viernes, septiembre 07, 2007

Proponen Multar a Infieles Colombianos

La Noticia:
Los colombianos que tras haber contraído nupcias busquen tener una aventura pasional fuera de casa deberán pensarlo dos veces, porque les puede salir caro si una propuesta legislativa avanza en el Congreso… El senador Edgar Espíndola presentó un proyecto de ley que busca castigar con multas y sanciones comunitarias a los infieles, para recuperar los valores del matrimonio y a los niños de hogares rotos por causa del adulterio… "Yo aspiro a que… este proyecto, nos motive a una gran reflexión a todos… de la importancia del matrimonio, de la importancia del hogar, de la importancia de la familia"… El proyecto contempla multar con… alrededor de 4 mil dólares, al infractor pasional… También habría sanciones como trabajar los fines de semana en hogares de bienestar social de niños abandonados y en clínicas de reposo para ayudar a personas que hayan sido afectadas por una traición amorosa… Espíndola dijo que los agraviados podrán denunciar a sus infieles parejas ante comisarías de familia, acompañados de evidencias como fotografías… Pero el legislador precisó que los infractores podrán escapar del castigo si reciben el perdón de su pareja. (reforma.com)

Comentario:
Quizá no debería estar haciendo preguntas irrelevantes en este caso porque pueden prestarse al morbo, pero hay un par de ellas que no puedo resistir. Prometa no distraerse del punto central que es la crítica del adulterio. ¿Quién paga los 4 mil dólares? Por que no hay un infractor, sino dos. ¿Mitad y mitad? ¿Cuánto le queda al agraviado (a) después de pagar al detective que consiguió las fotos, al abogado que presentó el caso, al terapista y otros gastos incurridos en el proceso? Dudo que alcance esa cantidad para todos.

La idea es encomiable (proteger al matrimonio), si bien no estoy seguro que la forma de conseguirlo lo sea. ¡Multas para el adúltero! Aunque la cantidad puede ser substancial para el ciudadano medio, el formato degrada el concepto de la unión matrimonial. Consideremos a Roberto (un ciudadano colombiano casado con Mercedes) que está siendo atraído por Luly (la secretaria de la oficina). Mercedes en la casa llama la atención de Roberto hacia las necesidades económicas del hogar, conflictos con los pequeños, desplantes del adolescente, etc. Mercedes quiere a Roberto, pero las presiones en el hogar, las prisas, los conflictos con la familia, bajo presupuesto para su propio guardarropa, etc., hacen que no esté arreglada especialmente para Roberto cuando este llega por las noches. En cambio, la jovencita Luly, llega a la oficina todos los días perfectamente maquillada, impecablemente vestida, perfumada y con la sonrisa en los labios que denota una falta de preocupaciones natural entre las jóvenes solteras.

Roberto comienza a elaborar ideas de adulterio. Sus atenciones por la jovencita hacen que esta se fije en él. Habiendo vivido muchos años con Mercedes, Roberto sabe de algunos aspectos que impresionan al sexo femenino y los emplea “sólo” por ver cómo responde la joven. Un buen día, a Roberto sólo le queda dar el paso final y completar el adulterio. ¿Qué tiene en la mente?

Primero, que debe ser lo suficientemente listo para no ser descubierto. Esto es, planear todo cuidadosamente (aunque ya vimos en una entrega anterior que eso es muy complicado: “Delata Florería a Marido Infiel”).

Segundo, ¿cuál sería la consecuencia de su falta? Si no tiene un firme conocimiento de Dios, lo cual parece factible al haber llegado hasta este punto, sólo le queda considerar si podría pagar la multa, esto es, una consideración meramente económica.

Y este es el riesgo, reducir el asunto de un agravio a Dios a un asunto material medido en dólares. No puede funcionar así. El temor de Dios no tiene precio. Ciertamente la última frase suena como a una campaña promocional de tarjetas de crédito:

“Adulterio: $4,000 dólares,
“Fornicación: $3,000 dólares,
“Lujuria: $1,000 dólares,
“Gula: $500 dólares, etc.”

Simplemente no podemos iniciar el establecimiento de una escala de precios.

Lo que dice la Biblia:
Entonces los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio y, poniéndola en medio, le dijeron:
—Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio, y en la Ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿qué dices?
Esto decían probándolo, para tener de qué acusarlo. Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo. Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo:
—El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella.
E inclinándose de nuevo hacia el suelo, siguió escribiendo en tierra. Pero ellos, al oír esto, acusados por su conciencia, fueron saliendo uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los más jóvenes; solo quedaron Jesús y la mujer que estaba en medio. Enderezándose Jesús y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo:
—Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó?
Ella dijo:
—Ninguno, Señor.
Entonces Jesús le dijo:
—Ni yo te condeno; vete y no peques más.
(Juan 8:3-11)

Notemos que Jesús no dijo: “¡Que pague 4 mil Dracmas!” Él no vino para derogar la Ley, sino para cumplirla.

Según la noticia “… los infractores podrán escapar del castigo si reciben el perdón de su pareja.” Esta parte me encanta, pero esta incompleta. Debería añadir: luego de arrepentirse y obtener el perdón de Jesús. Sólo Jesús es capaz de restaurar un matrimonio dañado. Mejor aún si añadimos a Jesús al matrimonio a tiempo. Un matrimonio con Jesús tiene más probabilidades de ser estable, duradero y feliz. Si bien existen divorcios entre los matrimonios cristianos, estos tienden a ser los menos, como también son los menos los matrimonios felices entre parejas que no han invitado a Jesús a sus vidas.

Si usted es casado, no trate de demostrar que su matrimonio es de los pocos que sí pueden sobrevivir sin Jesús. Vaya a lo seguro e invítelo a su vida.

1 comentario:

sixto vasquez narva dijo...

El ser humano es pecador por imputación (Rom. 5:12); por naturaleza (Salmos 51:7) y por decisión propia (San Marcos 9). Dentro de los pecados por decisión propia está el adulterio que no es tanto un problema de fondo sino más bien un síntoma. ¿Qué hacemos sacando la telaraña del adulterio si la araña de nuestra vieja naturaleza sigue viva? Hay que restablecer la relación del ser humano con Dios y él se encarga de destugurizar su alma. Como dijo el Señor: Limpia primero lo de dentro del plato, es decir, la comunión con Dios y lo demás se arregla como consecuencia.

SIXTO VASQUEZ NARVA
LibroNavegante.com