fe, la verdad (y estoy reuniendo mucha humildad para confesarlo) lo sería por mi falta de fuerza. Seamos sinceros, humanamente nos avergüenza declarar debilidad física. Las películas se han encargado de mostrarnos que los héroes son fortachones con músculos más fuertes que el metal, o que saben pelear, o que son más listos que el enemigo, pero ¿con más capacidad para la oración? Supongo que no sería una película taquillera.

Una segunda pregunta, si fuéramos, en vez de testigos, la víctima, ¿qué método preferiríamos usara quien nos fuera a rescatar? El método 1 dejó a la víctima sin un brazo y en condición crítica. El método 2 dejó a la víctima ilesa, con un buen susto y sin ganas de probar nunca más el pato asado.

¿Qué tan claro está? El método 1 utiliza la fuerza humana, las capacidades humanas, limitadas ante la fuerza de la naturaleza. El método 2 utiliza la fuerza de Dios, ilimitada.

No me malinterprete. No estoy criticando a los policías, ellos hicieron lo que pudieron. Estoy pregonando que la fe en Jesús es más poderosa y capaz de forjar milagros. Hagamos lo humanamente posible en las situaciones críticas, pero también, y no como último recurso, sino primero, volvamos los ojos a Jesús.

El Versículo
Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. (2 Corintios 12:9)

Pablo sabía que en su debilidad física, era fuerte. Esta es una paradoja para la comprensión natural, pero nuestro Dios no nos pide razonamientos lógicos, sino fe en que Él se encuentra en control.