martes, junio 23, 2009

Incendio en Guardería

La Noticia:
Al menos 43 niños murieron al incendiarse este viernes su guardería ubicada en Hermosillo, estado de Sonora, México… “29 menores de edad fallecieron por asfixia, al registrarse un incendio en las instalaciones de una guardería particular”… En el centro infantil se encontraban al menos 176 menores y unos 30 que han sido rescatados con quemaduras críticas serán trasladados a un hospital especializado de Arizona (Estados Unidos), frontera con Sonora… En un inicio los medio locales reportaron que el incendio podría haberse originado en una bodega ubicada a un costado del centro infantil… (wradio.com.mx)

Comentario:
Esta es una tragedia que nos debe servir para reflexionar. No para buscar culpables o para analizar el evento, que eso ya lo han enfocado medios de comunicación, políticos y sociedad en general. Se trata de reflexionar la pregunta ¿quién cuida y cría a nuestros hijos?

La responsabilidad de los padres para con los hijos es proveer todas sus necesidades. La Biblia es clara en eso: El que no provee para los suyos, y sobre todo para los de su propia casa, ha negado la fe y es peor que un incrédulo (1Timoteo 5:8). Lo que a veces no queda muy claro es que cuando la cita dice “provee,” la tendemos a interpretar como las necesidades físicas, esto es, alimento, ropa y techo, y nos olvidamos de otras necesidades, no menos fundamentales, que poseen nuestros hijos: emocionales, espirituales, recreacionales, intelectuales, de auto-realización y sociales.

En nuestras apuradas ocupaciones buscando elevar el estándar de vida, relegamos en terceros la oportunidad de cubrir esas otras necesidades. ¿Estamos conscientes de ello? El argumento de “tener” que trabajar puede ser (aunque no necesariamente lo sea) engañoso.

Primero debemos reflexionar si en realidad la pareja “tiene” que trabajar (en forma que se deba dejar al niño en una guardería) o de lo contrario no se cubren las necesidades básicas fisiológicas. Dejando de lado los casos de madre o padre solteros sin familiar de confianza cercano (casos excepcionales que quizás no tengan mucho espacio para reflexionar), debemos ser honestos en considerar si no estamos dejando a nuestros hijos por comodidad, por un deseo de superación personal en un trabajo remunerado, por un sentido de auto-realización, por tener un poco de tiempo libre sin niños, porque lo hacen los demás, porque así nos lo hicieron, etc.

Es muy tentador argumentar que necesitamos el dinero y punto final a cualquier discusión, pero en el fondo, ¿no estamos justificando que no deseamos estar todo el tiempo con los niños? Recordemos de nuevo que no se trata de acusar, ni de pensar en el vecino, sino de hacer una reflexión sincera a raíz de un acontecimiento trágico.

Dios en su perfección, formó una pareja. Adán estuvo solo por un tiempo con la encomienda de cuidar el Jardín del Edén, pero fue evidente que su trabajo por sí mismo era insuficiente para sentirse realizado. Por eso Dios le dio la oportunidad de tener una pareja que lo apoyaría en la formación de una familia.

Aún en la naturaleza observamos que la pareja es parte vital: los leones, por ejemplo, cooperan para cuidar a los cachorros, los pingüinos se turnan para estar al pendiente de las crías, etc. Si el plan perfecto de Dios es que uno de los dos vigile en forma cercana a bebés y niños que tardan años para poder valerse por sí mismos, debemos tener la responsabilidad clara de lo que la paternidad implica.

Se comprende que existen presiones económicas el día de hoy, pero no debería ser el argumento para dejar a nuestros hijos con extraños. ¿Sabemos cómo esos guardianes responden a las emociones de nuestros hijos? ¿Son capaces de detectar signos de inteligencia y motivarlos? ¿Pueden ellos instruirlos en la Palabra?

Es probable que muchas veces el problema económico se originó porque nos salimos del orden de Dios: Casarse a la carrera, por obligación, madres solteras, sin ahorrar antes de casarse, endeudamiento excesivo, etc. Es inevitable que suframos consecuencias de errores pasados, pero debemos ser cuidadosos en no pasar la cuenta a nuestros hijos. Ellos no cometieron los errores y sin embargo terminan pasando buena parte del día sin sus padres.

¿Podemos tener la opinión de los niños? ¿Qué preferirían? ¿Pobreza, pero con padres unidos y felices o desahogo económico, pero crianza con extraños?

Lo que dice la Biblia:
Grábate en el corazón estas palabras que hoy te mando. Incúlcaselas continuamente a tus hijos. Háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes (Deuteronomio 6:6-7).

No cambiemos la oportunidad de educar, cuidar y disfrutar a nuestros hijos por dinero extra, a menos que sea indispensable y por un corto tiempo, porque nunca recobraremos esos preciosos momentos de su niñez. Lo que podemos sacar de una tragedia como la de este incendio es meditar lo que estamos haciendo en beneficio de nuestros hijos.

miércoles, junio 10, 2009

Lealtad

Hay quienes dicen que Job es un ejemplo de paciencia. No estoy muy seguro de ello. Me parece que la virtud en la que él destacó enormemente no fue la paciencia, sino la lealtad. Amaba a Dios y aunque se dio cuenta, cuando llegó la desgracia, que Dios estaba detrás, se mantuvo fiel.

Comenzaré por la definición. Según el diccionario de la Real Academia Española:

Lealtad = Cumplimiento de lo que exigen las leyes de la fidelidad y las del honor y hombría de bien.

No puedo reclamar, porque no soy erudito (Editor, ¡abstente de comentarios!), pero esta definición deja mucho que desear. Aunque requiriera un poco más de espacio, yo pondría la historia de Job para que la gente comprendiera a plenitud lo que es lealtad.

Permítanme repasar lo que le ocurrió a Job (Job 1). Job era un hombre rico, casado con 10 hijos, 7 varones y 3 mujeres. Amaba y respetaba a Dios porque todos los días, a su manera, oraba y dedicaba sacrificios. Para evitar que las costumbres de la época se interpongan en la imaginación y eviten la identificación con su persona, voy a parafrasear el relato como si hubiera ocurrido el día de hoy, con el entorno del siglo 21.

Un buen día, mientras todos sus hijos estaban en una fiesta organizada por el hermano mayor, Job recibió la visita de 3 mensajeros. El primero le dijo: “Llegaron asaltantes a la empresa donde está su negocio, Señor, se llevaron todo el dinero de la caja, la mayoría de la mercancía y le prendieron fuego. Todo lo que no se llevaron, se arruinó”. (Editor: ¿Y el seguro? En el siglo 21 hay seguros. Autor: Digamos que olvidaron de renovar la póliza). Inmediatamente después el segundo le dijo: “Cuando todas las camionetas repartidoras de su negocio venían de regreso por la carretera, quedaron atrapadas en medio de una tormenta eléctrica. Todas atrajeron rayos y quedaron calcinadas e inservibles”. (Editor: ¿Y la póliza?) Inmediatamente después el tercero le dijo: “El cobrador de su empresa fue interceptado por asaltantes, robado y asesinado. Toda la cobranza del mes se perdió.” Apenas estaba respirando Job cuando llegó un cuarto mensajero diciendo: “Tembló en la ciudad donde vive su hijo mayor. La casa de su hijo se derrumbó y atrapó a todos sus hijos e hijas. Todos murieron.”

En un pequeño lapso de quizás 5 minutos, Job se enteraba de que había pasado de ser rico, con familia numerosa, a ser pobre, sin recursos y, lo peor, había perdido a sus hijos. ¿Qué pasaría por mi mente en caso de recibir sólo una, la menos mala de tales noticias? No que yo sea rico, pero perder mi auto o ser despedido de mi empleo, iniciaría un ciclo de enojo, depresión y estrés difícil de describir. ¿Perder un hijo? Me resisto siquiera a imaginarlo.

¿Qué haría usted?

¿Qué hizo Job? En un desplante de lealtad inigualable, porque sabía que Dios es todopoderoso y que si le había ocurrido algo así, es porque Él lo había permitido, se postró en el suelo y pronunció una de las más célebres frases en la Biblia:

Lo que dice la Biblia:
Entonces dijo:
"Desnudo salí del vientre de mi madre,
y desnudo he de partir.
El Señor ha dado; el Señor ha quitado.
¡Bendito sea el nombre del Señor!"
(Job 1:21)

Eso es lealtad y es lo que debería estar bajo su definición en el diccionario. Eso es, según la Real Academia, “hombría de bien.”

Al final del libro, Job fue recompensado por su lealtad, pero no deseo que en esta ocasión ese sea el mensaje, sino deseo detenerme en el momento en que a pesar de su tragedia, Job fue leal. Cuando pronunció sus famosas palabras, Job no sabía lo que iba a ocurrir 40 capítulos después. No dudo que cueste mucho trabajo bendecir a Dios en medio de los problemas, pero dada la incapacidad humana para comprender Sus caminos, lo mejor que se puede hacer es precisamente eso, postrarse y exclamar:

“¡Bendito sea el nombre del Señor!”

martes, junio 02, 2009

Esfuerzo

Imaginemos la siguiente escena, por muy improbable que parezca:

Es un día nublado de verano (el clima no tiene nada que ver con la historia, pero me gustan los días nublados). Los adolescentes están por la mañana, extrañamente quietos, sentados en sus lugares de costumbre en el salón de clases. El silencio que reina no es gratuito, es día de exámenes finales, así que muchos de ellos, además de silencio, muestran nerviosismo. Un gran porcentaje de su calificación final y el aprobar o no el año escolar, dependerán en gran medida de su desempeño del día.

La nota extraña la pone un padre de familia, vestido con traje y corbata, sentado en uno de los mesabancos, donde normalmente estaría otro estudiante, su hijo. No se sabe si con o sin permiso, pero el padre de familia está dispuesto a presentar el examen por su hijo, el cual requiere una buena nota para aprobar el año. El profesor comienza a repartir los exámenes y efectivamente, entrega uno al padre de familia. Éste ha decidido resolver el examen para salvar el año escolar de su hijo. No tiene duda en que obtendrá al menos un 80/100, puesto que posee un posgrado en ciencias.

¿Qué tiene de estrambótico la escena? Dejando de lado el aspecto de que el profesor no lo permitiría, ningún padre de familia aceptaría hacer un examen en lugar de su hijo para que este obtenga buena calificación…

(Editor: ¡Cof! ¡Cof! ¿No estarás presumiendo algo que no lograrías?)
(Autor: Estamos hablando de un examen de secundaria y de alguien con un posgrado)
(Editor: ¿Capital de Botswana?)
(Autor: Dije que más de 80, no que 100)
(Editor: ¿La función de la Mitocondria?)
(Autor: ¿Entiendes el punto?)
(Editor: ¿Autor de La Celestina?)


¿Por qué? Porque deseamos que nuestros hijos enfrenten sus retos y aprendan habilidades indispensables para su edad adulta.

Una de las quejas más frecuentes entre los cristianos es “si acepté a Jesús, leo mi Biblia y oro frecuentemente, ¿por qué me va mal en…?” Aquí, en lugar de los puntos suspensivos, generalmente escuchamos: mis finanzas, mi salud, mis relaciones, mi familia, etc.

Todo proviene de una mala comprensión del poder de Dios. Por supuesto que Dios es todo poderoso y podría solucionar todos nuestros problemas si quisiera, pero simplemente prefiere que nosotros los enfrentemos para aprender, para madurar o simplemente para forjar carácter. Sabemos de la historia de Josué (Josué capítulo 1) que Dios le garantizó la victoria, pero no lo libró de ir a la batalla. ¿No hubiera sido más sencillo que Josué esperara en su tienda mientras Dios peleaba por él?

De la misma manera en que no aceptaríamos ir a la escuela en lugar de nuestros hijos para realizar sus exámenes y que así aprobaran el año escolar sin esfuerzo, Dios tampoco aceptaría pelear todas nuestras batallas en lugar nuestro, porque simplemente no obtendríamos beneficio alguno.

Lo que dice la Biblia:
Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé. Esfuérzate y sé valiente; porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra de la cual juré a sus padres que la daría a ellos. (Josué 1:5-6).

Leemos que Dios alienta a Josué primero diciéndole: “Yo estaré contigo,” pero después le indica: “Esfuérzate y sé valiente.” Claramente Dios estaba enfatizando que el problema no iba a desaparecer mágicamente, Josué tenía que pelear. Así que estemos conscientes, la próxima vez que enfrentemos un problema (y lo haremos tarde o temprano), de emplear nuestro mejor esfuerzo, porque la victoria, en cualquier forma que se presente, está garantizada por Dios.

miércoles, mayo 27, 2009

Amenaza Corea del Norte con Ataque Corea del Sur

La Noticia:
Corea del Norte, cuyo reciente ensayo nuclear fue condenado internacionalmente, amenazó hoy con atacar a su vecino del sur después que Seúl se unió al plan de Estados Unidos para inspeccionar barcos que podrían transportar equipos para armas de destrucción masiva… Sumándose a la creciente tensión en la región, medios surcoreanos informaron que Pyongyang había reactivado una planta que produce plutonio que puede utilizarse en bombas nucleares…En Moscú, agencias de noticias citaron a un funcionario diciendo que Rusia está tomando medidas preventivas de seguridad porque teme que las tensiones generadas por el ensayo desaten una guerra nuclear… El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas está analizando formas de sancionar a Pyongyang por la prueba del lunes, denunciada en general como una gran amenaza a la estabilidad regional y que deja más cerca al aislado país de tener una bomba nuclear fiable… "Cualquier acto hostil contra nuestras embarcaciones pacíficas, como registro e incautación, será considerado una violación imperdonable a nuestra soberanía y responderemos inmediatamente con un potente ataque militar", dijo un portavoz del Ejército norcoreano… (reforma.com)

Comentario:
Cuando parecía que el mundo se había estado deshaciendo de su arsenal nuclear, un pequeño país desafía a los poderosos y se cuela al selecto club de los nucleares (si bien por la puerta trasera). Las preguntas que inmediatamente surgen son: ¿Una guerra nuclear está considerada dentro de las señales del fin de los tiempos? ¿Pudo el Apocalipsis prever algo que sería producido en el siglo XX? ¿Cómo debe reaccionar un cristiano ante esta y otras noticias similares?

Repasemos primero alguna información relevante alrededor de la noticia. Sólo existen 7 países que poseen bombas atómicas (Corea del Norte aún no las tiene, aunque quizá las desarrolle luego de esta prueba). Ellos son: Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Gran Bretaña, India y Pakistán. Hubo otros países que las tuvieron, como por ejemplo Ucrania y otras ex repúblicas soviéticas, básicamente como herencia al dividirse la antigua Unión Soviética, pero que han terminado por entregarlas a Rusia. Se sospecha que Israel las posee, aunque mantiene un completo silencio sobre el particular.

Estados Unidos y Rusia resistieron la tentación de utilizar su armamento durante la guerra fría y en la actualidad se antoja difícil que lo hagan, ya que dejaron de considerarse en competencia por la jerarquía mundial. El sistema económico ruso (y de las otras 14 ex-repúblicas soviéticas) está cambiando hacia uno capitalista y con ello se perdió el motivo para considerarse enemigo de los Estados Unidos. China ha dejado de estar aislada y parece estar ganando mucho en su apertura al capitalismo. Ha estado teniendo un crecimiento económico inigualable y carece de motivo para forjarse enemigos. Francia y Gran Bretaña son potencias europeas aliadas de Estados Unidos, con economías estables y altos estándares de vida, por lo que se consideran más guardianas del orden que capaces de iniciar un conflicto bélico. Quizá exista cierto temor de India y Pakistán, ya que ambos países están en disputa por cierto territorio (Cachemira) en su frontera, no se estiman mucho entre ellos y consideran su arsenal nuclear como un acto de balance. Un pequeño conflicto entre colonos de la zona de Cachemira, un error y tendríamos una guerra de alcance impredecible.

Corea del Norte añade a esta ecuación en forma peligrosa. Han fallado las pláticas entre las dos Coreas por una posible reunificación (ahí donde otros países han triunfado como las dos Alemanias y los dos Vietnams), mucho por el carácter megalómano del dictador de Corea del Norte. Un hombre capaz de desairar en negociaciones de desarme a un frente formado por Estados Unidos, Rusia, China, Japón y Corea del Sur, ciertamente puede considerarse un hombre peligroso.

Tan atemorizante como una conflagración involucrando armas atómicas pueda resultar, no debemos tomar este tipo de noticias como argumento para construir refugios subterráneos, o como para acumular despensas en latas, sino como algo natural que ha sido anunciado desde hace mucho tiempo. Son de hecho señales de un acontecimiento más extraordinario: la segunda venida de Cristo.

Cuando se le preguntó a Jesús cuáles serían las señales antes del fin, Él contestó:

Oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca, pero aún no es el fin. Se levantará nación contra nación y reino contra reino; y habrá pestes, hambres y terremotos en diferentes lugares (Mateo 24:6,7).

¿Pudo el Apóstol Pedro, alrededor del año 100, prever como una de las señales una hecatombe nuclear? Veamos lo que dice la Biblia:

Lo que dice la Biblia:
Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas (2 Pedro 3:10).

La referencia a que los elementos ardiendo serán desechos ¿puede deberse a una conflagración nuclear? Si bien no necesariamente, ¿cómo podría alguien de aquel tiempo describir sin la terminología actual, un conflicto de ese tipo? Consideremos también lo que dice un poco más adelante:

¡…esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán! (2 Pedro 3:12)

Realmente parece aplicable. Y si añadimos que cada prueba nuclear (Corea del Sur detectó la fuerza de la prueba de su vecino del norte por el sismógrafo) genera un movimiento telúrico, es evidente que las explosiones nucleares añadirán terremotos producidos por el hombre a las estadísticas de los terremotos naturales, completando así el panorama expuesto en Mateo 24:7.

Origen de los Conflictos Bélicos
Puede existir la tentación, equivocada, de considerar que los riesgos de un conflicto bélico pueden disminuir o incluso desaparecer si eliminamos a los principales actores. Por ejemplo, en el caso de Corea del Norte, eliminando a su líder. Ya lo verificó en la práctica el Presidente de los Estados Unidos: la intervención en Afganistán e Irak, no han eliminado el terrorismo y quizá, al contrario, se haya exacerbado el odio contra los ciudadanos americanos en muchos países del mundo. El punto es que no se eliminó realmente a la fuente del conflicto. No está en el cuerpo físico de las personas, está en su corazón.

¿De dónde nace la guerra sino de la ambición? Y no tenemos que restringirnos a las guerras entre países, podemos aplicarlo incluso al nivel de los hogares (micro-guerras). Cuando se da una discusión entre cónyuges, es porque ambos están buscando algo que la otra parte no está dispuesta a ceder: apoyo con las tareas cotidianas, trato especial, mayores privilegios, etc.

¿Por qué queremos algo? También la Biblia nos contesta:

¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? (Santiago 4:1)

¿Es una micro-guerra (o un pleito) mejor que una guerra? Sí, en el sentido de las consecuencias en volumen (muertos, damnificados). No, en el sentido de la derrota espiritual (almas perdidas). Si bien es cierto que existen hoy día sitios en Internet que inducen al odio y que incluso aportan instrucciones para el ensamble de bombas caseras, los pleitos pueden existir aún sin armas. ¿Se requiere hacer explotar una bomba, o alistarse en el ejército, para participar en una guerra? ¿Se requiere adquirir un arma de fuego y segar a balazos una vida para ser un asesino? No necesariamente. Leamos 1 Juan 3:15:

Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él (1 Juan 3:15).

La Biblia pone al mismo nivel al que mata y al que odia. El que odia es como el que mata, y al homicida no le espera un futuro muy halagador.

Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda (Apocalipsis 21:8).

Actitud Frente a las Señales
Como cristianos debemos entender que las señales del fin, no son el fin en sí mismo. Las guerras, terremotos, epidemias son como una flecha señalando en cierta dirección, una llamada de atención a un evento de suma importancia: ¡Cristo viene! Ciertamente es difícil alegrarse por la existencia de conflictos, lo mismo que es complicado aceptar la muerte de un ser querido. Pero entendiendo que la muerte natural es sólo un escalón para una vida más plena y eterna, debe generar contentamiento entre los seguidores de Cristo. Es entonces el entendimiento la palabra clave.

Ahora bien, si usted no es aún un seguidor de Cristo, no es capaz de pensar con tranquilidad en la vida después de la muerte terrenal, o si no está seguro de su destino eterno, bien podría tener temores por los acontecimientos actuales. Las buenas noticias son que puede sumarse al selecto grupo de seguidores de Jesús, desterrar la incertidumbre y obtener la paz interior. Y si además, el seguir a Jesús es gratis, no debería posponerlo para más adelante. Nadie sabe las noticias que se publicarán mañana.

(Si está interesado en conocer más de cómo seguir a Cristo, lea por favor el artículo anterior "Epidemia de Influenza.")

lunes, mayo 11, 2009

Epidemia de Influenza A H1N1

La Noticia:
La Organización Mundial de la Salud (OMS) decidió elevar a nivel 5 la alerta por la influenza humana, advirtiendo que la pandemia es ahora “inminente”, indicó su directora general, Margaret Chan… “He decidido elevar el nivel de alerta de pandemia de influenza desde la fase 4 a la fase 5 (de un total de 6 niveles)”, declaró la doctora Chan… “Pedimos a todos tomar la decisión con seriedad, porque el virus tiene capacidad de expandirse en cualquier país del mundo”, agregó en conferencia de prensa en Ginebra… (reforma.com)

Comentario:
Permítanme ser un poco ligero para empezar. Prometo ponerme serio en el siguiente párrafo. Sin tratar de menospreciar la epidemia de este virus, no puedo ver aún al mundo como en la película Soy Leyenda de Will Smith, quizás porque esperaría que una peste apocalíptica tuviera más personalidad que una gripe o influenza. No estoy tratando de establecer jerarquías entre los virus (y ciertamente padecer una gripe es muy molesto, por decir lo menos), pero si la humanidad va a sucumbir en una epidemia, bien podría ser ésta un poco más holywoodesca. Morir con la nariz rosada…

Pongámonos serios. A pesar de que la epidemia es seria, o no la estarían elevando de nivel en la OMS, no debemos tenerle miedo. Que es diferente a no tomar precauciones y no seguir recomendaciones. Por supuesto que debemos obedecer a nuestras autoridades en cuanto a los lineamientos tomados. Lo que quiero decir es que no debemos temer al virus, o las enfermedades, o la guerra, o cualquier otra causa de muerte, sino que debemos temer a Dios. Si hacemos esto, tener temor de Dios, y actuamos en concordancia, enfrentaremos cualquier circunstancia o evento con paz y tranquilidad. Con la tranquilidad de tener asegurada la vida eterna (más duradera y valiosa que la terrenal).

Lo que dice la Biblia:
Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo? Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe. Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán. Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. (Mat 24:3-7)

Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre. (Mat 24:36)

La clave, entonces, es no temer a las circunstancias sino temer a Dios. El hombre podrá generar una vacuna para este virus (en seis meses, dicen), pero la aparición de A H1N1 parece predecir la aparición de muchos otros, algunos quizás más mortíferos que otros. Menciono esto, no para infundir ese temor a las circunstancias que algunos líderes religiosos sin escrúpulos utilizan para atraer personas a sus congregaciones, sino para recalcar que estando a cuentas con Dios, nada que pueda venir nos puede alterar.

Y la buena noticia es que ponerse a cuentas con Dios es gratis: basta con arrepentirnos sinceramente de nuestros pecados y confesar a Jesús como Señor de nuestros corazones. Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo. (Romanos 10:9)

lunes, abril 20, 2009

Joven Delincuente

La Noticia:
Anahí Beltrán Cabrera, de 20 años de edad, fue detenida por la Policía federal en… donde estaba almacenado un arsenal compuesto por ametralladoras, fusiles de alto calibre y más de 9 mil 600 cartuchos… El coordinador de las Fuerzas Federales de Apoyo… informó que el armamento pertenecía a una organización criminal local que opera para los hermanos Beltrán Leyva, capos sinaloenses… Indicó que el decomiso se efectuó… donde descubrieron una camioneta Ford Lobo con una ametralladora Browning calibre .50, montada en un poste metálico en su caja…, detalló que esa arma tiene capacidad para realizar 800 disparos por minuto, con un alcance de más de mil 500 metros y penetra cualquier blindaje… También aseguraron una ametralladora Browning calibre .30 y un fusil Barret calibre .50, además de armas AR-15, tres carabinas, un rifle y diferentes aditamentos para ese tipo de armas… La joven detenida, quien se encargaba de resguardar el arsenal, será puesta a disposición de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada… (reforma.com)

Comentario
Permítanme hacer una reflexión colateral antes de tocar el punto principal. Una joven a los 20 años ¿no debería estar preocupada por el cuidado de sus uñas o su cabello en lugar de por ser descubierta y atrapada por el ejército? Me cuesta trabajo imaginar a un potencial pretendiente de esta chica: ¿Te invito a tomar un café? Hoy no puedo, tengo que cuidar a… ¿Tu hermanito? Tráelo, le compramos una nieve. No, la ametralladora, la Browning-50. ¿Tú cuidas una Browning-50, cómo…? Tengo mi AR-15. Ehh… creo que… otro día te llamo…

Lo más sorprendente, no es que hayan detenido a un narcotraficante con armamento propio de una guerra, sino que se trate de una joven de 20 años. ¿En qué momento descuidamos a nuestra juventud? ¿En qué momento esta se siente atraída por la delincuencia organizada?

Muy triste y deprimente es de por sí que algunos jóvenes caigan en las garras de las drogas, pero sumarle a ello el servicio a las bandas criminales, sobrepasa todo entendimiento.

La Biblia dice (y la juventud debe tomar nota): No tengas envidia de los hombres malos, ni desees estar con ellos (Pro 24:1).

¿Qué atrae a los jóvenes para realizar estos trabajos de acarreo y cuidado de armas a favor de grupos delictivos? ¿Dinero? O quizás estos jóvenes provienen de hogares destruidos y se sienten identificados con la violencia. ¿Falta de consejo de los padres, orientación equivocada de familiares y amigos, descuido involuntario? ¿O los hijos se desvían a pesar de un buen consejo que los padres no supieron enraizar? En pocas palabras se trata o de padres malvados o de padres negligentes. De todos modos, los adultos salimos mal librados.

¿En qué momento fallamos en transmitir la sabiduría bíblica contra la violencia?

El de grande ira llevará la pena; y si usa de violencias, añadirá nuevos males (Pro 19:19).

Porque la Biblia dice que existe una forma en que podemos blindar a nuestros jóvenes. Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él. (Pro 22:6)

Lo que dice la Biblia:
No entres por la vereda de los impíos, ni vayas por el camino de los malos. Déjala, no pases por ella. Apártate de ella, pasa. Porque no duermen ellos si no han hecho mal y pierden el sueño si no han hecho caer a alguno. Porque comen pan de maldad y beben vino de robos. Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora que va en aumento hasta que el día es perfecto. El camino de los impíos es como la oscuridad, no saben en qué tropiezan. (Pro 4:10-19)

Algunos jóvenes ya están adentro, en las redes de los mafiosos. Aún para ellos existe esperanza si tan solo decidieran recapacitar. Debemos darnos cuenta que Dios nunca respaldará a los delincuentes. Ninguno de ellos prosperará a la larga. De momento podrán comer en abundancia, pero no podrán dormir en paz.

No te entremetas con los malignos, ni tengas envidia de los impíos; porque para el malo no habrá buen fin y la lámpara de los impíos será apagada. (Pro 24:19-20)

No es demasiado tarde para que nuestros jóvenes y adolescentes adopten el camino seguro. Andar con Dios y divertirse no es contradictorio, sino complementario. Nuestra juventud debe disfrutar en forma sana sus mejores días.

Alégrate, joven, en tu juventud y tome placer tu corazón en los días de tu adolescencia y anda en los caminos de tu corazón y en la vista de tus ojos; pero sabe, que sobre todas estas cosas te juzgará Dios. Quita, pues, de tu corazón el enojo y aparta de tu carne el mal. (Eclesiastés 11:9-10a)

jueves, abril 02, 2009

Autoridad

Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra (2 Timoteo 3:16-17)

¿Cuántas veces nos hemos enfrascado en discusiones con amigos, compañeros de trabajo, familiares o vecinos sobre diversidad de temas y hemos empleado la frase: “Yo creo que…”? No está mal si se trata de una charla de café, pero es incluso contraproducente si estamos compartiendo el Evangelio.

El problema es que al utilizar dicha frase estamos basando nuestras opiniones en nuestro nivel de autoridad. Nada habría que objetar si fuéramos autores de varios libros, conferencistas renombrados, o ministros experimentados, pero si no… No nos ofendamos, pero al defender la fe con bajo nivel de autoridad, hace que nuestros argumentos estén a la misma altura que el de nuestros interlocutores y se pierdan sin producir mayor efecto.

¿Qué debemos hacer? De hecho la solución es muy sencilla. Cambiemos la frase: “Yo creo que…” por la frase: “La Biblia dice…”

Esa sencilla estrategia hace que el nivel de autoridad cambie. La Biblia tiene el respaldo de infinidad de testimonios de personas que han sido bendecidas al aplicarla a sus vidas, posee confirmaciones arqueológicas de los hechos narrados y aceptación casi universal como fuente de valores morales. Al citar la Biblia añadimos más sabiduría y riqueza argumentativa que la que podríamos desarrollar por nosotros mismos durante toda nuestra vida.

Por supuesto que existe un requisito mínimo (nótese que no es desventaja). Para poder adoptar el nivel de autoridad de la Biblia, necesitamos primero, claro, leer la Biblia. No se puede citar lo que no se conoce. Y sería tramposo, y contrario a la propia Biblia, utilizar la frase sin fundamento.

Así que debemos, no solo leer más la Biblia, sino estudiarla y experimentar sus principios en nuestras vidas. Después de todo, la Biblia dice… Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad (2 Timoteo 2:15).