La Noticia:
Corea del Norte, cuyo reciente ensayo nuclear fue condenado internacionalmente, amenazó hoy con atacar a su vecino del sur después que Seúl se unió al plan de Estados Unidos para inspeccionar barcos que podrían transportar equipos para armas de destrucción masiva… Sumándose a la creciente tensión en la región, medios surcoreanos informaron que Pyongyang había reactivado una planta que produce plutonio que puede utilizarse en bombas nucleares…En Moscú, agencias de noticias citaron a un funcionario diciendo que Rusia está tomando medidas preventivas de seguridad porque teme que las tensiones generadas por el ensayo desaten una guerra nuclear… El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas está analizando formas de sancionar a Pyongyang por la prueba del lunes, denunciada en general como una gran amenaza a la estabilidad regional y que deja más cerca al aislado país de tener una bomba nuclear fiable… "Cualquier acto hostil contra nuestras embarcaciones pacíficas, como registro e incautación, será considerado una violación imperdonable a nuestra soberanía y responderemos inmediatamente con un potente ataque militar", dijo un portavoz del Ejército norcoreano… (reforma.com)
Comentario:
Cuando parecía que el mundo se había estado deshaciendo de su arsenal nuclear, un pequeño país desafía a los poderosos y se cuela al selecto club de los nucleares (si bien por la puerta trasera). Las preguntas que inmediatamente surgen son: ¿Una guerra nuclear está considerada dentro de las señales del fin de los tiempos? ¿Pudo el Apocalipsis prever algo que sería producido en el siglo XX? ¿Cómo debe reaccionar un cristiano ante esta y otras noticias similares?
Repasemos primero alguna información relevante alrededor de la noticia. Sólo existen 7 países que poseen bombas atómicas (Corea del Norte aún no las tiene, aunque quizá las desarrolle luego de esta prueba). Ellos son: Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Gran Bretaña, India y Pakistán. Hubo otros países que las tuvieron, como por ejemplo Ucrania y otras ex repúblicas soviéticas, básicamente como herencia al dividirse la antigua Unión Soviética, pero que han terminado por entregarlas a Rusia. Se sospecha que Israel las posee, aunque mantiene un completo silencio sobre el particular.
Estados Unidos y Rusia resistieron la tentación de utilizar su armamento durante la guerra fría y en la actualidad se antoja difícil que lo hagan, ya que dejaron de considerarse en competencia por la jerarquía mundial. El sistema económico ruso (y de las otras 14 ex-repúblicas soviéticas) está cambiando hacia uno capitalista y con ello se perdió el motivo para considerarse enemigo de los Estados Unidos. China ha dejado de estar aislada y parece estar ganando mucho en su apertura al capitalismo. Ha estado teniendo un crecimiento económico inigualable y carece de motivo para forjarse enemigos. Francia y Gran Bretaña son potencias europeas aliadas de Estados Unidos, con economías estables y altos estándares de vida, por lo que se consideran más guardianas del orden que capaces de iniciar un conflicto bélico. Quizá exista cierto temor de India y Pakistán, ya que ambos países están en disputa por cierto territorio (Cachemira) en su frontera, no se estiman mucho entre ellos y consideran su arsenal nuclear como un acto de balance. Un pequeño conflicto entre colonos de la zona de Cachemira, un error y tendríamos una guerra de alcance impredecible.
Corea del Norte añade a esta ecuación en forma peligrosa. Han fallado las pláticas entre las dos Coreas por una posible reunificación (ahí donde otros países han triunfado como las dos Alemanias y los dos Vietnams), mucho por el carácter megalómano del dictador de Corea del Norte. Un hombre capaz de desairar en negociaciones de desarme a un frente formado por Estados Unidos, Rusia, China, Japón y Corea del Sur, ciertamente puede considerarse un hombre peligroso.
Tan atemorizante como una conflagración involucrando armas atómicas pueda resultar, no debemos tomar este tipo de noticias como argumento para construir refugios subterráneos, o como para acumular despensas en latas, sino como algo natural que ha sido anunciado desde hace mucho tiempo. Son de hecho señales de un acontecimiento más extraordinario: la segunda venida de Cristo.
Cuando se le preguntó a Jesús cuáles serían las señales antes del fin, Él contestó:
Oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca, pero aún no es el fin. Se levantará nación contra nación y reino contra reino; y habrá pestes, hambres y terremotos en diferentes lugares (Mateo 24:6,7).
¿Pudo el Apóstol Pedro, alrededor del año 100, prever como una de las señales una hecatombe nuclear? Veamos lo que dice la Biblia:
Lo que dice la Biblia:
Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas (2 Pedro 3:10).
La referencia a que los elementos ardiendo serán desechos ¿puede deberse a una conflagración nuclear? Si bien no necesariamente, ¿cómo podría alguien de aquel tiempo describir sin la terminología actual, un conflicto de ese tipo? Consideremos también lo que dice un poco más adelante:
¡…esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán! (2 Pedro 3:12)
Realmente parece aplicable. Y si añadimos que cada prueba nuclear (Corea del Sur detectó la fuerza de la prueba de su vecino del norte por el sismógrafo) genera un movimiento telúrico, es evidente que las explosiones nucleares añadirán terremotos producidos por el hombre a las estadísticas de los terremotos naturales, completando así el panorama expuesto en Mateo 24:7.
Origen de los Conflictos Bélicos
Puede existir la tentación, equivocada, de considerar que los riesgos de un conflicto bélico pueden disminuir o incluso desaparecer si eliminamos a los principales actores. Por ejemplo, en el caso de Corea del Norte, eliminando a su líder. Ya lo verificó en la práctica el Presidente de los Estados Unidos: la intervención en Afganistán e Irak, no han eliminado el terrorismo y quizá, al contrario, se haya exacerbado el odio contra los ciudadanos americanos en muchos países del mundo. El punto es que no se eliminó realmente a la fuente del conflicto. No está en el cuerpo físico de las personas, está en su corazón.
¿De dónde nace la guerra sino de la ambición? Y no tenemos que restringirnos a las guerras entre países, podemos aplicarlo incluso al nivel de los hogares (micro-guerras). Cuando se da una discusión entre cónyuges, es porque ambos están buscando algo que la otra parte no está dispuesta a ceder: apoyo con las tareas cotidianas, trato especial, mayores privilegios, etc.
¿Por qué queremos algo? También la Biblia nos contesta:
¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? (Santiago 4:1)
¿Es una micro-guerra (o un pleito) mejor que una guerra? Sí, en el sentido de las consecuencias en volumen (muertos, damnificados). No, en el sentido de la derrota espiritual (almas perdidas). Si bien es cierto que existen hoy día sitios en Internet que inducen al odio y que incluso aportan instrucciones para el ensamble de bombas caseras, los pleitos pueden existir aún sin armas. ¿Se requiere hacer explotar una bomba, o alistarse en el ejército, para participar en una guerra? ¿Se requiere adquirir un arma de fuego y segar a balazos una vida para ser un asesino? No necesariamente. Leamos 1 Juan 3:15:
Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él (1 Juan 3:15).
La Biblia pone al mismo nivel al que mata y al que odia. El que odia es como el que mata, y al homicida no le espera un futuro muy halagador.
Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda (Apocalipsis 21:8).
Actitud Frente a las Señales
Como cristianos debemos entender que las señales del fin, no son el fin en sí mismo. Las guerras, terremotos, epidemias son como una flecha señalando en cierta dirección, una llamada de atención a un evento de suma importancia: ¡Cristo viene! Ciertamente es difícil alegrarse por la existencia de conflictos, lo mismo que es complicado aceptar la muerte de un ser querido. Pero entendiendo que la muerte natural es sólo un escalón para una vida más plena y eterna, debe generar contentamiento entre los seguidores de Cristo. Es entonces el entendimiento la palabra clave.
Ahora bien, si usted no es aún un seguidor de Cristo, no es capaz de pensar con tranquilidad en la vida después de la muerte terrenal, o si no está seguro de su destino eterno, bien podría tener temores por los acontecimientos actuales. Las buenas noticias son que puede sumarse al selecto grupo de seguidores de Jesús, desterrar la incertidumbre y obtener la paz interior. Y si además, el seguir a Jesús es gratis, no debería posponerlo para más adelante. Nadie sabe las noticias que se publicarán mañana.
(Si está interesado en conocer más de cómo seguir a Cristo, lea por favor el artículo anterior "Epidemia de Influenza.")
"Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones."
Jeremías 1:5
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miércoles, mayo 27, 2009
viernes, marzo 14, 2008
Conflicto Entre Colombia y Ecuador
La Noticia:
El presidente Álvaro Uribe atravesó el salón y le dio el esperado apretón de manos a su homólogo de Ecuador Rafael Correa, un segundo después de que este último afirmara, en el momento cumbre de la Asamblea del Grupo de Río, que daba por superado el incidente causado por el ataque colombiano contra guerrilleros de la FARC en territorio ecuatoriano… Correa mantuvo el rostro serio pero no denegó el apretón de manos a su homólogo colombiano. Uribe continuó recorriendo el salón y se encontró con el presidente de Venezuela, Hugo Chávez a quien también estrechó la mano, mientras el presidente Leonel Fernández los abrazaba a ambos… El gesto de Uribe fue producto de una propuesta del presidente dominicano Leonel Fernández quien fungió como anfitrión y mediador en el conflicto… (listindiario.com)
Comentario:
Existen tres áreas de análisis en esta noticia: la forma en que se inician los conflictos, la forma en que se mitigan los conflictos y el papel de los mediadores o pacificadores.
Primero, ¿cómo inician los conflictos? Sencillo, con ofensas. Y estas pueden venir en muchas formas y colores, pequeñas o grandes, inadvertidas o intencionadas y un largo etcétera. Nadie en este mundo se libra de ofender y ser ofendido, esto es, a menos que viva alguien escondido, alejado del contacto con la gente.
En Santiago 3:2 leemos: Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo. Como no hay hombres perfectos, se deduce que las ofensas existen y existirán.
En el caso de la noticia, observamos que la ofensa fue del ejército colombiano al incursionar en territorio ecuatoriano. Fue una ofensa seria a nivel país.
El segundo aspecto es quizás el más importante, esto es, la forma de mitigar los conflictos (o de avivarlos). Aquí la clave es saber pedir perdón y saber perdonar. Si entre individuos es difícil, no lo es menos entre naciones. Las primeras reacciones de acusación mutua entre estos dos países, reflejan las que poseemos los individuos: “yo no hubiera hecho eso si no es porque tú…”, “¿acaso no lo provocaste tú con…?”
Lo que dice la Biblia:
La cordura del hombre detiene su furor, y su honra es pasar por alto la ofensa (Proverbios 19:11)
Con larga paciencia se aplaca el príncipe, y la lengua blanda quebranta los huesos (Proverbios 25:15)
Y sin embargo lo impide el orgullo. “El de la culpa es él (ella)”, “Yo no tengo porqué pedir perdón”, “Yo no tengo porqué perdonarlo.” Generalmente para que exista un conflicto se requiere de colaboración de las dos partes. Seamos capaces de iniciar la etapa de pedir perdón.
Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. (Colosenses 3:12-13)
Tercero, el papel de los pacificadores, en este caso, predominantemente, la intervención reconocida de Leonel Fernández, presidente de República Dominicana.
Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios (Mateo 5:9)
Contrario a lo que hicieron los presidentes de Venezuela y Nicaragua, que avivaron el conflicto al tomar acciones en contra de una de las partes, somos llamados a mediar a favor de la paz. Esta noticia es agradable porque al final parece haberse diluido el conflicto gracias a que el presidente colombiano pidió disculpas y estas fueron aceptadas. ¿No es acaso muy sencilla la fórmula? Entonces ¿por qué tantas guerras?, o peor aún, ¿por qué nos cuesta tanto trabajo implementarla en nuestro propio ámbito?
Procuremos evitar las ofensas, sí, pero es inevitable toparnos con ellas tarde o temprano, así que aprendamos de la Biblia cómo manejarlas.
El presidente Álvaro Uribe atravesó el salón y le dio el esperado apretón de manos a su homólogo de Ecuador Rafael Correa, un segundo después de que este último afirmara, en el momento cumbre de la Asamblea del Grupo de Río, que daba por superado el incidente causado por el ataque colombiano contra guerrilleros de la FARC en territorio ecuatoriano… Correa mantuvo el rostro serio pero no denegó el apretón de manos a su homólogo colombiano. Uribe continuó recorriendo el salón y se encontró con el presidente de Venezuela, Hugo Chávez a quien también estrechó la mano, mientras el presidente Leonel Fernández los abrazaba a ambos… El gesto de Uribe fue producto de una propuesta del presidente dominicano Leonel Fernández quien fungió como anfitrión y mediador en el conflicto… (listindiario.com)
Comentario:
Existen tres áreas de análisis en esta noticia: la forma en que se inician los conflictos, la forma en que se mitigan los conflictos y el papel de los mediadores o pacificadores.
Primero, ¿cómo inician los conflictos? Sencillo, con ofensas. Y estas pueden venir en muchas formas y colores, pequeñas o grandes, inadvertidas o intencionadas y un largo etcétera. Nadie en este mundo se libra de ofender y ser ofendido, esto es, a menos que viva alguien escondido, alejado del contacto con la gente.
En Santiago 3:2 leemos: Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo. Como no hay hombres perfectos, se deduce que las ofensas existen y existirán.
En el caso de la noticia, observamos que la ofensa fue del ejército colombiano al incursionar en territorio ecuatoriano. Fue una ofensa seria a nivel país.
El segundo aspecto es quizás el más importante, esto es, la forma de mitigar los conflictos (o de avivarlos). Aquí la clave es saber pedir perdón y saber perdonar. Si entre individuos es difícil, no lo es menos entre naciones. Las primeras reacciones de acusación mutua entre estos dos países, reflejan las que poseemos los individuos: “yo no hubiera hecho eso si no es porque tú…”, “¿acaso no lo provocaste tú con…?”
Lo que dice la Biblia:
La cordura del hombre detiene su furor, y su honra es pasar por alto la ofensa (Proverbios 19:11)
Con larga paciencia se aplaca el príncipe, y la lengua blanda quebranta los huesos (Proverbios 25:15)
Y sin embargo lo impide el orgullo. “El de la culpa es él (ella)”, “Yo no tengo porqué pedir perdón”, “Yo no tengo porqué perdonarlo.” Generalmente para que exista un conflicto se requiere de colaboración de las dos partes. Seamos capaces de iniciar la etapa de pedir perdón.
Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. (Colosenses 3:12-13)
Tercero, el papel de los pacificadores, en este caso, predominantemente, la intervención reconocida de Leonel Fernández, presidente de República Dominicana.
Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios (Mateo 5:9)
Contrario a lo que hicieron los presidentes de Venezuela y Nicaragua, que avivaron el conflicto al tomar acciones en contra de una de las partes, somos llamados a mediar a favor de la paz. Esta noticia es agradable porque al final parece haberse diluido el conflicto gracias a que el presidente colombiano pidió disculpas y estas fueron aceptadas. ¿No es acaso muy sencilla la fórmula? Entonces ¿por qué tantas guerras?, o peor aún, ¿por qué nos cuesta tanto trabajo implementarla en nuestro propio ámbito?
Procuremos evitar las ofensas, sí, pero es inevitable toparnos con ellas tarde o temprano, así que aprendamos de la Biblia cómo manejarlas.
viernes, julio 06, 2007
Hablan Igual Hombres y Mujeres
La Noticia:
En lo que refiere a charla, hombres y mujeres se encuentran en igualdad de condiciones, según un estudio publicado en la revista Science … Investigadores que analizaron los hábitos conversacionales de casi 400 estudiantes estadounidenses y mexicanos, descubrieron que ambos sexos hablan en un ritmo similar, aunque difieren en los temas… "El extendido y altamente publicitado estereotipo sobre la locuacidad femenina y la reticencia masculina es infundada", aseguró Mathias Mehl, un profesor asistente de psicología en la Universidad de Arizona y principal autor del estudio… Los investigadores analizaron el audio y calcularon cuántas palabras pronunció cada participante en un total de 17 horas. Los resultados mostraron que mientras las muchachas pronunciaron un promedio de 16 mil 215 palabras, ellos no estuvieron tan alejados, en términos estadísticos, con 15 mil 669… Sin embargo, las mujeres mostraron una tendencia a hablar más sobre personas, mientras que los hombres sobre sus herramientas o autos… (reforma.com)
Comentario
Realmente no me sorprende tanto (aunque si me hubieran incluido en la medición, creo que les hubiera distorsionado los resultados) porque tanto hombres como mujeres tienen la necesidad de comunicarse. Donde creo que los investigadores tendrían un momento difícil es si trataran de medir quién escucha más. No dudo que se pueda desarrollar un mecanismo para detectar los sonidos que llegan al oído, pero eso no es garantía de escuchar y por supuesto mucho menos de entender. Como dijo Jesús: “…oyendo no oyen ni entienden.”
Y quizás ese es el problema de nuestra generación: hablamos demasiado y escuchamos poco. ¿Ha notado que en muchas reuniones nos peleamos por el uso de la palabra? ¿Y que existen conflictos por las interrupciones? Sin mencionar siquiera cómo nos encendemos cuando discutimos de política, religión o deportes. Cuando tomamos partido hacemos lo imposible por defender nuestro punto de vista y nos molestamos si nuestros argumentos no son apreciados, reconocidos y agradecidos.
De hecho, cuando hablamos demasiado y escuchamos poco, estamos enfatizando categóricamente que nuestras ideas son mucho más importantes que las de los demás. ¿Ha pensado en ello alguna vez? En otras palabras es como si dijéramos en forma audible: “No me interesa lo que tengas que decir, escucha atentamente lo que Yo te voy a decir y agradéceme que lo comparta contigo.”
En fin. Regresando a la noticia, un punto que me causa cierta tristeza, es el que se refiere a los tópicos de conversación: personas, herramientas, autos… ¿Y Dios? ¿A qué lugar relegamos a Dios en nuestras conversaciones? Y no sugiero que tengamos que discutir teología cada vez que encontramos a nuestros amigos, pero podemos incluir a Dios de muchas formas: mostrándonos agradecidos con todo, por todo y en todo momento, discutiendo las maravillas de la naturaleza, del clima o del ambiente, reconociéndolo en los logros de la humanidad, testificando de todo lo bueno que nos acontece día a día tanto a nosotros mismos, como a nuestros familiares y amigos, y un largo etcétera. Que por sobre todo esto, nuestros estudiantes hablen de desarmadores y martillos, me preocupa, por decir lo menos.
Lo que dice la Biblia
Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse (Santiago 1:19)
Santiago expresa lo anterior para evitar pecar. A eso se refiere con las palabras “Por esto…” Él sabía que muchas conversaciones terminan en discusiones agresivas que conducen luego a pleitos, ruptura de amistades e incluso divorcios.
Yo no se si 1,000 palabras por hora sea el estándar correcto, ni si usted y yo nos aproximamos a ese promedio, tampoco creo que valga la pena ponernos a contar las palabras la próxima vez que hablemos (ya me imagino observando mi contador de palabras y rechazando una pregunta con el argumento: “ni una más, ya llegué a mi límite de palabras y estoy tratando de bajar mi promedio”), pero lo que sí se es de la importancia de escuchar. Primero, respetamos a nuestro interlocutor, segundo, lo entendemos mejor y tercero, seguramente ganamos su afecto en lugar de arriesgarnos a una discusión inútil.
En lo que refiere a charla, hombres y mujeres se encuentran en igualdad de condiciones, según un estudio publicado en la revista Science … Investigadores que analizaron los hábitos conversacionales de casi 400 estudiantes estadounidenses y mexicanos, descubrieron que ambos sexos hablan en un ritmo similar, aunque difieren en los temas… "El extendido y altamente publicitado estereotipo sobre la locuacidad femenina y la reticencia masculina es infundada", aseguró Mathias Mehl, un profesor asistente de psicología en la Universidad de Arizona y principal autor del estudio… Los investigadores analizaron el audio y calcularon cuántas palabras pronunció cada participante en un total de 17 horas. Los resultados mostraron que mientras las muchachas pronunciaron un promedio de 16 mil 215 palabras, ellos no estuvieron tan alejados, en términos estadísticos, con 15 mil 669… Sin embargo, las mujeres mostraron una tendencia a hablar más sobre personas, mientras que los hombres sobre sus herramientas o autos… (reforma.com)
Comentario
Realmente no me sorprende tanto (aunque si me hubieran incluido en la medición, creo que les hubiera distorsionado los resultados) porque tanto hombres como mujeres tienen la necesidad de comunicarse. Donde creo que los investigadores tendrían un momento difícil es si trataran de medir quién escucha más. No dudo que se pueda desarrollar un mecanismo para detectar los sonidos que llegan al oído, pero eso no es garantía de escuchar y por supuesto mucho menos de entender. Como dijo Jesús: “…oyendo no oyen ni entienden.”
Y quizás ese es el problema de nuestra generación: hablamos demasiado y escuchamos poco. ¿Ha notado que en muchas reuniones nos peleamos por el uso de la palabra? ¿Y que existen conflictos por las interrupciones? Sin mencionar siquiera cómo nos encendemos cuando discutimos de política, religión o deportes. Cuando tomamos partido hacemos lo imposible por defender nuestro punto de vista y nos molestamos si nuestros argumentos no son apreciados, reconocidos y agradecidos.
De hecho, cuando hablamos demasiado y escuchamos poco, estamos enfatizando categóricamente que nuestras ideas son mucho más importantes que las de los demás. ¿Ha pensado en ello alguna vez? En otras palabras es como si dijéramos en forma audible: “No me interesa lo que tengas que decir, escucha atentamente lo que Yo te voy a decir y agradéceme que lo comparta contigo.”
En fin. Regresando a la noticia, un punto que me causa cierta tristeza, es el que se refiere a los tópicos de conversación: personas, herramientas, autos… ¿Y Dios? ¿A qué lugar relegamos a Dios en nuestras conversaciones? Y no sugiero que tengamos que discutir teología cada vez que encontramos a nuestros amigos, pero podemos incluir a Dios de muchas formas: mostrándonos agradecidos con todo, por todo y en todo momento, discutiendo las maravillas de la naturaleza, del clima o del ambiente, reconociéndolo en los logros de la humanidad, testificando de todo lo bueno que nos acontece día a día tanto a nosotros mismos, como a nuestros familiares y amigos, y un largo etcétera. Que por sobre todo esto, nuestros estudiantes hablen de desarmadores y martillos, me preocupa, por decir lo menos.
Lo que dice la Biblia
Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse (Santiago 1:19)
Santiago expresa lo anterior para evitar pecar. A eso se refiere con las palabras “Por esto…” Él sabía que muchas conversaciones terminan en discusiones agresivas que conducen luego a pleitos, ruptura de amistades e incluso divorcios.
Yo no se si 1,000 palabras por hora sea el estándar correcto, ni si usted y yo nos aproximamos a ese promedio, tampoco creo que valga la pena ponernos a contar las palabras la próxima vez que hablemos (ya me imagino observando mi contador de palabras y rechazando una pregunta con el argumento: “ni una más, ya llegué a mi límite de palabras y estoy tratando de bajar mi promedio”), pero lo que sí se es de la importancia de escuchar. Primero, respetamos a nuestro interlocutor, segundo, lo entendemos mejor y tercero, seguramente ganamos su afecto en lugar de arriesgarnos a una discusión inútil.
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