La Noticia:
Los primeros rastros de petróleo en tierra fueron confirmados… en una zona de las islas Chandeleur, que forman parte del Refugio Nacional de Vida Salvaje de Breton, en Louisiana. Se estima que la fuga de crudo podría afectar a 24 refugios de vida silvestre. Hasta el momento, la mancha de petróleo —que ya se considera un desastre para el ecosistema de la zona— ha podido ser controlada parcialmente, gracias a miles de trabajadores y al buen clima en el área del desastre… Unos 795 mil litros se derraman al día en el golfo desde que la plataforma Deepwater Horizon explotó el 22 de abril pasado, dejando 11 muertos y desatando una contingencia de contaminación que amenaza las costas de cuatros estados: Louisiana, Alabama, Mississippi y Florida… Las válvulas de cierre automático como la que falló en el golfo se han roto repetidamente en otros pozos desde que los reguladores federales flexibilizaron los requisitos de sus pruebas de funcionamiento… Ian MacDonald, un oceanógrafo biológico… dijo que las estimaciones oficiales de que 5 mil barriles se habrían vertido en el golfo cada día desde que la plataforma explotó… son demasiado conservadoras. La tasa real de flujo desde el pozo submarino, basándose en imágenes aéreas de la mancha de petróleo y estimaciones sobre su espesor, probablemente sea más cercana a 25 mil barriles (4 millones de litros) al día, dijo… (reforma.com)
Comentario:
Parece ser sin duda el mayor desastre de contaminación por petróleo en la historia de la humanidad. Ello, no obstante la gran variedad de esfuerzos que se han puesto en práctica para minimizar el tamaño de la mancha, desde esfuerzos insubstanciales (como estimar en menos el real derrame de crudo) que no alteran en lo mínimo la devastación y sólo pretenden asustar menos a la gente, pasando por esfuerzos cuestionables (como el utilizar solventes químicos) que evitan que el crudo llegue a la superficie, pero que podría sólo estar posponiendo los efectos de contaminación o incluso agravándolos por el uso de más sustancias tóxicas, hasta los esfuerzos titánicos (como la construcción y colocación de una pesada campana para canalizar la fuga) que podría realmente solucionar el problema, pero que falló en su ubicación y ahora podría resultar en un estorbo.
¿Por qué estamos con este lío? ¿Por qué estamos destruyendo la naturaleza que Dios nos encomendó? Recordemos que Dios le dio señorío al hombre sobre el planeta: Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. (Génesis 1:26)
Claramente dice: señoree en los peces del mar…, y señorear no es pasar por encima de ellos. ¿Qué clase de mayordomo es aquel que acaba con la fauna de su señor?
(Editor: ¿Y qué de los que tienen peceras?)
(Autor: ¿De qué hablas?)
(Editor: ¿No es una crueldad tener pececitos en una miniatura de pecera? ¿No les vas a decir que los liberen?)
(Autor: Ese es tema de otro día)
(Editor: ¿Y los que tienen amarrados a sus perritos? ¿Y los que no bañan a sus gatitos?)
(Autor: Los gatos no se bañan)
(Editor: ¡Ah! ¡Tú eres de esos!)
(Autor: Otro día…, otro día tocamos el tema)
Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; todo lo pusiste debajo de sus pies: ovejas y bueyes, todo ello, y asimismo las bestias del campo, las aves de los cielos y los peces del mar; todo cuanto pasa por los senderos del mar. (Salmos 8:6-8)
Realmente podemos aceptar que el derrame se trata de un accidente y en ese sentido, no tiene mucho caso buscar culpables para esta situación específica. Aunque sí existe un culpable del deterioro ambiental y la contaminación en general: La soberbia del hombre. Por ejemplo en este caso, la soberbia del hombre le hizo creer que es capaz de controlar aún las condiciones más adversas. ¡El pozo se encuentra a más de un kilómetro de profundidad en el mar!
Es la soberbia la que hace al hombre sentirse Dios y pensar que la tecnología le basta para explotar los pozos más inaccesibles. La biblia nos advierte contra la soberbia:
Lo que dice la Biblia:
Cuando viene la soberbia, viene también la deshonra; más con los humildes está la sabiduría (Proverbios 11:2).
Y castigaré al mundo por su maldad, y a los impíos por su iniquidad; y haré que cese la arrogancia de los soberbios, y abatiré la altivez de los fuertes (Isaías 13:11).
La empresa encargada de la explotación petrolera pecó de soberbia y está teniendo que reconocer falla tras falla en solucionar el problema. No nos queda sino desear que dicho reconocimiento sea sincero y que luego de conseguir detener la fuga, sacrifique parte de sus ganancias pasadas para tratar de reparar en lo posible el daño producido al ambiente.
No solo la empresa, sino todo el mundo, necesitamos cambiar de actitud por una de humildad, reconocer ante Dios que hemos estado administrando en forma deficiente su creación y Él nos ayudará a restaurar el orden. Su promesa es clara: Porque Jehová es excelso, y atiende al humilde, más al altivo mira de lejos (Salmos 138:6).
"Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones."
Jeremías 1:5
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jueves, mayo 27, 2010
lunes, diciembre 07, 2009
Cantante Casi Fallece en Tratamiento Estético
La Noticia:
Ser "eternamente bella bella" puede acabar en deformidades, dolor... o la muerte… El caso de Alejandra Guzmán ha causado revuelo por ser una figura pública, pero el cirujano plástico José Luis Haddad Tame revela que es más común de lo que se piensa: sólo en el Hospital General de México cada semana atienden por lo menos cinco complicaciones… La mayoría son mujeres con secuelas graves por la inyección de sustancias "modelantes", aplicadas por charlatanes que se ostentan como cosmeatras, cosmetólogos o esteticistas… Aceites de uso mecánico, para autos y aviones, y vegetales, como el de cocina, o silicón de uso industrial es lo que suelen aplicar en centros de belleza operados por falsos especialistas, advierten los expertos… Estas sustancias provocan desde infecciones y ulceraciones en la zona intervenida hasta insuficiencia renal, infarto al corazón, embolia pulmonar o derrame cerebral. Incluso, pueden llevar a la muerte a causa de un choque anafiláctico, la forma más severa de una reacción alérgica… El poco sentido común, la ignorancia y la obsesión por cumplir con los estereotipos de belleza son factores que suelen aliarse en contra de quienes buscan practicarse algún procedimiento estético rápido y a bajo costo… (reforma.com)
Comentario
Parece que a la cantante le inyectaron en los glúteos una sustancia química (un plástico semejante al que se utiliza para producir los empaques de los CDs) que incluso los robots rechazarían. ¿Hasta qué nivel es capaz una persona de someterse a un tratamiento para “mejorar” su imagen? ¿Hasta qué punto puede llegar la vanidad de una persona?
La vanidad, que según el Diccionario de la Real Academia Española, es arrogancia o presunción y puede conducir a las personas a límites poco imaginados, como se indica en la noticia. Lo curioso es que el llamar vanidoso, arrogante o presuntuoso a alguien es buscar ofenderlo. Nadie confiesa o presume su vanidad porque se reconoce comúnmente como un rasgo de carácter negativo. Y sin embargo, muchas mujeres pagan grandes sumas, sufren dolor y arriesgan su vida por ello.
La Biblia dice: No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros (Gálatas 5:26).
Es claro que pueden haber diferentes niveles de cirugía estética: comenzando por un pequeño estiramiento de la piel, liposucciones, llegando hasta reconstrucciones de busto. Probablemente los niveles de riesgo también varían, por lo que entonces la pregunta sería: en tanto el riesgo no sea elevado, ¿es aceptable?
La respuesta, sin embargo, no depende del nivel de riesgo, o del nivel de vanidad. Así como Dios no acepta niveles de mentira, o de envidia, o de fornicación (no se puede estar sólo un poquito embarazada). Lo importante, entonces, es lo que hay en el corazón. Difícilmente Dios rechazará a quien se hace un corte de cabello. Pero existe un límite marcado por la motivación, entre el cuidado corporal y donde la vanidad lleva a modificar el cuerpo. Cuando la propia imagen pasa a ser lo más importante en la vida, no importa si es una capa de pintura o una reconstrucción completa, porque la prioridad ha dejado de ser Dios.
Hijos de los hombres, ¿hasta cuándo volveréis mi honra en infamia, amaréis la vanidad, y buscaréis la mentira? (Salmos 4:2).
Ciertamente debemos ser luz en la sociedad y vestir con propiedad, esta parte incluye la higiene y el cuidado del cuerpo. Es claro que se pueden utilizar cremas humectantes para el rostro e incluso cosméticos, en tanto haya conciencia de honrar a Dios, no a la carne. Muchas veces la moda y las reconstrucciones o cirugías van encaminadas a provocar lujuria y sensualidad. Ahí ya se está honrando a la carne. Hay que arreglarse y cuidarse con decoro en mente, más allá, estamos seguramente tratando con vanidad mal encaminada.
Lo que dice la Biblia:
También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos… (2Ti 3:1-2).
En resumen, si nos dejamos dominar por la vanidad, no estamos aceptando la vida como es. Todos deberíamos envejecer con dignidad y estar satisfechos con la forma en que Dios nos hizo. Si usted siente inseguridad porque cree que su nariz es muy grande, es porque precisamente está aceptando la opinión de los hombres por sobre la opinión de Dios. No debemos dejarnos influenciar por imágenes idealizadas de varones y mujeres, porque de hecho estas cambian con la moda y son… vanas.
¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios (1 Corintios 6:19-20).
Ser "eternamente bella bella" puede acabar en deformidades, dolor... o la muerte… El caso de Alejandra Guzmán ha causado revuelo por ser una figura pública, pero el cirujano plástico José Luis Haddad Tame revela que es más común de lo que se piensa: sólo en el Hospital General de México cada semana atienden por lo menos cinco complicaciones… La mayoría son mujeres con secuelas graves por la inyección de sustancias "modelantes", aplicadas por charlatanes que se ostentan como cosmeatras, cosmetólogos o esteticistas… Aceites de uso mecánico, para autos y aviones, y vegetales, como el de cocina, o silicón de uso industrial es lo que suelen aplicar en centros de belleza operados por falsos especialistas, advierten los expertos… Estas sustancias provocan desde infecciones y ulceraciones en la zona intervenida hasta insuficiencia renal, infarto al corazón, embolia pulmonar o derrame cerebral. Incluso, pueden llevar a la muerte a causa de un choque anafiláctico, la forma más severa de una reacción alérgica… El poco sentido común, la ignorancia y la obsesión por cumplir con los estereotipos de belleza son factores que suelen aliarse en contra de quienes buscan practicarse algún procedimiento estético rápido y a bajo costo… (reforma.com)
Comentario
Parece que a la cantante le inyectaron en los glúteos una sustancia química (un plástico semejante al que se utiliza para producir los empaques de los CDs) que incluso los robots rechazarían. ¿Hasta qué nivel es capaz una persona de someterse a un tratamiento para “mejorar” su imagen? ¿Hasta qué punto puede llegar la vanidad de una persona?
La vanidad, que según el Diccionario de la Real Academia Española, es arrogancia o presunción y puede conducir a las personas a límites poco imaginados, como se indica en la noticia. Lo curioso es que el llamar vanidoso, arrogante o presuntuoso a alguien es buscar ofenderlo. Nadie confiesa o presume su vanidad porque se reconoce comúnmente como un rasgo de carácter negativo. Y sin embargo, muchas mujeres pagan grandes sumas, sufren dolor y arriesgan su vida por ello.
La Biblia dice: No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros (Gálatas 5:26).
Es claro que pueden haber diferentes niveles de cirugía estética: comenzando por un pequeño estiramiento de la piel, liposucciones, llegando hasta reconstrucciones de busto. Probablemente los niveles de riesgo también varían, por lo que entonces la pregunta sería: en tanto el riesgo no sea elevado, ¿es aceptable?
La respuesta, sin embargo, no depende del nivel de riesgo, o del nivel de vanidad. Así como Dios no acepta niveles de mentira, o de envidia, o de fornicación (no se puede estar sólo un poquito embarazada). Lo importante, entonces, es lo que hay en el corazón. Difícilmente Dios rechazará a quien se hace un corte de cabello. Pero existe un límite marcado por la motivación, entre el cuidado corporal y donde la vanidad lleva a modificar el cuerpo. Cuando la propia imagen pasa a ser lo más importante en la vida, no importa si es una capa de pintura o una reconstrucción completa, porque la prioridad ha dejado de ser Dios.
Hijos de los hombres, ¿hasta cuándo volveréis mi honra en infamia, amaréis la vanidad, y buscaréis la mentira? (Salmos 4:2).
Ciertamente debemos ser luz en la sociedad y vestir con propiedad, esta parte incluye la higiene y el cuidado del cuerpo. Es claro que se pueden utilizar cremas humectantes para el rostro e incluso cosméticos, en tanto haya conciencia de honrar a Dios, no a la carne. Muchas veces la moda y las reconstrucciones o cirugías van encaminadas a provocar lujuria y sensualidad. Ahí ya se está honrando a la carne. Hay que arreglarse y cuidarse con decoro en mente, más allá, estamos seguramente tratando con vanidad mal encaminada.
Lo que dice la Biblia:
También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos… (2Ti 3:1-2).
En resumen, si nos dejamos dominar por la vanidad, no estamos aceptando la vida como es. Todos deberíamos envejecer con dignidad y estar satisfechos con la forma en que Dios nos hizo. Si usted siente inseguridad porque cree que su nariz es muy grande, es porque precisamente está aceptando la opinión de los hombres por sobre la opinión de Dios. No debemos dejarnos influenciar por imágenes idealizadas de varones y mujeres, porque de hecho estas cambian con la moda y son… vanas.
¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios (1 Corintios 6:19-20).
martes, diciembre 04, 2007
Soberbia
¿Le ha ocurrido que se encuentra tan atorado en alguna actividad que finalmente decide pedir ayuda? Cualquier actividad sirve como ejemplo. Hace poco estaba tratando de pasar todos mis archivos de correo electrónico de una computadora a otra. Después de muchos infructuosos intentos vencí mi orgullo y solicité ayuda a uno de esos especialistas en informática. ¿Saben qué fue lo primero que me dijo? “¡Es muy fácil, sólo tiene que respaldar en un archivo temporal, importar el .dtx (punto dtx, o algo similar como si todo el mundo manejara ese lenguaje), borrar el .dm3 (punto dm3), cambiar de unidad, y luego…!”
Según el diccionario de la Real Academia Española:
Soberbia = Satisfacción y envanecimiento por la contemplación de las propias prendas con menosprecio de los demás.
Evidentemente se aplica no solo a la ropa, sino a cualquier característica que poseemos y que nos ufanamos de manifestar que la poseemos en mayor y mejor condición que cualquier otra persona que nos rodea.
Estoy perdido dando vueltas en un vecindario buscando una dirección y cuando finalmente me atrevo a preguntar, ¿cuál es la respuesta? “¡Es muy fácil, sólo tiene que dar vuelta a la derecha, luego a la izquierda, luego hace como que se regresa en donde está la casa pintada de amarillo (el amarillo termina siendo beige y el anaranjado rojo) y ahí sigue hasta la tienda de Don Chuy (apuesto a que la tienda de Don Chuy no es la única en el vecindario; de otra manera no especificarían quién es su propietario), de ahí…!”
Estoy tratando de taladrar la pared para fijar varios cortineros y después de 20 agujeros inservibles, una caída de la escalera, dos ampollas y un orgullo lacerado, finalmente logro la hazaña. La presumo en la siguiente reunión con familiares y ¿qué obtengo como comentario?: “¡Pero si es muy fácil poner cortineros, sólo tienes que medir el largo de tus cortinas, restarle 20 cm. de cada lado, colocar marcas (tendría que volver a pintar la pared para borrar todas las marcas que hice), comprar taquetes expansivos, usar…!”
Si pudiera votar, pediría que se prohibiera el uso de la frase “¡Es muy fácil!” ¿Acaso no nos damos cuenta que hay cosas que se nos facilitan porque no estamos en la condición de la otra persona? O quizá nos damos cuenta, pero deseamos enfatizar nuestro conocimiento o habilidad superior por sobre los demás.
En mi caso, no soy hábil en plomería, ni en mecánica automotriz (mi esposa diría que esta lista es más larga, pero el artículo lo estoy escribiendo yo y basta con estos dos ejemplos para establecer el punto, ¿ok?) y eso me hace blanco de las personas capaces de conectar y desconectar tuberías, o de quienes afinan sus propios autos. Siempre habrá alguien que me dirá: “¡Es muy fácil, sólo tienes que…!”
Ahora, ¿cuál es el punto? Definitivamente no es el de quejarme por todas esas personas, sino de entender que siempre existirán. El Libro de Job menciona a tres de esas personas. Cuando Job se lamentó de su desgracia, aparecieron tres interlocutores (que no estaban sintiendo lo que Job estaba sintiendo) que lo amonestaron. Job no reaccionó a ninguno de los tres, sino hasta que el propio Dios lo amonestó.
Lo que dice la Biblia:
La soberbia del hombre le acarrea humillación, pero al humilde de espíritu lo sustenta la honra. (Proverbios 29:23)
Si estamos en la posición de quien contesta, hagamos un esfuerzo por refrenar nuestras expresiones de superioridad. Si nos preguntaron es por que necesitan ayuda útil e información concreta, no una lista de nuestras capacidades y logros en la vida.
Si estamos en la posición de quien pregunta, traguémonos nuestro orgullo y aceptemos el consejo, a pesar de que venga precedido por una fuerte dosis de soberbia de la otra parte. La necedad sólo nos lleva a problemas mayores. Así que la próxima vez que tenga problemas con algo, pregunte a los expertos (y pregunte a más de uno, porque siempre existirán los pseudo-expertos que confunden más que aclarar).
Después de todo, escapar de la soberbia… “¡Es muy fácil…, sólo tiene que ser humilde!”
Según el diccionario de la Real Academia Española:
Soberbia = Satisfacción y envanecimiento por la contemplación de las propias prendas con menosprecio de los demás.
Evidentemente se aplica no solo a la ropa, sino a cualquier característica que poseemos y que nos ufanamos de manifestar que la poseemos en mayor y mejor condición que cualquier otra persona que nos rodea.
Estoy perdido dando vueltas en un vecindario buscando una dirección y cuando finalmente me atrevo a preguntar, ¿cuál es la respuesta? “¡Es muy fácil, sólo tiene que dar vuelta a la derecha, luego a la izquierda, luego hace como que se regresa en donde está la casa pintada de amarillo (el amarillo termina siendo beige y el anaranjado rojo) y ahí sigue hasta la tienda de Don Chuy (apuesto a que la tienda de Don Chuy no es la única en el vecindario; de otra manera no especificarían quién es su propietario), de ahí…!”
Estoy tratando de taladrar la pared para fijar varios cortineros y después de 20 agujeros inservibles, una caída de la escalera, dos ampollas y un orgullo lacerado, finalmente logro la hazaña. La presumo en la siguiente reunión con familiares y ¿qué obtengo como comentario?: “¡Pero si es muy fácil poner cortineros, sólo tienes que medir el largo de tus cortinas, restarle 20 cm. de cada lado, colocar marcas (tendría que volver a pintar la pared para borrar todas las marcas que hice), comprar taquetes expansivos, usar…!”
Si pudiera votar, pediría que se prohibiera el uso de la frase “¡Es muy fácil!” ¿Acaso no nos damos cuenta que hay cosas que se nos facilitan porque no estamos en la condición de la otra persona? O quizá nos damos cuenta, pero deseamos enfatizar nuestro conocimiento o habilidad superior por sobre los demás.
En mi caso, no soy hábil en plomería, ni en mecánica automotriz (mi esposa diría que esta lista es más larga, pero el artículo lo estoy escribiendo yo y basta con estos dos ejemplos para establecer el punto, ¿ok?) y eso me hace blanco de las personas capaces de conectar y desconectar tuberías, o de quienes afinan sus propios autos. Siempre habrá alguien que me dirá: “¡Es muy fácil, sólo tienes que…!”
Ahora, ¿cuál es el punto? Definitivamente no es el de quejarme por todas esas personas, sino de entender que siempre existirán. El Libro de Job menciona a tres de esas personas. Cuando Job se lamentó de su desgracia, aparecieron tres interlocutores (que no estaban sintiendo lo que Job estaba sintiendo) que lo amonestaron. Job no reaccionó a ninguno de los tres, sino hasta que el propio Dios lo amonestó.
Lo que dice la Biblia:
La soberbia del hombre le acarrea humillación, pero al humilde de espíritu lo sustenta la honra. (Proverbios 29:23)
Si estamos en la posición de quien contesta, hagamos un esfuerzo por refrenar nuestras expresiones de superioridad. Si nos preguntaron es por que necesitan ayuda útil e información concreta, no una lista de nuestras capacidades y logros en la vida.
Si estamos en la posición de quien pregunta, traguémonos nuestro orgullo y aceptemos el consejo, a pesar de que venga precedido por una fuerte dosis de soberbia de la otra parte. La necedad sólo nos lleva a problemas mayores. Así que la próxima vez que tenga problemas con algo, pregunte a los expertos (y pregunte a más de uno, porque siempre existirán los pseudo-expertos que confunden más que aclarar).
Después de todo, escapar de la soberbia… “¡Es muy fácil…, sólo tiene que ser humilde!”
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