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domingo, febrero 21, 2010

Tiroteo en Iglesia de California

La noticia:
La policía está buscando a tres sujetos sospechosos de haber disparado durante un servicio religioso en Richmond, California… Dos adolescentes quedaron heridos… La policía aún busca un motivo por el cual se haya realizado la violencia… Los tres sujetos entraron en la Nueva Iglesia de Getsemaní de Dios en Cristo a las 12:30 p.m. del domingo y en medio de una congregación de cerca de cien personas, uno de ellos abrió fuego… Se espera que las víctimas se recuperen completamente… Las autoridades de la iglesia dijeron que están determinadas a continuar operando normalmente… Solo horas después del tiroteo, un estudio bíblico dominical se llevó a cabo como estaba planeado con una asistencia aproximada de 15 personas… “Estoy seguro que existe temor y alarma, pero no vamos a correr,” dijo el diácono. “Vamos a seguir haciendo lo que siempre hacemos: orar y tener servicios”… “No estamos asustados, aunque sí un poco confundidos, porque esta es la iglesia de Dios,” dijo un miembro de la iglesia. “Nos negamos a que el diablo nos haga correr y escondernos, porque probablemente eso es lo que desea que hagamos”… (noticiacristiana.com)

Comentario:
Permítanme unas preguntas irreverentes. La noticia no lo especifica. Los disparos fueron… ¿durante la alabanza? ¿Quizás alguien desafinó? Hay cantantes que desafían la paciencia de Dios, ya no digamos la de los congregantes. ¿Durante la predicación? Hay pastores que oran para que Dios haga algo para que la congregación esté despierta. Seguro que ese día nadie pudo dormir ni en la noche. ¿Durante la oración? Hay intercesores que oran para que Dios lleve a rateros y asesinos a la iglesia. Quizás les falta orar para que lleguen desarmados.

(Editor: Y hay blogueros que hacen tales preguntas que…)
(Autor: OK, OK. No des ideas. Ya me pongo serio.)

Si bien aún no están claros los motivos, es evidente que la tendencia de tiroteos en las escuelas, sitios de trabajo y centros comerciales, no iba a dejar intactas a las iglesias. El odio que existe en ciertos elementos de la sociedad contemporánea encuentra un desahogo irracional abriendo fuego entre multitudes. Lo cual es muy triste, porque a diferencia de otros sitios, en este hubieran podido encontrar, si tan solo hubieran escuchado un poco antes de disparar, motivos para no hacerlo.

Otra posibilidad es que los agresores hayan ido expresamente a tratar de probar, desde su limitada perspectiva, un punto ya probado desde hace siglos: la valentía o cobardía del pueblo cristiano. Tres siglos de persecuciones no lograron que los cristianos renegaran de Jesús. ¿Tres sujetos enmascarados pretendían lograrlo?

No es la primera vez que existen agresiones a los cristianos. En el mismo libro de Hechos encontramos agresores: “Y Saulo consentía en su muerte. En aquel día hubo una gran persecución contra la iglesia que estaba en Jerusalén; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria, salvo los apóstoles.” (Hechos 8:1) Hay quien argumenta que como Dios no evitó que los suyos murieran martirizados, es porque Dios no existe o no tiene suficiente poder. El gran poder de Dios se muestra, sin embargo, en que Saulo, el agresor de la cita anterior, se convertiría en el mismísimo Pablo, gran evangelizador y propagador de la fe cristiana.

El propio Pablo escribiría en 1 Corintios 4:11-12: “Hasta esta hora padecemos hambre, tenemos sed, estamos desnudos, somos abofeteados, y no tenemos morada fija. Nos fatigamos trabajando con nuestras propias manos; nos maldicen, y bendecimos; padecemos persecución, y la soportamos.”

Nerón y otros emperadores romanos persiguieron a cristianos durante siglos, hasta que Constantino en el año 313 legalizó la religión cristiana. Durante esos 300 años, hubo de todo: crucificados, decapitados, desollados, gente enviada al coliseo a ser devorada por los leones, etc. ¿Acabó Roma con el cristianismo? De hecho, Roma se convirtió en sede de una rama numerosa del cristianismo.

De todos modos, la noticia y eventos similares, nos hacen preguntarnos seriamente: ¿Qué debemos hacer si existe una agresión a la congregación a la que asistimos? La reacción inmediata es seguramente instintiva: cubrirnos, someter al agresor, dialogar para que no dispare y cosas así, pero la pregunta va más allá: ¿Dejar de asistir? ¿Buscar otra iglesia? ¿Alabar y orar desde la seguridad del hogar?

Lo que dice la Biblia
¿Y quién es aquel que os podrá hacer daño, si vosotros seguís el bien? Más también si alguna cosa padecéis por causa de la justicia, bienaventurados sois. Por tanto, no os amedrentéis por temor de ellos, ni os conturbéis, sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros… (1 Pedro 3:13-15)

Seguir a Cristo no garantiza salud plena, economía abundante, o larga vida en la tierra. Pero quienes tienen a Cristo tienen la paz, la voluntad y el arrojo para enfrentar las dificultades, los problemas, e incluso, las agresiones. “¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?” (Romanos 8:35)

Finalmente debemos mencionar que la persecución tiene una promesa adherida: “Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.” (Mat 5:10) Mantenernos firmes en Cristo podrá incluso acortar nuestra estancia terrenal, pero lo que no podemos dudar es que garantiza la vida eterna. Así que, ¿por qué huir?

martes, junio 02, 2009

Esfuerzo

Imaginemos la siguiente escena, por muy improbable que parezca:

Es un día nublado de verano (el clima no tiene nada que ver con la historia, pero me gustan los días nublados). Los adolescentes están por la mañana, extrañamente quietos, sentados en sus lugares de costumbre en el salón de clases. El silencio que reina no es gratuito, es día de exámenes finales, así que muchos de ellos, además de silencio, muestran nerviosismo. Un gran porcentaje de su calificación final y el aprobar o no el año escolar, dependerán en gran medida de su desempeño del día.

La nota extraña la pone un padre de familia, vestido con traje y corbata, sentado en uno de los mesabancos, donde normalmente estaría otro estudiante, su hijo. No se sabe si con o sin permiso, pero el padre de familia está dispuesto a presentar el examen por su hijo, el cual requiere una buena nota para aprobar el año. El profesor comienza a repartir los exámenes y efectivamente, entrega uno al padre de familia. Éste ha decidido resolver el examen para salvar el año escolar de su hijo. No tiene duda en que obtendrá al menos un 80/100, puesto que posee un posgrado en ciencias.

¿Qué tiene de estrambótico la escena? Dejando de lado el aspecto de que el profesor no lo permitiría, ningún padre de familia aceptaría hacer un examen en lugar de su hijo para que este obtenga buena calificación…

(Editor: ¡Cof! ¡Cof! ¿No estarás presumiendo algo que no lograrías?)
(Autor: Estamos hablando de un examen de secundaria y de alguien con un posgrado)
(Editor: ¿Capital de Botswana?)
(Autor: Dije que más de 80, no que 100)
(Editor: ¿La función de la Mitocondria?)
(Autor: ¿Entiendes el punto?)
(Editor: ¿Autor de La Celestina?)


¿Por qué? Porque deseamos que nuestros hijos enfrenten sus retos y aprendan habilidades indispensables para su edad adulta.

Una de las quejas más frecuentes entre los cristianos es “si acepté a Jesús, leo mi Biblia y oro frecuentemente, ¿por qué me va mal en…?” Aquí, en lugar de los puntos suspensivos, generalmente escuchamos: mis finanzas, mi salud, mis relaciones, mi familia, etc.

Todo proviene de una mala comprensión del poder de Dios. Por supuesto que Dios es todo poderoso y podría solucionar todos nuestros problemas si quisiera, pero simplemente prefiere que nosotros los enfrentemos para aprender, para madurar o simplemente para forjar carácter. Sabemos de la historia de Josué (Josué capítulo 1) que Dios le garantizó la victoria, pero no lo libró de ir a la batalla. ¿No hubiera sido más sencillo que Josué esperara en su tienda mientras Dios peleaba por él?

De la misma manera en que no aceptaríamos ir a la escuela en lugar de nuestros hijos para realizar sus exámenes y que así aprobaran el año escolar sin esfuerzo, Dios tampoco aceptaría pelear todas nuestras batallas en lugar nuestro, porque simplemente no obtendríamos beneficio alguno.

Lo que dice la Biblia:
Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé. Esfuérzate y sé valiente; porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra de la cual juré a sus padres que la daría a ellos. (Josué 1:5-6).

Leemos que Dios alienta a Josué primero diciéndole: “Yo estaré contigo,” pero después le indica: “Esfuérzate y sé valiente.” Claramente Dios estaba enfatizando que el problema no iba a desaparecer mágicamente, Josué tenía que pelear. Así que estemos conscientes, la próxima vez que enfrentemos un problema (y lo haremos tarde o temprano), de emplear nuestro mejor esfuerzo, porque la victoria, en cualquier forma que se presente, está garantizada por Dios.

lunes, enero 05, 2009

Silvia Está con Dios

La Noticia:
La familia Vargas Escalera afirmó que su hija Silvia está con Dios y pidió a la sociedad rezar por ella y por todas las personas que viven el sufrimiento de un secuestro. "Hoy, sabemos que Silvia está con Dios. Les pedimos orar por ella y por todas aquellas personas que viven el mismo sufrimiento que nos embargó desde el 10 de septiembre del 2007", indicó la familia en un comunicado. También dan las gracias a la sociedad y a los medios de comunicación ya que "sin ustedes, no hubiéramos encontrado a Silvia". Solicitan además a los medios de comunicación su apoyo y comprensión para que respeten su duelo y privacidad, por lo que piden no difundir especulaciones o información detallada y confidencial que aumente su dolor. "Su familia y amigos, deseamos recordar a Silvia como la última vez que estuvo con nosotros", concluye el comunicado (reforma.com).

Comentario
Esta familia finalmente tuvo conocimiento de lo ocurrido a su hija y está aceptando lo ocurrido, pero pasó más de un año viviendo un infierno. ¿Podemos entender su miedo y su angustia? Difícilmente puede existir alguien que no les desee lo mejor para que puedan superar tan terrible situación.

¿Quién no ha padecido cierto miedo? Quizás el secuestro de un ser querido sea una situación extrema, pero además de secuestros existen las extorsiones, los robos de autos y a casas, asaltos con violencia y violaciones, solo por mencionar casos donde la delincuencia hace de las suyas, pero también se sufre de temor por salud, finanzas, pérdida de empleo, crisis económica, etc.

Normalmente el temor crea incertidumbre, esta crea incredulidad, la cual es falta de fe y esto nos lleva a alejarnos de Dios. El miedo es un sentimiento natural, pero debe haber una diferencia entre un miedo paralizante e irracional y confiar en Dios.

Al verlo, caí a sus pies como muerto; pero él, poniendo su mano derecha sobre mí, me dijo: "No tengas miedo. Yo soy el Primero y el Último” (Apocalipsis 1:17-18). En esta cita, Jesús le está hablando a Juan, pero bien puede aplicarse a cada uno de nosotros cuando tenemos miedo. De hecho notamos en la Biblia que Dios reconforta a sus hijos:

Lo hizo con Abraham en Génesis 15:1
Después de esto, la palabra del Señor vino a Abram en una visión: "No temas, Abram. Yo soy tu escudo, y muy grande será tu recompensa."

Y con Isaac en Génesis 26:24
Esa noche se le apareció el Señor, y le dijo: "Yo soy el Dios de tu padre Abraham. No temas, que yo estoy contigo. Por amor a mi siervo Abraham, te bendeciré y multiplicaré tu descendencia."

Nótese que aún Abraham, el llamado “Padre de la Fe”, tuvo temor en algún momento de su vida. Y lo mismo les ocurrió a Isaac y a Juan, por sólo nombrar a dos personajes más de la Biblia. Dios entiende que el miedo es parte de la naturaleza humana y reconforta a su gente recordándoles que está con ellos. Esa es la gran noticia, que podemos contar con Dios en nuestros momentos de angustia.

Desafortunadamente en este mundo continuará la gente muriendo y los delincuentes seguirán haciendo de las suyas, pero no porque Dios esté ausente, sino porque la maldad se ha acrecentado en la tierra.

Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con mi diestra victoriosa. (Isaias 41:10)

Quizás no seamos capaces de comprender el porqué la maldad aumenta, sin embargo, sabiendo que Dios nos ayuda, debemos ser valientes ante lo que ocurre a nuestro alrededor, así como Sadrac, Mesac y Abednego lo expresaron magistralmente:

Lo que dice la Biblia:
Si se nos arroja al horno en llamas, el Dios al que servimos puede librarnos del horno y de las manos de Su Majestad. Pero aún si nuestro Dios no lo hace así, sepa usted que no honraremos a sus dioses ni adoraremos a su estatua. (Daniel 3:17-18).

Ellos sabían que existe un plan superior, quizás lejos de su entendimiento y cambiaron su temor por valentía. Es probablemente la actitud que Dios espera encontrar en cada uno de nosotros.

sábado, agosto 18, 2007

Misioneros Coreanos Secuestrados en Afganistán

La Noticia:
Uno de los 23 surcoreanos en manos de los talibanes murió asesinado en el este de Afganistán… «Estaba enfermo, no podía caminar y los talibanes le dispararon», relató a la prensa Khowaja Sedeqi, uno de los miembros de la delegación de mediadores que lleva a cabo las negociaciones con los insurgentes afganos que mantiene secuestrados al colectivo de misioneros coreanos… (laverdad.es)

Comentario:
Hasta el momento son dos los ejecutados, entre ellos el pastor y líder, aunque también ya han sido liberadas dos mujeres. Permanecen 19 en cautiverio, entre ellos 16 mujeres. Varias de ellas enfermas.

Al parecer llevar la Palabra de Dios tiene su precio. Desde la muerte de Jesús, muchos misioneros a lo largo de la historia han muerto, algunos en condiciones deplorables, pero lo han hecho con el orgullo de haber cumplido el llamado que sintieron de difundir el Evangelio.

Lo primero que es importante destacar es que estos misioneros estuvieron ahí, dispuestos a seguir ese llamado de Dios. Leemos en Isaías 6:8:

Después oí la voz del Señor, que decía:
—¿A quién enviaré y quién irá por nosotros?
Entonces respondí yo:
—Heme aquí, envíame a mí.

No menos importante es la valentía con la que asumieron la misión a un país tan lleno de conflictos y tan peligroso como lo es Afganistán. Cuando encontraron el segundo cuerpo en ese país, se encontraron señales de maltrato físico en el misionero coreano. Lo cual es indignante, pero ciertamente, Dios no prometió destinos turísticos o viajes sin novedad.

El propio Pablo padeció mucho por causa del Evangelio y más de una vez estuvo cerca de la muerte. Él nos ofrece testimonio de esto en 1 Corintios 11:25-29:

Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he sido náufrago en alta mar; en caminos, muchas veces; en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos.

Lo que dice la Biblia:
Yo os envío como a ovejas en medio de lobos. Sed, pues, prudentes como serpientes y sencillos como palomas. Guardaos de los hombres, porque os entregarán a los concilios y en sus sinagogas os azotarán; y aún ante gobernadores y reyes seréis llevados por causa mía, para testimonio a ellos y a los gentiles. (Mateo 10:16-18)

Si bien podemos pensar que estas palabras son dedicadas a “los misioneros”, personas peculiares que tienen la capacidad de dormir en el suelo, comer cereales crudos con agua una sola vez al día, que no usan rastrillo (siempre tienen barbas largas), que son capaces de vivir con la misma ropa durante un mes y que tienen una enorme facilidad para aprender dialectos “torce-lenguas”, pensémoslo dos veces. Quizás Dios nos está hablando a todos, no solo a ellos.

¿Acaso no deberíamos ser mínimamente valientes como para al menos invitar a nuestros vecinos a que nos acompañen a la iglesia el domingo? Considerando que lo más que nos van a hacer es mirarnos “feo”, negarse de mal modo o cerrarnos la puerta, ¿qué tanta valentía se requiere? En nuestro país tenemos la libertad de predicar a Jesús y, seamos sinceros, poco lo hacemos.

Ya que todo aquel que invoque el nombre del Señor, será salvo. ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no son enviados? Como está escrito: «¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!» (Romanos 10:13-15)

Estos misioneros fueron valientes y firmemente creemos que esto tendrá un resultado, si no a corto, a largo plazo en la lucha espiritual que se libra en esos países. Debemos mantenernos unánimes en oración por estos misioneros.

Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados seréis cuando por mi causa os insulten, os persigan y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestra recompensa es grande en los cielos, pues así persiguieron a los profetas que vivieron antes de vosotros. (Mateo 5:10-12)

La recompensa que ellos recibirán debería motivarnos a todos a ser un poco más valientes en esparcir el Evangelio.