jueves, febrero 07, 2019

¿Está Usted Embarazado?

Miren al preñado de maldad: concibió iniquidad y parirá mentira. Cavó una fosa y la ahondó, y en esa misma fosa caerá. Su iniquidad se volverá contra él; su violencia recaerá sobre su cabeza (Salmos 7:14-16).

¿Qué diría si una mujer le dijera que no sabía que estaba embarazada sino hasta el momento del parto? Difícilmente le creeríamos, ¿verdad? Y, aún si resultara cierto (no sé, tal vez una mujer de cierta corpulencia en la cual el volumen del embarazo pudiera pasar desapercibido…), coincidiríamos en que sería un caso extrañamente peculiar e irrepetible de una mujer apartada de la realidad.

En la misma medida, costaría trabajo creer que una persona se encuentre con el pecado por accidente. El Salmo 7 dice que quien hace maldad, estuvo preñado por cierto tiempo con ella. El pecado no nos encuentra por accidente. Nace con una pequeña semilla en nuestra mente y es alimentado para crecer, crecer, hasta que está suficientemente maduro para nacer.

Mentiras, borracheras, hurtos, fraudes, engaños, adulterio, fornicación, pornografía, etc. Todos maduraron antes de ver la luz. “Es que vi el billete de $500 y se me hizo fácil,” “Es que él/ella se me acercó demasiado y…,” “Es que hace mucho no lo veía y decidimos celebrar,” Son excusas para sentirnos menos culpables por el pecado. Para argumentar que no somos malos, sino que el pecado “nos encontró.”

Un ministro dijo cierta vez: “Cuando una mujer me hace plática estando yo solo en el aeropuerto, me empiezo a frotar las manos. No para anticipar iniquidad, sino para que mi anillo de casado quede perfectamente a la vista.” Igual que él debemos tener un plan para las tentaciones que más nos afectan: Cambiar inmediatamente de canal, alejarse con un “disculpa, pero me acordé que debo hacer algo…,” tener firmeza y confianza en Dios para enfrentar las consecuencias de decir la verdad, por difícil que parezca, etc. ¿Cuál es su tentación más grande? ¿Ya tiene su plan D (de Dios) para enfrentarla si se le presenta mañana?

Miren al preñado de maldad: concibió iniquidad y parirá mentira, dice el Salmo 7:14, pero los cristianos debemos estar preñados de la Verdad.

viernes, enero 25, 2019

Nuevo Corazón


Les daré un nuevo corazón, y les infundiré un espíritu nuevo; les quitaré ese corazón de piedra que ahora tienen, y les pondré un corazón de carne (Ezequiel 36:26).

Al escuchar cómo un joven competidor de videojuegos, al perder, sacó una pistola, disparó a la muchedumbre matando a dos personas y al final se suicidó, uno no puede sino considerar que hay cierta falta de sensibilidad entre nuestros jóvenes. Fácil sería culpar a los videojuegos del incremento de la violencia, o a la facilidad para obtener armas, o a la falta de supervisión de los adultos, etc., pero lo cierto es que los corazones de piedra abundan.

¿Y cómo se han multiplicado los corazones de piedra? Por tener en el olvido a Dios. Si leemos todo el capítulo 36 de Ezequiel, podemos darnos cuenta de que el profeta está advirtiendo al pueblo judío que no se aleje de Dios. Un trabajo muy difícil en ese entonces, el de profeta. Ezequiel y Jeremías, entre otros, pregonaban a la gente que regresaran a Dios. La gente de ese entonces los ignoraba y hasta los maltrataba.

Si viviera Ezequiel hoy en día, ¿qué diría? Tal vez el mismo mensaje, sólo cambiando los detalles específicos: “Regresen a Dios, apaguen la televisión y la consola de videojuegos para meditar en su Palabra…” O algo parecido. ¿Hasta dónde tiene la juventud de hoy enterrado a Dios que por perder un juego (supuestamente algo para divertirse), un joven decide matar a sus compañeros y suicidarse?

Los videojuegos, las películas, las series de televisión, etc., son actividades de entretenimiento y relajamiento, pero si alguien se obsesiona con ello, se está saliendo de lo sano y deseable. Nuestra prioridad debería ser Dios y su Palabra. Si contagiamos esto, Dios promete que el corazón de piedra será cambiado por uno de carne. Pregonemos eso.

jueves, enero 17, 2019

¡Anímense unos a otros!

Más bien, mientras dure ese “hoy”, anímense unos a otros cada día, para que ninguno de ustedes se endurezca por el engaño del pecado (Hebreos 3:13).

Los cristianos aceptaron a Jesús como Señor y Salvador y lo hicieron arrepintiéndose de sus pecados. (¿Recuerda su conversión?). Eso está muy bien. ¡Felicidades! Pero debemos recordar que mientras estemos en este mundo, aún estaremos expuestos a la tentación del pecado. Algunos de nosotros tenemos nuestras luchas para no mentir, otros para no emborracharnos, no drogarnos, no robar, no caer en tentaciones sexuales de fornicación, adulterio o pornografía, no blasfemar, etc.

De ahí la cita de Hebreos 3:13 “Anímense unos a otros cada día, para que ninguno de ustedes se endurezca por el engaño del pecado.” Suena bien, pero debemos ponerla en práctica. El ánimo no va a llegar solito. Se requieren los unos y los otros, o sea, todos. ¿Y cómo podemos hacerlo? Hoy en día, con tantos medios de comunicación, podemos usar la mensajería digital, el correo electrónico, las llamadas de voz, el enlace por video, incluso... las redes sociales.

Algo que debe quedar claro es que la comunicación debe ser personal. Si alguien recibe una tarjeta de ánimo que circula y circula por redes sociales, estará de acuerdo conmigo, que no impresionará mayormente. En cambio, si alguien recibe un mensaje PERSONAL, con nombre y con detalles que sólo ciertas personas pueden saber, la impresión será mayúscula y se estará cumpliendo el “Anímense unos a otros” del versículo.

Además, notemos que Hebreos 3:13 recalca “Hoy.” No diga: “Algún día que tenga tiempo lo haré,” “Mañana llamo a Pedro/Juanita,” y argumentos similares. Mañana tal vez sea tarde. Hoy alguien necesita un abrazo. Si no puede ser físico, mandemos un mensaje personalizado para dejarle ver a esa persona que nos importa.

Ese es el punto. Mensajes reciclados delatan que alguien sólo desea cumplir una tarea con poco esfuerzo. Mensajes personalizados, ofrecen significado a la persona. Entiendo que tenemos una lista de contactos muy larga y que no se puede cubrir completa a diario. Pero, qué tal si cada día se propone animar a una persona, aquella a quien Dios le impresione durante su devocional. Si muchos hacemos lo mismo, la iglesia completa estará animada. ¡Inténtelo!

viernes, diciembre 14, 2018

Cimiento Firme


Voy a decirles a quién se parece todo el que viene a mí, y oye mis palabras y las pone en práctica: Se parece a un hombre que, al construir una casa, cavó bien hondo y puso el cimiento sobre la roca. De manera que cuando vino una inundación, el torrente azotó aquella casa, pero no pudo ni siquiera hacerla tambalear porque estaba bien construida… (Lucas 6:47-48).

No se necesita tener mucho conocimiento de ingeniería civil para entender que, teniendo un cimiento firme en la roca, las construcciones resisten tormentas violentas sin derrumbarse. Tampoco se necesita alto grado de conocimiento teológico para entender que la roca, en la metáfora de Lucas 6:47-48, es Jesucristo.

Entonces la aplicación a la vida diaria es evidente: pongamos nuestros cimientos en Jesús y no importa el tipo de conflicto o crisis que sea arrojada en nuestra dirección, saldremos adelante, estaremos cubiertos y protegidos. Como dice el inicio del fragmento (habla Jesús): “Todo el que viene a mí…”

Ahora bien, notemos con cuidado que existe una pequeña condición. “Se parece al hombre que, al construir una casa, cavó bien hondo y puso el cimiento sobre la roca.” (Énfasis propio). ¿Estamos conscientes de la expresión resaltada? “Cavó bien hondo.” Tal vez ahí fallamos. Entendemos que debemos cimentar nuestras vidas sobre la roca, pero lo hacemos superficialmente.

¿Cómo? Pues sólo dedicando el tiempo del servicio dominical a Dios, si es que no está aburrida el mensaje, en cuyo caso el celular nos salva del sueño profundo. Tal vez dar gracias durante las comidas, si es que hay hermanos observando. Cuando mucho leyendo un pasaje de la Biblia durante la semana, si no hay series interesantes en Netflix, o eventos deportivos relevantes. Eso no es cavar hondo.

Cavar hondo es escarbar y escarbar, tan profundamente que para salir del agujero necesitemos una escalera. ¿Puede imaginarse a una persona en tal situación? ¿Llena de tierra y arena, con ampollas en las manos, con raspones por los roces con las piedras? Ahora proyectemos la imagen a cavar hondo en la Palabra: cuadernos llenos de notas, libros abiertos: Biblia, diccionario, enciclopedia, comentarios, plumones de resaltado, colores para subrayar y demás. No importa si usted es físico o digital. Hoy en día los recursos existen en ambas dimensiones. Cavar hondo también es reflexión y oración. Hablar y escuchar. Oído atento a lo que Jesús nos quiere decir.

¿Queremos cimiento firme? La clave está en “cavar hondo.”

viernes, noviembre 23, 2018

Condicional


Porque él es nuestro Dios y nosotros somos el pueblo de su prado; ¡somos un rebaño bajo su cuidado! Si ustedes oyen hoy su voz… (Salmos 95:7).

A veces escuchamos que el amor de Dios es incondicional. Cierto. Dios nos ama sin que lo merezcamos ni podamos hacer algo para ganarlo. Así es la salvación. Jesús cumplió con el último sacrificio y nos entregó en bandeja la vida eterna. Pero… tenemos que aceptarla. Ahí está la condición. Ciertamente no podemos ganar la salvación con nuestro esfuerzo, pero tenemos que reconocer a Jesús como Señor de nuestras vidas. La condición es dar el sí a Jesús. No es muy difícil… ¿O sí?

Cuando vemos que mucha gente no recibe la salvación, pareciera que es una condición difícil de aceptar. Sin duda muchos piensan que ese SÍ los conducirá a una vida complicada, llena de limitantes y prohibiciones. Es triste que no estén dispuestos a experimentar las maravillas de la vida con Cristo, pero sólo podemos orar para que algún día lo entiendan.

Regresando al aspecto de las condiciones, observamos otra en Salmos 95:7. Dice que somos un rebaño bajo su cuidado… si es que escuchamos su voz. Por supuesto que un pastor cuida a sus ovejas, pero necesita ser escuchado. El pastor sabe de los riesgos en los campos y bosques cercanos y conduce a las ovejas. Si las ovejas no escuchan su voz y se van a donde sea, pueden caer víctimas de algún lobo, en un pantano, en un río de aguas turbulentas, etc.

Parece clara la aplicación a nuestra vida diaria. ¿Deseamos evitar problemas, conflictos, caos, catástrofes…? ¿Esa crisis económica? ¿Ese pleito familiar? ¡Escuchemos su voz! Así de simple.

¿Y cómo podemos escuchar su voz si no nos conectamos con Él a través de la oración y la lectura de la Biblia? Es una condición, pero no solo no es difícil, sino reconfortante si la ponemos en marcha. ¿Qué espera para hacerlo? Somos el pueblo de su prado…

viernes, noviembre 16, 2018

Examen


El Señor examina a justos y a malvados, y aborrece a los que aman la violencia (Salmos 11:5).

¿Por qué si el Señor es misericordioso y todo amor, nos examina? ¡Examen! ¿Acaso el examen no es un instrumento diabólico creado por los maestros para torturar a los estudiantes? ¿Y si reprobamos? ¿Nos vamos al infierno? ¿Por qué tenemos que ser examinados? ¿No dicen acaso que la salvación no es por méritos? Entonces… ¿por qué un examen? ¡Examen! ¿Examen?

Comencemos por entender que el examen no es una guillotina que acaba con la vida del estudiante, sino un instrumento que permite distinguir a aquellos que están listos para conocimientos más profundos y avanzados, de aquellos que no han comprendido elementos indispensables para poder seguir aprendiendo.

Imaginemos que la profesión (la que sea) es una torre construida con legos. Cada materia es un bloque que permite seguir apilando uno sobre otro para alcanzar cierta altura. Si alguien falla en uno de los bloques, la torre comenzará a tambalearse y a correr el riesgo de derrumbarse. No importa si la falla fue por no comprender, no estudiar, o incluso, por copiar. Un bloque en mal estado, deja la torre debilitada.

Es lo que busca Dios al examinarnos. No si somos merecedores de la salvación, porque esa es por gracia, sino si somos confiables para que Él nos use en sus planes. Consideremos a un director técnico planeando a quién va a utilizar para el siguiente, importante, partido. ¿Va a alinear a aquellos que no pasaron los exámenes físicos, de acondicionamiento, de técnica? ¿O a los mejores, los que siempre se levantan rápido luego de una caída, los que juegan limpio, los que entrenaron su técnica sin descanso, los confiables? Yo no sé usted, pero yo pondría a los mejores. Y… ¿cómo voy a distinguir a los mejores si no los examino antes? ¿Si no sé cómo van a reaccionar ante cierta circunstancia?

¿Recuerda a José? Pasó por muchas pruebas, durante muchos años, antes de que sus sueños se volvieran realidad. Las pruebas no fueron para ver si los sueños se realizaban o no, sino para ver si José era digno de los mismos.

La próxima vez que enfrentemos un examen, no lo veamos como una carga o un problema, sino como una oportunidad de pertenecer a la mejor selección… la de Él.

viernes, noviembre 02, 2018

No Solo de Pan

Jesús le respondió: Escrito está: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” … (Mateo 4:4).

Seguramente recuerda esta cita. Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para que el diablo lo tentara. Nótese que no fue el diablo quien lo llevó, fue Dios el que permitió la tentación. Tome nota para cuando enfrente alguna. Jesús pasó ayunando 40 días (con sus noches incluidas, se hace la aclaración en Mateo) y por supuesto que tuvo hambre. La tentación no fue el hambre, el hambre es una necesidad corporal. La tentación fue usar un poder que no va con la naturaleza humana: “convertir piedras en pan.” Y ya encarrerados con ese poder, ¿por qué limitarse en pan? Aunque no quedó registrado, tal vez el diablo también sugirió convertir unas ramas secas en espagueti y el cadáver de alguna lagartija en carnita asada sonorense. Jesús, a pesar de estar hambriento, no cedió a la tentación.

Y no solo eso, sino que utilizó la oportunidad para expresar una de las más famosas frases: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.” En ella expresó el poder del espíritu. Si nuestro espíritu está alimentado, tendremos fuerza de voluntad. Un espíritu satisfecho, enfrenta adversidades. Un espíritu lleno de energía es capaz de oponerse al diablo. ¡Qué gran lección!

Sin embargo, muchos de nosotros ponemos a dieta el espíritu. El versículo dice claramente que debemos alimentar el espíritu con la palabra de Dios. Leer la Biblia pues. Al cuerpo no se nos olvida alimentarlo, incluso hasta llegar al sobrepeso, pero nuestro espíritu está en los huesos.

En la cita a la que estamos haciendo referencia, fue el diablo el que tentó sin éxito a Jesús. ¿No cree que el diablo también aprendió una lección de ese episodio? “El que alimenta bien su espíritu no cae en tentaciones.” Y… ¿qué cree que intenta hoy en día? ¡Acertó! Ponerle trabas en el camino para que no abra su Biblia: ocupaciones, distracciones, chismes, entretenimiento, etc. Tal vez esté feliz por la aparición de las redes sociales. Solitos nos distraemos con ellas abriendo el Facebook o el WhatsApp antes que la Biblia (aunque esta también esté en nuestro celular) y el diablo puede irse a tomar un café (o lo que beban allá abajo). No tiene que preocuparse en distraernos.

No me malentienda. No estoy diciendo que las redes sociales sean diabólicas. Tienen su razón de ser y su utilidad. Lo único diabólico es no dedicarle nada de nuestro tiempo diario a nuestro Dios. Ignorar su Palabra y matar de hambre a nuestro espíritu. Pero el remedio es sencillo: Propóngase dedicar un tiempo cada día a la lectura y reflexión de la Biblia y no permita distracciones, así tenga que hacer algo tan radical como… ¡apagar el celular!