Lo que dice la Biblia:
El corazón me dice: "¡Busca su rostro!" Y yo, Señor, tu rostro busco (Salmos 27:8).
El verdadero cristiano no es aquel que realiza rituales sofisticados cada domingo, sino el que busca una relación con Dios. Seamos claros. No estamos diciendo que debemos dejar de congregarnos los domingos, o dejar de cantar alabanzas, o dejar de celebrar la Cena del Señor cada mes. Se trata de entender que todo esto se hace como motivación, recordatorio o inspiración para… ¡Buscar Su Rostro! El versículo de Salmos 27:8 indica que una fuerza interna, el corazón, nos conmina a buscar al Señor. El corazón puede haber sido inspirado por testimonios de la iglesia, por oraciones de los hermanos, por alabanzas llenas de emoción, por predicaciones del pastor, etc., todo eso está bien, pero la clave es que radica dentro de nosotros mismos la misión fundamental e individual de buscar Su rostro.
A veces perdemos inercia y la rutina nos hace ignorar ese llamado del corazón. Si eso nos llega a pasar, hagamos un esfuerzo por recordar nuestro primer amor. Ese tiempo cuando en medio de nuestros problemas por fin comprendimos que Jesús nos estaba llamando. Ese tiempo en que ansiábamos que llegara el domingo para aprender más de Dios y compartir con los hermanos esa nueva realidad. Ese tiempo en que anhelábamos leer Su Palabra y el tiempo de oración era dulce y reconfortante.
“Y yo, Señor, tu rostro busco,” debe ser una realidad nuevamente y de aquí en adelante. No malgastemos nuestro tiempo y esfuerzo en alcanzar metas intrascendentes. No cuando tenemos una gran misión a lograr enfrente de nosotros. Una misión que nos da vida plena mientras la buscamos y vida eterna cuando la logramos: ¡Buscar Su Rostro!
"Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones."
Jeremías 1:5
domingo, marzo 09, 2014
jueves, febrero 13, 2014
Alguien Está Orando por Mí
Lo
que dice la Biblia:
¿Quién
acusará a los que Dios ha escogido? Dios es el que justifica. ¿Quién
condenará? Cristo Jesús es el que murió,
e incluso resucitó, y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros
(Romanos 8:33-34).
En la Biblia hay versículos de todo
tipo: interesantes, asombrosos, retadores, inspiradores, etc. Sin embargo las
palabras fallan para poder describir qué tipo de versículos son Romanos
8:33-34. Qué pensamiento tan poderoso saber que el propio Jesús está… ¡orando
por nosotros!
De por sí ya es reconfortante saber que
ofrendó su vida por nuestra redención. Estábamos condenados y él nos rescató.
Pero la historia no acaba ahí. Él resucitó, ascendió al cielo y está a la
derecha de Dios. Y no está como conquistador, disfrutando su triunfo sobre
Satanás, o como gobernante de nuestros días dictando órdenes. Está a la derecha
de Dios, intercediendo por nosotros.
¿Ha orado por alguien? ¿Se ha alegrado
cuando alguien le dice que está orando por Usted? ¿Verdad que es reconfortante
saber que alguien está de rodillas por nosotros? Cuánto más si ese alguien es
Jesús. Como dice el versículo: “Dios es el que justifica. ¿Quién condenará?”
Saber que Jesús mismo está orando por
nosotros nos debe motivar a orar por los demás. Siempre hay alguien que está en
necesidad, en dudas, urgido de atención. Intercedamos por ellos siguiendo el
ejemplo de Jesús. Como dice Santiago 5:16: “La oración del justo es poderosa y
eficaz”.
miércoles, febrero 12, 2014
Despertar del Sueño
Lo que dice la
Biblia:
Hagan todo esto
estando conscientes del tiempo en que vivimos. Ya es hora de que despierten del
sueño, pues nuestra salvación está ahora más cerca que cuando inicialmente
creímos
(Romanos 13:11).
Washington
Irving publicó en 1819 una novela corta que pronto se hizo famosa: Rip Van
Winkle. Es la historia de un personaje, cuyo nombre es el título de la novela,
que durmió, nada menos que durante… 20 años. Tomó un licor extraño en un claro
de un bosque y despertó 20 años después con una larguísima barba. Dos cosas
destacan en la novela: Rip Van Winkle era flojo por naturaleza y estaba
escapando del trabajo diario de la casa cuando se quedó dormido. Segundo,
cuando se acostó los Estados Unidos estaban bajo el reinado de Jorge III de
Inglaterra y cuando despertó el país tenía como presidente a George Washington,
así que Rip Van Winkle durmió mientras una revolución se llevaba a cabo.
Reflexionemos
sobre esto por un momento considerando a los cristianos del día de hoy. ¿No nos
estaremos perdiendo de la acción? Jesús viene y los cristianos tienen que
empuñar las armas de la revolución espiritual. Cualquiera diría que Pablo,
autor de la Epístola a los Romanos, escribió el versículo teniendo en mente a
los Rip Van Winkle del mundo cristiano. “Ya es hora de que despierten del
sueño…” parece ser no solamente un buen consejo para un dormilón, sino incluso
un llamado a la batalla.
¿Qué
estamos haciendo por el Reino? Esperemos que la respuesta no sea: ¡Dormir! Pero
si lo es, no se avergüence, simplemente tómese un cafecito (para despertar
bien) y prepárese para enrolarse en el ejército de Jesús. Busque a su líder
espiritual para ver en qué área de la batalla pueden ser útiles sus talentos.
¡Una revolución está en marcha y no podemos quedarnos dormidos!
Etiquetas:
cristianos,
revolución,
sueño
Pueblo de Dios
Lo que dice la Biblia:
Ustedes antes ni siquiera eran
pueblo, pero ahora son pueblo de Dios; antes no habían recibido misericordia,
pero ahora ya la han recibido
(1 Pedro 2:10).
A
veces olvidamos que fuera de Dios no hay esperanza. Así como la gente que
viajaba con Moisés de repente renegaba y añoraba los tiempos de esclavitud en
Egipto, hay quien olvida el grandísimo honor se ser parte del Pueblo de Dios.
Al aceptar a Cristo, no solo Dios nos prometió vida eterna sin merecerlo (la más
grande de las misericordias), sino que nos adoptó como miembros de Su Pueblo.
¿Qué
significa ser miembros del Pueblo de Dios? Es disfrutar ser conciudadanos de
gente redimida, libre de sus pecados del pasado, optimista por el porvenir. Es
tener una membresía en un club libre de preocupaciones, sabedores que alguien
se ocupará en rescatarnos si nos metemos en problemas. Es poseer una familia
que comparte nuestras creencias y nos entiende. Es el haber sido adoptados por
el mejor padre al que se puede aspirar: Dios.
Así
que dejemos de añorar esos tiempos en que el alcohol era el centro del
entretenimiento, en que la promiscuidad sexual parecía atractiva, en que la
mentira y el engaño eran algo ingenioso y disfrutemos nuestra nueva vida como
ciudadanos del Pueblo de Dios. Demos gracias por pertenecer a él y exploremos
sus beneficios, comenzando por leer el Manual del Ciudadano: La Biblia. Si aún
no tiene su pasaporte, ¿qué espera para obtenerlo? Es gratis. Si ya lo tiene…
¡Goce y disfrute el pertenecer al pueblo con las mejores expectativas de vida:
el Pueblo de Dios!
Etiquetas:
familia,
pueblo de Dios,
vida eterna
lunes, febrero 10, 2014
Insignificancia
Lo
que dice la Biblia:
Pero,
Señor objetó Gedeón, ¿cómo voy a salvar a Israel? Mi clan es el más débil de la
tribu de Manasés, y yo soy el más insignificante de mi familia
(Jueces 6:15).
A veces sentimos que no tenemos la
estatura de los grandes líderes y por lo tanto no podemos hacer mucho por la
iglesia de Dios. ¿Cómo testificar al vecino, al compañero de trabajo, al amigo,
a la propia familia… si “yo soy el más insignificante de mi familia”? Cierto
que Gedeón fue el autor de esta frase, pero se nos olvida seguir leyendo.
La verdad es que Dios estaba llamando a
un héroe improbable en Gedeón. Simplemente no parecía tener pasta de líder, sino
que era una persona sencilla quizás como cualquiera de nosotros. Pero Dios le
dijo: “Tú derrotarás a los madianitas como si fueran un solo hombre, porque
yo estaré contigo” (Jueces 6:16). Esa es la parte importante. No quiénes somos,
sino quién es Él. Cuando se juntaron 32,000 israelitas para la batalla, Dios
redujo el ejército a un nada impresionante número de 300. Quería dejar en claro
que la batalla la ganaría Él, no Gedeón.
¿Qué tenía que hacer Gedeón? ¡Ir a la batalla por fe, con las
probabilidades en contra! Es una hermosa lección para nuestras vidas. Cuando
sintamos que las circunstancias nos agobian, que no podremos sacar adelante ese
trabajo, esa misión, ese proyecto, debemos recordar que Dios dijo: “Yo estaré
contigo.”
domingo, febrero 09, 2014
Sin Deudas
Lo que dice la Biblia:
Paguen a cada uno lo que le corresponda: si deben impuestos, paguen los impuestos; si deben contribuciones, paguen las contribuciones; al que deban respeto, muéstrenle respeto; al que deban honor, ríndanle honor. No tengan deudas pendientes con nadie, a no ser la de amarse unos a otros. De hecho, quien ama al prójimo ha cumplido la ley (Romanos 13:7-8).
Es sorprendente observar a una gran cantidad de cristianos sofocados por las deudas. Hay quienes tienen un saldo tan grande en las tarjetas de crédito, que mes a mes tienen que pagar la cantidad mínima lo cual genera intereses tan grandes que se vuelven una pesada carga. Hay quienes han pedido prestado, y continúan haciéndolo, a amigos, familiares y vecinos, con la consecuencia de que luego los evitan porque no tienen para pagarles. Amistades se pierden, familiares se alejan y las deudas siguen ahí. Hay quienes incluso han decidido dejar de pagar, sufriendo amenazas de embargo por parte de despachos de abogados en busca de la cobranza.
Cristo dijo que seríamos libres. El problema es que a veces nos falta sabiduría para poder vivir con nuestros limitados medios y el entorno nos convence de cambiar la modesta televisión por una pantalla de gran tamaño, el auto compacto por un último modelo, el departamento austero por una casa amplia, la ropa de la tienda de descuento por la de las boutiques de Tucson, etc. Aunque los bancos ofrecen crédito fácil y los comercios abonos pequeños, las deudas que contraemos se vuelven difíciles y grandes.
“No tengan deudas pendientes con nadie…” dice el versículo. La tarjeta de crédito sólo se debe usar si el saldo total puede ser cubierto a final del mes, de otra forma, debe estar escondida. Oremos porque los hermanos entiendan que las facilidades modernas para acceder al crédito no son sustituto de la Palabra. Porque nuestros empleos o negocios sean capaces de proveernos para cubrir cualquier deuda antes contraída y que seamos capaces de contentarnos con lo que nuestros ingresos permitan adquirir sin deudas.
Paguen a cada uno lo que le corresponda: si deben impuestos, paguen los impuestos; si deben contribuciones, paguen las contribuciones; al que deban respeto, muéstrenle respeto; al que deban honor, ríndanle honor. No tengan deudas pendientes con nadie, a no ser la de amarse unos a otros. De hecho, quien ama al prójimo ha cumplido la ley (Romanos 13:7-8).
Es sorprendente observar a una gran cantidad de cristianos sofocados por las deudas. Hay quienes tienen un saldo tan grande en las tarjetas de crédito, que mes a mes tienen que pagar la cantidad mínima lo cual genera intereses tan grandes que se vuelven una pesada carga. Hay quienes han pedido prestado, y continúan haciéndolo, a amigos, familiares y vecinos, con la consecuencia de que luego los evitan porque no tienen para pagarles. Amistades se pierden, familiares se alejan y las deudas siguen ahí. Hay quienes incluso han decidido dejar de pagar, sufriendo amenazas de embargo por parte de despachos de abogados en busca de la cobranza.
Cristo dijo que seríamos libres. El problema es que a veces nos falta sabiduría para poder vivir con nuestros limitados medios y el entorno nos convence de cambiar la modesta televisión por una pantalla de gran tamaño, el auto compacto por un último modelo, el departamento austero por una casa amplia, la ropa de la tienda de descuento por la de las boutiques de Tucson, etc. Aunque los bancos ofrecen crédito fácil y los comercios abonos pequeños, las deudas que contraemos se vuelven difíciles y grandes.
“No tengan deudas pendientes con nadie…” dice el versículo. La tarjeta de crédito sólo se debe usar si el saldo total puede ser cubierto a final del mes, de otra forma, debe estar escondida. Oremos porque los hermanos entiendan que las facilidades modernas para acceder al crédito no son sustituto de la Palabra. Porque nuestros empleos o negocios sean capaces de proveernos para cubrir cualquier deuda antes contraída y que seamos capaces de contentarnos con lo que nuestros ingresos permitan adquirir sin deudas.
sábado, febrero 08, 2014
La Fe de Noé
Lo que dice la Biblia:
Por la fe Noé, advertido sobre cosas que aún no se veían, con temor reverente construyó un arca para salvar a su familia. Por esa fe condenó al mundo y llegó a ser heredero de la justicia que viene por la fe (Hebreos 11:7).
Muchas veces consideramos el relato del Arca de Noé como una historia para niños. Y está bien que los niños se maravillen del evento, pero es incorrecto que como adultos dejemos de reflexionar sobre algunos aspectos de la historia. Por ejemplo, el arca puede verse como un tipo de Cristo. Abordar el arca, implicaba salvarse del diluvio, pero la gente prefirió burlarse de su construcción en lugar de buscar cómo podría ser parte del pasaje.
Hoy en día, no vemos a un aprendiz de carpintero montar tabla sobre tabla de un bote gigante en tierra firme, sin embargo observamos a pastores, ministros, maestros de la Palabra, construyendo con esfuerzo la Iglesia de Dios y los menospreciamos, o nos abstenemos de buscar ayudarlos porque tenemos cosas más importantes que hacer. Simplemente no creemos que la venida de Cristo esté cerca.
Que no se repita la historia. En ese entonces, cuando la gente vio que comenzaba a llover, seguramente reconoció que Noé tenía razón, pero ya era demasiado tarde como para subirse al arca. Por fe, busquemos a Cristo ahora que tenemos tiempo. Y más aún, busquemos no solo ser parte de esa embarcación por la que vendrá Jesús, sino también apoyar al Noé de la localidad en su construcción.
Por la fe Noé, advertido sobre cosas que aún no se veían, con temor reverente construyó un arca para salvar a su familia. Por esa fe condenó al mundo y llegó a ser heredero de la justicia que viene por la fe (Hebreos 11:7).
Muchas veces consideramos el relato del Arca de Noé como una historia para niños. Y está bien que los niños se maravillen del evento, pero es incorrecto que como adultos dejemos de reflexionar sobre algunos aspectos de la historia. Por ejemplo, el arca puede verse como un tipo de Cristo. Abordar el arca, implicaba salvarse del diluvio, pero la gente prefirió burlarse de su construcción en lugar de buscar cómo podría ser parte del pasaje.
Hoy en día, no vemos a un aprendiz de carpintero montar tabla sobre tabla de un bote gigante en tierra firme, sin embargo observamos a pastores, ministros, maestros de la Palabra, construyendo con esfuerzo la Iglesia de Dios y los menospreciamos, o nos abstenemos de buscar ayudarlos porque tenemos cosas más importantes que hacer. Simplemente no creemos que la venida de Cristo esté cerca.
Que no se repita la historia. En ese entonces, cuando la gente vio que comenzaba a llover, seguramente reconoció que Noé tenía razón, pero ya era demasiado tarde como para subirse al arca. Por fe, busquemos a Cristo ahora que tenemos tiempo. Y más aún, busquemos no solo ser parte de esa embarcación por la que vendrá Jesús, sino también apoyar al Noé de la localidad en su construcción.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)