La Noticia:
La FIFA prohíbe a los futbolistas gestos religiosos en los encuentros y celebraciones en sus competiciones. El detonante fue la celebración de la victoria de los futbolistas evangélicos del equipo de Brasil en la final de la Copa Confederaciones… Ni elevar las manos señalando al cielo, ni levantarse la elástica para mostrar un mensaje cristiano en la camiseta. Joseph Blatter, presidente de la FIFA (Federación Internacional de Fútbol), ha sido tajante y se ha comprometido a vetar cualquier manifestación religiosa en el próximo Mundial de fútbol, que se celebrará en Sudáfrica en 2010… La gota que ha colmado el vaso de la paciencia de la FIFA ha sido la celebración de la victoria de Brasil por 3 goles a 2 frente a Estados Unidos en la final de la Copa Confederaciones en África del Sur. Muchos de los jugadores de la selección del Brasil reciente y actual son cristianos evangélicos fervorosos y comprometidos con su fe (entre los que destacan Lucio, Kaká, Edmilson, Zé Roberto, Luisao y Cafú). De hecho, por ejemplo, oran para que no haya lesionados en sus partidos (ni en su equipo ni en el del contrario)… Tras la conclusión del partido, los jugadores de la «canarinha» formaron un círculo en el centro del terreno de juego, se abrazaron y recitaron una oración en acción de gracias. Algunos, incluso, se quitaron las camisetas para mostrar mensajes cristianos como «Amo a Dios» o «Pertenezco a Jesús»… (ACPress.net)
Comentario:
¿Les ayudó Dios a ganar? Sí, lo creo. ¿Dios desvió la trayectoria de algún balón para qué entrara al gol contrario o para evitarlo en la propia meta? No y no. Me explico. Creo firmemente que al seguir su fe, los cristianos del equipo tienden a practicar más de lo habitual, no se desvelan, beben o frecuentan bares y para agradar a Dios, aportan un esfuerzo especial durante el partido. Dios no hace nada extraordinario (lo que sería tramposo) en el momento del juego, sino que lo hace en la actitud de los jugadores fuera de las canchas y que repercute eventualmente en su desempeño.
Abundan noticias de jugadores que son captados por los fotógrafos con copas en exceso, escándalos por andar paseando con chicas mientras la esposa está en casa, paternidades sorpresivas, divorcios, etc. Ninguno de esos episodios escandaliza a la FIFA.
He visto jugadores que celebran una anotación brincando como gusanos, dando maromas, corriendo sin rumbo, haciendo señas para indicar que ellos son el número uno, besando la camiseta como si fuera un símbolo de lealtad (aunque el siguiente torneo portarán una diferente) y lo peor de todo, he visto que festejan al anotador tumbándolo al suelo y cayéndole encima los otros diez jugadores del equipo (no que yo juegue, pero observando eso, se me quitan las ganas de anotar un gol, ya que dada mi complexión, tendría que pasar los siguientes tres meses en el hospital recibiendo implantes de nuevas costillas). Ninguna de esas celebraciones escandaliza a la FIFA.
Dar gracias a Dios por un logro, reconocer que sin Dios las oportunidades para estar ahí, no solo como jugador de un equipo, sino simplemente vivo, son nulas, orar porque se está contribuyendo en forma limpia al entretenimiento de la multitud, aceptar humildemente que el tener a Dios es parte de un triunfo que trasciende un partido, eso sí escandaliza a la FIFA.
¿En qué mundo vivimos?
Desde mi perspectiva, si yo saliera a jugar en un partido de fútbol, me encantaría que el contrario orara por que no existan lesionados ni en su equipo, ni en el mío. Me daría confianza en que mis dos tobillos estarían en una pieza al final del partido y tendría seguridad extra en que el juego sería limpio. ¿En dónde está el problema?
Lo que dice la Biblia:
Dando siempre gracias a Dios el Padre por todo, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. (Efesios 5:20)
Reconozco que algunas personas pueden confundirse y creer que Dios puede meter mano (es un decir) en el resultado de un partido de fútbol y que eso desencadene una serie de rituales que nada tienen que ver con la influencia de Dios en las vidas de los jugadores, pero es un riesgo que debería combatirse con información y educación, no represión. Dar gracias a Dios no debería restringirse, sino promoverse.
"Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones."
Jeremías 1:5
martes, julio 28, 2009
jueves, julio 23, 2009
Diferencias Raciales en China
La Noticia:
Aunque las autoridades de la provincia china de Xinjiang, donde se han registrado choques entre las etnias han y uigur, anunciaron que la situación estaba "bajo control", miles de personas invadieron las principales estaciones de autobuses y trenes de Urumqi para abandonar la ciudad… Unas 10 mil personas abandonaron la ciudad cada día de la semana desde que estalló la violencia que dejó 156 muertos, de acuerdo con el Gobierno chino… “Mucha gente se va porque tiene miedo…”, explica uno de ellos… Otra señal de que las cosas todavía no regresan a su cauce normal fue que las mezquitas permanecieron cerradas… “Regresen a orar a sus casas”, sugerían carteles pegados en las puertas de cinco mezquitas… “No podemos hacer nada (...) el Gobierno tiene miedo de que la población utilice la religión para apoyar a las tres fuerzas”, dice en alusión al extremismo, el separatismo y el terrorismo que, según China, amenazan la unidad del país… (reforma.com)
Comentario:
Estas dos etnias, han y uigur, han sido vecinas por años, no necesariamente que se hayan llevado de maravilla, pero quién no tiene un vecino con el cual no comparte sus ideas y no por eso se pelea uno.
(Editor: Ya lo dice la Biblia, trata a tu vecino tan bien como a tu editor.)
(Autor: Eso no está en la Biblia.)
(Editor. No en forma explícita.)
(Autor: Por favor dedícate a lo tuyo o va a haber pleito y voy a tener que cambiar el tema).
Ahora, por un desafortunado incidente, al parecer un pleito en una fábrica, se desató la frustración de una de las etnias y esto ha conducido a violencia, sangre y muerte.
Aunque esto pasa en Xinjiang, China, en realidad puede ocurrir en cualquier país con diferentes etnias, como por ejemplo México. De hecho, en el pasado reciente, encontramos casos como el de España donde se han dado episodios de discriminación contra latinos, el de Alemania donde existe discriminación contra inmigrantes turcos, Italia donde su discriminación es contra inmigrantes albanos, etc.
¿Es esto algo de nuestros tiempos? Al parecer no. La discriminación ocurría incluso en los tiempos de Jesús. En Juan 4:9 dice: “La mujer samaritana le dijo: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana? Porque judíos y samaritanos no se tratan entre sí.”
Notamos que los judíos en ese entonces menospreciaban a los Samaritanos. La historia señala que a su vez los judíos fueron menospreciados, al punto casi del exterminio, en la Alemania nazi. Y de nueva cuenta son los judíos quien en la actualidad maltratan a los Palestinos.
No es, sin embargo, lo que Jesús tenía en mente. Él oró: “…para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.” (Juan 17:21)
El mundo señala diferencias y las enfatiza y resalta para crear animadversión entre grupos. Dios, en cambio, dice que somos diferentes, pero que conformamos un cuerpo, que somos complementarios y que todos tenemos cabida en dicho cuerpo. Romanos 12:4-5 señala: “Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros.”
Además Jesús rechaza la violencia. Cuando iba a ser aprehendido, Pedro intentó defenderlo usando una espada y Él lo reprendió: “Pero uno de los que estaban con Jesús, extendiendo la mano, sacó su espada, e hiriendo a un siervo del sumo sacerdote, le quitó la oreja. Entonces Jesús le dijo: Vuelve tu espada a su lugar; porque todos los que tomen espada, a espada perecerán.” Esto ha sido una verdad a través de los tiempos, ya que es el sentimiento de venganza el que prevalece en el mundo promovido por la antigua Ley del Talión: “Ojo por ojo…”
Pero no es al mundo al que debemos hacer caso, sino a Jesús y Él hizo una declaración radical:
Lo que dice la Biblia:
Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen (Mat 5:43-44)
El día que hagamos caso a las palabras de Jesús, ese día se acabará la violencia entre etnias. “Bendecid a los que os persiguen; bendecid, y no maldigáis.” (Romanos 12:14)
Aunque las autoridades de la provincia china de Xinjiang, donde se han registrado choques entre las etnias han y uigur, anunciaron que la situación estaba "bajo control", miles de personas invadieron las principales estaciones de autobuses y trenes de Urumqi para abandonar la ciudad… Unas 10 mil personas abandonaron la ciudad cada día de la semana desde que estalló la violencia que dejó 156 muertos, de acuerdo con el Gobierno chino… “Mucha gente se va porque tiene miedo…”, explica uno de ellos… Otra señal de que las cosas todavía no regresan a su cauce normal fue que las mezquitas permanecieron cerradas… “Regresen a orar a sus casas”, sugerían carteles pegados en las puertas de cinco mezquitas… “No podemos hacer nada (...) el Gobierno tiene miedo de que la población utilice la religión para apoyar a las tres fuerzas”, dice en alusión al extremismo, el separatismo y el terrorismo que, según China, amenazan la unidad del país… (reforma.com)
Comentario:
Estas dos etnias, han y uigur, han sido vecinas por años, no necesariamente que se hayan llevado de maravilla, pero quién no tiene un vecino con el cual no comparte sus ideas y no por eso se pelea uno.
(Editor: Ya lo dice la Biblia, trata a tu vecino tan bien como a tu editor.)
(Autor: Eso no está en la Biblia.)
(Editor. No en forma explícita.)
(Autor: Por favor dedícate a lo tuyo o va a haber pleito y voy a tener que cambiar el tema).
Ahora, por un desafortunado incidente, al parecer un pleito en una fábrica, se desató la frustración de una de las etnias y esto ha conducido a violencia, sangre y muerte.
Aunque esto pasa en Xinjiang, China, en realidad puede ocurrir en cualquier país con diferentes etnias, como por ejemplo México. De hecho, en el pasado reciente, encontramos casos como el de España donde se han dado episodios de discriminación contra latinos, el de Alemania donde existe discriminación contra inmigrantes turcos, Italia donde su discriminación es contra inmigrantes albanos, etc.
¿Es esto algo de nuestros tiempos? Al parecer no. La discriminación ocurría incluso en los tiempos de Jesús. En Juan 4:9 dice: “La mujer samaritana le dijo: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana? Porque judíos y samaritanos no se tratan entre sí.”
Notamos que los judíos en ese entonces menospreciaban a los Samaritanos. La historia señala que a su vez los judíos fueron menospreciados, al punto casi del exterminio, en la Alemania nazi. Y de nueva cuenta son los judíos quien en la actualidad maltratan a los Palestinos.
No es, sin embargo, lo que Jesús tenía en mente. Él oró: “…para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.” (Juan 17:21)
El mundo señala diferencias y las enfatiza y resalta para crear animadversión entre grupos. Dios, en cambio, dice que somos diferentes, pero que conformamos un cuerpo, que somos complementarios y que todos tenemos cabida en dicho cuerpo. Romanos 12:4-5 señala: “Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros.”
Además Jesús rechaza la violencia. Cuando iba a ser aprehendido, Pedro intentó defenderlo usando una espada y Él lo reprendió: “Pero uno de los que estaban con Jesús, extendiendo la mano, sacó su espada, e hiriendo a un siervo del sumo sacerdote, le quitó la oreja. Entonces Jesús le dijo: Vuelve tu espada a su lugar; porque todos los que tomen espada, a espada perecerán.” Esto ha sido una verdad a través de los tiempos, ya que es el sentimiento de venganza el que prevalece en el mundo promovido por la antigua Ley del Talión: “Ojo por ojo…”
Pero no es al mundo al que debemos hacer caso, sino a Jesús y Él hizo una declaración radical:
Lo que dice la Biblia:
Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen (Mat 5:43-44)
El día que hagamos caso a las palabras de Jesús, ese día se acabará la violencia entre etnias. “Bendecid a los que os persiguen; bendecid, y no maldigáis.” (Romanos 12:14)
Etiquetas:
discriminación,
persecución,
racial
martes, julio 07, 2009
Es Johnny Depp un Criminal con Estilo
La Noticia:
Mientras menos empleo hay, los ladrones se vuelven personajes célebres en la sociedad y la justicia se imparte a balazos… Aunque esta descripción se apega a nuestros días, pertenece a la Gran Depresión norteamericana de la década de 1930, en la cual surgieron delincuentes legendarios como John Dillinger… Su vida, su carisma, sus amores y su asombrosa habilidad para escapar del recién nacido FBI, llegan a la pantalla con Enemigos Públicos, cinta en la que Johnny Depp encarna al mítico gángster… “Cuando era niño hubo un enorme tiempo en el que me sentí fascinado por John Dillinger”, comenta Depp de 46 años en rueda de prensa… “No hay una explicación en particular para ello, simplemente, creo que él representa la época en la que los hombres eran realmente hombres”… (reforma.com)
Comentario:
Con todo respeto para el actor, no estoy de acuerdo ni con su afirmación, ni con el título de la noticia, ni con aquello de que “los ladrones se vuelven personajes célebres.” Es la sociedad la que al enaltecer a criminales con películas como esta, la que se condena a sí misma a ser testigo de emuladores en busca de dinero fácil, fama, mujeres y poder. Sin embargo, el punto que deseo comentar esta vez, se refiere a la afirmación del actor. ¿Un verdadero hombre es aquel capaz de empuñar las armas, delinquir, caer en la cárcel con estilo, escapar y volver a delinquir?
(Autor: Consígueme la filmografía de Depp.)
(Editor: Fue el famoso Capitán Jack Sparrow de “Piratas del Caribe”)
(Autor: ¿No actuaba en esta película como traicionero y borracho?)
(Editor: No vayas a hablar mal de esta película que es de Disney y es de mis favoritas)
(Autor: Supongo que el capitán borracho y traicionero fue el malo de la película y acabó perdiendo)
(Editor: ¡Mmh! No exactamente)
(Autor: ¿Ves cómo Hollywood está alterando la moraleja de las historias?)
Supongo que el estereotipo de lo que es un hombre varía ligeramente entre culturas, pero Hollywood está haciendo una “excelente” labor en esparcir el mensaje de que un hombre es aquel fortachón, apuesto, capaz de tomar la justicia en sus manos y salvar a su amada o a su familia de inminente peligro. También claro, es poseedor de un auto deportivo, sabe manejar distintas armas y aún cuando le falten, sus puños son letales. Además sabe beber (bebe mucho, pero nunca está demasiado bebido como para no derrotar al malo), atrae a las mujeres, tiene carisma con los hombres, posee un guardarropa impecable y es un líder nato. Variantes más o menos, esa es la imagen de un hombre. En México le añaden el saber cantar y andar a caballo, supongo que en Argentina saber bailar tango en forma impecable, etc.
Lo que dice la Biblia:
Se dice, y es verdad, que si alguno desea ser obispo, a noble función aspira. Así que el obispo debe ser intachable, esposo de una sola mujer, moderado, sensato, respetable, hospitalario, capaz de enseñar; no debe ser borracho ni pendenciero, ni amigo del dinero, sino amable y apacible. Debe gobernar bien su casa y hacer que sus hijos le obedezcan con el debido respeto; porque el que no sabe gobernar su propia familia, ¿cómo podrá cuidar de la iglesia de Dios? No debe ser un recién convertido, no sea que se vuelva presuntuoso y caiga en la misma condenación en que cayó el diablo. Se requiere además que hablen bien de él los que no pertenecen a la iglesia, para que no caiga en descrédito y en la trampa del diablo. (1Timoteo 3:1-7)
Aquí está una lista de las verdaderas cualidades que debe poseer un hombre. Si bien es una lista que se da para quien va a servir en una iglesia, en realidad aplica para todo aquel que busca un trabajo y principalmente para quien es o va a ser padre. La familia es la principal institución de nuestra sociedad y, como se dice en la cita, si no se gobierna bien la propia casa, no se puede aspirar a mucho.
La lista de cualidades me parece lo suficientemente importante como para repetirlas más lentamente numerándolas:
1) Intachable (confiable, cumple sus promesas, no tiene “cola que le pisen”)
2) Esposo de una sola mujer (es fiel tanto física, como mentalmente)
3) Moderado (sobrio, disciplinado, no se deja llevar por excesos de gula u holgazanería)
4) Sensato (prudente, dueño de sí mismo, humilde)
5) Respetable (decoroso, da testimonio positivo ante sus familiares, vecinos y compañeros de trabajo)
6) Hospitalario (hace sentir bien a los visitantes)
7) Capaz de enseñar (no se trata de dar conferencias, sino de enseñar con paciencia, gentileza, efectivamente y sin gritos a la familia)
8) No debe ser borracho (ni poseer ningún otro vicio)
9) Ni pendenciero (no entrar en pleitos y menos iniciarlos, ni siquiera con la esposa)
10) Ni amigo del dinero (ama más a Dios y a su familia que al dinero)
11) Amable (gentil, paciente, sonriente, con espíritu de servicio)
12) Apacible (hace la paz, es obediente a las autoridades, no se queja, ni discute)
13) Debe gobernar bien su casa y hacer que sus hijos le obedezcan con el debido respeto (sigue principios bíblicos para educar a los hijos)
14) No debe ser un recién convertido (esta es exclusiva para quien va a servir en la iglesia)
15) Se requiere además que hablen bien de él los que no pertenecen a la iglesia (hace que esposa e hijos se sientan orgullosos de él)
Por favor noten que ninguna de las cualidades que dedujimos de las actuaciones de Depp y otras películas de Hollywood, aparecen en esta lista. Si bien algunas cualidades podrían caber, como las de ser musculoso y apuesto, en realidad no son necesarias para ser un hombre de verdad (gracias a Dios).
¿Quiere ser un verdadero hombre? Deje de practicar con las armas o artes marciales y comience a pedir ayuda a Dios para poder reflejar la lista de 1 Timoteo 3:1-7.
Mientras menos empleo hay, los ladrones se vuelven personajes célebres en la sociedad y la justicia se imparte a balazos… Aunque esta descripción se apega a nuestros días, pertenece a la Gran Depresión norteamericana de la década de 1930, en la cual surgieron delincuentes legendarios como John Dillinger… Su vida, su carisma, sus amores y su asombrosa habilidad para escapar del recién nacido FBI, llegan a la pantalla con Enemigos Públicos, cinta en la que Johnny Depp encarna al mítico gángster… “Cuando era niño hubo un enorme tiempo en el que me sentí fascinado por John Dillinger”, comenta Depp de 46 años en rueda de prensa… “No hay una explicación en particular para ello, simplemente, creo que él representa la época en la que los hombres eran realmente hombres”… (reforma.com)
Comentario:
Con todo respeto para el actor, no estoy de acuerdo ni con su afirmación, ni con el título de la noticia, ni con aquello de que “los ladrones se vuelven personajes célebres.” Es la sociedad la que al enaltecer a criminales con películas como esta, la que se condena a sí misma a ser testigo de emuladores en busca de dinero fácil, fama, mujeres y poder. Sin embargo, el punto que deseo comentar esta vez, se refiere a la afirmación del actor. ¿Un verdadero hombre es aquel capaz de empuñar las armas, delinquir, caer en la cárcel con estilo, escapar y volver a delinquir?
(Autor: Consígueme la filmografía de Depp.)
(Editor: Fue el famoso Capitán Jack Sparrow de “Piratas del Caribe”)
(Autor: ¿No actuaba en esta película como traicionero y borracho?)
(Editor: No vayas a hablar mal de esta película que es de Disney y es de mis favoritas)
(Autor: Supongo que el capitán borracho y traicionero fue el malo de la película y acabó perdiendo)
(Editor: ¡Mmh! No exactamente)
(Autor: ¿Ves cómo Hollywood está alterando la moraleja de las historias?)
Supongo que el estereotipo de lo que es un hombre varía ligeramente entre culturas, pero Hollywood está haciendo una “excelente” labor en esparcir el mensaje de que un hombre es aquel fortachón, apuesto, capaz de tomar la justicia en sus manos y salvar a su amada o a su familia de inminente peligro. También claro, es poseedor de un auto deportivo, sabe manejar distintas armas y aún cuando le falten, sus puños son letales. Además sabe beber (bebe mucho, pero nunca está demasiado bebido como para no derrotar al malo), atrae a las mujeres, tiene carisma con los hombres, posee un guardarropa impecable y es un líder nato. Variantes más o menos, esa es la imagen de un hombre. En México le añaden el saber cantar y andar a caballo, supongo que en Argentina saber bailar tango en forma impecable, etc.
Lo que dice la Biblia:
Se dice, y es verdad, que si alguno desea ser obispo, a noble función aspira. Así que el obispo debe ser intachable, esposo de una sola mujer, moderado, sensato, respetable, hospitalario, capaz de enseñar; no debe ser borracho ni pendenciero, ni amigo del dinero, sino amable y apacible. Debe gobernar bien su casa y hacer que sus hijos le obedezcan con el debido respeto; porque el que no sabe gobernar su propia familia, ¿cómo podrá cuidar de la iglesia de Dios? No debe ser un recién convertido, no sea que se vuelva presuntuoso y caiga en la misma condenación en que cayó el diablo. Se requiere además que hablen bien de él los que no pertenecen a la iglesia, para que no caiga en descrédito y en la trampa del diablo. (1Timoteo 3:1-7)
Aquí está una lista de las verdaderas cualidades que debe poseer un hombre. Si bien es una lista que se da para quien va a servir en una iglesia, en realidad aplica para todo aquel que busca un trabajo y principalmente para quien es o va a ser padre. La familia es la principal institución de nuestra sociedad y, como se dice en la cita, si no se gobierna bien la propia casa, no se puede aspirar a mucho.
La lista de cualidades me parece lo suficientemente importante como para repetirlas más lentamente numerándolas:
1) Intachable (confiable, cumple sus promesas, no tiene “cola que le pisen”)
2) Esposo de una sola mujer (es fiel tanto física, como mentalmente)
3) Moderado (sobrio, disciplinado, no se deja llevar por excesos de gula u holgazanería)
4) Sensato (prudente, dueño de sí mismo, humilde)
5) Respetable (decoroso, da testimonio positivo ante sus familiares, vecinos y compañeros de trabajo)
6) Hospitalario (hace sentir bien a los visitantes)
7) Capaz de enseñar (no se trata de dar conferencias, sino de enseñar con paciencia, gentileza, efectivamente y sin gritos a la familia)
8) No debe ser borracho (ni poseer ningún otro vicio)
9) Ni pendenciero (no entrar en pleitos y menos iniciarlos, ni siquiera con la esposa)
10) Ni amigo del dinero (ama más a Dios y a su familia que al dinero)
11) Amable (gentil, paciente, sonriente, con espíritu de servicio)
12) Apacible (hace la paz, es obediente a las autoridades, no se queja, ni discute)
13) Debe gobernar bien su casa y hacer que sus hijos le obedezcan con el debido respeto (sigue principios bíblicos para educar a los hijos)
14) No debe ser un recién convertido (esta es exclusiva para quien va a servir en la iglesia)
15) Se requiere además que hablen bien de él los que no pertenecen a la iglesia (hace que esposa e hijos se sientan orgullosos de él)
Por favor noten que ninguna de las cualidades que dedujimos de las actuaciones de Depp y otras películas de Hollywood, aparecen en esta lista. Si bien algunas cualidades podrían caber, como las de ser musculoso y apuesto, en realidad no son necesarias para ser un hombre de verdad (gracias a Dios).
¿Quiere ser un verdadero hombre? Deje de practicar con las armas o artes marciales y comience a pedir ayuda a Dios para poder reflejar la lista de 1 Timoteo 3:1-7.
martes, junio 30, 2009
Fallece Mujer que Perdió el Vuelo Siniestrado AF447
La Noticia:
Una mujer italiana que perdió el vuelo AF447, el cual desapareció cuando volaba de Río de Janeiro a París, no pudo continuar con su buena suerte y murió en un accidente automovilístico… Johanna Ganthaler, una jubilada del norte de Italia, había pasado unos días de vacaciones en Brasil junto con su esposo, Kurt, y ambos se disponían a regresar a Europa en el vuelo de Air France siniestrado… La pareja llegó tarde al aeropuerto de Río de Janeiro y perdieron el vuelo, evitando así ser parte de las víctimas de la caída del avión… Sin embargo, Ganthaler falleció días después del siniestro aéreo cuando su auto se estrelló contra un camión en una carretera de Kufstein, Austria. De acuerdo con la información, su esposo, quien también iba en el vehículo, resultó gravemente herido… Unas 228 personas, entre pasajeros y tripulación, viajaban en el avión de Air France, un Airbus A330-200, desaparecido en medio del océano Atlántico… (reforma.com)
Comentario:
¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¿Quién no ha comprado algún billete de lotería con la esperanza de hacerse rico repentinamente? ¿Se puede pedir a Dios ganar el premio mayor? ¿Es malo ir a los casinos pensando en ganar al Black Jack? ¿Existía el MeLate en épocas de Moisés, David o Pablo? Sé que esto no está en la Biblia, pero estoy tratando de imaginarme si el día que Goliat cayó abatido por David, también perdieron los que le apostaron al gigante, porque seguramente pagaron 20 a 1.
Ya en serio, la pregunta real no es si existe la suerte en la Biblia, ya que de hecho, la palabra suerte(s) aparece 98 veces en la Reina Valera 1960, sino más bien, ¿cómo se debe considerar a la suerte?
En el Antiguo Testamento era frecuente recurrir a la suerte para resolver algunos asuntos como la repartición de tierras, de turnos en el sacerdocio o simplemente para hallar al culpable de algún pecado. Se consideraba que el sorteo, realizado con unas piedritas, era guiado por Dios y por lo tanto los resultados eran inapelables. Así, por ejemplo, se enjuició a Acán (Josué 7:14), Jonatán (1 Samuel 14:41-42) y Jonás (Jonás 1:7). Al ver el resultado, cada uno confesó su falta, o sea que el sorteo señaló a los verdaderos culpables, lo cual es remarcable, ya que por ejemplo, Acán fue seleccionado de entre más de 500,000 mil personas. Se puede ver entonces que Dios aceptaba los sorteos como una forma de comunicación.
¿Se puede hoy en día tomar dos dados y decir: “Dios, si salen dos unos, voy a trabajar, si no, me quedo en casa a ver la TV”? ¿Si me toca el As de espadas, me caso, si no, sigo soltero?
Sería un error. La última vez que aparece la suerte en la Biblia es en el Libro de Hechos, cuando los apóstoles estaban tratando de reemplazar a Judas y sortearon entre dos candidatos, ganando Matías (Hechos 1:26). Sin embargo el resultado no fue el esperado, ya que Matías no tuvo relevancia en el apostolado y Dios mismo seleccionó después a Pablo. ¿Por qué ocurrió esto? La respuesta está en Hechos 2:4.
Lo que dice la Biblia:
Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen (Hechos 2:4).
Después de Pentecostés, ya no se requiere de sorteos porque es el Espíritu Santo el canal de comunicación actual. Lo mismo que dos personas con celulares no van a utilizar la oficina de telégrafos, Dios no parece desear comunicarse más por medio de la suerte.
Así que si adquiere un boleto de una rifa, más vale estar consciente de las probabilidades para ganar (normalmente muy bajas o dejaría de ser negocio para los organizadores) o mejor invierta sabiamente su dinero. No espere que Dios respalde la manía de apostar.
Una mujer italiana que perdió el vuelo AF447, el cual desapareció cuando volaba de Río de Janeiro a París, no pudo continuar con su buena suerte y murió en un accidente automovilístico… Johanna Ganthaler, una jubilada del norte de Italia, había pasado unos días de vacaciones en Brasil junto con su esposo, Kurt, y ambos se disponían a regresar a Europa en el vuelo de Air France siniestrado… La pareja llegó tarde al aeropuerto de Río de Janeiro y perdieron el vuelo, evitando así ser parte de las víctimas de la caída del avión… Sin embargo, Ganthaler falleció días después del siniestro aéreo cuando su auto se estrelló contra un camión en una carretera de Kufstein, Austria. De acuerdo con la información, su esposo, quien también iba en el vehículo, resultó gravemente herido… Unas 228 personas, entre pasajeros y tripulación, viajaban en el avión de Air France, un Airbus A330-200, desaparecido en medio del océano Atlántico… (reforma.com)
Comentario:
¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¿Quién no ha comprado algún billete de lotería con la esperanza de hacerse rico repentinamente? ¿Se puede pedir a Dios ganar el premio mayor? ¿Es malo ir a los casinos pensando en ganar al Black Jack? ¿Existía el MeLate en épocas de Moisés, David o Pablo? Sé que esto no está en la Biblia, pero estoy tratando de imaginarme si el día que Goliat cayó abatido por David, también perdieron los que le apostaron al gigante, porque seguramente pagaron 20 a 1.
Ya en serio, la pregunta real no es si existe la suerte en la Biblia, ya que de hecho, la palabra suerte(s) aparece 98 veces en la Reina Valera 1960, sino más bien, ¿cómo se debe considerar a la suerte?
En el Antiguo Testamento era frecuente recurrir a la suerte para resolver algunos asuntos como la repartición de tierras, de turnos en el sacerdocio o simplemente para hallar al culpable de algún pecado. Se consideraba que el sorteo, realizado con unas piedritas, era guiado por Dios y por lo tanto los resultados eran inapelables. Así, por ejemplo, se enjuició a Acán (Josué 7:14), Jonatán (1 Samuel 14:41-42) y Jonás (Jonás 1:7). Al ver el resultado, cada uno confesó su falta, o sea que el sorteo señaló a los verdaderos culpables, lo cual es remarcable, ya que por ejemplo, Acán fue seleccionado de entre más de 500,000 mil personas. Se puede ver entonces que Dios aceptaba los sorteos como una forma de comunicación.
¿Se puede hoy en día tomar dos dados y decir: “Dios, si salen dos unos, voy a trabajar, si no, me quedo en casa a ver la TV”? ¿Si me toca el As de espadas, me caso, si no, sigo soltero?
Sería un error. La última vez que aparece la suerte en la Biblia es en el Libro de Hechos, cuando los apóstoles estaban tratando de reemplazar a Judas y sortearon entre dos candidatos, ganando Matías (Hechos 1:26). Sin embargo el resultado no fue el esperado, ya que Matías no tuvo relevancia en el apostolado y Dios mismo seleccionó después a Pablo. ¿Por qué ocurrió esto? La respuesta está en Hechos 2:4.
Lo que dice la Biblia:
Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen (Hechos 2:4).
Después de Pentecostés, ya no se requiere de sorteos porque es el Espíritu Santo el canal de comunicación actual. Lo mismo que dos personas con celulares no van a utilizar la oficina de telégrafos, Dios no parece desear comunicarse más por medio de la suerte.
Así que si adquiere un boleto de una rifa, más vale estar consciente de las probabilidades para ganar (normalmente muy bajas o dejaría de ser negocio para los organizadores) o mejor invierta sabiamente su dinero. No espere que Dios respalde la manía de apostar.
Etiquetas:
comunicación,
Espíritu Santo,
suerte
martes, junio 23, 2009
Incendio en Guardería
La Noticia:
Al menos 43 niños murieron al incendiarse este viernes su guardería ubicada en Hermosillo, estado de Sonora, México… “29 menores de edad fallecieron por asfixia, al registrarse un incendio en las instalaciones de una guardería particular”… En el centro infantil se encontraban al menos 176 menores y unos 30 que han sido rescatados con quemaduras críticas serán trasladados a un hospital especializado de Arizona (Estados Unidos), frontera con Sonora… En un inicio los medio locales reportaron que el incendio podría haberse originado en una bodega ubicada a un costado del centro infantil… (wradio.com.mx)
Comentario:
Esta es una tragedia que nos debe servir para reflexionar. No para buscar culpables o para analizar el evento, que eso ya lo han enfocado medios de comunicación, políticos y sociedad en general. Se trata de reflexionar la pregunta ¿quién cuida y cría a nuestros hijos?
La responsabilidad de los padres para con los hijos es proveer todas sus necesidades. La Biblia es clara en eso: El que no provee para los suyos, y sobre todo para los de su propia casa, ha negado la fe y es peor que un incrédulo (1Timoteo 5:8). Lo que a veces no queda muy claro es que cuando la cita dice “provee,” la tendemos a interpretar como las necesidades físicas, esto es, alimento, ropa y techo, y nos olvidamos de otras necesidades, no menos fundamentales, que poseen nuestros hijos: emocionales, espirituales, recreacionales, intelectuales, de auto-realización y sociales.
En nuestras apuradas ocupaciones buscando elevar el estándar de vida, relegamos en terceros la oportunidad de cubrir esas otras necesidades. ¿Estamos conscientes de ello? El argumento de “tener” que trabajar puede ser (aunque no necesariamente lo sea) engañoso.
Primero debemos reflexionar si en realidad la pareja “tiene” que trabajar (en forma que se deba dejar al niño en una guardería) o de lo contrario no se cubren las necesidades básicas fisiológicas. Dejando de lado los casos de madre o padre solteros sin familiar de confianza cercano (casos excepcionales que quizás no tengan mucho espacio para reflexionar), debemos ser honestos en considerar si no estamos dejando a nuestros hijos por comodidad, por un deseo de superación personal en un trabajo remunerado, por un sentido de auto-realización, por tener un poco de tiempo libre sin niños, porque lo hacen los demás, porque así nos lo hicieron, etc.
Es muy tentador argumentar que necesitamos el dinero y punto final a cualquier discusión, pero en el fondo, ¿no estamos justificando que no deseamos estar todo el tiempo con los niños? Recordemos de nuevo que no se trata de acusar, ni de pensar en el vecino, sino de hacer una reflexión sincera a raíz de un acontecimiento trágico.
Dios en su perfección, formó una pareja. Adán estuvo solo por un tiempo con la encomienda de cuidar el Jardín del Edén, pero fue evidente que su trabajo por sí mismo era insuficiente para sentirse realizado. Por eso Dios le dio la oportunidad de tener una pareja que lo apoyaría en la formación de una familia.
Aún en la naturaleza observamos que la pareja es parte vital: los leones, por ejemplo, cooperan para cuidar a los cachorros, los pingüinos se turnan para estar al pendiente de las crías, etc. Si el plan perfecto de Dios es que uno de los dos vigile en forma cercana a bebés y niños que tardan años para poder valerse por sí mismos, debemos tener la responsabilidad clara de lo que la paternidad implica.
Se comprende que existen presiones económicas el día de hoy, pero no debería ser el argumento para dejar a nuestros hijos con extraños. ¿Sabemos cómo esos guardianes responden a las emociones de nuestros hijos? ¿Son capaces de detectar signos de inteligencia y motivarlos? ¿Pueden ellos instruirlos en la Palabra?
Es probable que muchas veces el problema económico se originó porque nos salimos del orden de Dios: Casarse a la carrera, por obligación, madres solteras, sin ahorrar antes de casarse, endeudamiento excesivo, etc. Es inevitable que suframos consecuencias de errores pasados, pero debemos ser cuidadosos en no pasar la cuenta a nuestros hijos. Ellos no cometieron los errores y sin embargo terminan pasando buena parte del día sin sus padres.
¿Podemos tener la opinión de los niños? ¿Qué preferirían? ¿Pobreza, pero con padres unidos y felices o desahogo económico, pero crianza con extraños?
Lo que dice la Biblia:
Grábate en el corazón estas palabras que hoy te mando. Incúlcaselas continuamente a tus hijos. Háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes (Deuteronomio 6:6-7).
No cambiemos la oportunidad de educar, cuidar y disfrutar a nuestros hijos por dinero extra, a menos que sea indispensable y por un corto tiempo, porque nunca recobraremos esos preciosos momentos de su niñez. Lo que podemos sacar de una tragedia como la de este incendio es meditar lo que estamos haciendo en beneficio de nuestros hijos.
Al menos 43 niños murieron al incendiarse este viernes su guardería ubicada en Hermosillo, estado de Sonora, México… “29 menores de edad fallecieron por asfixia, al registrarse un incendio en las instalaciones de una guardería particular”… En el centro infantil se encontraban al menos 176 menores y unos 30 que han sido rescatados con quemaduras críticas serán trasladados a un hospital especializado de Arizona (Estados Unidos), frontera con Sonora… En un inicio los medio locales reportaron que el incendio podría haberse originado en una bodega ubicada a un costado del centro infantil… (wradio.com.mx)
Comentario:
Esta es una tragedia que nos debe servir para reflexionar. No para buscar culpables o para analizar el evento, que eso ya lo han enfocado medios de comunicación, políticos y sociedad en general. Se trata de reflexionar la pregunta ¿quién cuida y cría a nuestros hijos?
La responsabilidad de los padres para con los hijos es proveer todas sus necesidades. La Biblia es clara en eso: El que no provee para los suyos, y sobre todo para los de su propia casa, ha negado la fe y es peor que un incrédulo (1Timoteo 5:8). Lo que a veces no queda muy claro es que cuando la cita dice “provee,” la tendemos a interpretar como las necesidades físicas, esto es, alimento, ropa y techo, y nos olvidamos de otras necesidades, no menos fundamentales, que poseen nuestros hijos: emocionales, espirituales, recreacionales, intelectuales, de auto-realización y sociales.
En nuestras apuradas ocupaciones buscando elevar el estándar de vida, relegamos en terceros la oportunidad de cubrir esas otras necesidades. ¿Estamos conscientes de ello? El argumento de “tener” que trabajar puede ser (aunque no necesariamente lo sea) engañoso.
Primero debemos reflexionar si en realidad la pareja “tiene” que trabajar (en forma que se deba dejar al niño en una guardería) o de lo contrario no se cubren las necesidades básicas fisiológicas. Dejando de lado los casos de madre o padre solteros sin familiar de confianza cercano (casos excepcionales que quizás no tengan mucho espacio para reflexionar), debemos ser honestos en considerar si no estamos dejando a nuestros hijos por comodidad, por un deseo de superación personal en un trabajo remunerado, por un sentido de auto-realización, por tener un poco de tiempo libre sin niños, porque lo hacen los demás, porque así nos lo hicieron, etc.
Es muy tentador argumentar que necesitamos el dinero y punto final a cualquier discusión, pero en el fondo, ¿no estamos justificando que no deseamos estar todo el tiempo con los niños? Recordemos de nuevo que no se trata de acusar, ni de pensar en el vecino, sino de hacer una reflexión sincera a raíz de un acontecimiento trágico.
Dios en su perfección, formó una pareja. Adán estuvo solo por un tiempo con la encomienda de cuidar el Jardín del Edén, pero fue evidente que su trabajo por sí mismo era insuficiente para sentirse realizado. Por eso Dios le dio la oportunidad de tener una pareja que lo apoyaría en la formación de una familia.
Aún en la naturaleza observamos que la pareja es parte vital: los leones, por ejemplo, cooperan para cuidar a los cachorros, los pingüinos se turnan para estar al pendiente de las crías, etc. Si el plan perfecto de Dios es que uno de los dos vigile en forma cercana a bebés y niños que tardan años para poder valerse por sí mismos, debemos tener la responsabilidad clara de lo que la paternidad implica.
Se comprende que existen presiones económicas el día de hoy, pero no debería ser el argumento para dejar a nuestros hijos con extraños. ¿Sabemos cómo esos guardianes responden a las emociones de nuestros hijos? ¿Son capaces de detectar signos de inteligencia y motivarlos? ¿Pueden ellos instruirlos en la Palabra?
Es probable que muchas veces el problema económico se originó porque nos salimos del orden de Dios: Casarse a la carrera, por obligación, madres solteras, sin ahorrar antes de casarse, endeudamiento excesivo, etc. Es inevitable que suframos consecuencias de errores pasados, pero debemos ser cuidadosos en no pasar la cuenta a nuestros hijos. Ellos no cometieron los errores y sin embargo terminan pasando buena parte del día sin sus padres.
¿Podemos tener la opinión de los niños? ¿Qué preferirían? ¿Pobreza, pero con padres unidos y felices o desahogo económico, pero crianza con extraños?
Lo que dice la Biblia:
Grábate en el corazón estas palabras que hoy te mando. Incúlcaselas continuamente a tus hijos. Háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes (Deuteronomio 6:6-7).
No cambiemos la oportunidad de educar, cuidar y disfrutar a nuestros hijos por dinero extra, a menos que sea indispensable y por un corto tiempo, porque nunca recobraremos esos preciosos momentos de su niñez. Lo que podemos sacar de una tragedia como la de este incendio es meditar lo que estamos haciendo en beneficio de nuestros hijos.
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miércoles, junio 10, 2009
Lealtad
Hay quienes dicen que Job es un ejemplo de paciencia. No estoy muy seguro de ello. Me parece que la virtud en la que él destacó enormemente no fue la paciencia, sino la lealtad. Amaba a Dios y aunque se dio cuenta, cuando llegó la desgracia, que Dios estaba detrás, se mantuvo fiel.
Comenzaré por la definición. Según el diccionario de la Real Academia Española:
Lealtad = Cumplimiento de lo que exigen las leyes de la fidelidad y las del honor y hombría de bien.
No puedo reclamar, porque no soy erudito (Editor, ¡abstente de comentarios!), pero esta definición deja mucho que desear. Aunque requiriera un poco más de espacio, yo pondría la historia de Job para que la gente comprendiera a plenitud lo que es lealtad.
Permítanme repasar lo que le ocurrió a Job (Job 1). Job era un hombre rico, casado con 10 hijos, 7 varones y 3 mujeres. Amaba y respetaba a Dios porque todos los días, a su manera, oraba y dedicaba sacrificios. Para evitar que las costumbres de la época se interpongan en la imaginación y eviten la identificación con su persona, voy a parafrasear el relato como si hubiera ocurrido el día de hoy, con el entorno del siglo 21.
Un buen día, mientras todos sus hijos estaban en una fiesta organizada por el hermano mayor, Job recibió la visita de 3 mensajeros. El primero le dijo: “Llegaron asaltantes a la empresa donde está su negocio, Señor, se llevaron todo el dinero de la caja, la mayoría de la mercancía y le prendieron fuego. Todo lo que no se llevaron, se arruinó”. (Editor: ¿Y el seguro? En el siglo 21 hay seguros. Autor: Digamos que olvidaron de renovar la póliza). Inmediatamente después el segundo le dijo: “Cuando todas las camionetas repartidoras de su negocio venían de regreso por la carretera, quedaron atrapadas en medio de una tormenta eléctrica. Todas atrajeron rayos y quedaron calcinadas e inservibles”. (Editor: ¿Y la póliza?) Inmediatamente después el tercero le dijo: “El cobrador de su empresa fue interceptado por asaltantes, robado y asesinado. Toda la cobranza del mes se perdió.” Apenas estaba respirando Job cuando llegó un cuarto mensajero diciendo: “Tembló en la ciudad donde vive su hijo mayor. La casa de su hijo se derrumbó y atrapó a todos sus hijos e hijas. Todos murieron.”
En un pequeño lapso de quizás 5 minutos, Job se enteraba de que había pasado de ser rico, con familia numerosa, a ser pobre, sin recursos y, lo peor, había perdido a sus hijos. ¿Qué pasaría por mi mente en caso de recibir sólo una, la menos mala de tales noticias? No que yo sea rico, pero perder mi auto o ser despedido de mi empleo, iniciaría un ciclo de enojo, depresión y estrés difícil de describir. ¿Perder un hijo? Me resisto siquiera a imaginarlo.
¿Qué haría usted?
¿Qué hizo Job? En un desplante de lealtad inigualable, porque sabía que Dios es todopoderoso y que si le había ocurrido algo así, es porque Él lo había permitido, se postró en el suelo y pronunció una de las más célebres frases en la Biblia:
Lo que dice la Biblia:
Entonces dijo:
"Desnudo salí del vientre de mi madre,
y desnudo he de partir.
El Señor ha dado; el Señor ha quitado.
¡Bendito sea el nombre del Señor!"
(Job 1:21)
Eso es lealtad y es lo que debería estar bajo su definición en el diccionario. Eso es, según la Real Academia, “hombría de bien.”
Al final del libro, Job fue recompensado por su lealtad, pero no deseo que en esta ocasión ese sea el mensaje, sino deseo detenerme en el momento en que a pesar de su tragedia, Job fue leal. Cuando pronunció sus famosas palabras, Job no sabía lo que iba a ocurrir 40 capítulos después. No dudo que cueste mucho trabajo bendecir a Dios en medio de los problemas, pero dada la incapacidad humana para comprender Sus caminos, lo mejor que se puede hacer es precisamente eso, postrarse y exclamar:
“¡Bendito sea el nombre del Señor!”
Comenzaré por la definición. Según el diccionario de la Real Academia Española:
Lealtad = Cumplimiento de lo que exigen las leyes de la fidelidad y las del honor y hombría de bien.
No puedo reclamar, porque no soy erudito (Editor, ¡abstente de comentarios!), pero esta definición deja mucho que desear. Aunque requiriera un poco más de espacio, yo pondría la historia de Job para que la gente comprendiera a plenitud lo que es lealtad.
Permítanme repasar lo que le ocurrió a Job (Job 1). Job era un hombre rico, casado con 10 hijos, 7 varones y 3 mujeres. Amaba y respetaba a Dios porque todos los días, a su manera, oraba y dedicaba sacrificios. Para evitar que las costumbres de la época se interpongan en la imaginación y eviten la identificación con su persona, voy a parafrasear el relato como si hubiera ocurrido el día de hoy, con el entorno del siglo 21.
Un buen día, mientras todos sus hijos estaban en una fiesta organizada por el hermano mayor, Job recibió la visita de 3 mensajeros. El primero le dijo: “Llegaron asaltantes a la empresa donde está su negocio, Señor, se llevaron todo el dinero de la caja, la mayoría de la mercancía y le prendieron fuego. Todo lo que no se llevaron, se arruinó”. (Editor: ¿Y el seguro? En el siglo 21 hay seguros. Autor: Digamos que olvidaron de renovar la póliza). Inmediatamente después el segundo le dijo: “Cuando todas las camionetas repartidoras de su negocio venían de regreso por la carretera, quedaron atrapadas en medio de una tormenta eléctrica. Todas atrajeron rayos y quedaron calcinadas e inservibles”. (Editor: ¿Y la póliza?) Inmediatamente después el tercero le dijo: “El cobrador de su empresa fue interceptado por asaltantes, robado y asesinado. Toda la cobranza del mes se perdió.” Apenas estaba respirando Job cuando llegó un cuarto mensajero diciendo: “Tembló en la ciudad donde vive su hijo mayor. La casa de su hijo se derrumbó y atrapó a todos sus hijos e hijas. Todos murieron.”
En un pequeño lapso de quizás 5 minutos, Job se enteraba de que había pasado de ser rico, con familia numerosa, a ser pobre, sin recursos y, lo peor, había perdido a sus hijos. ¿Qué pasaría por mi mente en caso de recibir sólo una, la menos mala de tales noticias? No que yo sea rico, pero perder mi auto o ser despedido de mi empleo, iniciaría un ciclo de enojo, depresión y estrés difícil de describir. ¿Perder un hijo? Me resisto siquiera a imaginarlo.
¿Qué haría usted?
¿Qué hizo Job? En un desplante de lealtad inigualable, porque sabía que Dios es todopoderoso y que si le había ocurrido algo así, es porque Él lo había permitido, se postró en el suelo y pronunció una de las más célebres frases en la Biblia:
Lo que dice la Biblia:
Entonces dijo:
"Desnudo salí del vientre de mi madre,
y desnudo he de partir.
El Señor ha dado; el Señor ha quitado.
¡Bendito sea el nombre del Señor!"
(Job 1:21)
Eso es lealtad y es lo que debería estar bajo su definición en el diccionario. Eso es, según la Real Academia, “hombría de bien.”
Al final del libro, Job fue recompensado por su lealtad, pero no deseo que en esta ocasión ese sea el mensaje, sino deseo detenerme en el momento en que a pesar de su tragedia, Job fue leal. Cuando pronunció sus famosas palabras, Job no sabía lo que iba a ocurrir 40 capítulos después. No dudo que cueste mucho trabajo bendecir a Dios en medio de los problemas, pero dada la incapacidad humana para comprender Sus caminos, lo mejor que se puede hacer es precisamente eso, postrarse y exclamar:
“¡Bendito sea el nombre del Señor!”
martes, junio 02, 2009
Esfuerzo
Imaginemos la siguiente escena, por muy improbable que parezca:
Es un día nublado de verano (el clima no tiene nada que ver con la historia, pero me gustan los días nublados). Los adolescentes están por la mañana, extrañamente quietos, sentados en sus lugares de costumbre en el salón de clases. El silencio que reina no es gratuito, es día de exámenes finales, así que muchos de ellos, además de silencio, muestran nerviosismo. Un gran porcentaje de su calificación final y el aprobar o no el año escolar, dependerán en gran medida de su desempeño del día.
La nota extraña la pone un padre de familia, vestido con traje y corbata, sentado en uno de los mesabancos, donde normalmente estaría otro estudiante, su hijo. No se sabe si con o sin permiso, pero el padre de familia está dispuesto a presentar el examen por su hijo, el cual requiere una buena nota para aprobar el año. El profesor comienza a repartir los exámenes y efectivamente, entrega uno al padre de familia. Éste ha decidido resolver el examen para salvar el año escolar de su hijo. No tiene duda en que obtendrá al menos un 80/100, puesto que posee un posgrado en ciencias.
¿Qué tiene de estrambótico la escena? Dejando de lado el aspecto de que el profesor no lo permitiría, ningún padre de familia aceptaría hacer un examen en lugar de su hijo para que este obtenga buena calificación…
(Editor: ¡Cof! ¡Cof! ¿No estarás presumiendo algo que no lograrías?)
(Autor: Estamos hablando de un examen de secundaria y de alguien con un posgrado)
(Editor: ¿Capital de Botswana?)
(Autor: Dije que más de 80, no que 100)
(Editor: ¿La función de la Mitocondria?)
(Autor: ¿Entiendes el punto?)
(Editor: ¿Autor de La Celestina?)
¿Por qué? Porque deseamos que nuestros hijos enfrenten sus retos y aprendan habilidades indispensables para su edad adulta.
Una de las quejas más frecuentes entre los cristianos es “si acepté a Jesús, leo mi Biblia y oro frecuentemente, ¿por qué me va mal en…?” Aquí, en lugar de los puntos suspensivos, generalmente escuchamos: mis finanzas, mi salud, mis relaciones, mi familia, etc.
Todo proviene de una mala comprensión del poder de Dios. Por supuesto que Dios es todo poderoso y podría solucionar todos nuestros problemas si quisiera, pero simplemente prefiere que nosotros los enfrentemos para aprender, para madurar o simplemente para forjar carácter. Sabemos de la historia de Josué (Josué capítulo 1) que Dios le garantizó la victoria, pero no lo libró de ir a la batalla. ¿No hubiera sido más sencillo que Josué esperara en su tienda mientras Dios peleaba por él?
De la misma manera en que no aceptaríamos ir a la escuela en lugar de nuestros hijos para realizar sus exámenes y que así aprobaran el año escolar sin esfuerzo, Dios tampoco aceptaría pelear todas nuestras batallas en lugar nuestro, porque simplemente no obtendríamos beneficio alguno.
Lo que dice la Biblia:
Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé. Esfuérzate y sé valiente; porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra de la cual juré a sus padres que la daría a ellos. (Josué 1:5-6).
Leemos que Dios alienta a Josué primero diciéndole: “Yo estaré contigo,” pero después le indica: “Esfuérzate y sé valiente.” Claramente Dios estaba enfatizando que el problema no iba a desaparecer mágicamente, Josué tenía que pelear. Así que estemos conscientes, la próxima vez que enfrentemos un problema (y lo haremos tarde o temprano), de emplear nuestro mejor esfuerzo, porque la victoria, en cualquier forma que se presente, está garantizada por Dios.
Es un día nublado de verano (el clima no tiene nada que ver con la historia, pero me gustan los días nublados). Los adolescentes están por la mañana, extrañamente quietos, sentados en sus lugares de costumbre en el salón de clases. El silencio que reina no es gratuito, es día de exámenes finales, así que muchos de ellos, además de silencio, muestran nerviosismo. Un gran porcentaje de su calificación final y el aprobar o no el año escolar, dependerán en gran medida de su desempeño del día.
La nota extraña la pone un padre de familia, vestido con traje y corbata, sentado en uno de los mesabancos, donde normalmente estaría otro estudiante, su hijo. No se sabe si con o sin permiso, pero el padre de familia está dispuesto a presentar el examen por su hijo, el cual requiere una buena nota para aprobar el año. El profesor comienza a repartir los exámenes y efectivamente, entrega uno al padre de familia. Éste ha decidido resolver el examen para salvar el año escolar de su hijo. No tiene duda en que obtendrá al menos un 80/100, puesto que posee un posgrado en ciencias.
¿Qué tiene de estrambótico la escena? Dejando de lado el aspecto de que el profesor no lo permitiría, ningún padre de familia aceptaría hacer un examen en lugar de su hijo para que este obtenga buena calificación…
(Editor: ¡Cof! ¡Cof! ¿No estarás presumiendo algo que no lograrías?)
(Autor: Estamos hablando de un examen de secundaria y de alguien con un posgrado)
(Editor: ¿Capital de Botswana?)
(Autor: Dije que más de 80, no que 100)
(Editor: ¿La función de la Mitocondria?)
(Autor: ¿Entiendes el punto?)
(Editor: ¿Autor de La Celestina?)
¿Por qué? Porque deseamos que nuestros hijos enfrenten sus retos y aprendan habilidades indispensables para su edad adulta.
Una de las quejas más frecuentes entre los cristianos es “si acepté a Jesús, leo mi Biblia y oro frecuentemente, ¿por qué me va mal en…?” Aquí, en lugar de los puntos suspensivos, generalmente escuchamos: mis finanzas, mi salud, mis relaciones, mi familia, etc.
Todo proviene de una mala comprensión del poder de Dios. Por supuesto que Dios es todo poderoso y podría solucionar todos nuestros problemas si quisiera, pero simplemente prefiere que nosotros los enfrentemos para aprender, para madurar o simplemente para forjar carácter. Sabemos de la historia de Josué (Josué capítulo 1) que Dios le garantizó la victoria, pero no lo libró de ir a la batalla. ¿No hubiera sido más sencillo que Josué esperara en su tienda mientras Dios peleaba por él?
De la misma manera en que no aceptaríamos ir a la escuela en lugar de nuestros hijos para realizar sus exámenes y que así aprobaran el año escolar sin esfuerzo, Dios tampoco aceptaría pelear todas nuestras batallas en lugar nuestro, porque simplemente no obtendríamos beneficio alguno.
Lo que dice la Biblia:
Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé. Esfuérzate y sé valiente; porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra de la cual juré a sus padres que la daría a ellos. (Josué 1:5-6).
Leemos que Dios alienta a Josué primero diciéndole: “Yo estaré contigo,” pero después le indica: “Esfuérzate y sé valiente.” Claramente Dios estaba enfatizando que el problema no iba a desaparecer mágicamente, Josué tenía que pelear. Así que estemos conscientes, la próxima vez que enfrentemos un problema (y lo haremos tarde o temprano), de emplear nuestro mejor esfuerzo, porque la victoria, en cualquier forma que se presente, está garantizada por Dios.
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