Es muy sencillo dar gracias cuando alguien nos hizo un regalo o nos prestó un servicio, pero resulta cuesta arriba, o incluso impensable, dar gracias por el sufrimiento. ¿No es así? Exploremos la radical idea de que el sufrimiento sirve para más de un propósito positivo en nuestras vidas.
Según el diccionario, el sufrimiento es agonía, aflicción, dolor intenso o pena. Según la Biblia es la motivación para quitar la vista de las cosas temporales para poder ver realidades eternas (Fil 3:8). Ciertamente parte del sufrimiento es causado por el pecado existente en el mundo desde la caída del hombre, pero otra parte no está relacionado al pasado, sino que podría servir para refinar a los hijos de Dios.
La clave está en que seamos capaces de entender los propósitos del sufrimiento, de lo contrario caeremos en la trampa de la amargura, el deseo de venganza y la ruptura de relaciones. He aquí una lista de motivos según los cuales Dios estaría permitiendo el sufrimiento en nuestras vidas.
1. Con el sufrimiento Dios atrae nuestra atención. De hecho no deberíamos esperar al sufrimiento para volver los ojos a Dios, pero seamos sinceros, cuando todo va bien, pocos somos capaces de entender que es Dios quien merece el mérito y no nuestras propias fuerzas y habilidades. Sólo cuando las cosas salen mal y las cargas de este mundo nos agobian, es que volvemos los ojos hacia el Creador.
Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. (Mat 11:28)
2. El sufrimiento nos asegura que Dios nos ama. Todo padre entiende que los castigos impuestos a los hijos son para su propio bien.
Porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo. Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? (Heb 12:6-7)
3. Mediante el sufrimiento Dios conquista nuestro orgullo. Él trata de moldear en nosotros un carácter a la imagen del de Jesús y es el orgullo lo que normalmente cuesta más trabajo doblegar. El sufrimiento es a veces la única opción que le dejamos a Dios.
Pero él da mayor gracia. Por esto dice: "Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes". Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. (San 4:6-7)
4. El sufrimiento es un recordatorio de nuestras debilidades y esto, irónicamente, nos hace fuertes. Esto puede ser difícil de comprender para quien está acostumbrado a ver sólo lo terrenal, pero debemos recordar que los caminos de Dios son distintos. Jesús no llegó a salvar con espadas de hierro, sino con humildad, actitud de servicio y sacrificio.
Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltara, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca; respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor que lo quite de mí. Y me ha dicho: “Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad”. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en insultos, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte. (2 Cor 12:7-10)
5. Por medio del sufrimiento Dios purifica nuestra fe. Así como el fuego ayuda a probar y a purificar los metales preciosos, el sufrimiento lo hace con la fe. ¿Qué tan fuerte es aquella fe que ha resistido los más duros embates, comparada con aquella que se derrumbó ante la primera prueba?
Por lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que, sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro (el cual, aunque perecedero, se prueba con fuego), sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo. (1 Pe 1:6-7)
6. Con el sufrimiento Dios prueba nuestra obra. La obra que no permanece luego de cierto sufrimiento, muy probablemente está basada en fuerzas, emociones o valores humanos. Dichas obras tienen límites humanos y no pueden ser de utilidad para un plan que trasciende a lo eterno.
La obra de cada uno se hará manifiesta, porque el día la pondrá al descubierto, pues por el fuego será revelada. La obra de cada uno, sea la que sea, el fuego la probará. (1 Cor 3:13)
7. Con el sufrimiento Dios escoge nuestras amistades. Mucha gente se agolpa alrededor de la gente que prospera y tiene recursos para repartir, pero sólo los verdaderos amigos se mantienen cuando una desgracia sobreviene.
En todo tiempo ama el amigo y es como un hermano en tiempo de angustia. (Pro 17:17)
8. El sufrimiento nos capacita para consolar a otros. Quienes han sobrellevado una fuerte crisis están mejor capacitados para comprender a quienes les toca pasar por una situación semejante.
Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios. Así como abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por el mismo Cristo nuestra consolación. (2 Cor 1:3-5)
Y hay más propósitos: con el sufrimiento Dios nos llama al auto examen (Ap 3:19), nos motiva a clamar a él (Sal 9:12), nos da evidencia de la guerra espiritual (Efe 6:11-12), nos ayuda a reevaluar prioridades (Sal 107:17), nos llama a identificarnos con Cristo (Fil 3:10), etc.
Con tan larga lista, debemos dejar de ver al sufrimiento como una maldición y comenzar a verlo como una oportunidad, como algo que nos permita comprender la labor redentora de Jesús. Nótese que el sufrimiento no nos redime per se, no caigamos en la trampa de sentir que merecemos algo después del mismo, sino que atrae nuestra atención hacia lo que verdaderamente vale. Así que (por extraño que parezca) demos gracias a Dios por el sufrimiento.
5 comentarios:
Gracias hermano por compartir esto con otros, hoy busqué explicaciones al sufrimiento y moy voy con una lista más larga de lo esperado.
Gloria a Dios, un abrazo desde Chile.
También ejerzo docencia universitaria en temas similares, me alegra ver que la fe puede llegar con fuerza a personas con formación en negocios.
Un abrazo,
AUS
siiiii lo sabia, sabia que el sufrimiento no solo era dolor y trizteza me siento muy alegre de encontrar este conocimiento, al fin empiezo a entender mejor este sentimiento.
muy agradecido por tu informacion
saludos y Dios te bendiga.
Gracias intiresnuyu iformatsiyu
El verdadero sufrimiento es estar lejos de Dios. Cuando vamos hacia Él, Él mismo se encarga de hacer nuestra carga más ligera..."Todo lo puedo en Aquél que me fortalece" (Flp. 4,13)
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