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jueves, marzo 27, 2014

Arrepentimiento

Lo que dice la Biblia:
En aquellos días se presentó Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea. Decía: “Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos está cerca” (Mateo 3:1-2)

Es el comienzo del Nuevo Testamento. Habían pasado 400 años de silencio de Dios y aparecía Juan el Bautista, que más que profeta parecía hippie, a pesar de que ese concepto no aparecería sino 2000 años después.

Al escuchar la palabra: “Arrepiéntanse,” ¿qué escuchamos? Muy probablemente la mayoría de las personas escuchan una amenaza o una advertencia. Estas personas incluso completan la palabra con la siguiente frase: “O se irán al infierno.” Quizás han escuchado juntas esas expresiones tantas veces en boca de predicadores emotivos, pastores de recio carácter, sacerdotes expresivos, o incluso amigos o conocidos que tratan de evangelizar enarbolando razones convincentes, que es inevitable pensar que no son el mismo concepto.

¿Qué tal si nos esforzamos por escuchar en la palabra “Arrepiéntanse,” una invitación en lugar de una condenación? Sin duda así lo tenía pensado originalmente Juan. Una invitación a cambiar de dirección, a cambiar la forma pecaminosa de actuar, a mostrar un nuevo rostro, porque el reino de los cielos, donde predomina el amor, está cerca. Cuando aceptamos una invitación para convivir con amigos, lo hacemos porque creemos que pasaremos un buen tiempo juntos y no por las consecuencias de no hacerlo. De la misma manera, aceptemos la invitación de arrepentirnos de pecado para pasar el mejor tiempo posible con Jesús.


La pregunta es: ¿cómo mostraremos al mundo que hemos aceptado la invitación de Juan? Tenemos que ejemplificar con nuestra vida a quienes nos rodean que efectivamente el reino de los cielos está cerca. Tan cerca que ya nos alcanzó y puede alcanzarlos a ellos también.

miércoles, noviembre 19, 2008

Obama: El Primer Presidente de Color de los Estados Unidos

La Noticia:
Los números de la encuesta de salida National Election, basados en entrevistas con votantes muestran que Mr. Obama tuvo éxito en movilizar a sus simpatizantes clave… Mr. Obama ganó 95% del voto negro, comparado con solo 4% de McCain… Un grupo que Mr. McCain mantuvo fueron los cristianos evangélicos, quienes conforman aproximadamente una cuarta parte del electorado… Este grupo votó 3 a 1 por los Republicanos a pesar de los esfuerzos de Mr. Obama por alcanzar a los grupos religiosos… (news.bbc.co.uk)

Comentario:
Los blancos por mucho tiempo menospreciaron, no solo a los afroamericanos, sino a otros grupos étnicos como los nativo-americanos o los hispanos, sin embargo los tiempos cambian y si bien no se puede decir que el factor racial fue el que determinó el triunfo de Obama, tampoco puede descartarse como elemento clave. Algunos blancos votaron por él quizás sólo para demostrar que no existe racismo (aunque si así hubiera sido, eso probaría lo opuesto) y la votación de los afroamericanos fue abrumadora a favor de Obama. Obviamente no se pueden minimizar otros factores que afectaron adversamente a los Republicanos como la crisis financiera y la guerra en Irak, pero pocos dudan que el color fue importante.

En cualquier caso no deja de ser sorprendente, considerada la historia, que exista un hombre de color en la Presidencia del país más poderoso del mundo. Hace apenas 40 años Martin Luther King pronunciaba un discurso en que visualizaba la coexistencia de los hombres de color hombro a hombro con la mayoría blanca. Obama representa la destrucción definitiva del mito de la superioridad del hombre blanco.

Llegó Obama al poder en un tiempo en que Luther King hubiera probablemente alcanzado a presenciar de no haber sido asesinado. Pero, ¿estaría un verdadero creyente como Martín Luther King feliz de ver a Obama como presidente?

Recordemos que Obama ha mostrado predisposición a favorecer el aborto y el homosexualismo, entre otras tendencias liberales. Luther King era un hombre de color, pero también un ministro bautista. ¿Qué hubiera pesado más en su ánimo? ¿El color de la piel o sus principios religiosos?

El muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos (Daniel 2:21).

Debemos, por supuesto, entender que es Dios quien permite a los hombres llegar al poder. Obama está ahí porque Dios lo está permitiendo. ¿Por qué? Es difícil conjeturar los motivos de Dios, pero quizás como una especie de retribución por la forma de vida del pueblo americano. Un pueblo que tiene a Dios en su moneda, pero que ya ha impedido las oraciones en las escuelas. Un pueblo que jura sobre la Biblia, pero que ya permitió que se jure también sobre el Corán. Un pueblo con grandes predicadores y misioneros, pero que ya se ha abierto a prácticas esotéricas y otras prácticas paganas. En pocas palabras, Dios está permitiendo que llegue un presidente acorde a su estilo actual de vida, acorde a lo que hoy pide la mayoría de la gente.

¿Quiénes votaron por Obama? ¿Quiénes lo pidieron como gobernante? El 54% de los católicos, el 45% de los protestantes (luteranos, anglicanos, calvinistas) y el 24% de los cristianos evangélicos.

Lo que dice la Biblia:
Y le dijeron: He aquí tú has envejecido, y tus hijos no andan en tus caminos; por tanto, constitúyenos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones. Pero no agradó a Samuel esta palabra que dijeron: Danos un rey que nos juzgue. Y Samuel oró a Dios. Y dijo Dios a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que te digan; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos (1Samuel 8:5-7).

La buena noticia es que Dios puede tocar el corazón de Obama para hacer lo bueno. La Biblia tiene varios ejemplos de gobernantes que estaban apartados de Dios, pero en un momento clave escucharon su mensaje y cambiaron su actitud: El Rey de Babilonia Nabucodonosor (Daniel 2:46-47), El Rey de Persia Ciro (2 Crónicas 36:23), el Rey de Nínive (Jonás 3:5-9)… Si ellos escucharon la Palabra de Dios, todo gobernante podría hacerlo.

Obama se proclamó como líder del cambio, oremos porque los cambios se den en la dirección donde reside el verdadero bienestar del pueblo.

miércoles, septiembre 24, 2008

Flexibilidad

De acuerdo al diccionario, flexibilidad es la capacidad para hacer reajustes necesarios, la capacidad para responder al cambio, la disposición para la apertura a nuevas instrucciones y adaptabilidad.

Todo está normalmente en constante cambio. Pocas cosas hay hoy en día que se mantengan constantes y estables por mucho tiempo: condiciones económicas de un país, situación política, tecnología, tipo de entretenimiento, forma de trabajar y hacer negocios, etc. Entonces se trata de ser flexible, de vencer la resistencia al cambio para poder sobrevivir y adaptarse en un mundo tan cambiante.

Si bien los cambios permiten que nuestra vida sea variada, también debemos reconocer que los cambios generalmente son difíciles de aceptar, incluso a nivel físico. Por ejemplo los adolescentes sufren lo que se llaman “dolores del crecimiento,” los jovencitos sufren con sus cambios hormonales, los adultos con achaques de la madurez y los octogenarios con la pérdida de sus habilidades motrices o sensoriales.

(Editor: Danos algo de tu testimonio. ¿Qué habilidad motriz o sensorial (¿o mental?) estás perdiendo?)
(Autor: ¡Yo sólo tengo achaques!)
(Editor: ¿Ya vas en reversa?)
(Autor: Me urge tener un patrocinador para poder contratar a un editor profesional)

Hablando de los cambios en las organizaciones, la mayoría de ellos son impuestos por la autoridad y también tienden a ser difíciles de aceptar. Los empleados que reciben la instrucción: “De ahora en adelante, las cosas se harán así,” tienden a quejarse y a criticar en lugar de aceptar dócilmente la modificación. Son momentos en que los comentarios negativos no se circunscriben exclusivamente a la pertinencia del cambio, sino que incluso se cuestiona a la propia autoridad: “¿Y él (ella) quién se cree que es?”, “Sólo porque es amigo (a) del director,” “No sabe nada, no sé cómo llegó a ese puesto.”

Que alguien en autoridad haya llegado a esa posición sin méritos o con méritos mínimos, no debería ser argumento para oponerse a las disposiciones que dicte. Si tenemos un jefe, por algún motivo será, y si fuera injusto, no nos toca determinarlo a nosotros, sino acatar las instrucciones de la forma más positiva posible. Al jefe le tocará responder por los resultados del cambio.

Muchos cambios son benéficos. De hecho toda mejora requiere de un cambio, si bien, no todo cambio se traduce en una mejora. Pero, por ejemplo, el aprendizaje es una forma de cambio. Crecer también implica cambiar. Así que oponerse a todo cambio en forma sistemática significa estancamiento por definición.

Aún si el cambio no resulta en algo positivo, el ser flexibles nos ayuda a sacar provecho. El gran ajedrecista Raúl Capablanca solía decir que aprendía más de una partida perdida que de cien ganadas. ¿Cómo podemos aplicar la flexibilidad para obtener algo positivo de lo negativo? Primer punto: no debemos quejarnos. Las quejas normalmente tienden a levantar malestar a nuestro alrededor, lo que generalmente conduce a contiendas y rechazo. Segundo y tercer paso: ser humildes y con paciencia, buscar comprender qué salió mal, qué errores se cometieron, o qué se podría alterar para modificar el resultado.

Flexibilidad es también reconocer que no todo va a ir acorde a los planes. Muchas veces existirá algo que los destruirá o alterará y por muy raro que suene, debemos esperar lo inesperado. Una persona flexible sabrá anticipar retrasos en un programa de actividades, entenderá que hay que estar prevenido para gastos inesperados, comprenderá los beneficios de contar con un plan B (alternativo), y además estará preparado para controlar el carácter (aceptando lo inesperado sin alterarse y manejando las situaciones sin derrumbarse). Además se debe aguardar lo inesperado con buen humor, adaptarse a la nueva situación con ánimo y en lo posible disfrutando lo nuevo, en lugar de tratar de enconcharse malhumorado en el status quo.

¿Cuándo es útil ser flexible? En todo momento. La tecnología del día hace difícil mantenerse al día y nos obliga a aprender nuevas habilidades. Las destrucciones naturales y otras tragedias nos presionan para adaptarnos, perdonar y levantar la vista nuevamente. El estrés del cambio amenaza con dañar nuestros organismos. En todas estas situaciones la flexibilidad nos ayudará a mantenernos a flote.

Lo que dice la Biblia:
No os conforméis a este mundo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál es la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. (Romanos 12:2)

Finalmente, el ser flexibles nos ayudará a aceptar la voluntad de Dios en nuestras vidas. ¿Cambió la organización de la iglesia? ¿Cambió nuestra área de servicio? O incluso, ¿nos pide Dios ir de misioneros? Flexibilidad.