miércoles, julio 02, 2014

Bajar de la Cruz

Lo que dice la Biblia:
¡Baja de la cruz y sálvate a ti mismo! (Marcos 15:30)

Quizás recuerde el contexto. Jesús había sido crucificado y mientras agonizaba, la gente al pasar se mofaba de él: “Y los que pasaban le injuriaban, meneando la cabeza y diciendo: ¡Bah! Tú que derribas el templo de Dios, y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo, y desciende de la cruz.” (Marcos 15:29-30). De hecho, hubiera podido hacerlo, como hijo de Dios tenía poder para eso y más, pero… ¡qué bueno que no lo hizo!

Gracias a que se quedó en la cruz, nosotros pudimos tener esperanza. Esa cruz fue la redención de “nuestros” pecados. Muchos se refieren a esto como la última tentación. El diablo ya había tentado a Jesús para que se separara de Dios y este era su último esfuerzo para que Jesús abandonara el plan redentor. Jesús se quedó en la cruz y la vida eterna estuvo al alcance de todos.

Hay una reflexión adicional. También es una frase que se nos presenta en la vida diaria. ¡Baja de la cruz…! Es un grito de la gente a nuestro alrededor que no tiene conciencia de su poder. ¡Baja de la cruz… y toma el placer en tus manos, o disfruta de la vida sin importarte el pecado! En pocas palabras el mundo nos dice: ¡Sálvate de esa religiosidad, de esa vida cerrada al placer! Compañeros se burlan por no aceptar emborracharnos, cometer adulterio, no mentir, pagar impuestos, etc..., como si la diversión estuviera correlacionada estrechamente al nivel del pecado. Ciertamente no lo dicen con esas letras, pero la implicación es clara: ¡Baja de la cruz y escapa de esa vida opaca!


Pero esa cruz sirvió para dejar nuestros pecados. Así como Jesús resistió las burlas y se tragó el orgullo de demostrar su poder, así nosotros debemos resistir la tentación de bajar de esa cruz. El poder es de Dios, la voluntad es propia: ¡Quedémonos en la cruz!

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