jueves, noviembre 30, 2006

De Cocodrilos

La Noticia
Esta noticia acaba de aparecer en cnn.com

Policías de la Florida saltaron a un pantano y jalaron a un hombre desnudo de las fauces de un cocodrilo… El hombre perdió su brazo izquierdo, tiene el brazo derecho roto y heridas fuertes en su pierna izquierda… Fue hospitalizado en condición crítica… Cuatro oficiales se sumergieron hasta la cintura en el pantano, lucharon para liberar al hombre y lo jalaron por 15 metros a la orilla para esperar a la ambulancia… El director de la policía dijo que la víctima era un hombre de 45 años… “Él admitió que había estado fumando cocaína. Aún así es una vida humana. Nuestros oficiales no hacen preguntas, ellos responden y salvan vidas.” (Fuente cnn.com)

Antes de comentarla, recuerdo una noticia de hace tiempo también sobre un cocodrilo, proveniente de Australia:

Con un acertado golpe de puño en la trompa, una australiana logró que un cocodrilo soltara a su sobrino y huyera. El reptil, de tres metros de largo, ya había agarrado a Manuel Pascoe, de 19 años, de una pierna y lo quería arrastrar hacia el agua cuando Margaret Rinbuma, de 53 años, intervino. El hecho ocurrió en un río del norte de Australia. Tras el ataque, el joven se recupera ahora en un hospital. Pascoe había salido a cazar patos. El diario “Northern Territory News” cita a la valiente tía diciendo: “Le golpeé con el puño en la trompa y pedí ayuda en nombre de Jesús. Entonces lo soltó”. (Fuente: Agencia Australiana de Noticias AAP)

Habrán notado que lo similar es el ataque del cocodrilo. La diferencia el método y el resultado. Pregunta: si nos tocara ser testigos presenciales de un ataque similar, ¿qué método usaríamos? ¿El de los cuatro oficiales de policía americanos (llamémosle el método 1)? ¿El de la tía de 53 años (llamémosle el método 2)?

Tengo la tentación de pensar que la respuesta dependería de nuestra fuerza física, si tuviéramos suficiente músculo, usaríamos el método 1: ¡jalar aunque se rompa! En ausencia de fuerza suficiente, usaríamos el método 2: ¡orar y confiar! Si bien, me gustaría presumir que yo sería usuario del método 2 por mi fe, la verdad (y estoy reuniendo mucha humildad para confesarlo) lo sería por mi falta de fuerza. Seamos sinceros, humanamente nos avergüenza declarar debilidad física. Las películas se han encargado de mostrarnos que los héroes son fortachones con músculos más fuertes que el metal, o que saben pelear, o que son más listos que el enemigo, pero ¿con más capacidad para la oración? Supongo que no sería una película taquillera.

Una segunda pregunta, si fuéramos, en vez de testigos, la víctima, ¿qué método preferiríamos usara quien nos fuera a rescatar? El método 1 dejó a la víctima sin un brazo y en condición crítica. El método 2 dejó a la víctima ilesa, con un buen susto y sin ganas de probar nunca más el pato asado.

¿Qué tan claro está? El método 1 utiliza la fuerza humana, las capacidades humanas, limitadas ante la fuerza de la naturaleza. El método 2 utiliza la fuerza de Dios, ilimitada.

No me malinterprete. No estoy criticando a los policías, ellos hicieron lo que pudieron. Estoy pregonando que la fe en Jesús es más poderosa y capaz de forjar milagros. Hagamos lo humanamente posible en las situaciones críticas, pero también, y no como último recurso, sino primero, volvamos los ojos a Jesús.

El Versículo
Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. (2 Corintios 12:9)

Pablo sabía que en su debilidad física, era fuerte. Esta es una paradoja para la comprensión natural, pero nuestro Dios no nos pide razonamientos lógicos, sino fe en que Él se encuentra en control.

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