"Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones."
Jeremías 1:5
viernes, marzo 28, 2008
Ingenio
Es prácticamente inevitable que cuando pensemos en ingenio, recordemos el ejemplo de Tomás A. Edison, un gran inventor y hombre de negocios. Pero no tenemos que pasar a la historia como Edison para poder ser reconocidos como poseedores de cierto ingenio. Si alguna vez ha utilizado papel para otro uso que no sea el de escribir sobre él (doblado para nivelar una mesa o silla, arrugado para rellenar una caja, quemándolo para iniciar un fuego, etc.) usted ha hecho uso del ingenio.
Un aspecto del ingenio es observar los recursos disponibles y darles usos alternativos. Como en el ejemplo mencionado del papel o cuando reutilizamos el empaque de un producto nuevo. El fundador de la Ford, Henry Ford, usaba los empaques de madera de los carburadores que le enviaba su proveedor como base para el piso de los autos. Así que antes de aumentar el volumen de nuestras bolsas de basura, reflexionemos un instante si no existe un uso alternativo de eso que estamos pensando en desechar.
Ingenio también es el comenzar con una idea y buscar los recursos disponibles para realizarla. Aquí el punto, además de visualizar una forma de solucionar un problema, es lograrlo con lo que se tiene a la mano. Cuando los miembros de la tripulación del Apolo 13 se enfrentaron a una crisis en pleno espacio, no tenían la manera de pedirle a un proveedor que les enviara equipo nuevo. Cierto que pocos se verán en dicha situación, pero de eso trata el ingenio: resolver rápida y eficazmente las crisis con lo que se tiene disponible.
¿Cuáles son los recursos típicos con los que contamos? No sólo son herramientas y chatarra almacenadas en la cochera, sino también recursos intangibles como son tiempo, relaciones personales, capacidad intelectual, lenguaje y carácter. Repasemos cada uno: Sólo existen 24 horas en un día y, a menos que alguien sea excepcionalmente ingenioso, se requiere dedicar tiempo (recurso escaso) a la realización de esa idea que se nos ocurrió. El ingenio comienza desde la forma de encontrar tiempo para poder dedicarlo a esa idea.
Las relaciones personales son un recurso inapreciable, ya que muchas veces nos detendremos ante aspectos que parecen insalvables, pero si sabemos a quién recurrir, seremos capaces de perseverar. La capacidad intelectual no se refiere a conocimientos o grados académicos, sino a creatividad, agudeza para imaginar soluciones y ciertas habilidades mentales y motrices, que todos, quizá con diferentes perspectivas, poseemos. El lenguaje es la habilidad para comunicar las ideas. Aumentar nuestro vocabulario sería de gran ayuda cuando buscamos soluciones a problemas. En este caso la lectura es recomendable para quien tenga como meta ser más ingenioso.
Sin duda el carácter es el mayor recurso de todos. ¿Quién querría ser socio de alguien con ingenio pero de dudosa moralidad? ¿Qué detendría a esa persona de usar su ingenio para engañar a sus asociados? O si es insoportablemente pedante, egoísta o desorganizado, el ingenio no lo compensará (de hecho el ingenio es sólo un rasgo de entre muchos que forman el carácter). El carácter es un recurso que acompañará al éxito a la persona que lo desarrolle para bien.
¿Cómo se puede utilizar el ingenio? Lo primero que viene a la mente es en la creación de nuevos productos que traigan prosperidad económica a quien los genere. Desde el inventor de la bombilla eléctrica hasta el creador de YouTube, existe una amplia gama de ejemplos. Pero también a nivel casero podemos hacer ahorros o simplemente contribuir a evitar el deterioro ambiental: reciclar objetos usados, reparar equipo que aún puede tener vida, o simplemente regalar, en vez de tirar, ropa y utensilios a gente menos afortunada que nosotros.
Finalmente debemos aprender a reconocer el valor en objetos, gente e ideas, porque ingenio es también transformar una situación difícil en una enseñanza permanente. Jesús era una persona de ingenio, o no se explica cómo salió avante de las muchas pruebas a que lo sometieron los fariseos.
Lo que dice la Biblia
Entonces los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio; y poniéndola en medio, le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio. Y en la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿qué dices? Más esto decían tentándole, para poder acusarle. Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo. Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella. E inclinándose de nuevo hacia el suelo, siguió escribiendo en tierra. Pero ellos, al oír esto, acusados por su conciencia, salían uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros; y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio. Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más (Juan 8:3-11)
Probablemente cualquier otra contestación hubiera costado la vida a la mujer o su propio ministerio. Que la contestación de Jesús nos inspire a buscar el rasgo de carácter del ingenio.
martes, marzo 18, 2008
Amor
Gálatas 5:22-23
Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.
Si quiere saber cuáles son mis versículos favoritos en la Biblia, helos aquí. Léalos de nuevo, son hermosos. Después de los frutos “malos” (Gálatas 5:19-21), leer, conocer, hacer propios estos versículos es motivador. ¿Quién podría rechazarlos? ¿Quién no quisiera tener (esperando que no esté en ceros) más amor, alegría y paz? ¿Quién no quisiera ser más (otra vez, esperemos que el marcador no esté en ceros) paciente, amable, bondadoso, fiel, humilde y controlado?
Hay un par de cosas a considerar. Primero, todas estas características no pueden ganarse con esfuerzo propio. Tienen que venir como consecuencia de aceptar y seguir a Jesús. Ciertamente usted puede auto lavarse el cerebro y repetir “paciencia, paciencia” ante una situación exasperante, pero ¿sabe qué? Sólo está posponiendo una terrible erupción. Tampoco puede tener más paz con esfuerzo propio (ignore a todos esos budistas, maestros de yoga, filósofos del zen, etc., que dicen que con meditación puede usted lograr paz). La paz sólo viene de Dios y no es por méritos que se obtendrá alguno de estos elementos. Así que si tiene alguno de ellos, no presuma, sino agradezca a Dios.
Segundo, eso de que no hay ley… ¿de qué se trata? Dios envió la ley y los hombres fuimos incapaces de cumplirla. Gracias a Dios que después envió a Jesucristo y posteriormente al Espíritu Santo, porque gracias a ellos el objetivo no es ya el cumplir la ley, sino aceptar a Jesús, recibir al Espíritu Santo y cumplir la ley como una consecuencia y ya no como una imposición.
Comencemos con el primer elemento: Amor. ¿Por qué es el primero? Sencillamente porque Dios es amor. Muchos hemos escuchado esa frase, pero exactamente, ¿qué quiere decir “Dios es amor”? Para empezar, debemos reconocer que Dios nos lo ha dado todo y lo podemos apreciar de muchas maneras en la naturaleza:
1) La Tierra: Dios la preparó perfectamente para que nosotros viviéramos. ¿Qué padre amoroso no desea dejar una casa agradable como herencia para sus hijos? Dudo que alguien pueda negar que la Tierra sea un hermoso lugar. Si en alguna parte está sucia, contaminada o desarreglada, es por nuestra culpa y no
2) La vida: Es evidente que Dios se esmeró en este rubro. ¿No le maravilla que una cortada cicatrice y regenere la piel en pocas semanas? Las características hereditarias, los rasgos diferentes de cada ser humano, la capacidad del cuerpo para defenderse de enfermedades, la habilidad de los sentidos para percibir el entorno, las profundidades del cerebro… ¿se requiere decir más?
3) Armonía: Dios creó el universo con la idea de la armonía y el balance en
4) Su hijo: Si acaso fuera poco todo lo anterior, Dios además entregó a su hijo para que no nos perdiéramos. A nosotros que hemos contaminado el planeta que nos regaló, que hemos asesinado y sido la causa de la aparición de muchas enfermedades por no cuidar la vida, que alteramos la armonía de la naturaleza exterminando especies animales y vegetales, que aún muchas veces negamos su propia existencia. ¡Sólo un gran amor nos perdonaría y permitiría el sacrificio de su hijo! (Juan 3:16)
La humanidad necesita amor.
El pecado entró al mundo con Adán y muy pronto un cuarto de la humanidad se volvió mala (consideremos que cuando vivían solamente Adán, Eva, Caín y Abel, el hecho de que Caín asesinara a su hermano, representaba un porcentaje alto de la población y eso sin considerar que al fallecer Abel, en realidad fue un tercio de la población)
Entonces Caín respondió a Jehová:
-Grande es mi culpa para ser soportada. Hoy me echas de la tierra, y habré de esconderme de tu presencia, errante y extranjero en la tierra; y sucederá que cualquiera que me encuentre, me matará.
Le respondió Jehová:
-Ciertamente cualquiera que mate a Caín, siete veces será castigado.
Entonces Jehová puso señal en Caín, para que no lo matara cualquiera que lo encontrase. (Génesis 4:13-15)
Dios mostró amor aún a Caín. ¿Lo hubiera mostrado la humanidad?
No se menciona qué tipo de señal otorgó Dios a Caín. Si la historia hubiera ocurrido hoy en día, seguramente hubiera sido una de esas pulseras que permiten a los huéspedes acceso a las instalaciones de los hoteles, o un brazalete con localizador satelital. Quizás nunca sabremos cómo fue marcado Caín, pero es probable que Dios tenga preparada una credencial para cada uno de nosotros, si decidimos aceptarla.
Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tenéis amor los unos por los otros (Juan 13:34-35).
Ahí está nuestra credencial, gafete, brazalete, como le quiera llamar: “si tenéis amor los unos por los otros.”
¿Qué impide que un gran porcentaje de la humanidad pertenezca a este club? No se requiere de mucha ciencia para descubrir la respuesta. El gran impedimento al amor es el egoísmo. El egoísmo es la gran maldición de la humanidad, ya sea a nivel personal destruyendo familias (los divorcios son por falta de "espacio", cansancio, necesidades propias, etc.), o a nivel país, creando conflictos por más recursos, territorio o poder.
Muchas veces nos volvemos a Dios y le pedimos por nuestras finanzas, salud, promociones, poder, influencia, etc., pero jamás nos acordamos de pedir ayuda para "librarnos de nosotros mismos," para descubrir el propio egoísmo y poder librarnos de él.
El gran impedimento al amor es el egoísmo. Pero he aquí una paradoja. ¿Qué elimina el egoísmo? El amor. Regresemos a la cita: “El fruto del Espíritu es amor...”, ¿Por qué? Porque nada quita el egoísmo de las personas más que el amor. Pero no podemos amar porque lo impide el egoísmo, ¿cómo salimos de esta paradoja? Sólo gracias a Dios.
El fruto del Espíritu es un regalo de Dios. No tenemos que ganarlo, sino aceptarlo.
Lo que dice la Biblia:
Nadie ha visto jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor se ha perfeccionado en nosotros (1 Juan 4:12)
Si alguno dice: “Yo amo a Dios", pero odia a su hermano, es mentiroso, pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? (1 Juan 4:20)
¿Intentamos amar, pero no podemos? Aquí puedo escuchar algunas objeciones: “No conoces a Juan (María), es imposible de soportar”, “Lo perdono, pero hasta ahí,” “Amarlo está más allá de mis fuerzas.”
Ciertamente está más allá de nuestras fuerzas.
Entonces Ben-adad, rey de Siria, reunió a todo su ejército. Llevaba consigo a treinta y dos reyes con caballos y carros. Subió contra Samaria, le puso sitio y la atacó. Luego envió mensajeros a esta ciudad, a decirle a Acab, rey de Israel: “Así ha dicho Ben-adad: "Tu plata y tu oro son míos, y tus mujeres y tus hermosos hijos son míos"”. El rey de Israel respondió: “Como tú dices, rey y señor mío, yo soy tuyo, así como todo lo que tengo” (1 Reyes 20:1-4)
La clave es, así como Acab, “Rendición Absoluta”. Necesitamos rendirnos a Dios. Dios no puede usarnos, si nuestra voluntad se encamina en otra dirección de la que Él desea. Imaginen un auto con dos conductores y los dos con deseos diferentes en cuanto el destino. Caos.
viernes, marzo 14, 2008
Conflicto Entre Colombia y Ecuador
El presidente Álvaro Uribe atravesó el salón y le dio el esperado apretón de manos a su homólogo de Ecuador Rafael Correa, un segundo después de que este último afirmara, en el momento cumbre de la Asamblea del Grupo de Río, que daba por superado el incidente causado por el ataque colombiano contra guerrilleros de la FARC en territorio ecuatoriano… Correa mantuvo el rostro serio pero no denegó el apretón de manos a su homólogo colombiano. Uribe continuó recorriendo el salón y se encontró con el presidente de Venezuela, Hugo Chávez a quien también estrechó la mano, mientras el presidente Leonel Fernández los abrazaba a ambos… El gesto de Uribe fue producto de una propuesta del presidente dominicano Leonel Fernández quien fungió como anfitrión y mediador en el conflicto… (listindiario.com)
Comentario:
Existen tres áreas de análisis en esta noticia: la forma en que se inician los conflictos, la forma en que se mitigan los conflictos y el papel de los mediadores o pacificadores.
Primero, ¿cómo inician los conflictos? Sencillo, con ofensas. Y estas pueden venir en muchas formas y colores, pequeñas o grandes, inadvertidas o intencionadas y un largo etcétera. Nadie en este mundo se libra de ofender y ser ofendido, esto es, a menos que viva alguien escondido, alejado del contacto con la gente.
En Santiago 3:2 leemos: Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo. Como no hay hombres perfectos, se deduce que las ofensas existen y existirán.
En el caso de la noticia, observamos que la ofensa fue del ejército colombiano al incursionar en territorio ecuatoriano. Fue una ofensa seria a nivel país.
El segundo aspecto es quizás el más importante, esto es, la forma de mitigar los conflictos (o de avivarlos). Aquí la clave es saber pedir perdón y saber perdonar. Si entre individuos es difícil, no lo es menos entre naciones. Las primeras reacciones de acusación mutua entre estos dos países, reflejan las que poseemos los individuos: “yo no hubiera hecho eso si no es porque tú…”, “¿acaso no lo provocaste tú con…?”
Lo que dice la Biblia:
La cordura del hombre detiene su furor, y su honra es pasar por alto la ofensa (Proverbios 19:11)
Con larga paciencia se aplaca el príncipe, y la lengua blanda quebranta los huesos (Proverbios 25:15)
Y sin embargo lo impide el orgullo. “El de la culpa es él (ella)”, “Yo no tengo porqué pedir perdón”, “Yo no tengo porqué perdonarlo.” Generalmente para que exista un conflicto se requiere de colaboración de las dos partes. Seamos capaces de iniciar la etapa de pedir perdón.
Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. (Colosenses 3:12-13)
Tercero, el papel de los pacificadores, en este caso, predominantemente, la intervención reconocida de Leonel Fernández, presidente de República Dominicana.
Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios (Mateo 5:9)
Contrario a lo que hicieron los presidentes de Venezuela y Nicaragua, que avivaron el conflicto al tomar acciones en contra de una de las partes, somos llamados a mediar a favor de la paz. Esta noticia es agradable porque al final parece haberse diluido el conflicto gracias a que el presidente colombiano pidió disculpas y estas fueron aceptadas. ¿No es acaso muy sencilla la fórmula? Entonces ¿por qué tantas guerras?, o peor aún, ¿por qué nos cuesta tanto trabajo implementarla en nuestro propio ámbito?
Procuremos evitar las ofensas, sí, pero es inevitable toparnos con ellas tarde o temprano, así que aprendamos de la Biblia cómo manejarlas.
miércoles, marzo 05, 2008
Comunión sin la Naturaleza
Pasar más tiempo en comunión con sus televisiones y computadoras afecta no sólo la salud de las personas, dicen investigadores. Menos tiempo al aire libre significa menor contacto con la naturaleza y, eventualmente, menor interés en la conservación y en los parques… Campismo, pesca y visitas per capita a los parques, están disminuyendo en una tendencia a alejarse de la recreación basada en la naturaleza, reportan investigadores en Proceedings of the National Academy of Sciences… “La disminución del contacto con la naturaleza tiene implicaciones cruciales por los esfuerzos de conservación actuales,” escribieron los autores Oliver R. W. Pergams y Patricia A. Zaradic… “La sustitución de actividades vigorosas al aire libre por la videofilia sedentaria bajo techo tiene consecuencias para la salud física y mental, especialmente en los niños,” dijo Pergams en un comunicado. “La videofilia ha mostrado ser una causa de obesidad, falta de socialización, desórdenes de atención y desempeño académico pobre…” Con el estudio de las visitas a los parques nacionales y estatales, así como la emisión de licencias de caza y pesca, los investigadores documentaron descensos de entre 18 y 25 por ciento en varios tipos de recreación al aire libre… La disminución, encontrada tanto en los Estados Unidos como en Japón, parece haber comenzado en los 1980s y 1990s, el periodo de rápido crecimiento de los videojuegos… (cnn.com)
Comentario
(Editor: No vayas a hablar de la TV porque hoy transmiten el partido de…)
(Autor: No te preocupes, el tema no es la TV, sino la naturaleza)
(Editor: ¿A quién le vas?)
(Autor: ¿No crees que sería mejor ir a pasear al parque, caminar, respirar aire puro, que sentarte ante un sillón con alimentos y bebidas poco saludables a contemplar por la TV cuál entre dos equipos posee un poco más de aptitudes deportivas?)
(Editor: Expresado así suena muy, muy…)
(Autor: ¡Evidente! ¡Fundamental! Para ser editor, te falta vocabulario)
No se trata de hablar en contra del deporte, ni siquiera de su transmisión por la televisión, ya que eso puede promocionar el deporte entre los niños y jóvenes. El problema es la “videofilia.” El problema es el haber decidido dedicar la mayor parte de nuestro tiempo libre, no a la naturaleza, sino al control remoto.
¿Y si jugamos golf en la computadora? ¿O colocamos un protector de pantalla con paisajes? ¿O vemos un programa del “Animal Planet”?
Imagínese por un momento que usted se gana la lotería y decide comprar una residencia con amplios jardines, un pequeño lago, un pequeño bosque… Luego decide llevar a su familia a pasear, pensando que van a disfrutar enormemente los recursos. ¿Cuál es la respuesta? “¡Otro día cariño, porque hoy transmiten el último episodio de…!” “¡No puedo papá, porque hoy pasan el concierto de…!” “¡No papá, hoy televisan el clásico…!” “¡Luego papá, que acabo de superar el récord en Xbox de…!” Termina llevando al perro o sale a caminar con la mitad del entusiasmo, preguntándose si valió la pena invertir tanto dinero en la residencia.
¿No ponemos en Dios a veces ese sentimiento? Tan hermoso planeta que nos legó para quedarnos encerrados ante la TV.
Lo que dice la Biblia
Alégrense los cielos, y gócese la tierra; brame el mar y su plenitud. Regocíjese el campo, y todo lo que en él está; entonces todos los árboles del bosque rebosarán de contento. (Salmos 96:11-12).
Los investigadores concluyen que a menor contacto con la naturaleza, menor interés en ella, lo que conlleva “naturalmente” a mayor descuido y polución. ¿Podemos sorprendernos del deterioro ambiental que enfrenta la Tierra?
miércoles, febrero 27, 2008
Benevolencia
Comencemos con la parte de la voluntad. Es un hecho que en esta vida (a menos que sea usted alguien muy especial) tanto el dinero, como el tiempo y la energía son recursos escasos. De forma tal que cualquiera que desee mostrarse benevolente tiene que sacrificar algo. Dar algo de dinero (que no nos sobra), obsequiar parte de nuestro tiempo (que no nos alcanza para todo lo que tenemos que o deseamos hacer), o utilizar nuestra energía (que desearíamos enfocar en algo preciado para nosotros), involucra necesariamente un sacrificio personal. Y esto para entregar a un desconocido, ya que entregar lo anterior a un familiar o amigo, más que benevolencia sería algo más natural como aprecio, abnegación o incluso responsabilidad.
Si consideramos que además de sacrificar algo de nuestros recursos escasos a favor de un desconocido, es probable que dicha persona ni siquiera nos agradezca el gesto o que peor aún, nos corresponda en forma negativa, el reto de adoptar este rasgo de carácter alcanza alturas insospechadas. La verdadera prueba de la benevolencia estriba en la alegría de dar, aún cuando aquello que damos no sea apreciado, o cuando no se tenga algo a cambio, o incluso cuando se obtenga algo negativo a cambio.
Para tener claro qué tan difícil es mostrarse benevolente, consideremos que es como revisar nuestras prioridades y decidir que nosotros no somos el número uno, esto es, no somos el destinatario para recibir nuestros propios recursos. Poner a otros primero va en contra de la naturaleza humana. Eso es la benevolencia: ser capaz de tomar el lugar de los demás, así como Jesús fue capaz de tomar nuestro lugar y pagar con su propia vida por nuestros pecados. Ciertamente es “extremo” dar nuestra vida por otros, como Jesús, pero aún otorgar nuestros recursos a otros nos es pesado. ¿O no?
Si ha sido capaz de llegar hasta este punto y aún no desiste de poner en su horizonte la meta de ser al menos más benevolente, consideremos algunos aspectos de su puesta en práctica. Mencionamos que se trata de dar algo a otros, pero ¿es realmente dar si damos a alguien de quien esperamos recibir algo a cambio más tarde? Quizás no de la misma persona, pero si somos capaces de deducirlo de impuestos, del diezmo, o de alguna otra partida que de por si ya no era nuestra, estamos de alguna forma “haciendo trampa.” ¿Es realmente dar, si somos capaces de presumirlo y recibimos alabanzas y reconocimientos públicos por nuestra “bondad”? La verdadera benevolencia no tiene motivos ocultos.
Algunas personas se aprovecharán de una persona benevolente sin pensarlo dos veces. Aún sin intención, se correrá la voz y no deberemos sorprendernos demasiado si luego de apoyar económicamente a una persona, nos surge una línea de diez personas más esperando, pidiendo y aún exigiendo que también las ayudemos. Es imposible conocer exactamente qué existe en el corazón de las personas que claman por nuestra ayuda y por lo mismo, no podemos ponernos a juzgar si es justo o no apoyar a unos y a otros no. Dejémosle a Dios esa tarea y ayudemos con un poco de cautela, sin pecar de inocentes, en tanto nuestros recursos lo permitan.
Aparte de que nuestro límite son los propios recursos y no podemos dar lo que no tenemos, aún a veces o no es suficiente, o no es conveniente. Existen personas que tienen más dinero que nosotros mismos y no necesitan que les demos nuestro dinero, sin embargo carecen de amor o cariño en sus hogares. Si somos sensibles, entenderemos quiénes, independientemente de su abundancia en dinero, requieren primeramente de nuestra atención y aprecio. O quizás lo único que podemos entregar es respeto y modales amables, pero aún así, es benevolencia.
Lo que dice la Biblia:
Acuérdate de mí, Dios, según tu benevolencia para con tu pueblo; visítame con tu salvación. (Salmos 106:4)
Por supuesto el mejor ejemplo de benevolencia está en Dios, quien sin merecerlo nosotros, planeó nuestro rescate. ¡Que nos sirva de inspiración!
miércoles, febrero 20, 2008
Cristianos Equivocados Acerca del Cielo
N.T. Wright es una de las más importantes figuras en el mundo del pensamiento Anglicano. Como Obispo de Durham, es de los más respetados en la Comunidad Anglicana. Aparte de ser muy leído, enseña como académico en Cambridge y es un héroe para los cristianos conservadores gracias a su libro “La Resurrección del Hijo de Dios” en el que argumenta que ese evento debe tomarse en forma literal… Parece entonces como una especie de contradicción que Wright no crea en el paraíso, al menos en la forma en que millones de cristianos entienden el término. En su nuevo libro “Sorprendido por la Esperanza”, Wright se refiere a un libro infantil llamado “¿Qué es el Paraíso?” de la primera dama de California María Shriver, que describe al paraíso como “un bello lugar donde te puedes sentar en nubes suaves y platicar… Si eres bueno durante la vida, entonces puedes ir ahí… Cuando tu vida termina aquí en la tierra, Dios enviará ángeles para llevarte al paraíso para estar con Él.” Eso, dice Wright, es un buen ejemplo de lo que uno no debe decir. La verdad bíblica es muy diferente… Wright dice que escucha a la gente decir que como pronto irán al cielo, no necesitarán ya su cuerpo físico y eso es una distorsión… (time.com)
Comentario:
Es muy común tener ideas estereotipadas del cielo y del infierno. ¿Quién no ha escuchado algún chiste o historia de alguien que se fue al cielo y está parado en una nube tocando su arpa?
(Autor: ¿Sería correcto poner un chiste del cielo y del infierno aquí?)
(Editor: No)
(Autor: ¿Por qué? No hago sarcasmo de nadie. Si hay alguien leyendo esto, es que no se ha muerto y por tanto no está en ninguno de los dos sitios)
(Editor: Conociendo tus chistes, la gente va a suspender de inmediato la lectura)
(Autor: ¿Y si lo ponemos al final?)
(Editor: Está bien, pero te arriesgas a perder lectores)
Más que una noticia, el anterior es un reportaje aparecido en la revista TIME, la cual es de las más importantes publicaciones (y una de las más leídas) en los Estados Unidos. Ya que este tema se coloca en la opinión pública, resulta interesante revisar qué dice la Biblia en relación al tema de lo que ocurre después de la muerte.
"Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino y hacía cada día banquete con esplendidez. Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquel, lleno de llagas, y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas. Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado. "En el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Entonces, gritando, dijo: "Padre Abraham, ten misericordia de mí y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua y refresque mi lengua, porque estoy atormentado en esta llama". Pero Abraham le dijo: "Hijo, acuérdate de que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro, males; pero ahora este es consolado aquí, y tú atormentado. Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quieran pasar de aquí a vosotros no pueden, ni de allá pasar acá". (Lucas 16:19-26).
La historia de Lázaro y el rico es muy gráfica y clara de lo que ocurre al morir. Si bien no parece ser la norma el que existan conversaciones entre quienes están en el Hades y quienes están en el cielo, queda claro que no puede haber flujo de personas entre uno y otro sitio. Notemos además que Lázaro de inmediato llegó al cielo conducido por ángeles y que el Hades es un lugar espiritual donde se recibe tormento. El cuerpo físico se queda en la tierra. La historia continúa así:
"Entonces [el rico] le dijo: "Te ruego, pues, padre, que lo envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les testifique a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento". Abraham le dijo: "A Moisés y a los Profetas tienen; ¡que los oigan a ellos!" Él entonces dijo: "No, padre Abraham; pero si alguno de los muertos va a ellos, se arrepentirán". Pero Abraham le dijo: "Si no oyen a Moisés y a los Profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levante de los muertos"". (Lucas 16:27-31)
Esta historia se describe antes de la muerte de Jesús, cuando la ruta al cielo estaba pavimentada por la fe habiendo escuchado a los profetas. Hoy en día es diferente, ya que se requiere de arrepentimiento de pecados y aceptación de Jesús. Considerando que Jesús se levantó de entre los muertos, es evidente que Dios estaba dispuesto a proporcionarnos señales inequívocas para convencernos.
Otra parte de la Biblia que se refiere a la situación después de la muerte, es cuando Jesús estaba en la cruz en medio de dos malhechores. Leemos en Lucas 23:
Uno de los malhechores que estaban colgados lo insultaba diciendo:
-Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros. Respondiendo el otro, lo reprendió, diciendo:
-¿Ni siquiera estando en la misma condenación temes tú a Dios? Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; pero este ningún mal hizo. Y dijo a Jesús:
-Acuérdate de mí cuando vengas en tu Reino. Entonces Jesús le dijo:
-De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso. (Lucas 23:39-43)
Jesús le está prometiendo que estará en el paraíso ese mismo día, y si bien Jesús resucitó en la carne al tercer día, todos quienes hayan muerto en la salvación de Jesús, también lo harán algún día.
Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. El Señor mismo, con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, descenderá del cielo. Entonces, los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros, los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras. (1Tesalonisenses 4:13-18)
Entonces queda claro que existe un lugar indeseable después de la muerte llamado Hades (o Infierno). Otro sitio conocido como Cielo (o Paraíso) donde estaremos por un tiempo hasta que Jesús descienda del cielo y nos haga resucitar con un cuerpo glorificado e incorruptible. La buena noticia es que está en las manos de cada quien determinar el destino mientras estamos vivos, porque una vez allá, como lo muestra la primera historia de Lucas, será imposible pasar de uno a otro lado. ¿Cómo? No se trata ni de sufrir, ni de hacer buenas obras (No por obras, para que nadie se gloríe. Efesios 2:9), sino de seguir tres sencillos pasos: (1) Reconocer que somos pecadores. (2) Arrepentirnos de nuestros pecados. Y (3) aceptar a Jesús como Señor y Salvador.
Lo que dice la Biblia
Os digo un misterio: No todos moriremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. (1 Corintios 15:51-52)
Quedan algunas preguntas sin respuesta: ¿Cómo serán los nuevos cuerpos? Jesús resucitó con su mismo cuerpo (fue reconocido por sus conocidos e incluso Tomás verificó sus manos y costado) ¿Y qué pasa con los que murieron engullidos por un tiburón? Lo único que sabemos es que seremos transformados y los nuevos cuerpos serán “incorruptibles.” Dejemos los detalles a quien tiene el poder de la resurrección y démosle gracias por la oportunidad de la vida eterna.
(Autor: El chiste prometido, pero debo aclarar que no es mío, sino que circula por Internet. Una maestra discutía con un estudiante cristiano y le decía, “Pero José, ¡está científicamente comprobado que un pez no se puede comer a una persona!” Y José le contesta “Maestra, usted se equivoca. ¡La palabra de Dios dice que un pez se tragó a Jonás!” Ella le responde, “¡No debes de creer en esas cosas, porque ya te dije que está científicamente comprobado que eso no puede ser!” José, enojado, dice a su maestra, “Cuando yo muera y vaya al cielo, ¡le preguntaré a Jonás!” Y la maestra, que no creía en Dios, le dice, “¿Ah, sí? ¿Y qué pasa si ese tal Jonás está en el infierno?” José le contesta inmediatamente, “Pues, ¡entonces por favor pregúntele usted!”)
jueves, febrero 14, 2008
Si Yo Fuera Poeta
Primero deseo establecer que yo no soy poeta, aún cuando algo de experiencia tengo al escribir. Permítanme contarles mis aventuras al respecto. Si yo escribía una poesía a alguna chica en la secundaria, la veía caer al piso casi de inmediato. El problema es que no caía rendida “de amor a mis pies”, sino trabada de risa por el famoso poema. Si yo escribía poesía para la clase de literatura, el maestro (y miren que los maestros en la secundaria eran capaces de leer las más bizarras composiciones) invariablemente ponía cara de “ya lo he visto todo” y me aconsejaba dedicarme a escribir cuentos de ciencia ficción. Que no soy poeta debe quedar asentado por adelantado.
Pero aún los no poetas somos capaces de sentir emoción con versos bien escritos. ¿Quién no leyó a Bécquer en su juventud? (¿Recuerdan aquellos versos?: “¿Qué es poesía? Dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul…”) No digan que no sentían escalofrío al leerla y pensar en su chica. O al leer los poemas contemporáneos de Neruda o Benedetti o los clásicos de Juan de Dios Peza o Sor Juana.
Si yo fuera poeta, participaría en un concurso de poesía. Si no por otra cosa, por la sencilla razón de que así alguien la leería. Aún sin ganar, los jueces (al igual que aquel maestro en la secundaría) leerían mi poesía y sabrían de aquello que mi corazón es capaz. Si no ganara, no pasaría nada. No concluiría que la poesía no va conmigo, sino que los jueces no la entendieron o tienen gustos ortodoxos, o heterodoxos, o algo. No me desmotivaría a escribir, porque la poesía es algo que se lleva en la sangre o no se es poeta. Esperaría otra oportunidad para expresarla y tarde o temprano encontraría a la alma gemela que la comprendiera.
Si yo fuera poeta, escribiría poesía dedicada a Dios para expresarle con sonidos armoniosos el profundo agradecimiento de haberme seleccionado como hijo y de haberme invitado a un banquete en el cual existirán paz y felicidad eternas. Le podría decir con elegancia la profunda conmoción que sentí al entender que fue capaz de permitir el sacrificio de su hijo para perdonar mis pecados.
Si yo fuera poeta, escribiría poesía sobre el amor. Sería capaz de expresar el profundo amor que siento por mi esposa con palabras elegantes que produjeran el efecto de reiterarle mi aprecio por cada una de las pequeñas cosas que hemos compartido a lo largo de nuestra vida matrimonial. Un bello poema sería mejor que una rosa roja, porque saldría de lo profundo de mi corazón y no de un soleado jardín.
Si yo fuera poeta, escribiría poemas dedicados a mis hijos donde pudiera manifestar mi cariño y mi profundo orgullo por su accionar en la vida. Podría mencionarles las terribles ansias por llorar que siento cuando me dicen “papá”. Podría expresar el terrible miedo de que una falla en mi liderazgo se pudiera convertir en un tropiezo en su vida y decirles que sólo confiando en Dios pueden ellos llegar a ser felices en la vida. Podría decirles “Los quiero” rimando con “Los amo” (un poeta puede hacer rimas complicadas).
Si yo fuera poeta, escribiría poesía dedicada a todos aquellos que no conocen a Dios y que no han nacido de nuevo bajo la tutela de nuestro Señor Jesucristo. Quizá con palabras poéticas pudiera llegar a sus corazones y evitar lágrimas y dolor antes de que una desgracia personal les haga volver sus ojos a la única fuente de amor, salud y prosperidad. Trataría de convencer al mundo que la batalla está decidida y que el Diablo no tiene potestad sobre los que por gracia han sido salvados.
Pero, como dije antes, yo no soy poeta y no puedo hacerlo, pero si usted algo tiene de poeta, ¿qué espera? Por lo pronto, este día quiero decirle a Dios… ¡Gracias! A mi esposa… ¡Te amo! A mis hijos… ¡Los quiero! Y al resto del mundo… ¡Sonrían, Dios los ama!