lunes, abril 04, 2011

Manifestaciones en Medio Oriente y Sismo en Japón

Las Noticias:
Orgullosos de su sociedad secular, la mayoría de los japoneses no son religiosos en la forma en que los americanos lo son. Ellos no tienden a identificarse con una sola tradición o estudiar textos religiosos… “El japonés promedio no se convierte conscientemente al budismo sino hasta que hay un funeral,” dice Brian Bocking, un experto en religiones japonesas… Cuando hay un funeral, sin embargo, la participación religiosa tiende a ser muy intensa… “Un gran número de japoneses creen que lo que ellos hacen por sus ancestros después de muertos, es importante”… “Existe una creencia difundida en la presencia de los espíritus de los ancestros”… (cnn.com) Yemen es escenario de enfrentamientos aislados en todo el país, en los cuales murieron tres soldados, mientras las fuerzas del Ejército intentaban contener a los manifestantes, quienes demandan la renuncia del Presidente, Ali Abdulá Salé… El empobrecido Estado de la Península Arábiga ha vivido semanas de protestas que han minado la autoridad de Salé, luego de 32 años en el poder. Tanto los opositores como los seguidores del Gobierno parecen estar recurriendo cada vez más a la violencia… Desde el sábado, siete manifestantes y tres soldados murieron en choques, llevando el número de muertos por el conflicto a 30 personas… (reforma.com)

Comentario:
Dos eventos relevantes que apuntan en una misma dirección: Dios llamando a la humanidad. Por un lado tenemos al país japonés que es muy pragmático, poco religioso, que se prepara cada año para esperar eventos de magnitud catastrófica, confiando en que la tecnología y la economía juntas son suficientes para evitar las consecuencias de los fenómenos naturales. Por el otro tenemos a varios países musulmanes que han comenzado a rebelarse ante gobiernos autoritarios y anti-democráticos. Una rebelión poco característica entre miembros de una religión que en su mismo nombre (Islam deriva del verbo árabe aslama, que significa literalmente “aceptar, rendirse o someterse”) reflejan sumisión. Dios llama la atención de las personas de la forma en que considera van a sentirse impactados. En Japón, por ejemplo, hay un Primer Ministro prácticamente cada año, muchos de ellos renunciando por cualquier escándalo menor, por lo que una rebelión en contra de uno de ellos, simplemente no atrae la atención del ciudadano común. En cambio un terremoto, con tsunami adjunto, capaz de dañar instalaciones especialmente diseñadas para resistir desastres naturales, los invita a reflexionar en un poder más allá del humano. En otras palabras, si no entendemos por las buenas, nos toca enfrentar llamadas especiales de atención de Dios.

“El estruendo llega hasta los confines de la tierra, porque el Señor litiga contra las naciones; enjuicia a todos los mortales, y pasa por la espada a los malvados”, afirma el Señor (Jeremías 25:31). Considerando lo anterior, que Dios está llamando la atención de todas las culturas, aún las que le han tenido en el olvido por mucho tiempo, ¿el pueblo de Dios está preparado para mandar gente que esparza las buenas noticias del evangelio? Dios está tocando la puerta en dos culturas, ¿quién les va a explicar la naturaleza de Dios? ¿Quién va a aclarar que la muerte terrenal no es el fin último ni tiene porque ser una tragedia irremediable? Más bien, sean ustedes santos en todo lo que hagan, como también es santo quien los llamó; pues está escrito: “Sean santos, porque yo soy santo” (1Pe 1:15-16).

Ahora bien, no es una misión para un selecto grupo de personas, sino para todo el pueblo de Dios. ¿Estamos listos? La primera condición es que necesitamos estar en santidad. Tanto para tener la capacidad de lograr una misión complicada, como para ser representantes creíbles de un Dios santo. Y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. (Efesios 4:23-24)

La santidad es un proceso, no un evento automático luego de una noche de oración. Necesitamos una y otra vez buscar a Dios y pedirle que nos hable. Como dice Efesios, renovar nuestra mente, comportarnos como una persona que trata de agradar a Dios, leer y escudriñar su Palabra y por supuesto, estar atentos a fin de escuchar su voz. Para conseguir esto último, el estar atentos, debemos primero bloquear las distracciones. El mundo de hoy nos bombardea con actividades, información, problemas y un sin fin de distractores que complican la dedicación de un tiempo diario para buscar a Dios. Quizás no podamos eliminarlas, pero al menos podemos evitar que nos atrapen. No está en nuestras manos acabar con la Internet, pero sí lo está el cambiar tiempo de facebook por tiempo con la Palabra. No olvidemos la parábola de Lucas 8: Otra parte cayó entre espinos que, al crecer junto con la semilla, la ahogaron (Lucas 8:7).

Lo que dice la Biblia: Mas el mismo Dios y Padre nuestro, y nuestro Señor Jesucristo, dirija nuestro camino a vosotros. Y el Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todos, como también lo hacemos nosotros para con vosotros, para que sean afirmados vuestros corazones, irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro Padre, en la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos (1 Tesalonisences 3:11-13).

La cita relaciona el amor (sin el cual somos incapaces de sentir compasión por la gente, los pueblos, otras culturas) con la santidad (sin la cual somos incapaces de compartir de Dios) con los tiempos finales (por lo que debemos estar atentos y sensibles a los eventos actuales).

¿Estamos listos para decir como Isaías (6:8) “Aquí estoy. ¡Envíame a mí!”?

No hay comentarios.: