miércoles, noviembre 19, 2008

Obama: El Primer Presidente de Color de los Estados Unidos

La Noticia:
Los números de la encuesta de salida National Election, basados en entrevistas con votantes muestran que Mr. Obama tuvo éxito en movilizar a sus simpatizantes clave… Mr. Obama ganó 95% del voto negro, comparado con solo 4% de McCain… Un grupo que Mr. McCain mantuvo fueron los cristianos evangélicos, quienes conforman aproximadamente una cuarta parte del electorado… Este grupo votó 3 a 1 por los Republicanos a pesar de los esfuerzos de Mr. Obama por alcanzar a los grupos religiosos… (news.bbc.co.uk)

Comentario:
Los blancos por mucho tiempo menospreciaron, no solo a los afroamericanos, sino a otros grupos étnicos como los nativo-americanos o los hispanos, sin embargo los tiempos cambian y si bien no se puede decir que el factor racial fue el que determinó el triunfo de Obama, tampoco puede descartarse como elemento clave. Algunos blancos votaron por él quizás sólo para demostrar que no existe racismo (aunque si así hubiera sido, eso probaría lo opuesto) y la votación de los afroamericanos fue abrumadora a favor de Obama. Obviamente no se pueden minimizar otros factores que afectaron adversamente a los Republicanos como la crisis financiera y la guerra en Irak, pero pocos dudan que el color fue importante.

En cualquier caso no deja de ser sorprendente, considerada la historia, que exista un hombre de color en la Presidencia del país más poderoso del mundo. Hace apenas 40 años Martin Luther King pronunciaba un discurso en que visualizaba la coexistencia de los hombres de color hombro a hombro con la mayoría blanca. Obama representa la destrucción definitiva del mito de la superioridad del hombre blanco.

Llegó Obama al poder en un tiempo en que Luther King hubiera probablemente alcanzado a presenciar de no haber sido asesinado. Pero, ¿estaría un verdadero creyente como Martín Luther King feliz de ver a Obama como presidente?

Recordemos que Obama ha mostrado predisposición a favorecer el aborto y el homosexualismo, entre otras tendencias liberales. Luther King era un hombre de color, pero también un ministro bautista. ¿Qué hubiera pesado más en su ánimo? ¿El color de la piel o sus principios religiosos?

El muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos (Daniel 2:21).

Debemos, por supuesto, entender que es Dios quien permite a los hombres llegar al poder. Obama está ahí porque Dios lo está permitiendo. ¿Por qué? Es difícil conjeturar los motivos de Dios, pero quizás como una especie de retribución por la forma de vida del pueblo americano. Un pueblo que tiene a Dios en su moneda, pero que ya ha impedido las oraciones en las escuelas. Un pueblo que jura sobre la Biblia, pero que ya permitió que se jure también sobre el Corán. Un pueblo con grandes predicadores y misioneros, pero que ya se ha abierto a prácticas esotéricas y otras prácticas paganas. En pocas palabras, Dios está permitiendo que llegue un presidente acorde a su estilo actual de vida, acorde a lo que hoy pide la mayoría de la gente.

¿Quiénes votaron por Obama? ¿Quiénes lo pidieron como gobernante? El 54% de los católicos, el 45% de los protestantes (luteranos, anglicanos, calvinistas) y el 24% de los cristianos evangélicos.

Lo que dice la Biblia:
Y le dijeron: He aquí tú has envejecido, y tus hijos no andan en tus caminos; por tanto, constitúyenos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones. Pero no agradó a Samuel esta palabra que dijeron: Danos un rey que nos juzgue. Y Samuel oró a Dios. Y dijo Dios a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que te digan; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos (1Samuel 8:5-7).

La buena noticia es que Dios puede tocar el corazón de Obama para hacer lo bueno. La Biblia tiene varios ejemplos de gobernantes que estaban apartados de Dios, pero en un momento clave escucharon su mensaje y cambiaron su actitud: El Rey de Babilonia Nabucodonosor (Daniel 2:46-47), El Rey de Persia Ciro (2 Crónicas 36:23), el Rey de Nínive (Jonás 3:5-9)… Si ellos escucharon la Palabra de Dios, todo gobernante podría hacerlo.

Obama se proclamó como líder del cambio, oremos porque los cambios se den en la dirección donde reside el verdadero bienestar del pueblo.

jueves, noviembre 13, 2008

Ahorro

Un centavo ahorrado es un centavo ganado,
Benjamín Franklin

Pocos pueden negar la gran verdad encerrada en esta frase de Benjamín Franklin, pero quizá muchos prefieran ignorarla, no escucharla o descartarla con argumentos del tipo: “Un centavo no me hará ni más pobre ni más rico,” “Franklin no tenía mis gastos,” “Sus hijos no comían como los míos,” etc. Antes, de que se autosugestione que no puede ahorrar, revisemos la definición.

Según el diccionario de la Real Academia Española, ahorro es…
1) Guardar dinero como previsión para necesidades futuras.
2) Evitar un gasto o consumo mayor.
3) Dar libertad al esclavo o prisionero.

Y en contraste, despilfarro es…
1. Gasto excesivo y superfluo.

Estamos manteniendo una acepción que se antoja anticuada para quien lee el diccionario, pero que enfatiza enormemente las características del ahorro: Dar libertad al esclavo o prisionero. Se podría argumentar que ese significado es obsoleto y sin aplicación hoy en día, pero reflexionemos otra vez. ¿No nos convertimos acaso en prisioneros de las deudas cuando gastamos más de lo debido? ¿No sudamos y nos estresamos cuando se acerca la fecha límite de pago de la tarjeta de crédito, de los almacenes, del banco? Hay quien espera para salir por la mañana hasta que el vecino se aleja para no encontrarse con él porque le debe dinero. Ciertamente es una forma de esclavitud de la que el ahorro podría liberarnos.

El ahorro se refiere entonces a la administración adecuada de los recursos, ganados con diligencia, cuidando lo que poseemos y gastando con mesura. Todo comienza con el trabajo, ya que sin ingresos, no existe nada que se pueda ahorrar (claro que si usted es de los que heredaron una fortuna y no necesita trabajar, salte este párrafo y continúe leyendo en el siguiente). Mira la hormiga, perezoso, observa sus caminos y sé sabio: Ella, sin tener capitán, gobernador ni señor, prepara en el verano su comida, recoge en el tiempo de la siega su sustento (Proverbios 6:6-8). El trabajo es una bendición y no una maldición como algunas personas, quizás tratando de parecer simpáticos, insisten. De hecho, se trabajaba en el paraíso. Mire lo que dice Génesis inmediatamente después de la creación del jardín del Edén y del hombre: Tomó, pues, Dios al hombre y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo cuidara (Génesis 2:15). Al salir del Edén cambiaron las condiciones y había que ganar el pan con el “sudor del rostro” (Génesis 3:19), pero lo malo no era el trabajo, sino el entorno que ya no era un jardín y que estaríamos en medio de personas alejadas de Dios. Cuidemos diligentemente nuestro trabajo.

Una vez ganado el pan con el sudor de la frente, debemos economizar con regularidad. El fin del ahorro no es acumular riquezas, sino preservar los recursos para fines prioritarios (comprar una casa, un auto, pagar la universidad de nuestros hijos), planeados o no (debemos tener dinero disponible en caso de una enfermedad, de una emergencia, etc.)

Y debemos gastar con mesura. Aquí conviene evaluar toda compra significativa, frenarse para no comprar por impulso (quizás lo más difícil, sobre todo cuando pasamos nuestros fines de semana en los centros comerciales en lugar de ir de día de campo) y estar conscientes del valor real de los productos para evitar sorpresas y/o abusos.

Ahorrar es difícil en estos tiempos en que prácticamente nos ruegan que aceptemos tarjetas de crédito bancarias y de diversos almacenes, en que existen cajeros automáticos en cada tienda, en que nos muestran catálogos nuestros vecinos, amigos y aún en los aviones, en que por TV sólo necesitamos marcar un número telefónico, o que por Internet sólo tenemos que dar un clic en el ratón. Si además, ahorrar no ofrece una recompensa inmediata como la ofrece la compra, de verdad que se requiere fe para no perder de vista las ventajas del ahorro. Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. (Hebreos 11:1) Y la fe es una de esas virtudes que escasean hoy en día.

Cuando vayamos de compras deberíamos tener presente la diferencia entre hambre y apetito. El hambre se satisface cuando comemos, el apetito no. Lo mismo ocurre cuando evaluamos comprar lo necesario y lo deseado. Cuando compramos lo que necesitamos, quedamos satisfechos, cuando compramos lo que deseamos, nuestros deseos se incrementan y se desea algo de mayor precio o calidad. ¿Podremos deslindar lo necesario de lo deseado?

Conviene entonces decidir qué vamos a comprar antes de ir de compras para evitar que nuestros deseos nos tiendan una trampa. Debemos evitar a toda costa comprar por impulso y sobre todo resistir esas ventas bajo presión (“¡Gran oferta, pero sólo hoy!”, “12 meses sin intereses”, etc.) Si no tiene real necesidad de lo que está en oferta, sólo presionará su presupuesto.

Lo que dice la Biblia:
Tesoro precioso y aceite hay en la casa del sabio; más el hombre insensato todo lo disipa (Proverbios 21:20).

Esta cita habla claramente del ahorro. Los créditos fáciles hacen que la gente viva al borde del precipicio, con los nervios alterados. Sea sabio: ¡ahorre!

miércoles, noviembre 05, 2008

Cumple 113 Años el Hombre más Longevo del Mundo

La Noticia:
El japonés Tomoji Tanabe, el hombre más longevo del planeta, cumplió 113 años en su casa en el sur de Japón, donde aseguró que "se encuentra bien y feliz"… "Me encuentro bien. Como mucho", indicó a la prensa extranjera en su casa, a 900 kilómetros al sur de Tokio… Tanabe, reconocido por el Libro de los Guinness de los Records Mundiales, come sobre todo vegetales y cree que la clave para vivir mucho tiempo es no beber alcohol… La población japonesa está entre las más longevas del mundo. En total, 36 mil 276 personas superan la edad de 100 años en la actualidad, indicó un informe del gobierno publicado la semana pasada… Las mujeres japonesas encabezan desde hace 23 años el índice de longevidad, mientras que en el caso de los hombres la mayoría de los más viejos se encuentran en Islandia y Hong Kong… (reforma.com)

Comentario:
Yo sé que no se puede establecer una relación de causa-efecto con uno, o unos pocos casos, pero me encanta la declaración de este japonés sobre lo que piensa acerca de que la clave para vivir muchos años es no beber alcohol. Aunque sea complicado demostrarlo científicamente, ¿no valdría la pena arriesgarse a vivir unos años más dejando la bebida?

(Autor: Haz tu trabajo. ¿Cómo suena mejor? “… ¿no valdría la pena arriesgarse a vivir unos años más dejando la bebida?” o “… ¿no valdría la pena arriesgarse a dejar la bebida para vivir unos años más?”)
(Editor: Ninguna de las dos. Hay que evitar las expresiones en negativo. Confunden.)
(Autor: Suena elegante y mis lectores han demostrado no confundirse.)
(Editor: Si son “tus” lectores, están confundidos por definición.)
(Autor: ¿Quién es el negativo?)

Lo que sí parece ser cierto, pocos se atreverán a negarlo, es la existencia de una asociación entre el número de años de vida y la disciplina en la vida diaria. Una buena alimentación (vegetales sin alcohol, dice la noticia), ejercicio, poco estrés y risa (digo yo) y una relación personal con Dios (dice la Biblia), parecen ser los elementos de una larga vida.

Era Moisés de edad de ciento veinte años cuando murió; sus ojos nunca se oscurecieron, ni perdió su vigor. (Deuteronomio 34:7)

Moisés fue de las pocas personas en la Biblia que tuvo una relación cercana con Dios y vivió al límite. Sus ciento veinte años fue la edad máxima que Dios decretó cuando la maldad apareció en la tierra. Antes del diluvio encontramos edades sorprendentes: Adán vivió 930 años (Génesis 5:5), su hijo Set vivió 912 años (Génesis 5:8), etc. El récord en la Biblia lo tiene Matusalén que vivió 969 años (Génesis 5:27). Ante eso el récord Guinness de 113 del japonés, palidece.

Lo que dice la Biblia:
Y dijo Dios: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; más serán sus días ciento veinte años. (Gen 6:3)

Esto aconteció un poco antes del diluvio (ya Noé había nacido), cuando Dios percibió que la maldad del hombre aumentaba y decidió acabar con él, salvando sólo a Noé y su familia. Es de notar que Noé vivió 950 años (Génesis 9:29), o sea que Dios no hizo retroactiva ni inmediata la regla de los ciento veinte años, ya que las siguientes generaciones fueron viviendo progresivamente menos, 500, 400, 300 años, hasta llegar a los 175 de Abraham, los 147 de Jacob y los 120 de Moisés.

Si en la actualidad no llegamos a los 120, no es porque no se pueda, sino por el abuso que hacemos de nuestros cuerpos, la maldad que existe en la tierra (que provoca violencia y homicidios) y las enfermedades. No es el momento para aventurar teorías acerca del origen de las enfermedades, ni del porqué algunas personas que buscan a Dios sinceramente no sanan, pero debería quedar claro que una relación cercana con Dios, o trae sanidad a una persona, o trae la fuerza y la comprensión necesarias para vivir en plenitud los años que resten en esta tierra. Está en Dios otorgar la sanidad y librarnos de la maldad. Está en nosotros ser disciplinados y administrar con moderación nuestros cuerpos.

Buscar a Dios debería ser el propósito último en nuestras vidas, vivir una larga vida puede ser un efecto colateral positivo.

miércoles, octubre 29, 2008

Justicia

Justicia es según el diccionario, imparcialidad; representación justa de los hechos; razón fundamentada; validez; equidad. La Real Academia Española agrega una acepción exclusiva para Dios: Atributo de Dios por el cual ordena todas las cosas en número, peso o medida. Ordinariamente se entiende por la divina disposición con que castiga o premia, según merece cada uno.

La justicia tiene injerencia no sólo en el ámbito legal, sino en el ámbito personal y de hecho, es más relevante en lo personal. Debemos entender que la justicia es una expresión de responsabilidad personal que nos ayuda a mantener la integridad, tanto la de un sistema legal, como una promesa personal. La justicia es la rectitud en la vida diaria.

La idea más difundida es que la justicia se circunscribe a interpretar las leyes o reglamentos y aplicar castigo a quienes los violan. Así, generalmente, cuando escuchamos la palabra justicia, se nos viene a la mente una corte, un juez con toga y claro, un martillo. Sin embargo, sin que se interprete esto como que se pueden violar las leyes, estas no son la máxima expresión de lo que es justo o injusto. Seguir las leyes hubiera mantenido a los Estados Unidos sujetos a la corona inglesa, a Rusia en el zarismo, etc. Muchas rebeliones fueron inspiradas por la injusticia con que ciertos gobernadores trataban a su pueblo. Claro que tampoco toda revolución es justa, pero el punto es que no por definición son justas las leyes.

Existen muchas situaciones donde se podría cuestionar la justicia y sentir rebeldía, como ejemplo: ¿Es justo lo que pagamos de impuestos? ¿El arbitraje en una competencia o concurso no fue el correcto? ¿El trato recibido en ciertas instituciones fue injusto? Es difícil que nunca hayamos expresado la famosa frase “Es que no es justo.” Lo cual nos hace sentir deseos de clamar por justicia, si no es que por revancha o venganza.

Es humano el sentir coraje y frustración ante la injusticia, pero es en esos momentos que debemos recordar la última acepción de la definición. Dios es el único justo y la última fuente de justicia. La mala noticia es que ante sus ojos nosotros somos pecadores y es un tanto aberrante que quien no ejerce la justicia, la exija. Nuestras vidas personales están llenas de mentiras, promesas incumplidas, pequeños fraudes, hipocresía, etc. ¿Cómo nos atrevemos a decir que hemos sido tratados injustamente?

La buena noticia es que Dios ha creado un mecanismo para perdonarnos por el cual no recibamos lo que mereceríamos de otra manera. Si aceptamos el sacrificio de Jesucristo y lo invitamos a nuestras vidas, aparte de obtener salvación eterna, tendremos ayuda para controlar nuestro carácter y buscar la justicia a nuestro alrededor.

Ante una situación injusta, debemos utilizar los medios correctos para lograr los fines correctos. Normalmente existen canales para exponer quejas, porque no se trata de iniciar una revolución a la primera injusticia.

Lo que dice la Biblia:
Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad (Filipenses 4:8).

La justicia es pues, vivir con una buena conciencia lo que es puro, recto y cierto, en palabras y en hechos.

¿Qué hacer ante hechos incorrectos? Lo que debemos hacer es enfrentarnos en privado con la persona transgresora con humildad y disposición a perdonar. Una confrontación agresiva sólo empeora las cosas. Si la persona no es capaz de reconocer su mal proceder, debemos entonces acudir a la autoridad correspondiente: el superior, el dueño, el padre de familia, o incluso la policía. Encubrir es convertirse en cómplice.

¿Y qué si nos toca aplicar la justicia? Como padres debemos emplear con sabiduría la disciplina para nuestros hijos. Debemos considerar que el castigo debe ser proporcional al delito.

Si se trata de un pleito entre sus hijos, haga lo imposible por no erigirse en juez. Es una tentación grande el escuchar las versiones del conflicto, dar veredicto y dictar sentencia en minutos, castigando a uno y recompensando a otro. Intente en su lugar lo siguiente: Primero, pregunte a cada parte qué hizo mal, bajo la premisa que para que exista un pleito, las dos partes tienen al menos un mínimo de culpa. Antes de acusar a la otra parte deben reconocer su parte de culpa. Segundo, pregunte qué castigo merecen por la propia culpabilidad. Tercero, hacer que pidan y acepten disculpas (incluyendo un beso y un abrazo sinceros). Cuarto, lograda la reconciliación, indicar la disciplina correspondiente, que no debe ser perdonada ni aún después de la reconciliación. Inténtelo, dejará de ser el juez y se convertirá en pacificador.

Recuerde que Dios, como la última fuente de justicia, hizo lo imposible para que no nos perdiéramos. ¿No le debemos el introducir un poco de justicia en nuestras vidas?

lunes, octubre 20, 2008

Quiebra en Wall Street y en los Corazones de los Ejecutivos

La Noticia:
La crisis financiera de Estados Unidos quiebra bancos y corazones en la `meca´ del capitalismo. “La manera en que los cristianos respondan a la crisis (financiera de EEUU) será una evidencia de su sabiduría, coraje, integridad y compasión tanto por los poderosos como por los humildes”. De esta manera evaluó la revista Christianity Today la responsabilidad de los cristianos vinculados al principal centro financiero mundial ante a la serie de quiebras bancarias, derrumbes de cotizaciones y bancarrotas ocurridas en las últimas semanas… A. J. Rice, director ejecutivo de la firma Pomeroy Capital, recibió muchas llamadas, varias de ellas provenían de amigos del quebrado banco de inversión Lehman Brothers, que estaban angustiados por la desolación de sus colegas. Uno de ellos le dijo: “Nunca vi hombres grandes llorar de esa manera”… (protestantedigital.com)

Comentario:
Uno de los temas que más tocó Jesús durante su ministerio fue el dinero, sin duda porque percibió el gran daño que puede provocar en la vida de una persona. Si bien es cierto que el tener dinero no es malo en sí, ya que el dinero sirve para la adquisición de comodidades, también es la fuente de muchos sinsabores y tragedias. El dinero realmente carece de valor si ampliamos nuestra perspectiva de lo que es la vida. ¿De qué sirven las riquezas en el aspecto espiritual, el aspecto físico, o el aspecto de relaciones humanas? En un contexto eterno el papel del dinero es más bien pequeño ya que las riquezas son inefectivas ante la salvación y la vida eterna. Asimismo son inefectivas en muchos aspectos terrenales. No existe un almacén donde se pueda adquirir unos centímetros extra de estatura, donde se vendan facciones diferentes, inteligencia o talento.

(Editor: Es una lástima porque estábamos haciendo una colecta en tu nombre)
(Autor: Gracias, pero estoy satisfecho con mi estatura…)
(Editor: No era por tu estatura)
(Autor: Con mis facciones…)
(Editor: Difícil de creer, pero tampoco era por tus facciones)
(Autor: Con mi…)
(Editor: No sigas porque te vas a delatar. De todos modos, no habíamos reunido mucho)

También es un hecho que el dinero no puede comprar las cosas más valiosas de la vida, como el amor o los amigos (quizás pueda adquirir compañía, más no amistad verdadera).

Y por si fuera poco, las riquezas son inciertas, como lo atestigua la noticia. Muchas de esas personas llorando estos días en Wall Street quizás no arrojaron una sola lágrima cuando firmaron su acta de divorcio o enterraron a un ser querido.

A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos. Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos. (1Ti 6:17-18)

¿Aún sigue pensando que es mejor tener dinero? Escuche esto: la riqueza puede acarrear enfermedades por alteraciones nerviosas o estrés y aún la muerte a quien es incapaz de soportar las presiones. En muchos países latinoamericanos que sufren de inseguridad pública, los ricos son seleccionados como víctimas para los secuestros.

El que ama el dinero, no se saciará de dinero; y el que ama el mucho tener, no sacará fruto. También esto es vanidad. Cuando aumentan los bienes, también aumentan los que los consumen. ¿Qué bien, pues, tendrá su dueño, sino verlos con sus ojos? Dulce es el sueño del trabajador, coma mucho, coma poco; pero al rico no le deja dormir la abundancia. (Eclesiastés 5:10-12)

¿No es irónico que el dinero pueda comprar una cama de alta tecnología, pero que el dueño de ella no pueda conciliar el sueño por sus ocupaciones o preocupaciones? No debemos poner la confianza en el dinero, sino en Dios. No nos equivoquemos, la fuente de la salud, el descanso, la satisfacción y la felicidad es Dios.

No te afanes por hacerte rico; sé prudente, y desiste. ¿Has de poner tus ojos en las riquezas, siendo ningunas? Porque se harán alas como alas de águila, y volarán al cielo. (Proverbios 23:1-6)

Insistimos, no es el tener dinero en sí el problema, sino el convertirlo en el objetivo de nuestra vida, en el afán diario, en otorgarle el lugar que merece Dios. Es evidente que debemos trabajar y ganar dinero para el sostenimiento de nuestra familia, pero nuestro corazón no debe corromperse en el proceso.

Lo que dice la Biblia:
Pues donde tengan ustedes su tesoro, allí estará también su corazón. (Lucas 12:34)

El diezmar es una forma de verificar en dónde está nuestro tesoro. Al obedecer el mandato del diezmo sin cuestionar su destino y con una sonrisa en los labios, mostramos las prioridades en nuestras vidas.

Debemos además ser generosos, porque muchas gentes, sobre todo en estos tiempos de crisis económica, van a tener necesidades, ya sea monetarias o de cierto consuelo. Entregar un poco de nuestro tiempo o nuestro dinero a esas personas que pierden sus ahorros o sus empleos, reflejará el amor de Dios en nuestras vidas.

El que confía en sus riquezas caerá; mas los justos reverdecerán como ramas. (Proverbios 11:28)

Estemos pues atentos y abramos los ojos para nunca poner nuestra confianza en la riqueza, sino en el Señor.

jueves, octubre 02, 2008

Deciden Dos Mujeres Recurrir al Bien Morir

La Noticia:
Dos mujeres fueron las primeras personas en hacer uso de la ley que permite el bien morir en la Ciudad de México… Una insuficiencia renal y un cáncer terminal, respectivamente, las llevaron a recurrir a la Ley de Voluntad Anticipada -que entró en vigor el 8 de enero pasado- para no prolongar innecesariamente su sufrimiento… Ambas fueron las primeras en suscribir un documento legal para solicitar el cese de sus tratamientos médicos a cambio de la ortotanasia, la cual consiste en cuidados paliativos que se aplican hasta la muerte, según reportó la Secretaría de Salud capitalina… Como ellas, hay otras 31 personas que ya han suscrito ante un notario público el documento de Voluntad Anticipada, aunque no padecen una enfermedad terminal, afirmó la coordinadora del programa… "Estamos ante un proceso de tipo cultural en el que la gente poco a poco se irá acercando poco a poco a conocer los beneficios", dijo… (reforma.com)

Comentario:
Existe una verdad innegable y es que todos, sin excepción, vamos a morir algún día. La ciencia médica ha hecho maravillas en algunas enfermedades para alargar las expectativas de vida y añadir días, semanas, meses, o incluso años a los pacientes. Pero la medicina, la ciencia, tiene un límite. Se sabe de algunos casos en que milagrosamente se ha prolongado la vida de pacientes donde la medicina no ha tenido nada que ver. Pero los milagros también retienen la vida terrenal hasta cierto límite. Creyentes o no creyentes, medicina o religión de por medio, todos vamos a morir eventualmente.

La noticia tiene que ver con el cómo morir. Aquí es donde existe cierto debate. Se puede acelerar la muerte (eutanasia), se puede prolongar la vida a su límite a costa del sufrimiento (distanasia), se pueden proporcionar medicinas para no sufrir, pero no hacer esfuerzos por prolongar la vida (ortotanasia), y creo que existen otras –tanasias rondando por ahí. Por ejemplo dice la Biblia en el Primer Libro de Samuel 31:3-5:

Y arreció la batalla contra Saúl, y le alcanzaron los flecheros, y tuvo gran temor de ellos. Entonces dijo Saúl a su escudero: Saca tu espada, y traspásame con ella, para que no vengan estos incircuncisos y me traspasen, y me escarnezcan. Mas su escudero no quería, porque tenía gran temor. Entonces tomó Saúl su propia espada y se echó sobre ella. Y viendo su escudero a Saúl muerto, él también se echó sobre su espada, y murió con él.

El caso de Saúl sería de miedo-tanasia y el de su escudero de lealtad-tanasia.

(Editor: ¿Cómo puedes hacer bromas en un asunto tan serio?)
(Autor: No quiero morir de serio-tanasia)
(Editor: Si sigues inventando palabras, va a existir un autoricidio)
(Autor: ¡Esa palabra tampoco existe!)
(Editor: Pero la acción, pronto va a existir)

El caso es que eutanasia, distanasia y ortotanasia son las tres que normalmente se discuten. Como eutanasia y distanasia se consideran opuestas, la solución políticamente correcta es hablar de ortotanasia o de “morir bien.” No me asusta el concepto, pero me aterra la posibilidad de su mal uso. Si una persona en completo uso de sus facultades y consciente de su enfermedad terminal firma un consentimiento para que no se hagan esfuerzos heroicos para mantenerla con vida es una cosa. Otra es cuando las facultades mentales ya están alteradas por la propia enfermedad o incluso se está en coma. El que un representante legal tome la decisión podría prestarse a posibles conflictos. Espero que los que arman las leyes hayan considerado todos los ángulos antes de promulgar una ley al respecto.

Pero al final, no es la muerte terrena lo que debemos pelear. Es la muerte segunda la que hay que temer. De esa hay que hablarles a todos los que firman o están dispuestos a firmar un consentimiento voluntario para bien morir. Uno no debe morir sin antes ponerse a cuentas con Dios. Eso es lo verdaderamente importante.

Lo que dice la Biblia:
Jesús le dijo: Tu hermano resucitará.
Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero.
Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?
Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo.
(Juan 11:23-27)

Es una decisión que hay que hacer en vida: Creer en Jesús. Nadie puede vencer a la muerte terrenal, pero todos tenemos potestad acerca del sitio donde deseamos pasar la eternidad.

miércoles, septiembre 24, 2008

Flexibilidad

De acuerdo al diccionario, flexibilidad es la capacidad para hacer reajustes necesarios, la capacidad para responder al cambio, la disposición para la apertura a nuevas instrucciones y adaptabilidad.

Todo está normalmente en constante cambio. Pocas cosas hay hoy en día que se mantengan constantes y estables por mucho tiempo: condiciones económicas de un país, situación política, tecnología, tipo de entretenimiento, forma de trabajar y hacer negocios, etc. Entonces se trata de ser flexible, de vencer la resistencia al cambio para poder sobrevivir y adaptarse en un mundo tan cambiante.

Si bien los cambios permiten que nuestra vida sea variada, también debemos reconocer que los cambios generalmente son difíciles de aceptar, incluso a nivel físico. Por ejemplo los adolescentes sufren lo que se llaman “dolores del crecimiento,” los jovencitos sufren con sus cambios hormonales, los adultos con achaques de la madurez y los octogenarios con la pérdida de sus habilidades motrices o sensoriales.

(Editor: Danos algo de tu testimonio. ¿Qué habilidad motriz o sensorial (¿o mental?) estás perdiendo?)
(Autor: ¡Yo sólo tengo achaques!)
(Editor: ¿Ya vas en reversa?)
(Autor: Me urge tener un patrocinador para poder contratar a un editor profesional)

Hablando de los cambios en las organizaciones, la mayoría de ellos son impuestos por la autoridad y también tienden a ser difíciles de aceptar. Los empleados que reciben la instrucción: “De ahora en adelante, las cosas se harán así,” tienden a quejarse y a criticar en lugar de aceptar dócilmente la modificación. Son momentos en que los comentarios negativos no se circunscriben exclusivamente a la pertinencia del cambio, sino que incluso se cuestiona a la propia autoridad: “¿Y él (ella) quién se cree que es?”, “Sólo porque es amigo (a) del director,” “No sabe nada, no sé cómo llegó a ese puesto.”

Que alguien en autoridad haya llegado a esa posición sin méritos o con méritos mínimos, no debería ser argumento para oponerse a las disposiciones que dicte. Si tenemos un jefe, por algún motivo será, y si fuera injusto, no nos toca determinarlo a nosotros, sino acatar las instrucciones de la forma más positiva posible. Al jefe le tocará responder por los resultados del cambio.

Muchos cambios son benéficos. De hecho toda mejora requiere de un cambio, si bien, no todo cambio se traduce en una mejora. Pero, por ejemplo, el aprendizaje es una forma de cambio. Crecer también implica cambiar. Así que oponerse a todo cambio en forma sistemática significa estancamiento por definición.

Aún si el cambio no resulta en algo positivo, el ser flexibles nos ayuda a sacar provecho. El gran ajedrecista Raúl Capablanca solía decir que aprendía más de una partida perdida que de cien ganadas. ¿Cómo podemos aplicar la flexibilidad para obtener algo positivo de lo negativo? Primer punto: no debemos quejarnos. Las quejas normalmente tienden a levantar malestar a nuestro alrededor, lo que generalmente conduce a contiendas y rechazo. Segundo y tercer paso: ser humildes y con paciencia, buscar comprender qué salió mal, qué errores se cometieron, o qué se podría alterar para modificar el resultado.

Flexibilidad es también reconocer que no todo va a ir acorde a los planes. Muchas veces existirá algo que los destruirá o alterará y por muy raro que suene, debemos esperar lo inesperado. Una persona flexible sabrá anticipar retrasos en un programa de actividades, entenderá que hay que estar prevenido para gastos inesperados, comprenderá los beneficios de contar con un plan B (alternativo), y además estará preparado para controlar el carácter (aceptando lo inesperado sin alterarse y manejando las situaciones sin derrumbarse). Además se debe aguardar lo inesperado con buen humor, adaptarse a la nueva situación con ánimo y en lo posible disfrutando lo nuevo, en lugar de tratar de enconcharse malhumorado en el status quo.

¿Cuándo es útil ser flexible? En todo momento. La tecnología del día hace difícil mantenerse al día y nos obliga a aprender nuevas habilidades. Las destrucciones naturales y otras tragedias nos presionan para adaptarnos, perdonar y levantar la vista nuevamente. El estrés del cambio amenaza con dañar nuestros organismos. En todas estas situaciones la flexibilidad nos ayudará a mantenernos a flote.

Lo que dice la Biblia:
No os conforméis a este mundo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál es la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. (Romanos 12:2)

Finalmente, el ser flexibles nos ayudará a aceptar la voluntad de Dios en nuestras vidas. ¿Cambió la organización de la iglesia? ¿Cambió nuestra área de servicio? O incluso, ¿nos pide Dios ir de misioneros? Flexibilidad.