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miércoles, abril 04, 2018

Naturaleza Pecaminosa


Los que viven conforme a la naturaleza pecaminosa fijan la mente en los deseos de tal naturaleza; en cambio, los que viven conforme al Espíritu fijan la mente en los deseos del Espíritu. La mentalidad pecaminosa es muerte, mientras que la mentalidad que proviene del Espíritu es vida y paz (Romanos 8:5-6).

No señalemos a nadie, pero hay muchas gentes a nuestro alrededor que caen dentro de la primera descripción. Tal vez, y tristemente, nosotros mismos. Los que viven en adulterio, fornicación y pornografía, en la creencia de que son placeres, se encuentran amarrados a la sensualidad y viven esperando el fin de semana en que volverán a dar rienda suelta a los deseos carnales. Los que viven atados al consumo de alcohol y otras adicciones, esperan el momento de tener una nueva excusa para reunirse con los “amigos” y dejarse llevar por la bebida, tabaco o drogas. Los que viven en la ilusión de que la abundancia de cosas materiales trae la felicidad, ansían llegue su oportunidad de vivir con lujos y exceso de autos, aparatos electrónicos, bienes raíces y demás.

Dice bien la Biblia que esas personas fijan la mente en los deseos de la naturaleza pecaminosa. Tristemente, jamás tendrán suficiente. Al iniciar una nueva semana, estarán con la mente puesta en el siguiente desenfreno. Al volverse común la última compra, estarán con la mente en el siguiente nivel de deseo material.

En cambio, hay que fijar la mente en los deseos del Espíritu. Dice la Palabra que el resultado es vida y paz. Y no se deje influenciar por los detractores de la vida espiritual que insisten en que es aburrida, dolorosa para las rodillas y sin placer alguno. Tales detractores no han leído Gálatas 5:22-23: En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. No hay ley que condene estas cosas.

Imagine que es usted una persona cristiana, convencida de poner la mirada en los deseos del Espíritu. Usted será: llena de amor por la gente, sinceramente interesada por todos sus conocidos. Será llena de gozo, con la sonrisa siempre a flor de labios. Será llena de paz interior y se reflejará en su rostro y en su forma de ser. Será paciente, a pesar de los esfuerzos para alterarlo de gente necia a su alrededor. Será amable en cualquier circunstancia. Será bondadosa con humanos, animales y el planeta. Será llena de fe, evidenciado por su seguridad de salvación eterna. Será humilde no importando su estatus social. Y será capaz de controlar sus emociones ante cualquier conflicto.

Usted será una persona que cualquiera quisiera tener cerca, llena de amistades y con una vida plena en este planeta. ¿Cambiaría eso por una noche de parranda y desenfreno?

lunes, mayo 09, 2011

Bajan Matrimonios y Suben Divorcios

La Noticia:
“Porque el sentimiento es humo y ceniza la palabra, el amor acaba”... Dice la canción del compositor español Manuel Alejandro, que bien podría aplicarse a los hábitos de los habitantes de la Ciudad que cada vez se comprometen menos con respecto a tener una pareja… Y es que en los últimos cinco años, la estadística sobre divorcios y matrimonios deja ver que a los capitalinos cada vez les gusta más vivir juntos, sin ataduras o en relaciones de corto plazo… De acuerdo con datos del Registro Civil de la Ciudad de México, en los últimos cinco años cada vez son menos los que optan por llegar al altar… En el 2005, poco más de 44 mil 651 parejas dieron el “sí”, frente a un juez, pero cinco años después, sólo 32 mil parejas accedieron a colocarse el lazo… En contraste con lo anterior, los divorcios administrativos pasaron en el mismo lapso de 2 mil 250 a 2 mil 710, en tanto que los divorcios judiciales, de 7 mil 847 a 13 mil 448, es decir, casi el doble… (reforma.com)

Comentario:
Según esto, en el 2005 la relación de matrimonios a divorcios era aproximadamente de 5 a 1. Recientemente la misma relación se convirtió en 2 a 1. De seguir la misma tendencia, en cinco años más la relación sería, por más que suene ridícula, de 1 matrimonio por cada 5 divorcios.

(Editor: ¿Puedes explicar por favor cómo podría haber más divorcios que matrimonios?)
(Autor: En el pasado hubo muchos más matrimonios que divorcios, así que por un tiempo podría darse esa relación ilógica)
(Editor: Y si hace falta, divorciamos a los matrimonios que ya fallecieron)
(Autor: Muy gracioso)

¿Es el divorcio necesario? ¿Y si hay celos o adulterio? ¿Qué de la incompatibilidad de caracteres?

Ningún matrimonio está libre de problemas. Entendamos que los seres humanos son egoístas por naturaleza, así que indudablemente aparecerán contiendas, discusiones, opiniones opuestas, etc. Si el divorcio es opción, aparecerá cuando la paciencia falle. Y por lo que se ve en las estadísticas, la paciencia está brillando por su ausencia.

Lo que dice la Biblia:
Y se acercaron los fariseos y le preguntaron, para tentarle, si era lícito al marido repudiar a su mujer. Él, respondiendo, les dijo: ¿Qué os mandó Moisés? Ellos dijeron: Moisés permitió dar carta de divorcio, y repudiarla. Y respondiendo Jesús, les dijo: Por la dureza de vuestro corazón os escribió este mandamiento; pero al principio de la creación, varón y hembra los hizo Dios. Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne; así que no son ya más dos, sino uno. Por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre (Marcos 10:2-9).

Jesús acierta una vez más. La clave está en la dureza del corazón. Celos, lujuria, incompatibilidad de caracteres, diferencias irreconciliables y argumentos semejantes, no son sino manifestaciones de la dureza del corazón.

Lo cual quiere decir que si buscamos ablandar el corazón, los matrimonios cumplirán la función original: la felicidad de pareja. Entonces la solución está a nuestro alcance. Invitemos a morar a Jesús en nuestro interior y el Espíritu Santo hará la obra necesaria: Más el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley (Gálatas 5:22-23). ¿Quién puede rechazar un fruto semejante? Imagine por un momento a su cónyuge con estas nueve cualidades. ¡Excelente! ¿Cierto? Ahora tenga el valor de imaginarse a usted mismo con estas mismas nueve cualidades. ¿No cree que su pareja se lo merezca?

No busquemos argumentos para armar un divorcio, sino busquemos la ayuda de Jesús para transformar nuestro matrimonio en uno ejemplar. La soledad a edad avanzada conduce a la amargura y la depresión. La compañía de nuestro cónyuge a edad avanzada conduce a la satisfacción y felicidad propia y de los hijos.

martes, agosto 25, 2009

Asesinan a Abogada luego de Cuatro Intentos

La Noticia:
Luego de sobrevivir a cuatro atentados en 11 años, Silvia Raquenel Villanueva, abogada de personas vinculadas al narco, fue ejecutada… El crimen ocurrió al mediodía en la plaza comercial Pulga Río ante cientos de personas… De acuerdo con testigos, tres pistoleros acribillaron a la litigante frente a su hija de 19 años, y dos agentes federales que le habían sido asignados como escoltas tras uno de los atentados que sufrió en 2000… Relataron que los sicarios irrumpieron por la puerta central de la plaza y que uno de ellos sometió a los policías… Los otros dos sorprendieron a la abogada y le dispararon de frente… Villanueva, de 55 años, llevaba casos de alto riesgo, al defender a policías y ex policías -locales y federales- supuestamente ligados al crimen organizado, así como a presuntos narcotraficantes… También fue abogada de Diego Santoy, acusado de asesinar a dos niños, hermanos de su ex novia en Monterrey… (reforma.com)

Comentario
Es sorprendente el hecho de que haya sobrevivido a cuatro atentados y quizás aún más sorprendente que después de ello haya mantenido su estilo de trabajo llevando casos de alto riesgo. Por supuesto, no menos sorprendente es la maldad que existe en el mundo como para que haya alguien empeñado en asesinarla y sicarios sin alma capaces de hacerlo en frente de su hija.

¿Cuál es el origen de tanta maldad? Debemos aclarar que no estamos hablando de un corazón malo, aquel que nos lleva a cometer actos de desobediencia a Dios, como mentir o fallar a nuestras promesas (aclaremos que no deja de ser pecado y debemos arrepentirnos y pedir perdón, pero es un nivel en el que sólo nos alejamos de Dios y no dañamos, o al menos no es nuestra intención dañar, a los demás), sino la maldad en serio, la que lleva a personas a asesinar por dinero, o la que lleva a comerciar con productos (drogas) que destruyen la vida de las personas. El origen de ese tipo de maldad está descrito en Apocalipsis 12:7-9.

Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles; pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él. (Apocalipsis 12:7-9)

(Editor: ¿Es cierto que el diablo tiene cuernos y cola?)
(Autor: Si la gente piensa eso, no lo va a reconocer)
(Editor: ¿O falda y bigote como mi suegra?)
(Autor: ¡Cuidado, que tu suegra es uno de mis lectores!)
(Editor: ¿Quiénes son los otros cuatro?)
(Autor: Muy gracioso)

Influenciadas por el engañador, manipulando la promoción de la violencia en películas, televisión y videojuegos, muchas personas ya están corruptas o coludidas con el mal y son capaces de venderse y cometer actos de barbarie sin sentir remordimientos. Tales personas ya tienen la conciencia cauterizada.

Lo que dice la Biblia:
Así que les digo esto y les insisto en el Señor: no vivan más con pensamientos frívolos como los paganos. A causa de la ignorancia que los domina y por la dureza de su corazón, éstos tienen oscurecido el entendimiento y están alejados de la vida que proviene de Dios. Han perdido toda vergüenza, se han entregado a la inmoralidad, y no se sacian de cometer toda clase de actos indecentes. (Efesios 4:17-19)

Los cristianos debemos entender que lo que está ocurriendo en el mundo proviene del engañador y conociendo la verdad, no debemos aceptar el mal, ni dejarnos contaminar. Estuvimos muertos, pero… ¡ya no!

En otro tiempo ustedes estaban muertos en sus transgresiones y pecados, en los cuales andaban conforme a los poderes de este mundo. Se conducían según el que gobierna las tinieblas, según el espíritu que ahora ejerce su poder en los que viven en la desobediencia.
(Efesios 2:1-2)

Gracias a Jesús, hoy podemos crecer y dar fruto, el fruto del espíritu que es amor, gozo, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza (Gálatas 5:22-25).

martes, marzo 10, 2009

Se Busca Vivo o Muerto

¿Quién no ha escuchado alguna vez la famosa frase: “Se Busca, Vivo o Muerto”? Generalmente mostrando la foto de un famoso asesino o asaltabancos. Las comisiones de derechos humanos seguramente condenarían hoy en día la parte de “Muerto”, pero sólo como ejercicio mental, imagine uno de esos letreros de “Se Busca…” con su foto (si gusta imagínela con la foto que le tomaron en su graduación y no aquella que le tomaron para la licencia de conducir, en la que salió terrible). ¿Cuál es el objetivo de imaginarse buscado? Quizás efectivamente alguien allá arriba lo está buscando. ¿Porqué vivo o muerto? Cuando hablamos de Dios, no hay forma de eludir la idea de que algún día todos moriremos y estaremos frente a Él rindiendo cuentas.

Ahora cambiemos de ángulo. ¿Qué tal si aplicamos la frase de “Se Busca…” con el enfoque de que nosotros, estemos vivos o muertos, debemos buscar a Jesucristo? Buscar a Jesucristo (aceptándolo como Señor y Salvador) tiene sentido tanto en vida como en muerte. En vida tenemos la recompensa del fruto del Espíritu mencionado en Gálatas 5:22-23 (ver abajo), en tanto que en muerte tenemos la promesa de vida eterna. ¿Se puede desear más?

La Biblia dice: “Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.” (Juan 3:16, NVI). Así que al morir tenemos asegurada la entrada al reino de Dios, si es que en vida le buscamos. Cuando estamos vivos es el momento de tomar una decisión fundamental: aceptar a Jesús, adoptando la promesa de que estaremos con él en el cielo por la eternidad, o rechazarlo, con la consecuencia nada agradable de residir en el infierno al morir. No hay puntos intermedios y uno se pregunta al tratarse de una decisión demasiado evidente (vida eterna o muerte espiritual), si alguien en su sano juicio es capaz de tomar la segunda opción.

La única posibilidad de que la gente no acuda en multitudes a las congregaciones a buscar a Jesús, es quizás porque dudan de que exista vida después de la muerte. Muchos deciden “apostar” a que no existe Dios y viven una vida disipada que los conducirá irremisiblemente, si pierden su apuesta (y existen buenas razones para creer que la perderán), a una segunda muerte.

Lo que dice la Biblia:
En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. No hay ley que condene estas cosas. (Gálatas 5:22-23, NVI)

Si bien la perspectiva de vida eterna sería suficiente, los beneficios de aceptar a Jesucristo no se limitan a la vida después de la muerte. Leemos en Gálatas que el fruto del Espíritu, esto es, la consecuencia de habernos acercado a Jesús, es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. ¿Quién rechazaría una personalidad con estas cualidades? Alguien así sería apreciado por familiares, compañeros de trabajo y vecinos. Además de alejar la naturaleza negativa mencionada en Gálatas 5:19-21, nos convertiríamos en la envidia de todos cuantos nos rodean. En otras palabras, viviríamos en forma plena, con un propósito y con una felicidad abundante y contagiosa.

Debe quedar claro que en el cristianismo no se trata de padecer o sufrir en esta vida para merecer en la que sigue (aunque tampoco se promete una vida sin problemas). Amor, alegría y paz, por mencionar sólo tres elementos, describen plenitud, no penitencia. La clave, no es la inexistencia de problemas, sino cómo se enfrentan. Nadie está libre de problemas en la tierra, pero quien tiene a Jesús es capaz de enfrentarlos con dignidad y buena cara.

Simplemente no hay forma de perder al buscar a Dios. En vida, plenitud, y al morir, vida eterna. Vivos o muertos contamos con Él, pero la decisión de buscarlo tiene que ser hoy cuando aún tenemos vida.

martes, marzo 18, 2008

Amor

Gálatas 5:22-23

Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.

Si quiere saber cuáles son mis versículos favoritos en la Biblia, helos aquí. Léalos de nuevo, son hermosos. Después de los frutos “malos” (Gálatas 5:19-21), leer, conocer, hacer propios estos versículos es motivador. ¿Quién podría rechazarlos? ¿Quién no quisiera tener (esperando que no esté en ceros) más amor, alegría y paz? ¿Quién no quisiera ser más (otra vez, esperemos que el marcador no esté en ceros) paciente, amable, bondadoso, fiel, humilde y controlado?

Hay un par de cosas a considerar. Primero, todas estas características no pueden ganarse con esfuerzo propio. Tienen que venir como consecuencia de aceptar y seguir a Jesús. Ciertamente usted puede auto lavarse el cerebro y repetir “paciencia, paciencia” ante una situación exasperante, pero ¿sabe qué? Sólo está posponiendo una terrible erupción. Tampoco puede tener más paz con esfuerzo propio (ignore a todos esos budistas, maestros de yoga, filósofos del zen, etc., que dicen que con meditación puede usted lograr paz). La paz sólo viene de Dios y no es por méritos que se obtendrá alguno de estos elementos. Así que si tiene alguno de ellos, no presuma, sino agradezca a Dios.

Segundo, eso de que no hay ley… ¿de qué se trata? Dios envió la ley y los hombres fuimos incapaces de cumplirla. Gracias a Dios que después envió a Jesucristo y posteriormente al Espíritu Santo, porque gracias a ellos el objetivo no es ya el cumplir la ley, sino aceptar a Jesús, recibir al Espíritu Santo y cumplir la ley como una consecuencia y ya no como una imposición.

Comencemos con el primer elemento: Amor. ¿Por qué es el primero? Sencillamente porque Dios es amor. Muchos hemos escuchado esa frase, pero exactamente, ¿qué quiere decir “Dios es amor”? Para empezar, debemos reconocer que Dios nos lo ha dado todo y lo podemos apreciar de muchas maneras en la naturaleza:

1) La Tierra: Dios la preparó perfectamente para que nosotros viviéramos. ¿Qué padre amoroso no desea dejar una casa agradable como herencia para sus hijos? Dudo que alguien pueda negar que la Tierra sea un hermoso lugar. Si en alguna parte está sucia, contaminada o desarreglada, es por nuestra culpa y no la de Dios.

2) La vida: Es evidente que Dios se esmeró en este rubro. ¿No le maravilla que una cortada cicatrice y regenere la piel en pocas semanas? Las características hereditarias, los rasgos diferentes de cada ser humano, la capacidad del cuerpo para defenderse de enfermedades, la habilidad de los sentidos para percibir el entorno, las profundidades del cerebro… ¿se requiere decir más?

3) Armonía: Dios creó el universo con la idea de la armonía y el balance en la mente. Podría parecer un tanto cruel que los depredadores cacen, maten y se alimenten de especies inferiores, pero sin ese esquema, la sobrepoblación de alguna especie pronto causaría estragos. Tanto el cielo, como el mar, los bosques, los desiertos, etc., poseen dicho balance y es nuestra tarea asimilar y comprender que deberíamos apoyarlo en lugar de destruirlo.

4) Su hijo: Si acaso fuera poco todo lo anterior, Dios además entregó a su hijo para que no nos perdiéramos. A nosotros que hemos contaminado el planeta que nos regaló, que hemos asesinado y sido la causa de la aparición de muchas enfermedades por no cuidar la vida, que alteramos la armonía de la naturaleza exterminando especies animales y vegetales, que aún muchas veces negamos su propia existencia. ¡Sólo un gran amor nos perdonaría y permitiría el sacrificio de su hijo! (Juan 3:16)

La humanidad necesita amor.
El pecado entró al mundo con Adán y muy pronto un cuarto de la humanidad se volvió mala (consideremos que cuando vivían solamente Adán, Eva, Caín y Abel, el hecho de que Caín asesinara a su hermano, representaba un porcentaje alto de la población y eso sin considerar que al fallecer Abel, en realidad fue un tercio de la población)

Entonces Caín respondió a Jehová:
-Grande es mi culpa para ser soportada. Hoy me echas de la tierra, y habré de esconderme de tu presencia, errante y extranjero en la tierra; y sucederá que cualquiera que me encuentre, me matará.
Le respondió Jehová:
-Ciertamente cualquiera que mate a Caín, siete veces será castigado.
Entonces Jehová puso señal en Caín, para que no lo matara cualquiera que lo encontrase.
(Génesis 4:13-15)

Dios mostró amor aún a Caín. ¿Lo hubiera mostrado la humanidad?

No se menciona qué tipo de señal otorgó Dios a Caín. Si la historia hubiera ocurrido hoy en día, seguramente hubiera sido una de esas pulseras que permiten a los huéspedes acceso a las instalaciones de los hoteles, o un brazalete con localizador satelital. Quizás nunca sabremos cómo fue marcado Caín, pero es probable que Dios tenga preparada una credencial para cada uno de nosotros, si decidimos aceptarla.

Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tenéis amor los unos por los otros (Juan 13:34-35).

Ahí está nuestra credencial, gafete, brazalete, como le quiera llamar: “si tenéis amor los unos por los otros.”

¿Qué impide que un gran porcentaje de la humanidad pertenezca a este club? No se requiere de mucha ciencia para descubrir la respuesta. El gran impedimento al amor es el egoísmo. El egoísmo es la gran maldición de la humanidad, ya sea a nivel personal destruyendo familias (los divorcios son por falta de "espacio", cansancio, necesidades propias, etc.), o a nivel país, creando conflictos por más recursos, territorio o poder.

Muchas veces nos volvemos a Dios y le pedimos por nuestras finanzas, salud, promociones, poder, influencia, etc., pero jamás nos acordamos de pedir ayuda para "librarnos de nosotros mismos," para descubrir el propio egoísmo y poder librarnos de él.

El gran impedimento al amor es el egoísmo. Pero he aquí una paradoja. ¿Qué elimina el egoísmo? El amor. Regresemos a la cita: “El fruto del Espíritu es amor...”, ¿Por qué? Porque nada quita el egoísmo de las personas más que el amor. Pero no podemos amar porque lo impide el egoísmo, ¿cómo salimos de esta paradoja? Sólo gracias a Dios.

El fruto del Espíritu es un regalo de Dios. No tenemos que ganarlo, sino aceptarlo.

Lo que dice la Biblia:
Nadie ha visto jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor se ha perfeccionado en nosotros (1 Juan 4:12)
Si alguno dice: “Yo amo a Dios", pero odia a su hermano, es mentiroso, pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? (1 Juan 4:20)

¿Intentamos amar, pero no podemos? Aquí puedo escuchar algunas objeciones: “No conoces a Juan (María), es imposible de soportar”, “Lo perdono, pero hasta ahí,” “Amarlo está más allá de mis fuerzas.”

Ciertamente está más allá de nuestras fuerzas.

Entonces Ben-adad, rey de Siria, reunió a todo su ejército. Llevaba consigo a treinta y dos reyes con caballos y carros. Subió contra Samaria, le puso sitio y la atacó. Luego envió mensajeros a esta ciudad, a decirle a Acab, rey de Israel: “Así ha dicho Ben-adad: "Tu plata y tu oro son míos, y tus mujeres y tus hermosos hijos son míos"”. El rey de Israel respondió: “Como tú dices, rey y señor mío, yo soy tuyo, así como todo lo que tengo” (1 Reyes 20:1-4)

La clave es, así como Acab, “Rendición Absoluta”. Necesitamos rendirnos a Dios. Dios no puede usarnos, si nuestra voluntad se encamina en otra dirección de la que Él desea. Imaginen un auto con dos conductores y los dos con deseos diferentes en cuanto el destino. Caos.

Al rendirnos totalmente, Dios nos dará la capacidad de amar. ¡Paradoja resuelta!

lunes, octubre 29, 2007

Frutos de la Carne

¿A quién no le gusta la fruta? Supongo que hay preferencias y hay quien elige el mango, quien la naranja y quien la manzana. Existen frutas dulces (plátano, piña) y frutas ácidas (toronja, fresa). Existen frutas comunes (mandarina, durazno) y frutas exóticas (kiwi, cereza). ¿Cuál es su favorita?

Cuando niño (sí, aún me acuerdo), descubrí junto con unos amigos, un árbol que producía un fruto blanco. Nunca supimos lo que era, pero como muestra de valentía, nos retamos a probarlo. ¿Qué les puedo decir del sabor? Para evitar el apodo de gallinas, sufrimos el resto de la tarde una sensación en la lengua como si nos la hubieran raspado con papel de lija. Aprendí una lección: existen frutos malos. ¿Le habrá pasado algo similar a Pablo? En Gálatas 5, Pablo nos habla de frutos: los malos (de la carne) y los buenos (del Espíritu).

Para mantener el orden de Pablo, dejaremos para una futura entrega los más agradables.

Gálatas 5:19-21 (Dios Habla Hoy)
Es fácil ver lo que hacen quienes siguen los malos deseos: cometen inmoralidades sexuales, hacen cosas impuras y viciosas, adoran ídolos y practican la brujería. Mantienen odios, discordias y celos. Se enojan fácilmente, causan rivalidades, divisiones y partidismos. Son envidiosos, borrachos, glotones y otras cosas parecidas. Les advierto a ustedes, como ya antes lo he hecho, que los que así se portan no tendrán parte en el reino de Dios.

Existen frutos que evidencian su sabor amargo y desagradable, como las inmoralidades sexuales, la idolatría y la brujería. Otros más difíciles de percibir que son malos, como los odios, discordias y celos. Y otros que preferimos ignorar, o pretender que Pablo se equivocó al incluirlos en la lista: envidias, borracheras y glotonerías.

¿No existirán niveles? Es imposible que Dios considere como iguales el adulterio con la envidia. El primero debería tener clasificación XXX y el otro apenas mini-x. ¿Por qué Pablo los pondría en la misma lista?

De hecho podríamos establecer una escala. Algo así como: 7 hamburguesas dobles con papas y refresco grandes (cada una) igual a una lectura de Tarot. O bien, 10 copas de tequila igual a un adulterio mental. También, envidiar el coche del vecino igual a envidiar el refrigerador, la tele y la estufa de la vecina. Después de todo, un coche vale más, ¿no es así? ¿Por qué están todos en el mismo nivel? ¿Qué pretende Dios?

Supongo que la respuesta es simple: Santidad. No podemos ser libres para acercarnos a Él si estamos presos del pecado, aún de los supuestos sencillos, como la envidia. Un ser perfecto como Dios, no puede tolerar ninguna clase de imperfección.

Tratemos de imaginar lo que diría Dios al ver nuestro comportamiento. Primero con el fruto XXX y luego con el mini-x.

“Hijo mío, has cometido adulterio. Me entristece. Yo te había concedido como pareja a una excelente mujer. No era perfecta, como tampoco tú lo eras, pero era lo mejor para ti y así lo consideraste tú en su momento cuando decidiste casarte con ella. Al cometer adulterio te has rebelado a mi autoridad. Lamento lo que viene en el futuro para ti, pero es lo justo.”

¿Podría ser diferente para el fruto mini-x?

“Hijo mío, estás lleno de envidia. Me entristece. Yo te había concedido como patrimonio un techo y un auto compacto. No eran de lo más costoso, pero tampoco tú pusiste especial énfasis en prepararte para la vida, sin embargo eran lo más adecuado para ti en su momento y así lo consideraste tú cuando los adquiriste. Al tener envidia te rebelas a mi autoridad. Lamento lo que viene en el futuro para ti, pero es lo justo.”

¿Cómo puede un Dios justo actuar diferente? Se estaría negando a sí mismo. Si hablamos de glotonería, Dios se entristecería que no sepamos cuidar el organismo que nos concedió. ¿Usted qué sentiría si su hijo maltrata el auto que compró para él? Si hablamos de enojos, Dios se entristecería que no sepamos controlar nuestro carácter. Etc.

Quizá haya diferencias en las consecuencias terrenales. Al fin y al cabo, una falla tiene dos tipos de consecuencias: eternas y humanas. Después de conocido un adulterio, muy probablemente perdamos a nuestra familia como consecuencia casi inmediata. La envidia no traerá tal efecto instantáneo, pero nuestra alma se irá amargando hasta que eventualmente nuestra pareja e hijos no nos soporten y busquen una oportunidad para distanciarse de nosotros. En el nivel eterno, las consecuencias no difieren: separación de Dios.

En conclusión, todos los frutos de la carne son XXX, todos entristecen a Dios. No existe tal cosa como “mentiras blancas”, “envidia de la buena”, “enojo justificado”, “magia blanca”, etc. ¿Somos concientes de ello? No justifiquemos nuestro accionar erróneo con argumentos infantiles.

Ciertamente no es una cita que nos agrade recordar y aprender de memoria, pero son palabras que debemos recordar como palabras sabias de un Dios, que como amoroso padre, nos advierte de peligros potenciales de los cuales nos quiere alejar. Mejor aún, leamos lo que dice Gálatas a continuación.

Lo que dice la Biblia:
En cambio, lo que el Espíritu produce es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. Contra tales cosas no hay ley. (Gálatas 5:22-23)

Y que estos Frutos del Espíritu nos sirvan de motivación para resistir los de la carne.

jueves, septiembre 20, 2007

Sinceridad

Detesto, como a las puertas de la muerte, al hombre que dice una cosa, ¡pero esconde otra en su corazón! (Aquiles en la Iliada de Homero)

Si consideramos que la Iliada fue escrita alrededor del siglo VIII antes de Cristo, nos daremos cuenta que la sinceridad es apreciada desde tiempos antiguos y que la hipocresía no es invento de nuestros días.

En la antigua Roma, los alfareros hacían su mejor esfuerzo por imitar la alta calidad de sus contrapartes griegos, pero no podían lograrlo debido a que utilizaban materiales de inferior calidad. Al hornearse, muchas de las vasijas se agrietaban. Los alfareros romanos, en vez de desechar tales vasijas, rellenaban las grietas con cera y las pintaban. Las vasijas defectuosas se hacían así pasar por alfarería de calidad y los clientes las compraban sin sospechar. Cuando las vasijas se ponían al fuego, sin embargo, la cera se derretía y quedaba al descubierto la mala calidad del trabajo. Como consecuencia, los vendedores de vasijas comenzaron a utilizar la expresión sin cere (“sin cera” en latín) para distinguir a las vasijas de calidad de las defectuosas.

Según el diccionario, la palabra sinceridad tiene tres acepciones, que más que independientes, son complementarias: 1. Franqueza de mente e intención. 2. Libre de simulacro o hipocresía. 3. Autenticidad.

¿Ha notado que existen personas que parecen haberse olvidado de nosotros, pero que un buen día nos visitan o nos llaman sólo para “saludarnos”? Luego de unos momentos de charla ocasional terminamos por descubrir que además de “saludar,” necesitaban dinero, deseaban vender, o requerían algo especial de nosotros. Independientemente de cómo haya terminado la conversación, nos quedamos con un sentimiento de molestia por la falta de franqueza de dichas personas.

Sinceridad es dirigirse al punto central para expresar claramente la esencia del asunto, sin argumentaciones manipuladoras o chapuceras, evitando los rodeos y el exceso de palabras que pretenden convencer por cantidad. Ahora bien, el hablar sinceramente no es una cuestión meramente de reducción de palabras en una conversación, sino de promover una comunicación clara y asertiva. Tampoco debemos confundir franqueza con crueldad o crudeza. Podríamos, por ejemplo, usar eufemismos para situaciones delicadas. Un eufemismo es una manera de expresar con tacto un pensamiento incómodo. Algunos dicen de quien falleció: “ya está descansando.” Una expresión así muestra sensibilidad, lo cual es un balance adecuado para la sinceridad.

La sinceridad también debe ser balanceada con la deferencia. La deferencia es “limitar nuestra libertad con el fin de no ofender los sentidos de quienes nos rodean.” En vez de hacer que nuestras opiniones sean una fuente de irritación innecesaria para los demás, debemos ser concientes de cómo expresamos nuestros puntos de vista en relación a los de los demás. La deferencia no es renunciar a la verdad, ni utilizar mentiras “blancas”, sino ir hasta donde uno pueda para vivir en paz con los que nos rodean.

¿Cuándo fue la última vez que compró un producto que no resultó ser lo que decía la propaganda? ¿Cómo se sintió? Cuando no somos sinceros, somos culpables de lo mismo: Levantamos una expectativa falsa, una apariencia exterior atractiva de una situación, producto o hecho, negativos. Sinceridad es usar las palabras precisas para exponer el todo (visible u oculto) de lo que deseamos decir o promover.

Sinceridad, también es practicar lo que se predica. Tanto en el hogar, como en el vecindario o en el trabajo, la sinceridad es ser fiel a actuar según lo que hablamos y vivirla constantemente en todas las esferas de la vida. Nada exhibe los motivos insinceros en forma tan clara como el decir una cosa y hacer otra. Por ejemplo, si estamos tratando de aconsejar a nuestro hijo adolescente sobre los riesgos del alcohol y llegamos con copas en exceso al hogar, estamos negando la validez de nuestros dichos.

Julio César fue muy brillante en muchas áreas de su vida: administrador, estadista, militar, etc., pero también tenía muchas ambiciones y carecía de escrúpulos a la hora de elegir cómo lograr promociones. Por ejemplo se casó por conexiones políticas y se divorció cuando nuevas familias llegaron al poder. Hizo muchas alianzas, pero muchas fueron insinceras. Al final los métodos engañosos de Julio César fueron usados contra él, pues murió acuchillado entre conocidos y “amigos.”

Quizás si Julio César hubiera sido auténtico, sincero, toda su vida, hubiera podido sentirse ultrajado por la traición de que fue objeto. El ir por la vida con una máscara tiene el inconveniente de que la gente se relaciona con la máscara y desconoce a la persona que la porta. Cuando no somos sinceros, es lo que ocurre: nos quedamos en soledad o peor aún, somos traicionados, porque la gente a nuestro alrededor jamás se relacionó con nuestro verdadero yo.

Tal vez no tengamos la respuesta a todas las interrogantes, a todos los conflictos, a todos los problemas, pero como bien lo expresa Eliú, el amigo de Job, debemos ser siempre sinceros: Mis razones declararán la rectitud de mi corazón, y lo que saben mis labios, lo hablarán con sinceridad (Job 33:3)

Sinceridad, a final de cuentas, es revelar con palabras y obras lo que hay en el corazón.

miércoles, octubre 25, 2006

Falso Profeta

La Noticia:
Apareció en CNN.com

El Estado de Ohio ejecutó al líder de un culto religioso (Jerry Lundgren de 56 años) por asesinar a una familia de sus seguidores, cuyos cinco miembros fueron conducidos de uno en uno a un granero, amarrados y ejecutados con arma de fuego. La menor era una niña de 7 años… Enojado por lo que él consideró falta de fe, Lundgren arregló una cena preparada por miembros de su culto. Luego entre él y sus seguidores, condujeron de uno por uno a los miembros de la familia Avery (el padre primero y la menor al final) a sus muertes… Lundgren disparó a cada víctima dos o tres veces… Lundgren argumentó en su juicio que él era profeta de Dios y por lo tanto no merecía la pena de muerte… Dijo que Dios le había ordenado, a través de la interpretación de las escrituras, matar a la familia Avery, la cual se había mudado desde Missouri para seguir sus enseñanzas…

Reflexión
¡Qué bárbaro! Si así trataba a quienes lo seguían, ¿qué más no hubiera sido capaz de hacer de no haber sido encerrado?

Cuesta trabajo imaginar que la familia Avery abandonó su residencia en Missouri por seguir a este loco. Si bien no es la primera vez que se reportan actos extremos de “pseudo” líderes religiosos, siendo quizá el evento más conocido la matanza en Waco, Texas, donde el autonombrado profeta prendió fuego al edificio donde estaba él y todos sus seguidores, sigue siendo difícil imaginar cómo no es detectada la falsedad de estas personas. El exceso de credibilidad, el exceso de inocencia, ¿no son sinónimos de estupidez?

¿Cómo convenció a su ayudante que tenían que ejecutar a esta familia? Le dijo: “A esta familia le falta fe, vamos a matarla,” “¿Está seguro?,” “Dios me dijo,” “¿Qué los matáramos? ¿A todos?,” “¿No me crees? ¿Te falta fe a ti también?,” “¡No, no, no! ¿A quién hay que matar?”

En esta historia hay una gran tentación por justificar la ejecución. Sería raro que alguien no compartiera la opinión de “bien merecida la pena de muerte,” pero ¿no quedamos a su nivel? ¿Él matando por falta de fe, en tanto nosotros matando por exceso de fe? Él se justifica argumentando, tal vez creyendo, que se lo dijo Dios. A nosotros, ¿no nos dijo Dios que hay que amar, en lugar de odiar? Ciertamente no es sencillo, pero el mensaje de la Biblia es de amor.

El Versículo
Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.
Mateo 7:15

Lo bueno es que si continuamos leyendo, claramente se especifica cómo se puede distinguir a los falsos de los profetas reales: por sus frutos, por las consecuencias que surgen al seguir sus enseñanzas. De hecho no habría que caer en la exageración de pensar que los falsos profetas son todos como Lundgren, unos homicidas, locos. Pudiera ser que haya falsos profetas más discretos, con aire de respeto, ampliamente aceptados y quizá sean los más peligrosos.

Si en su vida no están los frutos del Espíritu: amor, gozo, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fe, humildad y dominio propio, reflexione por favor.

martes, septiembre 19, 2006

Tiroteo en Escuela

La Noticia
Sólo, sin que nadie lo sospechara, Gill un joven de 25 años apareció de repente en la universidad de Dawson en Canadá, en Montreal, y disparando al azar hirió a varias personas antes de ser abatido a tiros por la policía. Al buscar las razones del por qué de su accionar, la policía encontró que había escrito en su Blog lo siguiente: “Odio este mundo, odio a la gente en él, odio la forma en que vive la gente, odio a Dios, odio a los que engañan, odio a los fanáticos religiosos, odio todo… Odio tanto… (Podría escribir 1,000 líneas más como estas, pero ¿acaso importa, acaso le importa a alguien?)”

Demasiado tarde para que alguien le hubiese dicho que a Jesús le importa. Ciertamente ya no podemos hacer nada por él, pero uno se pregunta ¿cuántos jóvenes como él andan por el mundo odiando? No importa tanto el saber cómo se amargó el alma de este joven y ya es inútil culpar a sus padres, familiares, amigos o videojuegos. Lo importante es saber que existe mucha gente a la que hay que alcanzar antes de que sea demasiado tarde.

El Versículo
Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia.
Efesios 4.31

El odio de Gill, ¿no habrá comenzado con cierto enojo, algo de gritos mezclados con malas palabras (lenguaje común en Hollywood, me dirán) y escalado en amargura al no existir perdón? Una pequeña semilla de ira transformada en odio frondoso. No dejemos que eso nos ocurra, hagamos nuestro este versículo.

Paciencia

La paciencia es un rasgo de carácter que nos permite pasar por situaciones caóticas sin derrumbarnos, nos permite educar a nuestros hijos sin gritos y nos permite aceptar a los compañeros de trabajo sin deprimirnos, entre muchas otras cosas.

Es muy interesante conocer que el origen de la palabra paciencia es la raíz latina pati que significa sufrir. De hecho el participio patiens se introdujo al castellano como paciente (en los hospitales) o “el que sufre.” Así la palabra misma nos recuerda que la paciencia implica sufrimiento, si bien ese sufrimiento se acepta con dignidad esperando una recompensa mayor que vendrá, ya sea con el simple paso del tiempo, con la perseverancia, o con la actividad correcta en los momentos correctos.

Es importante notar que paciencia no significa sólo esperar hasta que cambie la situación o hasta que alguien más haga lo que tiene que hacer. Es muy fácil, y parte de la naturaleza humana también, el culpar a alguien más de todo lo negativo que nos sucede. Paciencia es la cualidad de tolerar o soportar dolor o dificultades sin quejas.

Repasemos el rasgo de la paciencia en las tres circunstancias mencionadas anteriormente: el simple paso del tiempo, la perseverancia y la actividad correcta en el momento correcto.

Paciencia en momentos lentos.
¿Le ha tocado desesperarse con la burocracia de ciertas instituciones? ¿Ha tenido la “oportunidad” de esperar largo tiempo en líneas para poder ser atendido? ¿Ha tenido que atacar el aburrimiento propio o de sus hijos en viajes largos? Son momentos todos en que la paciencia debe derrotar al desasosiego.

Debemos entender que la “burocracia” no es mala por si misma, de hecho fue introducida en la ciencia administrativa como un elemento de organización y control. Sin ese molesto “papeleo”, pronto una organización no sabría dónde estuvieron sus ingresos, cómo reproducir un proceso particular en ausencia del actual dirigente, o cómo controlar los gastos. Entendamos entonces que la burocracia tiene una razón de ser y seamos amables cuando tratemos con ella.

Aparte de comprensión también podemos usar la creatividad y convertir los momentos de espera en momentos útiles. Lleve con usted un libro o alguno de sus pendientes (hoy en día puede acarrear hasta una computadora en un portafolio) la siguiente vez que tenga que enfrentarse a la burocracia, a la línea del banco, a la sala de espera del médico, a un viaje, etc. Invente juegos con sus hijos con palabras, números, etc.

La gente de campo sabe que el tiempo entre la siembra y la cosecha no es de haraganería, es un tiempo para fertilizar, desyerbar, arreglar maquinaria, etc. Hay que sacar ventaja de ese aparente “tiempo muerto”.

Paciencia como perseverancia.
Se cuenta que Robert Bruce derrotó a los ingleses para liberar a su patria Escocia de su yugo, pero sólo después de muchas y dolorosas derrotas. Siempre tuvo la paciencia de asimilar la derrota, levantar un nuevo ejército, luchar nuevamente, ser derrotado, asimilar la derrota, etc. Un ciclo que no se interrumpió sino hasta que logró la victoria final y pudo reinar en Escocia.

Esto lo podemos aplicar, tanto a este Rey, como a un equipo de fútbol que luego de derrota tras derrota, persevera hasta lograr el campeonato, al estudiante que finalmente logra titularse, o al empleado que finalmente es reconocido como “siervo fiel”.

Paciencia como actividad correcta en el momento correcto.
Cuando “tenemos el tiempo encima” tendemos a desesperarnos, nos irritamos, gritamos y generamos un caos peor sin lograr resultado alguno. Este también es un momento para la paciencia. Nuevamente no se trata de esperar una solución “caída del cielo”, si bien podemos orar y pedir ayuda divina, lo cierto es que también tenemos que enfrentar el problema. Gedeón, David, y otros personajes de la Biblia que recibieron ayuda de Dios, aún tuvieron que marchar a la batalla.

Los tripulantes del Apolo 13, cuando este sufrió una avería, hubieran podido darse de topes en las paredes, maldecir la misión, rasgar sus trajes y aún así seguir con el mismo problema. Ellos tuvieron paciencia para solicitar ayuda, para comentar las alternativas y trabajar en la solución de mejores probabilidades aún cuando el tiempo se iba de entre sus manos. Ellos hicieron lo correcto con paciencia.

Fuente de la paciencia.
La buena noticia es que para lograr este rasgo, tenemos la ayuda del Espíritu Santo. Gálatas 5:22 dice que la paciencia es uno de los frutos del Espíritu Santo. No estamos solos, oremos a Dios por que su Espíritu more en nosotros y seremos recompensados con este fabuloso rasgo del carácter de Cristo: la Paciencia.