viernes, octubre 30, 2009

Liquidación de Luz y Fuerza del Centro

La Noticia:
El gobierno federal publicó el decreto por el que se extingue el organismo descentralizado Luz y Fuerza del Centro (LFC)… El documento asentó que LFC no ha cesado de recibir transferencias presupuestarias que lejos de disminuir se han visto incrementadas en los últimos años… También se señaló que de 2001 a 2008 esas transferencias se incrementaron en más de 200%... Además se advirtió que los costos de LFC casi "duplican a sus ingresos por ventas"… Al destacar estas pérdidas y de otros asuntos relativos con la poca eficiencia de LFC, el gobierno mexicano indicó que "la comprobada ineficacia operativa y financiera permite llegar a la conclusión de que, siguiendo el principio de ejercicio eficiente del gasto público, LFC debe extinguirse… (eleconomista.com.mx)

Comentario:
En un decreto presidencial, un buen día, perdieron 44,000 trabajadores su empleo. Ciertamente en la economía actual, luego (¿o aún?) de una crisis financiera mundial, que una empresa cierre y/o despida trabajadores se volvió una noticia común. Lo que no es tan común, es el número de trabajadores que quedaron sin trabajo al cerrar LFC. Lo que nos lleva a reflexionar acerca del tema del trabajo.

(Autor: Búscame una frase relativa al trabajo de alguien famoso)
(Editor: ¿Me estás dando más trabajo?)
(Autor: No te quejes que hay más de 44,000 personas buscando empleo)
(Editor: Me vas a matar de la preocupación)
(Autor: ¡Claro! Ya me acordé de una. Ya no te preocupes: "La razón por la que la preocupación mata más que el trabajo, es porque es más gente la que se preocupa que la que trabaja.")
(Editor: La estás inventando)
(Autor: No. Es de alguien famoso, pero no me acuerdo. Busca al autor en Google)
(Editor: ¿Me estás dando trabajo?)
(Autor: ¡Aghh!)

El trabajo es un mandato, así como el descanso. Algunas personas visualizan el trabajo como una maldición introducida en el mundo a causa del pecado. No es así. Adán fue colocado en el huerto del Edén para que lo cultivara (trabajara en él) y lo cuidara (Génesis 2:15). Luego que Adán y Eva pecaron, Dios dispuso que el trabajo se volviera penoso (Génesis 3:17). Pero trabajar era parte del plan de Dios para el hombre. No lo desvirtuemos.

Más adelante en Éxodo 20:9-10 se declara: Trabaja seis días, y haz en ellos todo lo que tengas que hacer, pero el día séptimo será un día de reposo para honrar al Señor tu Dios. No hagas en ese día ningún trabajo, ni tampoco tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tus animales, ni tampoco los extranjeros que vivan en tus ciudades.

El trabajo aún es parte del plan de Dios para nosotros, a pesar de que el pecado lo haya vuelto menos agradable. La meta, entonces, no debería ser eliminar el trabajo, sino el pecado. Hay varias partes en la Biblia donde se condena la holganza y se enaltece la diligencia:

¡Anda, perezoso, fíjate en la hormiga! ¡Fíjate en lo que hace, y adquiere sabiduría! (Pro 6:6).
La pereza conduce al sueño profundo; el holgazán pasará hambre (Pro 19:15).
Porque incluso cuando estábamos con vosotros, os ordenamos: “Él que no quiera trabajar, que tampoco coma.» Nos hemos enterado de que entre vosotros hay algunos que andan haciendo el vago, sin trabajar en nada, y que sólo se ocupan de lo que no les importa. A tales personas les ordenamos y exhortamos en el Señor Jesucristo que tranquilamente se pongan a trabajar para ganarse la vida. (2 Tes 3:10-12).

Ahora bien, un trabajador o empleado debe poner el máximo empeño en su trabajo, no buscando sólo quedar bien cuando es observado, sino en todo momento. De hecho, debemos hacer las cosas como si el que nos observara en todo momento fuera Cristo. Esta importante regla, que parecen haber roto los empleados de LFC, o al menos los indicadores de eficiencia señalan en esa dirección, es clave para ser apreciado por el jefe inmediato y eventualmente por el director general.

El trabajador debe lealtad a su patrón, no por la buena actitud o condescendencia de este, sino por haber sido el instrumento por el cual se obtuvo el empleo. Quizás es terrible la noticia de que una empresa cierra y deja en la calle a miles, pero la eficiencia del trabajador es clave para mantener la fuente de empleo. Si todos los empleados de LFC hubieran puesto empeño, hubieran sido leales y eficientes, LFC seguramente estaría exportando electricidad en lugar de absorber subsidio tras subsidio.

Otro aspecto a considerar en relación al trabajo, es que algunos desean escalar posiciones, pensando que las promociones traen salarios más altos, poder y disminución de carga laboral. No es condenable la jerarquización por sí misma. Sin embargo todo trabajo requiere un proceso, comenzar desde abajo, construir experiencia e ir ascendiendo. Cuando se es fiel como trabajador de base, se puede y es válido, llegar a la gerencia o dirección. Así lo menciona Mateo 25:21: Su señor le respondió: “¡Hiciste bien, siervo bueno y fiel! En lo poco has sido fiel; te pondré a cargo de mucho más. ¡Ven a compartir la felicidad de tu señor!” Lo que no es tan válido es ascender por causa de nepotismo, corrupción (compra de plazas) y maniobras políticas. Quien por tales métodos llega a puestos de poder y responsabilidad, daña a cualquier empresa que lo permita.

Por supuesto, no todos los trabajadores que fueron o están siendo liquidados eran ineficientes, holgazanes o corruptos. Como en todas partes, existen muchos trabajadores eficientes que pagarán por culpa de compañeros que abusaron y que orillaron a tomar una decisión drástica. Pero no nos debemos preocupar mucho por ellos. Sin duda ellos serán apreciados en cualquier otro sitio y no tardarán en ser contratados.

Lo que dice la Biblia:
Lo que ganes con tus manos, eso comerás; gozarás de dicha y prosperidad (Sal 128:2).

1 comentario:

Francisco dijo...

Hola, solo para agradecer el análisis tan acertado de la escritura que hace, acabo de conocer este blog, y la verdad a sido de mucha bendición. Que Dios le bendiga y le guarde…