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domingo, febrero 09, 2014

Sin Deudas

Lo que dice la Biblia:
Paguen a cada uno lo que le corresponda: si deben impuestos, paguen los impuestos; si deben contribuciones, paguen las contribuciones; al que deban respeto, muéstrenle respeto; al que deban honor, ríndanle honor. No tengan deudas pendientes con nadie, a no ser la de amarse unos a otros. De hecho, quien ama al prójimo ha cumplido la ley (Romanos 13:7-8).

Es sorprendente observar a una gran cantidad de cristianos sofocados por las deudas. Hay quienes tienen un saldo tan grande en las tarjetas de crédito, que mes a mes tienen que pagar la cantidad mínima lo cual genera intereses tan grandes que se vuelven una pesada carga. Hay quienes han pedido prestado, y continúan haciéndolo, a amigos, familiares y vecinos, con la consecuencia de que luego los evitan porque no tienen para pagarles. Amistades se pierden, familiares se alejan y las deudas siguen ahí. Hay quienes incluso han decidido dejar de pagar, sufriendo amenazas de embargo por parte de despachos de abogados en busca de la cobranza.

Cristo dijo que seríamos libres. El problema es que a veces nos falta sabiduría para poder vivir con nuestros limitados medios y el entorno nos convence de cambiar la modesta televisión por una pantalla de gran tamaño, el auto compacto por un último modelo, el departamento austero por una casa amplia, la ropa de la tienda de descuento por la de las boutiques de Tucson, etc. Aunque los bancos ofrecen crédito fácil y los comercios abonos pequeños, las deudas que contraemos se vuelven difíciles y grandes.

“No tengan deudas pendientes con nadie…” dice el versículo. La tarjeta de crédito sólo se debe usar si el saldo total puede ser cubierto a final del mes, de otra forma, debe estar escondida. Oremos porque los hermanos entiendan que las facilidades modernas para acceder al crédito no son sustituto de la Palabra. Porque nuestros empleos o negocios sean capaces de proveernos para cubrir cualquier deuda antes contraída y que seamos capaces de contentarnos con lo que nuestros ingresos permitan adquirir sin deudas.

martes, julio 28, 2009

La FIFA le Saca Tarjeta Roja a la Libertad Religiosa

La Noticia:
La FIFA prohíbe a los futbolistas gestos religiosos en los encuentros y celebraciones en sus competiciones. El detonante fue la celebración de la victoria de los futbolistas evangélicos del equipo de Brasil en la final de la Copa Confederaciones… Ni elevar las manos señalando al cielo, ni levantarse la elástica para mostrar un mensaje cristiano en la camiseta. Joseph Blatter, presidente de la FIFA (Federación Internacional de Fútbol), ha sido tajante y se ha comprometido a vetar cualquier manifestación religiosa en el próximo Mundial de fútbol, que se celebrará en Sudáfrica en 2010… La gota que ha colmado el vaso de la paciencia de la FIFA ha sido la celebración de la victoria de Brasil por 3 goles a 2 frente a Estados Unidos en la final de la Copa Confederaciones en África del Sur. Muchos de los jugadores de la selección del Brasil reciente y actual son cristianos evangélicos fervorosos y comprometidos con su fe (entre los que destacan Lucio, Kaká, Edmilson, Zé Roberto, Luisao y Cafú). De hecho, por ejemplo, oran para que no haya lesionados en sus partidos (ni en su equipo ni en el del contrario)… Tras la conclusión del partido, los jugadores de la «canarinha» formaron un círculo en el centro del terreno de juego, se abrazaron y recitaron una oración en acción de gracias. Algunos, incluso, se quitaron las camisetas para mostrar mensajes cristianos como «Amo a Dios» o «Pertenezco a Jesús»… (ACPress.net)

Comentario:
¿Les ayudó Dios a ganar? Sí, lo creo. ¿Dios desvió la trayectoria de algún balón para qué entrara al gol contrario o para evitarlo en la propia meta? No y no. Me explico. Creo firmemente que al seguir su fe, los cristianos del equipo tienden a practicar más de lo habitual, no se desvelan, beben o frecuentan bares y para agradar a Dios, aportan un esfuerzo especial durante el partido. Dios no hace nada extraordinario (lo que sería tramposo) en el momento del juego, sino que lo hace en la actitud de los jugadores fuera de las canchas y que repercute eventualmente en su desempeño.

Abundan noticias de jugadores que son captados por los fotógrafos con copas en exceso, escándalos por andar paseando con chicas mientras la esposa está en casa, paternidades sorpresivas, divorcios, etc. Ninguno de esos episodios escandaliza a la FIFA.

He visto jugadores que celebran una anotación brincando como gusanos, dando maromas, corriendo sin rumbo, haciendo señas para indicar que ellos son el número uno, besando la camiseta como si fuera un símbolo de lealtad (aunque el siguiente torneo portarán una diferente) y lo peor de todo, he visto que festejan al anotador tumbándolo al suelo y cayéndole encima los otros diez jugadores del equipo (no que yo juegue, pero observando eso, se me quitan las ganas de anotar un gol, ya que dada mi complexión, tendría que pasar los siguientes tres meses en el hospital recibiendo implantes de nuevas costillas). Ninguna de esas celebraciones escandaliza a la FIFA.

Dar gracias a Dios por un logro, reconocer que sin Dios las oportunidades para estar ahí, no solo como jugador de un equipo, sino simplemente vivo, son nulas, orar porque se está contribuyendo en forma limpia al entretenimiento de la multitud, aceptar humildemente que el tener a Dios es parte de un triunfo que trasciende un partido, eso sí escandaliza a la FIFA.

¿En qué mundo vivimos?

Desde mi perspectiva, si yo saliera a jugar en un partido de fútbol, me encantaría que el contrario orara por que no existan lesionados ni en su equipo, ni en el mío. Me daría confianza en que mis dos tobillos estarían en una pieza al final del partido y tendría seguridad extra en que el juego sería limpio. ¿En dónde está el problema?

Lo que dice la Biblia:
Dando siempre gracias a Dios el Padre por todo, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. (Efesios 5:20)

Reconozco que algunas personas pueden confundirse y creer que Dios puede meter mano (es un decir) en el resultado de un partido de fútbol y que eso desencadene una serie de rituales que nada tienen que ver con la influencia de Dios en las vidas de los jugadores, pero es un riesgo que debería combatirse con información y educación, no represión. Dar gracias a Dios no debería restringirse, sino promoverse.