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jueves, mayo 17, 2018

La Moraleja del Burro

¿Qué busco con esto: ganarme la aprobación humana o la de Dios? ¿Piensan que procuro agradar a los demás? Si yo buscara agradar a otros, no sería siervo de Cristo (Gálatas 1:10).

Ya sé que con el título de esta reflexión me expongo a bromas, memes y bullying. Si sirven para atraer la atención… están bien. ¡Gloria a Dios!

Debo aclarar, sin embargo, que el burro del título se trata de una historia contada por el pastor James Ryle en su libro (Rylisms). En forma breve, la historia trata acerca de un hombre viejo, un niño y un burro. Estaban viajando de pueblo a pueblo, el viejo caminando y el niño a bordo del burro. Se encontraron a otros viajeros que les comentaron que era una vergüenza que el niño, con la fuerza de su juventud, dejara caminar al viejo.

Pensaron que había razón en ello y decidieron cambiar: el viejo sobre el burro y el niño caminando. Más adelante encontraron a otros viajeros que les dijeron lo opuesto. Pensaron que había también razón en ello y decidieron caminar ambos al lado del burro. De nuevo encontraron viajeros que esta vez mencionaron que era una vergüenza no aprovechar al burro, así que ambos se subieron a él. Después otros viajeros comentaron que era un abuso el uso del burro por dos personas, así que decidieron bajarse y cargar al burro. Al pasar un río, llevando al burro a cuestas, se resbalaron, el burro cayó al río y se ahogó.

¿Cuál es la moraleja de esta historia? Es claro que no se puede obtener la aprobación humana universal. Si bien las opiniones de las personas pueden resultar enriquecedoras, también pueden ser contradictorias. Hay que entenderlo y ser sabios.

Nótese que no se trata de ignorar a las personas. No somos ermitaños y hay consejos valiosos de la gente con experiencia. ¿Dónde está el límite? En la Palabra. Por ejemplo, en el caso del burro, la Biblia dice que el hombre domina y sujeta la creación (Génesis 1:28), además de que no debe haber maltrato a los animales (Números 22:28). Más allá, es decisión personal, en base a las circunstancias, el cómo viajar. Pablo, en la cita de Gálatas nos anima a buscar agradar a Dios por sobre todas las cosas. Él no es un viajero que nos encontraremos brevemente. Él es el motivo y el destino del viaje. Seamos sabios.

jueves, mayo 07, 2015

Amistades

El que con sabios anda, sabio se vuelve; el que con necios se junta, saldrá mal parado (Proverbios 13:20)

Es un hecho reconocido desde los tiempos del Antiguo Testamento: las amistades influyen en el carácter de las personas. Los seres humanos tenemos control acerca de quiénes son nuestras amistades, esto es, nuestros amigos no nos fueron impuestos por las circunstancias.

Somos diferentes a los patos, que vuelan en manada con los de su mismo plumaje. De los perros salvajes que se unen con los de su especie para cazar, de los antílopes que andan con otros antílopes para protegerse, etc. Los humanos, en el caso de vivir en aislamiento, por ejemplo en la Antártida, buscaríamos a cualquier humano para convivir. Pero lo cierto es que la vida moderna en las ciudades pone a nuestra disposición más seres humanos con los que podríamos realmente convivir, así que debemos seleccionar con quién intimamos.

Hay muchos estilos de vida representados en cualquier ciudad en la que vivamos. Están los grupos de personas que se reúnen en un bar a beber mientras comentan las noticias del día, están los que asisten a los partidos deportivos y son enciclopedias andantes de su deporte favorito, están los que hablan de las celebridades y eventos transmitidos por la televisión, están los que favorecen el sarcasmo y se burlan de los compañeros de oficina o de estudio, están los obsesionados con el sexo opuesto y hablan exclusivamente de conquistas o de aventuras extra-maritales, etc.

¿Cómo podría definir a su grupo de amistades? ¿Podría afirmar sin temor a equivocarse que se está juntando con sabios? En el Nuevo Testamento se expresa: No se dejen engañar: “Las malas compañías corrompen las buenas costumbres” (1 Corintios 15:33).

Recuerde que es su decisión a quién invita a su círculo de amistades. Y una última reflexión. ¿Qué están aprendiendo las personas que se juntan con usted? ¿Qué sabiduría les puede ofrecer? No se ofenda, en lugar de ello apague la TV y abra un libro.


jueves, diciembre 18, 2014

Residencia

Que habite en ustedes la palabra de Cristo con toda su riqueza: instrúyanse y aconséjense unos a otros con toda sabiduría; canten salmos, himnos y canciones espirituales a Dios, con gratitud de corazón (Colosenses 3:16).

He aquí un consejo sabio: “Que habite en ustedes la palabra de Cristo con toda su riqueza…” ¿Qué involucra? Que necesitamos sacarle jugo a la palabra y para ello debemos leerla, estudiarla, reflexionar sobre ella, entender lo que implica seguirla, saborearla, disfrutarla, etc. No puede residir en nosotros algo que pasó volando un domingo en particular. Para que algo tome residencia, debemos permitirle la entrada, hacerla sentir a gusto y ofrecerle toda comodidad posible.

Un viejo proverbio dice: “no puedes impedir que los pájaros vuelen sobre tu cabeza, pero sí que hagan nido en ella.” Esto normalmente es asociado con los malos pensamientos y el pecado. Por ejemplo el adulterio no surge de improviso, sino que tuvo que anidar la idea de “no pasa nada,” “todos lo hacen,” o similares, primero. No por escuchar un caso de adulterio nos vamos a permitir concebir la posibilidad de realizarlo.

Respecto a la Palabra de Cristo es lo opuesto. Debemos dejar que anide en nuestras cabezas y no se quede en un simple revoloteo. Debemos hacer un lugar especial en nuestro corazón y atesorarla. El viejo proverbio es claro en el punto de que depende de nuestra voluntad qué ideas dejamos que residan en nosotros. Ahuyentemos al pecado y alojemos la Palabra. Y recuerde que sólo puede habitar en nosotros aquello en lo que reflexionamos. ¿En qué está pensando en estos días?


viernes, julio 04, 2014

La Tempestad Viene

Lo que dice la Biblia:
Les sobreviene un diluvio de terrores; la tempestad los arrebata por la noche (Job 27:20).

No es necesario ser pesimista para entender que las tormentas son inevitables. Una enfermedad repentina, la muerte de un ser querido, un problema financiero, un conflicto con un familiar, un accidente imposible de prever… “La tempestad los arrebata por la noche…” Si bien Job estaba hablando de los impíos, aquellos a quienes no les importa Dios, las tempestades llegan incluso para los cristianos.

Es importante entender que el creer en Dios no inhibe las tormentas. Por ejemplo, todos hemos de fallecer algún día y eso implica un impacto a nuestro alrededor. Alguien nos llorará. Pero Dios no prometió eliminar las tormentas, sino darnos la paz necesaria para enfrentarlas. Esa es la diferencia. Nadie está exento de sufrir un accidente al conducir un vehículo, pero las consecuencias se minimizan si tuvimos la previsión de adquirir una póliza de seguros. De la misma manera, si nos acercamos a Dios, tendremos un respaldo para salir delante de las tormentas.

La reflexión es entonces ser previsor y acercarse a Dios antes de que lleguen los problemas. Dios nos dará: 1) sabiduría para manejar durante la tormenta, 2) tranquilidad para enfrentarla sin angustias y 3) la garantía de que las consecuencias serán mínimas. El propio Job perdió todo su patrimonio, pero al final de la historia, luego de entender a Dios, tuvo más de lo que había perdido.


No esperemos a que la tormenta llegue, sino consigamos desde ya el mejor seguro disponible en este mundo: ¡Acerquémonos hoy mismo a Dios!

jueves, abril 10, 2014

Sabiduría

Lo que dice la Biblia:
Clama la sabiduría en las calles;  en los lugares públicos levanta su voz (Proverbios 1:20).

Interesante lo que dice el versículo: “Clama la sabiduría en las calles.” El problema es que el mundo no la escucha. En las calles hemos presenciado accidentes de tránsito o incluso hemos estado involucrados en alguno y seguimos acelerando porque vamos retrasados a algún compromiso. En las calles hemos sido testigos de abusos de comerciantes que inflan artificialmente sus precios para aprovecharse del necesitado. En nuestros centros de trabajo hemos notado como los empleados toman ventaja de lo que pueden echar mano y como los empleadores abusan de su poder. En los medios hemos escuchado recomendaciones de expertos en nutrición y cuidado del cuerpo. A nuestro alrededor observamos conocidos que gastan más de lo que perciben. Sólo por mencionar algunos ejemplos.

Clama la sabiduría en las calles, pero no la escuchamos. Seguimos conduciendo temerariamente, seguimos tomando ventaja de quien se deja, seguimos consumiendo comida poco saludable, seguimos sin ejercitar nuestros cuerpos, seguimos usando una o varias tarjetas de crédito, seguimos, en pocas palabras, siendo necios a los consejos de nuestros mayores o de los expertos.

Proverbios 1:22 dice: “¿Hasta cuándo, muchachos inexpertos, seguirán aferrados a su inexperiencia? ¿Hasta cuándo, ustedes los insolentes, se complacerán en su insolencia? ¿Hasta cuándo, ustedes los necios, aborrecerán el conocimiento?” Estas fueron palabras de impaciencia de Salomón, muchos años antes de que naciera Jesús, pero pareciera que las pronunció observando a nuestra sociedad hoy en día. ¿Cuándo tendremos el sentido común de tratar a nuestros cuerpos con disciplina, de tratar a nuestros semejantes con amabilidad, de tratar a clientes, empleados, trabajadores, jefes y comerciantes con dignidad, de tratar a otros conductores y autoridades con respeto, de ahorrar en vez de gastar?


La sabiduría, en forma gratuita, levanta su voz en los lugares públicos. ¿Cuándo la escuchará el mundo?

viernes, diciembre 20, 2013

Sabiduría

Lo que Dice la Biblia:
Dichoso el que halla sabiduría, el que adquiere inteligencia. Porque ella es de más provecho que la plata y rinde más ganancias que el oro (Proverbios 3:13-14).

¿Cuántas veces nos hemos quejado de que no tenemos suficiente dinero? A veces envidiamos ese auto último modelo, ese celular sofisticado, esa computadora veloz, ese reloj elegante, esa lavadora de última generación, etc. Nos afanamos en tener una posesión terrenal y perdemos de vista lo importante. En este mundo, nuestros esfuerzos deben ir encaminados a hallar sabiduría. Nótese que la cita no dice que la sabiduría o la inteligencia son características que vienen de nacimiento. La cita implica que cualquiera puede encontrarlas.

Así que la sabiduría no es exclusiva para ese compañero/amigo que es bueno con las matemáticas, sino que es para todos. Oro, plata, joyas, posesiones, etc., si bien cosas valiosas, se dice que son poca cosa cuando se compara con la sabiduría. Debemos buscar a esta por sobre aquellas.

¿Y a qué se refiere la sabiduría? A la comprensión de lo eterno. Dentro de dos mil años cuando estemos en la presencia del Señor, de nada servirá el mencionar la marca del auto que manejamos durante cinco años sobre la tierra. Nuestro pedigrí, nuestra inteligencia, será medida según como hayamos respondido a las cuestiones eternas. Comprender que Jesús es Nuestro Señor y Salvador, responderle a Él y actuar conforme a su Palabra, representan nuestro verdadero tesoro.

lunes, abril 20, 2009

Joven Delincuente

La Noticia:
Anahí Beltrán Cabrera, de 20 años de edad, fue detenida por la Policía federal en… donde estaba almacenado un arsenal compuesto por ametralladoras, fusiles de alto calibre y más de 9 mil 600 cartuchos… El coordinador de las Fuerzas Federales de Apoyo… informó que el armamento pertenecía a una organización criminal local que opera para los hermanos Beltrán Leyva, capos sinaloenses… Indicó que el decomiso se efectuó… donde descubrieron una camioneta Ford Lobo con una ametralladora Browning calibre .50, montada en un poste metálico en su caja…, detalló que esa arma tiene capacidad para realizar 800 disparos por minuto, con un alcance de más de mil 500 metros y penetra cualquier blindaje… También aseguraron una ametralladora Browning calibre .30 y un fusil Barret calibre .50, además de armas AR-15, tres carabinas, un rifle y diferentes aditamentos para ese tipo de armas… La joven detenida, quien se encargaba de resguardar el arsenal, será puesta a disposición de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada… (reforma.com)

Comentario
Permítanme hacer una reflexión colateral antes de tocar el punto principal. Una joven a los 20 años ¿no debería estar preocupada por el cuidado de sus uñas o su cabello en lugar de por ser descubierta y atrapada por el ejército? Me cuesta trabajo imaginar a un potencial pretendiente de esta chica: ¿Te invito a tomar un café? Hoy no puedo, tengo que cuidar a… ¿Tu hermanito? Tráelo, le compramos una nieve. No, la ametralladora, la Browning-50. ¿Tú cuidas una Browning-50, cómo…? Tengo mi AR-15. Ehh… creo que… otro día te llamo…

Lo más sorprendente, no es que hayan detenido a un narcotraficante con armamento propio de una guerra, sino que se trate de una joven de 20 años. ¿En qué momento descuidamos a nuestra juventud? ¿En qué momento esta se siente atraída por la delincuencia organizada?

Muy triste y deprimente es de por sí que algunos jóvenes caigan en las garras de las drogas, pero sumarle a ello el servicio a las bandas criminales, sobrepasa todo entendimiento.

La Biblia dice (y la juventud debe tomar nota): No tengas envidia de los hombres malos, ni desees estar con ellos (Pro 24:1).

¿Qué atrae a los jóvenes para realizar estos trabajos de acarreo y cuidado de armas a favor de grupos delictivos? ¿Dinero? O quizás estos jóvenes provienen de hogares destruidos y se sienten identificados con la violencia. ¿Falta de consejo de los padres, orientación equivocada de familiares y amigos, descuido involuntario? ¿O los hijos se desvían a pesar de un buen consejo que los padres no supieron enraizar? En pocas palabras se trata o de padres malvados o de padres negligentes. De todos modos, los adultos salimos mal librados.

¿En qué momento fallamos en transmitir la sabiduría bíblica contra la violencia?

El de grande ira llevará la pena; y si usa de violencias, añadirá nuevos males (Pro 19:19).

Porque la Biblia dice que existe una forma en que podemos blindar a nuestros jóvenes. Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él. (Pro 22:6)

Lo que dice la Biblia:
No entres por la vereda de los impíos, ni vayas por el camino de los malos. Déjala, no pases por ella. Apártate de ella, pasa. Porque no duermen ellos si no han hecho mal y pierden el sueño si no han hecho caer a alguno. Porque comen pan de maldad y beben vino de robos. Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora que va en aumento hasta que el día es perfecto. El camino de los impíos es como la oscuridad, no saben en qué tropiezan. (Pro 4:10-19)

Algunos jóvenes ya están adentro, en las redes de los mafiosos. Aún para ellos existe esperanza si tan solo decidieran recapacitar. Debemos darnos cuenta que Dios nunca respaldará a los delincuentes. Ninguno de ellos prosperará a la larga. De momento podrán comer en abundancia, pero no podrán dormir en paz.

No te entremetas con los malignos, ni tengas envidia de los impíos; porque para el malo no habrá buen fin y la lámpara de los impíos será apagada. (Pro 24:19-20)

No es demasiado tarde para que nuestros jóvenes y adolescentes adopten el camino seguro. Andar con Dios y divertirse no es contradictorio, sino complementario. Nuestra juventud debe disfrutar en forma sana sus mejores días.

Alégrate, joven, en tu juventud y tome placer tu corazón en los días de tu adolescencia y anda en los caminos de tu corazón y en la vista de tus ojos; pero sabe, que sobre todas estas cosas te juzgará Dios. Quita, pues, de tu corazón el enojo y aparta de tu carne el mal. (Eclesiastés 11:9-10a)

viernes, octubre 12, 2007

Tenacidad

“Los ganadores nunca se rinden, y los que se rinden, nunca ganan,” Thomas Jackson.

Si bien la frase anterior parece evidente y lógica, muchas veces fallamos cuando intentamos extraerla del dominio del mundo deportivo y llevarla a casa. Después de todo, no tenemos competencias desarrollándose en nuestro hogar (no nos referimos por supuesto a una competencia boxística entre los niños por ver quién se queda con la última rebanada del pastel). ¿No tenemos acaso metas que perseguir en nuestra vida personal o familiar? ¿No tenemos una visión por nuestra iglesia, sociedad, ciudad, o país? Títulos universitarios, negocio propio, casa propia, organizar el patio, educar a los hijos, escribir un libro, bajar de peso, reorganizar los hábitos alimenticios, correr un maratón, hacer ejercicio, leer la Biblia, leer un libro por mes, servir en la iglesia, etc.

La palabra tenacidad proviene del latín tenax, cuyo significado es asirse o prenderse de algo. Podemos reconocer que posee la misma raíz que la palabra tenazas, la herramienta que nos auxilia a tirar o tomar de algo si requerimos cambiarlo de sitio o removerlo. Entonces la tenacidad implica asirse a una meta, voluntariamente ignorar las distracciones, enfocándose en hacer lo correcto y permanecer fiel a la tarea que nos conducirá a dicha meta.

Quien posee tenacidad muestra con su accionar que no se soltará (posee una fuerte resistencia), que seguirá avanzando rumbo a la meta (posee una fuerte dirección), que no se desanimará (posee una fuerte motivación), que no admite distracciones (posee un fuerte enfoque) y que es capaz de superar aún los más fuertes obstáculos con creatividad (posee una mente fuerte). No nos espantemos con la repetición de la palabra fuerte, porque no estamos hablando en el plano físico (del mundo deportivo), sino del plano espiritual y moral, donde los músculos se miden y desarrollan en forma diferente.

Resistencia
Después de la Segunda Guerra Mundial, Winston Churchill pronunció un famoso y quizás el más corto de los discursos políticos (prueba de que el exceso de palabras no garantiza sustancia) ante los estudiantes de una universidad: “Jóvenes caballeros, nunca se rindan. Nunca se rindan. Nunca. Nunca. Nunca”.

Thomas Carlyle, el autor del siglo XIX de la obra clásica sobre la Revolución Francesa, aún sin haber escuchado a Churchill, demostró esa extraordinaria tenacidad. Carlyle había tardado años en completar el primer tomo de su obra (recordemos que en aquellos años no existían ni las fotocopias, ni las computadoras) cuando entregó el manuscrito original al editor que lo iba a revisar. Por un descuido, el ama de llaves del editor quemó el manuscrito pensando que era basura. Carlyle hubiera tenido derecho a desesperarse y a abandonar el proyecto. Sin embargo escribió: “No abandonaré el juego mientras tenga la facultad para seguir jugando. Es como si mi maestro invisible de la escuela cuando le mostré mi libro, lo hubiera roto diciéndome: ‘No, muchacho. Debes escribirlo mejor’. ¿Qué puedo yo, tristemente, hacer sino obedecer –obedecer y pensar que fue lo mejor?”.

Admirable reacción. Carlyle comenzó de nuevo y luego de años adicionales de esfuerzo, terminó sus dos volúmenes sobre la Revolución Francesa. Pensemos en este ejemplo cuando a nuestro alrededor escuchamos frases tales como “ya me cansé”, “ya me aburrí”, “me rindo”, “no se puede terminar”, y demás por el estilo.

Mucha gente se entusiasma con una idea o proyecto, pero son pocas las que mantienen su resolución cuando aparecen los primeros contratiempos. Y podemos estar seguros que estos aparecerán, si el proyecto vale la pena (pocas veces surgirán problemas en proyectos pequeños).

Dirección
Tenacidad es dedicarse a una causa, ideal o proyecto. Algo que valga la pena. No se trata de descartar actividades menores como reorganizar el escritorio, pero no se requiere realmente de tenacidad, sino algo de trabajo y disciplina para ello. La tenacidad es requerida para lograr una meta a la que se dediquen semanas, meses o años de constante enfoque, energía y recursos. Si se le va a dedicar tanto, debe ser una meta importante. Para esto necesitamos de cierta sabiduría. La sabiduría es “ver situaciones desde una perspectiva que trasciende a las circunstancias actuales y responder a ellas”.

Algunas cosas parecen importantes de momento, pero cuando hacemos el esfuerzo de percibir nuestra situación y la de nuestra familia a corto, mediano y largo plazo, nos damos cuenta que quizá no valen tanto la pena. Por otro lado, cosas que ameritan nuestra dedicación, por las presiones del momento las hacemos a un lado. Debemos pues hacer una pausa en nuestras vidas y preguntarnos con seriedad ¿cuáles son las metas dignas de perseguir realmente?

Motivación
Las metas están íntimamente ligadas con la motivación. Para muchos, lograr la meta planteada es la fuerza de motivación para no desmayar por el camino. Para otros, estos dos elementos son independientes y consideran que para lograr un objetivo, hay que ejercer disciplina y auto-dominio. Pablo lo explica en la Biblia usando la analogía de un deporte típico, mencionando tanto el premio: la corona incorruptible, como la manera: disciplina.

¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. Así que yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire; sino que golpeo mi cuerpo y lo pongo en servidumbre, no sea que, habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado. (1 Corintios 9:24-27)

Enfoque
Una vez seleccionada la meta, la tenacidad se concentra en ella y minimiza cualquier distracción hasta conseguirla. ¿De dónde salen las distracciones? Pueden ser problemas externos (presiones económicas, ausencia de tiempo, personas negativas, etc.) o pueden ser internas (nuevas ideas, tentaciones, cambio de humor, etc.). En el ejemplo anterior de Carlyle, fue claramente un evento externo el que destruyó su manuscrito y puso a prueba su tenacidad.

Sin embargo son quizás los obstáculos internos los más difíciles de vencer, aquellos que usualmente nos ponemos nosotros mismos. Por ejemplo, una persona tratando de perder peso, no desecha las golosinas que guarda en su escritorio y en la alacena, o el estudiante que requiere estudiar para el examen del día siguiente y que enciende la televisión o el radio “sólo” para tenerlos como fondo. La tenacidad es ir más allá de la decisión y agresivamente quitar del camino cualquier distracción que nos impida alcanzar el éxito.

Mente
No basta tener clara la meta, enfocarse y tener resistencia si persistimos en implementar estrategias equivocadas. La tenacidad también requiere creatividad. Debemos estar dispuestos a abandonar métodos inútiles y buscar nuevos cuando vemos que aquellos no nos acercan a la meta. De otra forma, la tenacidad se convierte en obstinación.

Supongamos que nuestra meta es reducir de peso y nos recomendaron cierta dieta. Luego de un par de semanas de seguir dicha dieta, no se detectan cambios en los registros de la báscula. Aún así continuamos por semanas sin lograr avances. Quizás es el momento de reconsiderar la dieta, o incluir dosis de ejercicio. Pero no se trataría de cambiar la dieta cada semana.

La tenacidad inteligente está lista a considerar nuevos perspectivas cuando se enfrenta a situaciones complejas o de falta de resultados, pero no debe estar muy apurada en hacer ajustes sólo porque uno se sienta frustrado frente a un problema. Paciencia y sabiduría deben ir de la mano de la tenacidad.

Premio
Reiteramos que no se trata de un evento deportivo en que sólo un equipo o una persona triunfan. Todos podemos desarrollar la fuerza necesaria para convertirnos en triunfadores y alcanzar las metas personales que nos propusimos. Y si sentimos que nos faltan fuerzas recordemos que… Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. (Efesios 6:10)

sábado, julio 21, 2007

Corre con Hijo en Pamplonada

La Noticia:
Al ver en TV las imágenes de su ex marido y su hijo corriendo en el encierro, mujer denuncia el caso ante la Policía… Un juez privó a un padre del derecho de visitar a su hijo de 10 años por haber corrido con el menor en un encierro de los Sanfermines, además de ordenarle que lo entregue a la Guardia Civil para evitar que repita su conducta temeraria y ponga en peligro la vida del muchacho, dijo hoy el magistrado… La televisión española mostró la semana pasada las imágenes del muchacho, sonriente, cuando corría ante varios cabestros tomado del brazo por su padre, Luis Miguel Gómez… Según las normas municipales, sólo pueden participar en los encierros de San Fermín los mayores de 18 años… Desde que comenzaron a ser recopiladas las estadísticas en 1924, 13 personas han sido muertas en los encierros por asta de toros y anualmente resultan heridas muchas más por la misma causa. La última muerte ocurrió en 1995. (elnorte.com)

Comentario:
Cuesta trabajo imaginar qué motiva a las personas a arriesgar la propia vida corriendo delante de varios toros que en cualquier momento pueden enfurecerse y arremeter contra cualquiera de los participantes. Mucho más el que un padre sea capaz de arriesgar la vida de su propio hijo llevándolo a tal evento. Trece personas han fallecido y más de ochenta han quedado heridas como resultado de cornadas por haber estado ahí, al alcance de los toros.

Los hijos son un regalo de Dios y es responsabilidad de los padres velar por ellos. Los bebés llegan al mundo en total dependencia de los padres a diferencia de otras especies cuyas crías son capaces de valerse por si mismas desde que nacen. Quizá físicamente la edad en la que pueden ser totalmente independientes es otra, pero para bien o para mal, legalmente se ha establecido la edad de 18 años como la edad en la cual una persona puede tomar sus decisiones por su propia cuenta. En la fiesta de San Fermín es ilegal la participación de menores de 18 años. Así, el padre de la noticia, no sólo arriesgó la vida de su hijo, sino que además violó la ley y se acarreó el que un juez le prohibiera acercarse a su hijo.

Un padre responsable (ciertamente el contra ejemplo del padre de la noticia) debería educar a su hijo con el ejemplo, como dice Tito 2:6-8: Exhorta asimismo a los jóvenes a que sean prudentes. Preséntate tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza, mostrando integridad, seriedad, palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario se avergüence y no tenga nada malo que decir de vosotros.

¿Cuáles pues deben ser las obligaciones de un padre responsable? Si bien, es difícil establecer en unas pocas líneas todo lo que la Biblia dice respecto a educar a los hijos, un padre debería al menos:

1) Dedicar los hijos al Señor. 1 Samuel 1.28 Yo, pues, lo dedico también a Dios; todos los días que viva, será de Dios. Y adoró allí al Señor.

2) Enseñarles a temer a Dios y apartarse de la maldad. Deuteronomio 4:9 Por tanto, guárdate y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; antes bien, las enseñarás a tus hijos y a los hijos de tus hijos.

3) Enseñarlos a obedecer, ya que un niño sin límites es incapaz de adaptarse a los reglamentos y leyes de su alrededor. Proverbios 23.13-14 No rehúses corregir al muchacho, porque si lo castigas con vara, no morirá. Castígalo con la vara y librarás su alma del infierno.

4) Protegerlos de las influencias impías. Los niños se impresionan fácilmente con los muchachos atrevidos y rebeldes que además tienden a ser líderes naturales. Proverbios 13.20 El que anda entre sabios será sabio, pero el que se junta con necios saldrá mal parado.

5) Hacerles saber que Dios siempre ve, que no se trata sólo de evitar que sus padres se enteren de una travesura. Salmo 139.7 ¿A dónde me iré de tu espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia?

6) Llevarlos a Cristo en los primeros años. Algunos padres creen que deben esperar a que el hijo tenga 18 años para qué decida a quién seguir. Para ese entonces, muchos ya están siguiendo a la persona equivocada. Mateo 19.14 Entonces Jesús dijo: «Dejad a los niños venir a mí y no se lo impidáis, porque de los tales es el reino de los cielos».

7) Instruirlos en la palabra de Dios. 2 Timoteo 3.15 Y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.

Claro que para poder ser un padre responsable se requiere…
Sabiduría ante todo, ¡adquiere sabiduría! Sobre todo lo que posees, ¡adquiere inteligencia! (Proverbios 4.7)